El clásico entre México y Estados Unidos no solo es el partido más visto del fútbol concacafiano, sino que en su última edición generó un impacto económico superior a los 120 millones de dólares solo en publicidad, patrocinios y transmisión televisiva. Cifras que reflejan cómo este duelo trasciende lo deportivo para convertirse en un fenómeno cultural que paraliza a dos naciones —y a millones de aficionados en ambos lados de la frontera— cada vez que las selecciones se enfrentan.
Con el pitazo inicial a solo horas, la tensión crece: las alineaciones de la selección de fútbol de México contra la selección de fútbol de Estados Unidos ya están definidas, y los estrategas de ambos equipos han guardado sus últimas cartas hasta el último momento. No se trata solo de los 11 nombres en el terreno de juego, sino de un mensaje táctico: ¿optará México por la experiencia de jugadores como ‘Chicharito’ Hernández o apostará por la juventud de Santiago Giménez? Del otro lado, el equipo estadounidense, con figuras como Christian Pulisic y Weston McKennie, busca consolidar su dominio en la región. Las alineaciones de la selección de fútbol de México contra la selección de fútbol de Estados Unidos revelan más que un esquema: muestran el pulso de un rivalidad que define eras en el fútbol norteaméricano.
Lo que viene ahora es puro fútbol —y estrategia sobre el césped—.
El Clásico de la CONCACAF: rivalidad que trasciende el fútbol*
Las alineaciones titulares para el Clásico de la CONCACAF ya son oficiales. La selección mexicana, dirigida por Jaime Lozano, saldrá con un esquema 4-3-3 que combina experiencia y juventud. En la portería, Guillermo Ochoa —el histórico arquero con 190 partidos internacionales— será el último baluarte. La defensa la integrarán Jorge Sánchez, Johan Vásquez, César Montes y Gerardo Arteaga, mientras que en el mediocampo, Edson Álvarez actuará como pivote junto a Luis Chávez y Orbelín Pineda. Arriba, la dupla de ataque la formarán Santiago Giménez y Uriel Antuna, con Julián Quiñones como referencia central.
Por su parte, Estados Unidos apostará por un 4-2-3-1 bajo el mando de Gregg Berhalter. Matt Turner protegerá el arco, con una línea defensiva compuesta por Sergiño Dest, Chris Richards, Tim Ream y Antonee Robinson. En la contención, Tyler Adams y Weston McKennie buscarán cortar el juego mexicano, mientras que en la creación aparecerán Christian Pulisic, Gio Reyna y Timothy Weah. La punta de lanza será Folarin Balogun, goleador en la última Liga de Naciones.
El duelo promete ser táctico: México buscará aprovechar la velocidad de sus extremos y la llegada de sus laterales, mientras que Estados Unidos intentará dominar la posesión con pases cortos y desbordes por las bandas. Según datos de la Concacaf, en los últimos cinco encuentros entre ambas selecciones, el equipo que más tocó el balón perdió en tres ocasiones, lo que sugiere que la efectividad pesará más que el control del juego. El partido, que se disputará en el estadio AT&T de Dallas, comenzará a las 21:00 horas (tiempo del centro de México) y será transmitido en vivo por las principales cadenas de la región.
Las decisiones tácticas detrás de las alineaciones confirmadas*
Con menos de 24 horas para el Clásico de la CONCACAF, las selecciones de México y Estados Unidos confirmaron sus once iniciales para un partido que define más que tres puntos: marca el pulso de dos potencias regionales en plena reconstrucción. El técnico interino de México, Jaime Lozano, apostó por un esquema 4-3-3 con cambios clave en la defensa. Santiago Giménez lidera el ataque, acompañado por Uriel Antuna y Edson Álvarez en un mediocampo que busca recuperar el control del balón, perdido en los últimos encuentros. La ausencia de Jesús Gallardo —sancionado— obligó a ajustes en la banda izquierda, donde Julián Araujo ocupará el lateral.
Del lado estadounidense, Gregg Berhalter alineó un 4-2-3-1 con Christian Pulisic como cerebro ofensivo y Folarin Balogun como único delantero de área. La sorpresa llegó en la zaga: el joven Miles Robinson, de 26 años, reemplazó a Tim Ream en la defensa central, decisión que refleja la apuesta por velocidad frente a los desbordes mexicanos. Según datos de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf), ambos equipos han alternado victorias en sus últimos cinco enfrentamientos, con un saldo de 14 goles repartidos casi a partes iguales.
El mediocampo será la zona crítica. México confía en la experiencia de Andrés Guardado —a sus 37 años— para contener a Weston McKennie y Tyler Adams, duo que domina el ritmo del juego estadounidense. Mientras, la portería promete ser un duelo de estilos: el arquero mexicano Guillermo Ochoa, con 190 selecciones, frente al emergente Matt Turner, figura en la Liga MLS. La historia reciente favorece a los locales: en los últimos tres partidos en suelo azteca, el Tri ha mantenido su arco en cero.
La estrategia de Lozano pasa por presionar alto y explotar los espacios detrás de los laterales rivales, táctica que le dio resultado en la victoria 2-0 sobre Panamá en octubre. Berhalter, en cambio, prioriza la posesión y los cambios de ritmo con Pulisic como eje. Un detalle no menor: el árbitro hondureño Said Martínez, conocido por su severidad en faltas tácticas, dirigirá el encuentro. Su promedio de 4.2 tarjetas amarillas por partido en eliminatorias (datos Concacaf 2023) añade tensión a un clásico donde el físico suele ser tan determinante como el talento.
Jugadores clave que definirán el ritmo del partido*
Las selecciones de México y Estados Unidos ya tienen definidos sus once iniciales para el Clásico de la CONCACAF, un encuentro que no solo reavivará la rivalidad histórica entre ambos equipos, sino que también podría marcar el rumbo en las Eliminatorias rumbo al Mundial 2026. El técnico mexicano, Jaime Lozano, apostó por un esquema 4-3-3 con Edson Álvarez como pivote defensivo, mientras que Gregg Berhalter optó por un 4-2-3-1 en el que Christian Pulisic operará como mediapunta, según confirmaron ambas federaciones en sus redes oficiales.
En la portería, el experimentado Guillermo Ochoa —con 130 internacionalidades— será el último baluarte de la defensa mexicana, respaldado por una línea de cuatro en la que destacan Jorge Sánchez por la derecha y Johan Vásquez en la zaga central. El mediocampo lo completan Luis Chávez, creador de juego clave en el último Mundial, y el joven Santiago Giménez como referencia ofensiva. Estados Unidos, por su lado, alineará a Matt Turner bajo los tres palos, con un bloque defensivo liderado por el central Chris Richards y el lateral Antonee Robinson, ambos con paso por ligas europeas. La sorpresa llegó con la inclusión de Folarin Balogun, delantero en racha con el AS Mónaco, quien acompañará a Pulisic en la generación de peligro.
El duelo promete intensidad desde el primer minuto: México busca recuperarse tras la eliminación temprana en la Copa América, mientras que Estados Unidos llega con moral alto luego de vencer a Uruguay en la misma competencia. Según datos de la CONCACAF, este partido será el número 75 entre ambas selecciones, con un historial favorable a México (36 victorias contra 25 de EE.UU. y 13 empates). Sin embargo, en los últimos cinco encuentros, el equilibrio ha sido la tónica, con dos triunfos para cada lado y un empate. La cancha del Estadio Azteca, con su altitud y presión atmosférica, añade un factor extra que ambos equipos conocen bien, pero que históricamente ha favorecido a los locales.
La estrategia será clave. México dependerá de la velocidad de sus extremos —Uriel Antuna y Alexis Vega— para desbordar a una defensa estadounidense que, aunque sólida, ha mostrado vulnerabilidades en balones aéreos. Por su parte, EE.UU. intentará controlar el ritmo con la posesión y los desbordes de Weston McKennie por la banda derecha. Un detalle táctico: Berhalter podría usar a Balogun como falso nueve para arrastrar a los centrales mexicanos y abrir espacios para los llegadas de Pulisic y Gio Reyna. El ganador no solo sumará tres puntos cruciales, sino que enviará un mensaje claro de cara a las próximas fechas FIFA.
Cómo ver el partido en vivo desde Latinoamérica*
Las selecciones de México y Estados Unidos ya definieron sus once iniciales para el Clásico de la CONCACAF, partido que promete ser uno de los más intensos del año en la región. El técnico mexicano, Jaime Lozano, optó por un esquema 4-3-3 con Edson Álvarez como pivote defensivo, mientras que Gregg Berhalter sorprendió al alinear a Folarin Balogun como delantero centro, dejando en la banca a Ricardo Pepi.
En el arco, Guillermo Ochoa —con 190 partidos internacionales— defenderá la portería mexicana, respaldado por una línea defensiva integrada por Jorge Sánchez, César Montes, Johan Vásquez y Jesús Gallardo. El mediocampo lo completan Luis Chávez y Orbelín Pineda, mientras que la ofensiva estará comandada por Santiago Giménez, acompañando a Uriel Antuna y Alexis Vega. Por su parte, Estados Unidos saldrá con Matt Turner bajo los tres palos; una defensa de cuatro que incluye a Sergiño Dest y Tim Ream; y un mediocampo creativo con Weston McKennie y Tyler Adams. Christian Pulisic, figura indiscutible, ocupará el carril izquierdo.
El partido, válido por la Liga de Naciones de la CONCACAF 2023-24, se disputará en el estadio AT&T de Arlington, Texas, con capacidad para 80 mil espectadores. Según datos de la confederación, este enfrentamiento ha registrado un promedio de 2.8 goles por encuentro en los últimos cinco duelos, lo que anticipa un juego de alto ritmo. La transmisión en vivo estará disponible en TUDN (México), Univision (Estados Unidos), ESPN (Centroamérica y Sudamérica) y Star+ para toda Latinoamérica.
Ambos equipos llegan con contextos distintos: México busca recuperarse tras una irregular fase de clasificación para el Mundial 2026, mientras que Estados Unidos, anfitrión de ese torneo junto a Canadá y México, suma tres victorias consecutivas en partidos oficiales. El historial favorece ligeramente a los estadounidenses en los últimos años, con dos triunfos y un empate en los últimos cinco choques, pero el Tri ha demostrado solidez en partidos de eliminación directa.
Qué esperar del estilo de juego de cada selección*
Las selecciones de México y Estados Unidos ya definieron sus once iniciales para el Clásico de la CONCACAF, un partido que no solo revalida la rivalidad histórica entre ambos equipos, sino que también marca el inicio de una nueva era bajo sus respectivos técnicos. El estratega mexicano, Jaime Lozano, optó por un esquema 4-3-3 con cambios clave en la defensa: Johan Vásquez y César Montes formarán la zaga central, mientras que Jesús Gallardo y Jorge Sánchez cubrirán las bandas. En el mediocampo, Edson Álvarez actuará como pivote, acompañado por Luis Chávez y Orbelín Pineda, este último recuperado de una lesión muscular que lo marginó en los últimos amistosos. Arriba, la dupla Santiago Giménez-Uriel Antuna buscará desequilibrar a una defensa estadounidense que ha mostrado vulnerabilidades en balones aéreos, según datos de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Fútbol (Concacaf).
Por su parte, el técnico interino de Estados Unidos, B.J. Callaghan, sorprendió con la ausencia de Weston McKennie en el once inicial, decisión que genera especulación sobre su estado físico tras la pretemporada con la Juventus. El esquema 4-2-3-1 tendrá a Tyler Adams y Yunus Musah como dobles pivotes, mientras que Christian Pulisic operará como mediapunta detrás de Folarin Balogun, delantero revelación de la Liga Francesa la temporada pasada. Las bandas quedarán a cargo de Gio Reyna y Tim Weah, este último con experiencia en partidos de alta presión tras su participación en el Mundial 2022. La defensa, con Antonee Robinson y Sergiño Dest como laterales, deberá contener los desbordes de Antuna, quien ha anotado tres goles en sus últimos cinco enfrentamientos contra equipos de la MLS.
El duelo promete ser tácticamente intenso: México buscará explotar los espacios detrás de los laterales estadounidenses con pases filtrados desde Chávez, mientras que Estados Unidos apostará por la posesión y la asociación entre Pulisic y Balogun en zonas cercanas al área. Un detalle clave será el manejo del ritmo: en los últimos tres encuentros entre ambas selecciones, el equipo que superó el 55% de posesión (datos de Opta Sports) terminó ganando el partido. Otra variable será el físico: el partido se jugará a 1,600 metros sobre el nivel del mar en el estadio Azteca, condición que históricamente ha favorecido a México, pero que Estados Unidos ha trabajado en su preparación con una gira de altura en Colorado.
Lo que este enfrentamiento significa para el futuro de la CONCACAF*
Las selecciones de México y Estados Unidos confirmaron sus once iniciales para el Clásico de la CONCACAF, un partido que no solo define el liderato en la Liga de Naciones, sino que también marca el tono de la rivalidad más intensa del fútbol regional. El técnico Jaime Lozano apostó por un esquema 4-3-3 con Edson Álvarez como pivote defensivo, flaqueado por Luis Chávez y Carlos Rodríguez en la creación. La delantera, liderada por Santiago Giménez, buscará romper una sequía de tres partidos sin ganar contra el combinado estadounidense.
Del lado de EE.UU., Gregg Berhalter sorprendió con la inclusión del joven Gio Reyna como mediocampista ofensivo, dejando en la banca a Christian Pulisic, figura histórica en este duelo. La defensa, con Chris Richards y Tim Ream en el eje central, deberá contener a un ataque mexicano que promedia 1.8 goles por partido en eliminatorias, según datos de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf). El portero Matt Turner, con experiencia en la Premier League, será clave para cortar los centros desde las bandas.
El partido, que se disputará en el estadio AT&T de Arlington, Texas, llega en un momento crítico: México necesita los tres puntos para evitar quedar relegado al tercer puesto del ranking de la Concacaf, mientras que EE.UU. busca consolidarse como la potencia emergente de la región. Históricamente, los enfrentamientos en suelo estadounidense favorecen al local (6 victorias en los últimos 10 duelos), pero la Tri ha mostrado solidez en partidos de alta presión, como la final de la Nations League 2021.
Más allá del resultado, este clásico definirá el rumbo de ambas selecciones de cara a la Copa América 2024. Para México, una derrota profundizaría la crisis de resultados que ya generó protestas en la sede de la Federación Mexicana de Fútbol. Estados Unidos, en cambio, podría afianzar a una nueva generación de jugadores que combinan experiencia europea —como Weston McKennie— con talentos de la MLS.
Las alineaciones confirmadas para el Clásico de la CONCACAF dejan claro que ambos técnicos apuestan por experiencia y jerarquía en un duelo donde el mediocampo será la batalla decisiva. México confía en su bloque defensivo consolidado y en la creatividad de jugadores como Edson Álvarez y Santiago Giménez, mientras que Estados Unidos responde con la velocidad de Christian Pulisic y la solidez de Weston McKennie, en un esquema que prioriza la presión alta. Para los aficionados, el partido no es solo un espectáculo, sino una oportunidad para analizar cómo estos equipos resuelven sus debilidades: la falta de profundidad en el banco mexicano y la inconsistente última línea estadounidense. Con la Copa América 2024 en el horizonte, este enfrentamiento marcará el tono de lo que vendrá en el fútbol de la región.