Las verrugas afectan a más del 20% de la población latinoamericana en algún momento de su vida, según datos de la Organización Panamericana de la Salud. Aunque suelen considerarse un problema menor, su aparición puede generar molestias físicas e incluso preocupaciones estéticas, especialmente cuando surgen en zonas visibles como manos, rostro o pies. Lo que muchos desconocen es que no todas las verrugas son iguales: existen al menos siete tipos de verrugas distintos, cada uno con causas, síntomas y comportamientos específicos que determinan su tratamiento.

En regiones con climas cálidos y húmedos —como gran parte de Latinoamérica y el sur de Estados Unidos—, la proliferación de estos crecimientos cutáneos suele aumentar debido a factores como el contacto piel con piel en espacios públicos o el uso compartido de objetos personales. Identificar con precisión los tipos de verrugas desde sus primeras etapas evita confuciones con otras afecciones dermatológicas y permite actuar a tiempo. Desde las comunes verrugas vulgares hasta las plantares —que a menudo se confunden con callos—, reconocer sus diferencias marca la pista para un manejo efectivo.

Verrugas: qué son y cómo se forman en la piel*

Verrugas: qué son y cómo se forman en la piel*

Las verrugas son crecimientos benignos en la piel causados por el virus del papiloma humano (VPH), con más de 100 cepas identificadas que afectan a personas de todas las edades. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cerca del 10% de la población en América Latina presenta algún tipo de verruga, especialmente en zonas tropicales donde la humedad favorece su propagación. Aunque la mayoría son inofensivas, su apariencia y ubicación pueden generar molestias o incomodidad estética.

Entre los siete tipos más comunes destacan las verrugas vulgares, que aparecen como protuberancias ásperas en manos, codos o rodillas, frecuentes en niños y adolescentes. Las plantares, planas y dolorosas, surgen en las plantas de los pies —un problema recurrente en países como Perú y Colombia, donde el uso de duchas públicas en gimnasios o piscinas aumenta el riesgo de contagio—. Las filiformes, delgadas y alargadas, suelen brotar en párpados, labios o cuello, mientras que las planas (más lisas y pequeñas) son típicas en rostro y piernas, especialmente en mujeres jóvenes.

Las verrugas genitales, transmitidas por contacto sexual, representan un caso aparte: según la OPS, son la infección de transmisión sexual más diagnosticada en la región, con mayor incidencia en adultos de 20 a 40 años. Estas lesiones, que pueden pasar desapercibidas, requieren atención médica para evitar complicaciones. Otras variantes menos conocidas incluyen las periungueales (alrededor de las uñas, comunes en personas que se muerden las cutículas) y las mosaico, agrupaciones de verrugas plantares que forman patrones similares a un rompecabezas.

Identificarlas a tiempo es clave. La mayoría son indoloras, pero cambios en color, tamaño o sangrado justifican una consulta. En zonas rurales de Centroamérica, por ejemplo, aún persisten mitos sobre su origen —como creer que tocar sapos las causa—, lo que retrasan tratamientos sencillos como crioterapia o ácidos tópicos. La prevención sigue siendo la mejor herramienta: desde usar sandalias en áreas húmedas hasta vacunarse contra el VPH para los tipos de alto riesgo.

De comunes a raras: los 7 tipos de verrugas más frecuentes*

De comunes a raras: los 7 tipos de verrugas más frecuentes*

Las verrugas son crecimientos cutáneos causados por el virus del papiloma humano (VPH), con más de 150 subtipos identificados que generan lesiones de formas y ubicaciones distintas. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre el 7% y 10% de la población latinoamericana presenta al menos un tipo de verruga en algún momento de su vida, con mayor incidencia en niños y adultos jóvenes. Aunque la mayoría son inofensivas, su aparición en zonas visibles —como manos o rostro— suele generar preocupación estética o malestar.

Entre las más comunes están las verrugas vulgares, que aparecen como protuberancias ásperas y redondeadas en dedos, manos o rodillas, especialmente en escolares que comparten útiles o espacios de juego. Le siguen las verrugas plantares, planas y dolorosas, que surgen en las plantas de los pies por el contacto con superficies húmedas como pisos de duchas públicas o vestuarios deportivos. En climas tropicales, como los de Centroamérica o el norte de Sudamérica, estos dos tipos proliferan debido a la humedad y el uso frecuente de calzado cerrado. Menos frecuentes pero igual de molestas son las verrugas filiformes, que crecen en párpados, labios o cuello con forma de hilo delgado, y las verrugas planas, pequeñas y lisas, típicas en adolescentes por cambios hormonales.

Las variantes menos habituales incluyen las verrugas periungueales, que se desarrollan alrededor de las uñas y pueden deformarlas si no se tratan a tiempo, y las verrugas genitales, transmitidas por contacto sexual y asociadas a subtipos de VPH de alto riesgo. Según la Dra. María González, dermatóloga del Hospital General de México, «el 90% de las verrugas desaparece sin tratamiento en dos años, pero las genitales requieren atención médica inmediata para evitar complicaciones». En países como Argentina o Colombia, campañas de salud pública enfatizan la prevención con vacunación contra el VPH y el uso de calzado en áreas comunitarias.

Identificarlas es clave: las verrugas suelen ser del color de la piel o más oscuras, con puntos negros (vasos sanguíneos coagulados) en su superficie. Si cambian de tamaño, sangran o causan dolor persistente, lo recomendable es consultar a un especialista. Evitar el autocontagio —como rascarse y tocar otras zonas— y mantener la piel seca reduce su propagación, mientras que tratamientos como crioterapia o ácidos tópicos aceleran su eliminación cuando son necesarios.

Virus, genética y hábitos: qué desencadena su aparición*

Virus, genética y hábitos: qué desencadena su aparición*

Las verrugas aparecen cuando el virus del papiloma humano (VPH) infecta la capa superior de la piel, pero no todas son iguales. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), más del 80% de la población latinoamericana entrará en contacto con alguna cepa del VPH a lo largo de su vida, aunque solo un porcentaje desarrollado lesiones visibles. La humedad, el contacto piel con piel y un sistema inmunitario debilitado aceleran su formación, especialmente en climas tropicales como los de Centroamérica o el norte de Sudamérica.

Entre las más comunes están las verrugas vulgares, protuberancias ásperas que suelen surgir en dedos, manos o codos, frecuentes en niños y adolescentes por el contacto en escuelas o parques. Las plantares, en cambio, aparecen en las plantas de los pies —a menudo confundidas con callos— y pueden causar dolor al caminar, un problema reportado con frecuencia en consultorios de países como Colombia o Perú. Menos conocidas pero igual de molestas son las filiformes, que crecen en párpados, labios o cuello con forma de hilo delgado, y las planas, pequeñas y lisas, típicas en rostros de jóvenes.

Las verrugas genitales merecen atención aparte: transmitidas por contacto sexual, son un signo de infección por cepas de alto riesgo del VPH, vinculadas a cáncer de cuello uterino. Según la Dra. María González, dermatóloga del Hospital das Clínicas de São Paulo, «su detección temprana es clave, ya que en la región, el 90% de los casos de cáncer cervical están asociados a este virus». Estas lesiones pueden pasar desapercibidas, pues a veces son tan pequeñas como la cabeza de un alfiler y se ubican en zonas no visibles.

Identificarlas a tiempo evita complicaciones. Las verrugas suelen ser indoloras —excepto las plantares—, de color carne, marrón o grisáceo, y con puntos negros (vasos sanguíneos coagulados). En casos de duda, especialmente si sangran, cambian de forma o se multiplican rápidamente, lo ideal es consultar a un especialista. La automedicación con ácidos o crioterapia casera puede empeorar el cuadro, advierten dermatólogos de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología.

Señales que no debes ignorar: síntomas por tipo de verruga*

Señales que no debes ignorar: síntomas por tipo de verruga*

Las verrugas son crecimientos cutáneos causados por el virus del papiloma humano (VPH), con más de 150 cepas identificadas que generan lesiones distintas según su ubicación y tipo. En América Latina, estudios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indican que al menos el 30% de la población tendrá alguna forma de verruga en su vida, con mayor prevalencia en zonas tropicales donde la humedad favorece su propagación. Aunque la mayoría son inofensivas, algunas requieren atención médica para evitar complicaciones.

Entre las más comunes están las verrugas vulgares, que aparecen como protuberancias ásperas en manos, codos o rodillas, especialmente en niños y adolescentes. En cambio, las verrugas plantares —típicas en adultos que usan calzado cerrado en climas cálidos, como en Ciudad de México o Bogotá— se desarrollan en las plantas de los pies y pueden confundirse con callosidades. Ambas suelen ser indoloras, pero las plantares generan molestias al caminar. Las verrugas planas, más frecuentes en rostros de jóvenes, son pequeñas, lisas y se multiplican rápidamente, lo que las hace difíciles de tratar sin ayuda dermatológica.

Las verrugas genitales, asociadas a cepas de alto riesgo del VPH, merecen atención urgente. Según la Dra. María González, dermatóloga del Hospital das Clínicas de São Paulo, «estas lesiones pueden pasar desapercibidas en etapas iniciales, pero su crecimiento acelerado en zonas húmedas —como la ingle— aumenta el riesgo de transmisión y complicaciones». En países como Argentina y Perú, campañas de salud pública enfatizan su detección temprana, ya que ciertas cepas (como la 16 y 18) están vinculadas al cáncer cervicouterino. Otras variantes menos conocidas incluyen las verrugas filiformes, que crecen cerca de párpados o labios con forma alargada, y las periungueales, que dañan la piel alrededor de las uñas y son comunes en personas que se muerden las cutículas.

Identificarlas a tiempo evita su propagación. Las verrugas suelen ser del color de la piel o más oscuras, con puntos negros (vasos sanguíneos coagulados) en su superficie. Si cambian de tamaño, sangran o aparecen en grupos, lo ideal es consultar a un especialista. En casos leves, tratamientos tópicos con ácido salicílico —disponibles en farmacias de toda la región— pueden ser efectivos, pero las lesiones persistentes o en áreas sensibles requieren crioterapia, láser o incluso cirugía.

Guía visual para identificarlas sin confundirlas con otras lesiones*

Guía visual para identificarlas sin confundirlas con otras lesiones*

Las verrugas son crecimientos cutáneos causados por el virus del papiloma humano (VPH), pero no todas se manifiestan igual. Mientras algunas aparecen en las manos de niños en edad escolar —común en países como México y Colombia—, otras afectan zonas íntimas y requieren atención médica inmediata. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), alrededor del 10% de la población latinoamericana presenta algún tipo de verruga durante su vida, con mayor incidencia en climas húmedos donde el virus prolifera con facilidad.

La verruga común es la más reconocible: pequeña, áspera y con superficie granulada, suele surgir en dedos, codos o rodillas. En cambio, las verrugas plantares —frecuentes en adolescentes que usan zapatos cerrados en ciudades como Buenos Aires o Santiago— crecen hacia adentro debido a la presión, generando dolor al caminar. Menos conocidas son las verrugas filiformes, delgadas y alargadas, que aparecen en párpados, labios o cuello, especialmente en adultos mayores. Un detalle clave: las verrugas genitales, aunque menos visibles, son las más peligrosas por su relación con cáncer cervical, según advierte la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica.

Identificarlas a tiempo evita confusiones con callos, lunares o incluso cáncer de piel. Las verrugas suelen ser del color de la piel o ligeramente más oscuras, con puntos negros (vasos sanguíneos coagulados) que las diferencian de otras lesiones. En casos de duda, como ocurre con las verrugas planas —lisas y amarillentas, típicas en rostro y piernas—, un dermatólogo puede usar dermatoscopia para confirmar el diagnóstico. La prevención pasa por evitar el contacto directo con superficies húmedas (pisos de piscinas, duchas públicas) y usar calzado en zonas compartidas, recomendación que repiten autoridades sanitarias desde Perú hasta Costa Rica.

Tratamientos efectivos y cuándo consultar a un dermatólogo*

Tratamientos efectivos y cuándo consultar a un dermatólogo*

Las verrugas son crecimientos cutáneos benignos causados por el virus del papiloma humano (VPH), con más de 100 cepas identificadas que afectan a personas de todas las edades. En América Latina, estudios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indican que entre el 7% y 12% de la población presenta algún tipo de verruga, con mayor incidencia en niños y adultos jóvenes. Aunque suelen ser inofensivas, su aparición en zonas visibles como manos o rostro puede generar incomodidad, mientras que ciertas variantes requieren atención médica para evitar complicaciones.

Entre los tipos más comunes destacan las verrugas vulgares, que aparecen como protuberancias ásperas en dedos, manos o codos, y las plantares, planas y dolorosas en las plantas de los pies —frecientes en climas tropicales como los de Centroamérica y el Caribe—. Las verrugas planas, pequeñas y lisas, suelen brotar en grupos en el rostro o piernas, especialmente en adolescentes. Menos habituales pero más preocupantes son las genitales, transmitidas por contacto sexual, y las periungueales, que crecen alrededor de las uñas y pueden deformarlas. Según la Dra. María González, dermatóloga del Hospital Clínico de Santiago de Chile, «las verrugas en mucosas o que sangran al tacto deben evaluarse de inmediato, ya que podrían indicar cepas de VPH de alto riesgo».

La humedad y el contacto piel con piel facilitan su propagación, por lo que es clave evitar caminar descalzo en piscinas públicas —un hábito común en países como Colombia o México— y no compartir toallas o calzado. La mayoría desaparece sin tratamiento en meses o años, pero cuando persisten, causan dolor o se multiplican, lo ideal es consultar a un dermatólogo. En casos como el de las verrugas genitales, la detección temprana reduce el riesgo de transmitir el virus y previene complicaciones como el cáncer cervical, cuya incidencia en la región sigue siendo alta según datos de la OPS.

Reconocer los distintos tipos de verrugas —desde las comunes hasta las plantares— es el primer paso para actuar con rapidez y evitar complicaciones. Cada una tiene causas específicas, desde el VPH hasta la humedad excesiva, y su identificación temprana permite elegir tratamientos efectivos, ya sea con crioterapia, ácidos tópicos o intervención médica. Ante cualquier crecimiento sospechoso en la piel, lo más inteligente es consultar a un dermatólogo antes de recurrir a remedios caseros que puedan empeorar el cuadro. Con el aumento de casos de VPH en la región, la prevención a través de vacunación y hábitos de higiene se vuelve una prioridad que no admite demoras.