El mercado global de peluquería masculina superó los 75 mil millones de dólares en 2023, y Latinoamérica lidera el crecimiento con un aumento del 12% en servicios de barbería especializada. El dato no sorprende si se considera que los cortes de pelo hombre dejaron de ser una rutina básica para convertirse en una declaración de estilo, especialmente en ciudades como México D.F., Bogotá o Miami, donde las barberías de autor registran listas de espera de hasta tres semanas.

La transformación va más allá de la estética. Un informe de la consultora Euromonitor señala que el 42% de los hombres entre 18 y 35 años en la región prioriza ahora el cabello como parte esencial de su imagen profesional, invirtiendo hasta un 30% más que en 2022. Esto explica por qué los cortes de pelo hombre más demandados en 2024 combinan precisión técnica con adaptabilidad: desde el fade clásico hasta propuestas híbridas que funcionan igual en una reunión de Zoom que en una salida nocturna.

Lo cierto es que las tendencias ya no las dictan solo las pasarelas europeas. Barbershops en Medellín, São Paulo o Los Ángeles están redefiniendo estándares con técnicas locales, materiales sostenibles y cortes que resisten el clima tropical sin perder forma. El resultado son estilos que trascienden modas pasajeras y se consolidan como opciones inteligentes para el hombre que busca versatilidad sin sacrificar personalidad.

Por qué el corte de cabello define más que un estilo en 2024*

El corte de cabello dejó de ser una decisión puramente estética para convertirse en un marcador de identidad en 2024. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el 68% de los hombres latinoamericanos entre 18 y 35 años considera que su peinado influye en cómo son percibidos profesional y socialmente. Esta tendencia se refleja en el auge de estilos que combinan precisión técnica con expresiones culturales, desde el resurgimiento del corte clásico con degradado en ciudades como Bogotá y Lima hasta la adopción masiva del mullet moderno en São Paulo y Ciudad de México.

Entre los diez cortes que liderarán las preferencias este año destacan tres con proyección regional. El fade alto con textura —popularizado por futbolistas como Lionel Messi— mantiene su dominio en Argentina y Uruguay, mientras que el undercut con línea definida gana terreno en centros urbanos como Santiago de Chile y Medellín, donde barberías como La Naval reportan un aumento del 40% en solicitudes. Para quienes buscan versatilidad, el corte medio con flequillo despeinado emerge como favorito en países con climas cálidos, como Panamá y República Dominicana, por su bajo mantenimiento y adaptabilidad a estilos formales e informales.

La influencia de las redes sociales acelera la adopción de tendencias. Plataformas como TikTok y Instagram han impulsado el regreso del pompadour —con variantes más naturales que en los 2010— y la normalización de cortes asimétricos, antes asociados solo a subculturas. Según la estilista colombiana Valentina Rojas, «los hombres ahora priorizan cortes que reflejen autenticidad, incluso si eso significa romper con cánones tradicionales». Esto explica por qué estilos como el buzz cut con diseño rasurado (patrones geométricos en los laterales) se ven cada vez más en barrios jóvenes de Caracas o Guatemala, donde el pelo corto se combina con detalles personalizados.

El factor económico también juega un rol clave. En países con inflación alta, como Venezuela o Perú, los cortes de mantenimiento prolongado —como el caesar cut o el crew cut— ganan popularidad por reducir visitas a la barbería. Mientras tanto, en mercados con mayor poder adquisitivo, como Costa Rica o Puerto Rico, crece la demanda por tratamientos capilares complementarios, como keratina o tinturas en tonos naturales, que acompañan cortes como el lob (long bob masculino), según informes de la Cámara Latinoamericana de la Belleza.

Los 3 elementos que están redefiniendo los cortes masculinos este año*

El 2024 llega con una revolución en los cortes masculinos, donde la precisión y la personalidad marcan la diferencia. Según datos de la Cámara Latinoamericana de la Industria de la Belleza (CLIB), el 62% de las barberías en ciudades como Bogotá, Ciudad de México y Santiago reportaron un aumento en la demanda de estilos que combinan texturas definidas con líneas limpias. No se trata solo de seguir modas, sino de adaptarlas a rostros y estilos de vida: desde el ejecutivo en São Paulo que opta por un fade discreto hasta el artista callejero de Buenos Aires que prefiere volúmenes audaces.

Entre los cortes que lideran las preferencias, tres tendencias sobresalen. El undercut texturizado —con los lados muy cortos y la parte superior con capas— gana terreno por su versatilidad, ideal para climas húmedos como los de Panamá o Cartagena. Le sigue el crop circular, un estilo corto y redondeado que realza los rasgos, popularizado por futbolistas como Julián Álvarez. Para quienes buscan un look más relajado, el mid fade con ondas naturales (como el que lucen músicos urbanos) ofrece un equilibrio entre estructura y movimiento. La clave, según barberos certificados por la Organización Iberoamericana de Estilismo, está en mantener las líneas de la nuca y las sienes impecables, incluso cuando el cabello crece.

La tecnología también juega un papel clave. En Lima y Montevideo, el uso de clippers inalámbricos con ajustes milimétricos permite personalizar degradados con una exactitud antes impensable. Mientras tanto, en centros urbanos como Medellín o Guadalajara, crece la preferencia por productos de fijación mate —como ceras o arcillas— que evitan el brillo artificial. Un detalle que refleja cómo la estética masculina en la región prioriza ahora lo natural, aunque meticulosamente trabajado.

El cambio no es solo visual. Un estudio del BID sobre consumo en América Latina revela que los hombres entre 25 y 40 años destinan un 30% más de su presupuesto en peluquería comparado con 2022, asociando el cuidado personal con proyección profesional. Esto explica por qué cortes como el pompadour moderno (con volumen frontal) o el buzz cut asimétrico —visto en diseñadores emergentes— trascienden lo estético para convertirse en declaraciones de intencionalidad. La regla es clara: menos es más, pero cada detalle cuenta.

De clásicos a audaces: los estilos que marcan la diferencia*

El 2024 llega con una revolución en los cortes masculinos, donde la precisión geométrica y el desorden calculado definen las propuestas más buscadas. Según datos del Instituto Latinoamericano de la Moda, el 68% de las barberías en ciudades como Bogotá, Ciudad de México y Santiago reportaron un aumento en solicitudes de estilos híbridos —aquellos que combinan técnicas clásicas con toques vanguardistas—. La clave ya no está en elegir entre lo formal o lo rebelde, sino en encontrar el equilibrio que refleje personalidad sin sacrificar versatilidad.

En Lima y Buenos Aires, el fade con textura en la parte superior se consolida como el favorito para rostros ovalados, mientras que en Caracas y San José de Costa Rica gana terreno el corte francés moderno, una versión actualizada con degradados suaves y líneas limpias en la nuca. Los expertos, como el estilista chileno Javier Rojas —ganador del Premio L’Oréal a la Innovación en Peluquería 2023</em—, destacan que "los hombres latinoamericanos buscan cortes que resistan el clima húmedo de la región sin perder forma, priorizando productos con fijación media y acabado mate". Esto explica el auge de estilos como el undercut con volumen, ideal para cabellos gruesos y ondulados, o el crop circular, que domina en urbes con alta contaminación por su bajo mantenimiento.

Para quienes prefieren romper esquemas, tres apuestas arriesgadas pero con proyección son:

  • El «mullet moderno»: versión depurada del clásico, con capas sutiles y degradado en los lados, visto en pasarelas de São Paulo.
  • El «buzz cut asimétrico»: inspirado en el streetwear, con un lado más corto que el otro, popular en barberías de Medellín.
  • El «wavy fringe»: flequillo ondulado que enmarca el rostro, tendencia importada de Corea pero adaptada a texturas latinoamericanas.

La CEPAL señalaba en su último informe sobre consumo que el gasto en cuidado personal masculino creció un 22% en la región durante 2023, con Brasil y Colombia a la cabeza. Esto refleja cómo el cabello se convirtió en un símbolo de estatus y autoexpresión, donde incluso detalles como una línea rasurada bien definida o un desvanecido en V marcan la diferencia entre un corte común y uno memorable.

Cómo elegir el corte ideal según tu tipo de rostro y textura*

El 2024 llega con una revolución en los cortes masculinos, donde la precisión y la personalización marcan la diferencia. Según datos del Instituto Latinoamericano de Estética y Belleza, el 68% de los hombres en la región priorizan ahora estilos que realcen sus rasgos faciales, dejando atrás las tendencias genéricas. En ciudades como Bogotá, Santiago de Chile y Ciudad de México, las barberías reportan un aumento del 40% en consultas sobre cortes adaptados a la forma del rostro y la textura del cabello, especialmente en cabellos rizados o ondulados, predominantes en la población latinoamericana.

Entre los favoritos para este año destacan el fade texturizado con volumen, ideal para rostros ovalados y cabellos gruesos, y el corte francés moderno, que equilibra rostros cuadrados con líneas limpias en los laterales. Para quienes buscan versatilidad, el undercut con flequillo despeinado —popularizado por artistas como Bad Bunny— sigue vigente, pero con un giro: se combina con degradados más sutiles para adaptarse a entornos profesionales. En países con climas húmedos, como Costa Rica o Panamá, los expertos recomiendan cortes más cortos en los laterales para reducir el volumen y facilitar el mantenimiento.

La textura del cabello define también las opciones. Los rizados o afro optan por el taper fade con formas geométricas, que resalta los patrones naturales sin perder estructura, mientras que los lisos se inclinan por el crop top asimétrico, visto en pasarelas de São Paulo y Lima. Un detalle clave: el uso de productos como pomadas con acabado mate —en auge según la Asociación Latinoamericana de Peluquería— para evitar el efecto «pegajoso» en climas cálidos. La regla de oro sigue siendo la misma: un buen corte debe durar entre 3 y 4 semanas sin perder su esencia, algo que solo logra quien prioriza la técnica sobre la moda pasajera.

Errores que arruinan un buen corte (y cómo evitarlos)*

El 2024 llega con una revolución en los cortes masculinos, donde la precisión y la personalidad marcan la diferencia. Según un informe de la Asociación Latinoamericana de Estilistas Profesionales, el 68% de las barberías en ciudades como Bogotá, Ciudad de México y Santiago reportaron un aumento en la demanda de estilos que combinan técnica clásica con toques modernos. No se trata solo de seguir modas, sino de adaptarlas al tipo de rostro, textura del cabello y hasta al clima de la región. Un error común —que arruina incluso el mejor corte— es ignorar el mantenimiento: un fade descuidado o una raya mal definida pueden pasar de elegante a descuidado en semanas.

Entre los estilos que dominarán el año, el textured crop lidera la lista por su versatilidad. Ideal para cabellos gruesos, este corte —con volumen en la parte superior y laterales degradados— funciona tanto en el calor de Caracas como en el frío de Buenos Aires. Le sigue el undercut moderno, donde el contraste entre el largo superior y los laterales cortos permite juegos con ondas o quiffs, como los que lucen jugadores de la Liga MX o influencers peruanos. Para quienes prefieren lo clásico, el taper fade con barba bien perfilada sigue siendo un acierto, especialmente en entornos profesionales. La clave está en los detalles: una línea de la nuca recta o un hard part (raya marcada) elevan el look.

Los cortes más arriesgados, como el mullet actualizado o el buzz cut con diseños geométricos, ganan terreno entre jóvenes de 18 a 30 años, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo sobre consumo de servicios de belleza en la región. Sin embargo, estos requieren mayor atención: un buzz cut mal ejecutado puede resaltar imperfecciones en el cráneo, mientras que un mullet descuidado pierde su esencia. La solución es simple: elegir barberías con portafolios verificables y evitar los «experimentos» en casa. En países como Colombia o Argentina, donde el mercado de productos capilares creció un 20% en 2023, invertir en una cera de calidad o un spray texturizante marca la diferencia entre un peinado que dura horas y uno que se desarma al salir a la calle.

Para rostros redondos, los cortes asimétricos o con volumen en la parte superior —como el French crop— alargan visualmente las facciones. Quienes tienen entradas pronunciadas pueden optar por un slick back con laterales cortos, estilo que populares figuras como el actor mexicano Alfonso Herrera han normalizado. El error aquí es usar demasiado producto: un gel pesado acentúa la caída, mientras que una pomada ligera ofrece fijación sin rigidez. La tendencia en 2024 apunta a lo natural, incluso en estilos estructurados, donde el less is more define la sofisticación.

Hacia dónde van las tendencias capilares en la región*

El 2024 llega con una revolución en los cortes masculinos, donde la versatilidad y la expresión personal marcan la pauta. Según datos del Instituto Latinoamericano de Estética y Bienestar, el 68% de las barberías en ciudades como Bogotá, Santiago de Chile y Ciudad de México reportaron un aumento en solicitudes de estilos que combinan lo clásico con toques modernos. Entre los favoritos, el undercut texturizado sigue reinando, pero ahora con degradados menos agresivos y líneas más orgánicas, ideal para quienes buscan un look profesional sin perder frescura.

En el extremo opuesto, el corte mullet —sí, el mismo que dominó los 80— resurge con fuerza, pero adaptado. Barberos en Buenos Aires y Lima señalan que la versión 2024 prioriza volumen en la parte superior y un desvanecido sutil en la nuca, evitando el exceso de los años pasados. Para los más audaces, el faux hawk con mechas rubias o cobrizas gana terreno, especialmente entre jóvenes de 18 a 25 años, según un estudio de la Cámara de Comercio de Belleza de América Latina. La clave está en el mantenimiento: productos como ceras mate o sprays texturizantes son esenciales.

Los cortes cortos y definidos no desaparecen, pero evolucionan. El buzz cut con detalles geométricos en las sienes —popular en São Paulo y Monterrey— se combina con barbas recortadas al milímetro, un combo que proyecta sofisticación. Mientras, el corte francés (o crop top) recupera popularidad en zonas costeras como Cartagena o Valparaíso, donde el clima húmedo exige estilos prácticos. Para quienes prefieren longitud, el largo con capas y puntas desfiladas —al estilo de actores como Pedro Pascal— sigue siendo una apuesta segura, siempre que se acompañe de un buen tratamiento capilar para evitar el frizz.

La tendencia más sorprendente es la personalización extrema. Barberías en Medellín y Guadalajara ofrecen ahora cortes basados en el tipo de rostro o incluso en la profesión del cliente. Por ejemplo, un fade alto con diseño discreto en la nuca para abogados, o un shaggy desordenado (pero calculado) para creativos. La Dra. Valeria Rojas, dermatóloga especializada en tricología, advierte: «El error más común es elegir un estilo por moda sin considerar la densidad del cabello o la forma del cráneo». Su recomendación es clara: antes de cambiar, consultar con un profesional que analice textura y crecimiento.

El 2024 consolida una verdad incómoda: el corte de pelo ya no es solo un detalle estético, sino una declaración de estilo que define personalidad y adaptabilidad. Desde el french crop con textura hasta el long mullet desfilado en pasarelas de São Paulo y Ciudad de México, estas tendencias demuestran que la versatilidad —y un buen barbero— son las claves para destacar. Quienes busquen renovarse sin riesgos deberían apostar por el buzz cut con degradado o el curtain hair con capas, opciones que equilibran audacia y facilidad de mantenimiento. Con salones en toda la región actualizando sus técnicas para lograr estos looks, el momento de agendar esa cita y dejar atrás el peinado del 2023 es ahora.