Doce. Este es el número de manifestaciones que han vivido Francia y París desde el inicio del movimiento de protesta contra la reforma de las pensiones, el pasado 19 de enero. Si las movilizaciones han tendido a agotarse en las últimas semanas, sin embargo, en ocasiones, se han convertido en violencia iniciada por ciertos grupos radicales. A menudo causa daños severos a la infraestructura y la propiedad pública. Tres meses después, el Ayuntamiento de París hizo pública la calculadora. Estas actuaciones costaron 1,6 millones de euros a las finanzas municipales, según información de Le Parisien, confirmada a Le Figaro. El primer diputado PS en el ayuntamiento de París Emmanuel Grégoire también especifica que esta cantidad es de hecho el costo de los daños al mobiliario urbano. El impacto en los negocios privados, como los comercios, no fue divulgado y no se desplegó en los pasillos del Ayuntamiento.

En detalle, París se ha gastado 536.000 euros en limpieza, utilizando proveedores de servicios o pagando horas extraordinarias a agentes municipales para limpiar las calles de la capital. También se han desembolsado 106.000 euros para la reparación de alcorques, bancos o marquesinas. Pero el mayor desembolso, de 836.000 euros, se destinará a JCDecaux y Clear Channel para reponer quioscos destruidos o vallas publicitarias rotas. Según las estimaciones del parisino, el coste total es por tanto superior al de los daños durante el movimiento de los chalecos amarillos. Que ya había costado 1,4 millones de euros a la comunidad.

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“Las primeras manifestaciones fueron muy bien, luego hubo un endurecimiento del movimiento en las tres semanas que precedieron al recurso al 49-3”, continúa el brazo derecho de la alcaldesa Anne Hidalgo en parisino. Si unos cuantos incidentes habían esmaltado las procesiones entre enero y marzo, el uso por parte del Gobierno de la herramienta constitucional hace mes y medio había desencadenado una ola de violencia dentro de las manifestaciones. Después del 16 de marzo, fecha de la activación del 49-3 por parte del ejecutivo en la Asamblea Nacional, se habían iniciado muchos incendios de basura y apedreado marquesinas. Varios lugares y plazas emblemáticas de París también habían sido escenario de enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, como el Concorde, la Bastilla o la Ópera. Señal de una radicalización del movimiento.