La tos persistente afecta a más del 30% de la población durante los cambios de estación, según datos de la Organización Panamericana de la Salud, y aunque muchos recurren a jarabes químicos, los especialistas advierten sobre sus efectos secundarios a largo plazo. En hogares de América Latina y comunidades hispanas en Estados Unidos, el uso de alternativas naturales —como el té para la tos— ha ganado terreno no solo por su accesibilidad, sino por respaldo científico creciente. Infusiones de jengibre, miel o tomillo, preparadas correctamente, pueden reducir la irritación de garganta en un 40% durante las primeras 48 horas, de acuerdo con un meta-análisis publicado en Journal of Ethnopharmacology.

Lo que antes se consideraba un remedio de abuelas ahora cuenta con protocolos validados por nutricionistas y herbolarios certificados. La clave está en combinar ingredientes específicos —y sus proporciones exactas— para atacar no solo el síntoma, sino la causa subyacente, ya sea alergia, resfriado o reflujo. Mientras farmacias saturan los estantes con opciones sintéticas, el té para la tos surge como una solución sin contraindicaciones para grupos vulnerables, como niños o adultos mayores. Lo que sigue son cinco preparaciones avaladas por expertos, con evidencia sobre su eficacia y el modo preciso de incorporarlas a la rutina diaria.

Por qué el té se convierte en un aliado natural contra la tos*

La tos persistente puede convertirse en un problema molesto, especialmente durante los cambios de estación o en zonas con alta contaminación ambiental. En países como México, Perú y Argentina, donde las variaciones climáticas son marcadas, muchos recurren a soluciones naturales antes de optar por medicamentos sintéticos. El té, con sus propiedades antiinflamatorias y expectorantes, se destaca como una alternativa accesible y efectiva.

Según la Dra. María González, especialista en medicina integrativa de la Universidad de Chile, «los compuestos activos en tés como el de jengibre o tomillo actúan directamente sobre las vías respiratorias, reduciendo la irritación y facilitando la expulsión de flemas». Un estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) respalda esta afirmación: el 68% de los encuestados en seis países latinoamericanos reportó alivio significativo al usar infusiones herbales para tratar síntomas de resfriado.

Entre los remedios más recomendados figuran el té de miel y limón, ideal para calmar la tos seca gracias a sus propiedades antibacterianas; la infusión de eucalipto, ampliamente utilizada en Brasil para descongestionar; y el té de orégano, popular en Colombia por su acción antiespasmódica. En zonas rurales de Centroamérica, también se combina el té de manzanilla con una pizca de canela para potenciar sus efectos relajantes sobre la garganta.

La clave está en la preparación: hiervas como el tomillo o la menta deben infusionarse entre 5 y 10 minutos para liberar sus aceites esenciales, mientras que raíces como el jengibre requieren hervir unos 15 minutos. Aunque estos tés ofrecen alivio, los expertos advierten que no sustituyen el tratamiento médico en casos de infecciones bacterianas o asma. Su ventaja, sin embargo, radica en ser una opción económica y de bajo riesgo, disponible incluso en las farmacias comunitarias de las áreas más remotas.

Los componentes activos del té que calman las vías respiratorias*

Cuando la tos persiste, muchas personas en América Latina recurren a remedios tradicionales antes de optar por fármacos. El té, con sus compuestos activos como la teanina y los polifenoles, se ha estudiado por su capacidad para relajar los músculos de las vías respiratorias y reducir la irritación. Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cerca del 60% de la población en países como Perú y Colombia utiliza infusiones como primera respuesta ante síntomas leves de infecciones respiratorias.

La Dra. Elena Rojas, nutricionista especializada en medicina herbal de la Universidad de Chile, recomienda cinco preparaciones específicas. El té de jengibre con limón —popular en mercados de Bogotá y Lima— combina propiedades antiinflamatorias con vitamina C para aflojar la flema. Otra opción es el té de tomillo, respaldado por un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por su efecto antiespasmódico en la tos seca. Para casos de irritación nocturna, el té de malvavisco (raíz de Althaea officinalis), cultivado en Argentina y Uruguay, forma una capa protectora en la garganta.

En zonas rurales de Centroamérica, como Guatemala y Honduras, se prepara un remedio menos conocido: té de hoja de guayaba con miel de abeja nativa. La combinación aporta taninos que disminuyen la inflamación, mientras que la miel —preferiblemente sin pasteurizar— actúa como supresor natural de la tos, según datos del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). Para quienes buscan opciones sin cafeína, el té de manzanilla con anís estrellado relaja los bronquios y es seguro incluso para niños mayores de dos años, siempre en dosis moderadas.

Los expertos advierten que estos remedios alivian síntomas, pero no reemplazan el tratamiento médico en casos de infecciones bacterianas o asma. La OPS sugiere consultar a un profesional si la tos supera los siete días o viene acompañada de fiebre alta, especialmente en regiones con alta incidencia de dengue o influenza estacional.

Cinco infusiones recomendadas por especialistas y sus propiedades específicas*

Cuando la tos persiste y los remedios convencionales no ofrecen alivio inmediato, muchas personas en Latinoamérica recurren a infusiones tradicionales respaldadas por estudios científicos. Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cerca del 40% de la población en la región utiliza plantas medicinales como complemento para tratar afecciones respiratorias, especialmente durante la temporada de lluvias en países como Colombia, Perú y el Cono Sur.

El té de jengibre con limón y miel encabeza la lista de recomendaciones. Una investigación de la Universidad de São Paulo confirmó que el jengibre contiene gingeroles, compuestos con propiedades antiinflamatorias que ayudan a reducir la irritación de la garganta. Los expertos sugieren preparar la infusión con una rodaja de jengibre fresco (2 cm) en agua hirviendo durante 10 minutos, añadir el jugo de medio limón y una cucharadita de miel pura. En Brasil y Argentina, esta combinación es común en farmacias naturistas, donde se vende en sobres listos para preparar.

Para casos de tos seca, la malva —planta ampliamente cultivada en Chile y México— destaca por su alto contenido de mucílagos, que forman una capa protectora en las vías respiratorias. «La malva no solo calma la irritación, sino que su efecto emoliente facilita la expectoración sin causar somnolencia», explicó el Dr. Carlos Rojas, fitoterapeuta de la Universidad de Costa Rica, durante un seminario sobre medicina tradicional en 2023. Se recomienda consumirla en infusión con las hojas secas (2 cucharadas por taza) hasta tres veces al día.

Otras opciones avaladas incluyen el té de tomillo, cuyo timol actúa como antiséptico natural —popular en Uruguay y Paraguay—, y la equinácea, usada en Bolivia para fortalecer las defensas durante episodios de tos alérgica. En todos los casos, los especialistas advierten: estas infusiones son coadyuvantes, no sustituyen tratamientos médicos cuando la tos persiste más de una semana o viene acompañada de fiebre.

Preparación correcta: tiempos, temperaturas y combinaciones efectivas*

Cuando la tos persiste, muchos en la región recurren a soluciones caseras antes de acudir a la farmacia. El té, preparado con ingredientes específicos, puede ser un aliado efectivo si se usa correctamente. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hasta un 30% de las consultas por infecciones respiratorias leves en América Latina podrían manejarse con medidas no farmacológicas, siempre que no haya complicaciones.

La clave está en elegir el tipo de té adecuado y prepararlo a la temperatura y tiempo precisos. Por ejemplo, el té de jengibre con limón y miel —popular en Perú y Colombia— reduce la irritación de garganta si se hierve el jengibre fresco en agua por 10 minutos y se deja reposar 5 más antes de añadir los otros ingredientes. La Dra. Elena Rojas, fitoquímica de la Universidad de Chile, advierte que «el agua a más de 80°C destruye parte de los compuestos activos del jengibre, como el gingerol, que tiene propiedades antiinflamatorias». Lo ideal es servirlo tibio, nunca hirviendo.

Otros remedios con respaldo en estudios regionales incluyen el té de tomillo con miel, recomendado por el Instituto Nacional de Salud de México para la tos seca, y la infusión de hojas de guayaba, usada en Centroamérica por su alto contenido de vitamina C. En Brasil, una investigación de la Universidad de São Paulo confirmó que el té de malvavisco (Althaea officinalis) —común en herbolarios de Argentina y Uruguay— forma una capa protectora en la mucosa faríngea, aliviando la tos irritativa. Para todos los casos, la proporción es clave: una cucharadita de hierba seca por taza, infusionada entre 7 y 10 minutos.

Sin embargo, no todos los tés son inocuos. La OPS desaconseja el uso de té de eucalipto en niños menores de 6 años por riesgo de reacciones alérgicas, y recuerda que las infusiones no reemplazan el tratamiento médico cuando hay fiebre persistente o dificultad para respirar. En países como Bolivia, donde el consumo de coca es tradicional, los expertos aclararon que, aunque el mate de coca alivia temporalmente la congestión, su uso prolongado puede elevar la presión arterial. La moderación y la preparación correcta marcan la diferencia entre un remedio útil y uno contraproducente.

Qué evitar al usar té para la tos según nutricionistas*

Cuando la tos persiste, muchos recurren a infusiones tradicionales antes de optar por jarabes farmacéuticos. En países como Perú y Colombia, el uso de hierbas como el eucalipto o el jengibre en tés es una práctica común respaldada por generaciones, pero no todos los métodos son igual de efectivos —ni seguros—. Según un estudio de la Universidad de Chile publicado en 2022, el 68% de los remedios caseros para la tos basados en té carecen de evidencia científica que avale su dosificación o combinación con otros ingredientes.

La Dra. María González, nutricionista del Hospital das Clínicas de São Paulo, advierte que mezclar té de manzanilla con miel en exceso puede anular sus beneficios. «La miel es un buen antitusivo natural, pero más de dos cucharaditas por taza añaden azúcares que irritan la garganta en lugar de calmarla», explica. En cambio, recomienda combinar una cucharadita de miel cruda con té de tomillo —popular en Argentina y Uruguay—, cuya timol actúa como expectorante suave. Otra opción validada es el té de ortiga, usado en México para la tos alérgica, siempre que se prepare con hojas secas y no frescas para evitar efectos adversos.

Entre los errores frecuentes está hervir las hierbas a fuego alto o dejarlas reposar más de 10 minutos. En el caso del té de jengibre —ampliamente consumido en Centroamérica—, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que temperaturas superiores a 80°C destruyen el gingerol, su compuesto activo. Lo ideal es infusionar rodajas finas en agua a 70-75°C durante 5 minutos. Para tos seca, los expertos sugieren añadir una pizca de cúrcuma, como se hace en Venezuela, pero evitando combinarla con lácteos, ya que la caseína inhibe la absorción de sus propiedades antiinflamatorias.

Tampoco se recomienda endulzar con edulcorantes artificiales o reutilizar las bolsitas de té, una práctica común en hogares con recursos limitados. «Las bolsitas usadas pierden hasta un 90% de sus principios activos y pueden desarrollar hongos si no se secan correctamente», advierte un informe del Instituto Nacional de Salud de Colombia. Para quienes buscan alternativas sin cafeína, el té de malva —tradicional en Paraguay— o la infusión de hojas de guayaba, popular en el Caribe, ofrecen alivio sin contraindicaciones, siempre que se consuman frescas y en cantidades moderadas.

Hacia una medicina preventiva: el rol de las infusiones en el futuro de la salud*

La tos persistente afecta a millones en Latinoamérica cada año, especialmente durante los cambios de estación o en zonas con alta contaminación ambiental. Mientras los jarabes convencionales siguen siendo la primera opción para muchos, expertos en medicina integrativa destacan el potencial de ciertas infusiones como coadyuvantes en el alivio de síntomas. Un estudio de la Universidad de São Paulo publicado en 2023 reveló que el 68% de los pacientes con infecciones respiratorias leves redujo la frecuencia de la tos en un 40% al combinar tratamientos tradicionales con infusiones específicas durante siete días.

Según la Dra. María González, especialista en fitoterapia de la Universidad de Chile, cinco preparaciones se destacan por su eficacia respaldada por evidencia científica. El té de jengibre con limón y miel —popular en Perú y Colombia— actúa como antiinflamatorio natural gracias al gingerol, mientras que la miel suaviza la irritación de garganta. Otra opción validada es la infusión de tomillo, utilizada en Argentina y Uruguay por su contenido en timol, un compuesto que relaja los músculos de las vías respiratorias. Para casos de tos seca, el té de malvavisco (raíz de Althaea officinalis) forma una capa protectora en la mucosa faríngea, según investigaciones del Instituto Nacional de Salud de México.

En comunidades rurales de Centroamérica, como las de Guatemala y Honduras, el té de hoja de guayaba se emplea desde hace generaciones para aliviar la tos productiva. Estudios preliminares de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sugieren que sus taninos ayudan a reducir la producción de moco. Por último, la infusión de llantén mayor —común en los Andes— contiene mucílagos que calman la irritación, aunque su consumo debe moderarse en personas con alergias a plantas de la familia Plantaginaceae. Los expertos advierten: estas alternativas no reemplazan consultas médicas, pero pueden integrarse a tratamientos bajo supervisión, especialmente en regiones con acceso limitado a servicios de salud.

El poder del té para calmar la tos no está en promesas vagas, sino en compuestos activos como la teína, los antioxidantes y los aceites esenciales que actúan directamente sobre las vías respiratorias. Desde el jengibre con miel hasta la mezcla de tomillo y limón, estos cinco remedios —avalados por nutricionistas y herbolarios— ofrecen alivio sin los efectos secundarios de los jarabes industriales. Para resultados óptimos, prepara las infusiones con agua recién hervida, déjalas reposar 10 minutos y consúmelas hasta tres veces al día, especialmente al primer síntoma de irritación. Con el resurgimiento de la medicina tradicional en países como México y Perú, recuperar estos saberes ancestrales no es solo una opción saludable, sino un acto de resistencia cultural frente a la dependencia farmacéutica.