El corte mariposa mujer se ha consolidado como uno de los estilos más solicitados en salones de belleza de Latinoamérica y Estados Unidos, con un aumento del 40% en búsquedas durante el último año, según datos de Google Trends. Lo que comenzó como una tendencia en pasarelas europeas ahora domina las preferencias de quienes buscan un look versátil, capaz de adaptarse desde reuniones laborales hasta eventos sociales sin perder elegancia.
La clave de su popularidad radica en su diseño estratégico: capas suaves que enmarcan el rostro y volumen controlado en las puntas, creando un efecto visual que alarga el cuello y equilibra los rasgos. Sin embargo, no todos los estilos de corte mariposa mujer funcionan igual para cada tipo de rostro. Mientras algunas versiones realzan pómulos marcados, otras suavizan ángulos pronunciados o añaden dimensión a rostros redondos.
La diferencia entre un resultado armonioso y uno que desequilibra la proporción facial está en los detalles: desde la longitud de las capas hasta el grado de degradado. Con opciones que van desde el butterfly cut clásico hasta adaptaciones con flequillo asimétrico o texturas desfiladas, existe una variante para cada necesidad —siempre que se elija con criterio técnico, no solo por moda.
El corte mariposa: origen y evolución de un clásico moderno*
El corte mariposa sigue reinando en las peluquerías de América Latina, pero su versatilidad va más allá del clásico estilo de los 90. Este peinado, caracterizado por capas que enmarcan el rostro como alas, ha evolucionado para adaptarse a diferentes formas de cara y texturas de cabello. Según un estudio de la Universidad de São Paulo sobre tendencias capilares en la región, el 68% de las mujeres latinas prefieren cortes con volumen en las puntas, y el mariposa lidera las preferencias por su capacidad para estilizar sin sacrificar longitud.
Para rostros redondos, la clave está en capas asimétricas que alargan visualmente el óvalo facial. Un ejemplo claro es el estilo que popularizó la actriz mexicana Eiza González en 2023: capas largas desde la barbilla y puntas desfiladas que crean movimiento. En cambio, las mujeres con rostro cuadrado —como la cantante colombiana Karol G en su etapa más reciente— optan por versiones con face-framing suave y volumen en la corona para suavizar ángulos. El truco aquí es evitar capas demasiado cortas cerca de las mejillas, que podrían acentuar la mandíbula.
Quienes tienen rostro alargado pueden inspirarse en el look de la modelo brasileña Gisele Bündchen: un corte mariposa con capas desde los pómulos y flequillo lateral para equilibrar las proporciones. Para texturas rizadas o afro, la estilista argentina Sofía Morales recomienda capas en «U» en lugar de las tradicionales en «V», ya que distribuyen mejor el peso del cabello. En países con alta humedad como Panamá o República Dominicana, esta variante evita el efecto «triángulo» que generan los cortes muy estratificados.
El error más común, según datos de la Asociación Latinoamericana de Peluquería, es pedir capas demasiado marcadas en cabellos finos, lo que puede restar densidad. La solución: optar por un butterfly cut híbrido, con capas sutiles solo en el contorno del rostro y el resto del cabello a una sola longitud. Este enfoque, cada vez más solicitado en salones de Santiago de Chile a Ciudad de México, permite mantener el volumen sin perder cuerpo.
Características técnicas que definen este estilo versátil*
El corte mariposa sigue siendo uno de los estilos más solicitados en salones de belleza de América Latina, gracias a su capacidad para adaptarse a diferentes formas de rostro. Según un estudio de la Universidad de São Paulo sobre tendencias capilares en la región, este corte —caracterizado por capas suaves que enmarcan el rostro y volumen en las puntas— representa el 18% de las solicitudes en peluquerías de ciudades como Bogotá, Lima y Ciudad de México. Su versatilidad radica en que las capas pueden ajustarse para equilibrar rasgos faciales, desde rostros redondos hasta ovalados o cuadrados.
Para rostros redondos, el corte mariposa con capas largas y anguladas ayuda a alargar visualmente la cara. Un ejemplo claro es el estilo que popularizó la actriz colombiana Sofía Vergara en los últimos años: capas que comienzan bajo la barbilla y se extienden en forma de «V», creando un efecto de estiramiento. En cambio, quienes tienen rostros cuadrados con mandíbulas marcadas —como la cantante mexicana Thalía— optan por versiones con flequillo lateral y capas más cortas en los pómulos para suavizar los ángulos. La clave está en que las capas no superen el ancho de los hombros, evitando así un efecto de volumen excesivo.
Las mujeres con rostros ovalados, consideradas las más favorecidas por este estilo, pueden experimentar con variantes más atrevidas. En países como Argentina y Chile, se observa una preferencia por el butterfly cut con capas muy definidas y mechas en tonos caramelo o miel, que realzan la dimensión del corte. Para rostros alargados, los estilistas recomiendan evitar capas demasiado cortas en la corona y priorizar volumen en los extremos, como lo demostró la influencer brasileña Camila Coelho en su colaboración con marcas de belleza locales. La Asociación Latinoamericana de Peluquería (ALP) destaca que, independientemente del tipo de rostro, el mantenimiento cada 8 a 10 semanas es esencial para preservar la forma.
Un error común es confundir este corte con el long bob o el escalonado clásico. La diferencia radica en la distribución del volumen: mientras el lob concentra densidad en las puntas, el mariposa crea un efecto de «alas» gracias a capas estratégicas que inician cerca de las sienes. En Perú y Ecuador, donde el cabello liso predomina, las peluquerías adaptan la técnica usando planchas para marcar las capas y lograr un acabado más geométrico. Para texturas rizadas o onduladas —comunes en el Caribe—, el corte se realiza en seco para respetar el patrón natural del cabello y evitar que las capas pierdan definición al rizar.
5 variaciones del corte mariposa según la forma de tu rostro*
El corte mariposa, con sus capas suaves y volumen en las puntas, sigue siendo un favorito en salones desde Ciudad de México hasta Buenos Aires. Pero no todas las versiones funcionan igual para cada rostro. Una investigación de la Universidad de São Paulo sobre tendencias capilares en América Latina reveló que el 68% de las mujeres eligen cortes según la forma de su cara, aunque solo el 32% conoce qué estilo las favorece realmente.
Para rostros redondos, el butterfly cut con capas largas y flequillo lateral —como el que popularizó la actriz chilena Antonia Zegers— alarga visualmente el óvalo. Las capas deben comenzar bajo la barbilla para evitar ensanchar. En cambio, las caras cuadradas ganan con un volumen concentrado en las puntas y capas más cortas cerca de las mejillas, similar al peinado que lució la cantante colombiana Shakira en su etapa de Laundry Service. Este contraste suaviza los ángulos marcados.
Las mujeres con rostro alargado, común en países andinos según datos de la CEPAL sobre diversidad fenotípica, deben optar por capas medias que agreguen ancho a los lados. Un ejemplo claro es el estilo que llevó la modelo brasileña Gisele Bündchen en los 2000: volumen en los pómulos y puntas hacia adentro. Para rostros en forma de corazón —como el de la actriz mexicana Eiza González—, lo ideal son capas asimétricas que equilibren la frente ancha y el mentón puntiagudo. Aquí, el flequillo curtain bangs resulta clave.
Quienes tienen rostros ovalados, considerados los más versátiles, pueden atreverse con versiones extremas: desde el wolf cut (mezcla de shag y mariposa) hasta el clásico con capas muy definidas. La estilista argentina Sofía Morales, ganadora de premios en la Semana de la Moda de Lima, recomienda evitar el exceso de volumen en la corona para no alargar demasiado el rostro. «El secreto está en que las capas más cortas no superen la línea de las cejas», explicó en una entrevista para Vogue Latinoamérica.
Cómo mantener el volumen y la textura sin dañar el cabello*
El corte mariposa se ha consolidado como uno de los estilos más versátiles para mujeres en Latinoamérica, adaptándose a rostros redondos, ovalados o cuadrados con resultados favorecedores. Su característica principal —capas suaves que enmarcan el rostro y volumen en las puntas— lo convierte en una opción ideal para quienes buscan movimiento sin sacrificar longitud. En ciudades como Bogotá, donde la humedad afecta el peinado diario, este corte mantiene su forma con mínimo esfuerzo, según datos de salones de belleza locales que reportan un aumento del 30% en solicitudes durante 2023.
Para rostros redondos, la versión con capas largas y flequillo lateral alarga visualmente las facciones. En cambio, las mujeres con rostro cuadrado, común en países como Argentina o Chile, pueden optar por un butterfly cut con capas más cortas en la corona para suavizar los ángulos. Un ejemplo claro es el estilo que lucen actrices como Eiza González, quien combina el volumen en las puntas con mechas sutiles para dar profundidad. La clave está en evitar capas demasiado cortas cerca de la mandíbula, ya que podrían acentuar la redondez.
Quienes prefieren texturas naturales —como el cabello rizado o ondulado— encuentran en este corte un aliado. Según la estilista brasileña Fernanda Oliveira, autora de un estudio sobre tendencias capilares en la región, «el corte mariposa realza los rizos al distribuir el peso del cabello, evitando que se aplane en la raíz». Para lograrlo, recomienda cortar las capas en seco y usar tijeras de entresacar solo en las puntas. En países con clima tropical, como México o República Dominicana, este método reduce el frizz y prolonga la durabilidad del peinado entre lavados.
Tres variantes destacan por su adaptabilidad: el mariposa clásico (capas desde la barbilla), ideal para cabello liso; el asimétrico, con un lado más largo que otro para rostros alargados; y el corto con volumen, popular en Uruguay y Paraguay, que combina capas con un blunt cut en la nuca. La elección del estilo debe considerar no solo la forma del rostro, sino también la densidad del cabello: en cabelleras finas, capas muy marcadas pueden restar cuerpo.
Tendencias 2024: la reinvención del corte mariposa en salones latinoamericanos*
El corte mariposa, ese clásico de los años 70 que nunca desaparece del todo, regresa en 2024 con una reinvención que lo adapta a los rostros latinoamericanos. Salones en Ciudad de México, Bogotá y Santiago reportan un aumento del 40% en solicitudes de esta técnica durante el primer trimestre del año, según datos de la Asociación Latinoamericana de Peluquería Profesional. La clave está en su versatilidad: las capas suaves que enmarcan el rostro y el volumen en las puntas permiten personalizarlo según la forma del óvalo, la mandíbula o el mentón.
Para rostros redondos, la versión con capas largas desde la barbilla y puntas desfiladas —como la que lució la actriz chilena Antonia Zegers en los Premios Platino— alarga visualmente el contorno. Las mujeres con facciones cuadradas o mandíbulas marcadas encuentran equilibrio con un butterfly cut asimétrico, donde un lado cae ligeramente más largo que el otro. En Perú, salones de Lima recomiendan añadir face framing con mechas en tonos miel para suavizar ángulos, tendencia que la estilista colombiana Sofía Castro aplicó en su última colección para la Semana de la Moda en Medellín.
Quienes tienen el rostro alargado pueden optar por capas más cortas en la corona y volumen lateral, evitando que el peinado estire aún más las proporciones. Un error común, advierte el estudio Tendencias Capilares 2024 del BID, es recortar las capas demasiado cerca de la raíz en cabellos finos, lo que resta densidad. La solución: mantener las capas superiores a la altura de las cejas y usar productos con textura, como las ceras en crema que prefieren las clientas en Buenos Aires. Para rostros en forma de corazón, el corte mariposa con bang suave —como el de la cantante mexicana Natalia Lafourcade— equilibra la frente ancha sin sacrificar movimiento.
La adaptación a cabellos rizados o tipo 4, predominantes en países como República Dominicana o Brasil, exige ajustes técnicos. Aquí, las capas deben cortarse en seco para respetar el patrón natural del rizo, como demostró el salón Crespo & Chic de São Paulo en un taller durante el último Congreso de Belleza Afro en Cartagena. El resultado: un efecto mariposa que realza el volumen sin perder definición, ideal para quienes buscan un estilo de bajo mantenimiento pero con impacto.
De la pasarela a la calle: por qué este corte sigue ganando adeptas*
El corte mariposa ha dejado de ser una tendencia pasajera para convertirse en un clásico versátil que adapta su esencia a distintos estilos y tipos de rostro. Su característico volumen en las puntas, que evoca las alas de una mariposa, lo distingue de otros cortes en capas, pero su verdadero éxito radica en la capacidad de personalización. Desde las calles de Ciudad de México hasta las pasarelas de São Paulo, este peinado gana terreno por su equilibrio entre estructura y movimiento, ideal para quienes buscan un look fresco sin sacrificar elegancia.
La clave para que funcione en cualquier rostro está en ajustar la longitud y la densidad de las capas. Por ejemplo, las mujeres con rostros redondos pueden optar por versiones más largas que alarguen visualmente el óvalo, como el estilo que lució la actriz chilena Antonia Zegers en la última edición del Festival de Cine de Viña del Mar. En cambio, para rostros cuadrados, las capas suaves que comienzan a la altura de la mandíbula —como las que popularizó la influencer colombiana Juana Martínez— ayudan a suavizar los ángulos. Un estudio de la Universidad de Buenos Aires sobre tendencias capilares en 2023 destacó que el 68% de las peluquerías en capitales latinoamericanas ofrecen variantes de este corte, adaptadas a la textura del cabello de cada clienta, desde liso hasta rizado.
Cinco estilos destacan por su adaptabilidad. El butterfly bob, que combina el corte bob con capas mariposa, es ideal para cabellos finos, ya que genera volumen sin peso. El long butterfly, con puntas que rozan los hombros, favorece a rostros alargados, como demostró la cantante mexicana Natalia Lafourcade en su última gira. Para quienes prefieren low maintenance, el wolf butterfly —una fusión con el corte lobo— añade textura sin requerir mucho estilismo. Las versiones con curtain bangs (flequillo cortina) equilibran frontes amplias, mientras que el butterfly shag, con capas desfiladas, es perfecto para cabellos gruesos. La estilista argentina Valeria Gómez, con salones en Miami y Bogotá, recomienda usar productos con protección térmica para mantener las capas definidas, especialmente en climas húmedos como los del Caribe o la Amazonía.
Más allá de la moda, su popularidad refleja un cambio en los hábitos de consumo: según datos de la CEPAL, el gasto en servicios de belleza en Latinoamérica creció un 12% en 2023, con cortes de bajo mantenimiento como el mariposa liderando la demanda. Su versatilidad lo hace compatible con texturas naturales —desde el cabello afro de la modelo brasileña Eryka Rodrigues hasta las ondas sueltas de la actriz peruana Stephanie Orúe—, consolidándolo como una opción democrática que trasciende edades y estilos de vida.
El corte mariposa no es solo un estilo, sino una solución versátil que adapta su esencia a cada rostro con capas estratégicas y volumen donde más favorece. Desde el long bob asimétrico hasta la versión shaggy con flequillo, estos cinco estilos demuestran que la clave está en personalizar el corte según la forma del óvalo, la mandíbula o los pómulos. Para lograr el efecto ideal, la recomendación es clara: llevar fotos de referencia a la peluquería —especialmente de ángulos laterales— y priorizar un profesional con experiencia en cortes en capas. Con salones en ciudades como Buenos Aires, Ciudad de México y Bogotá especializándose en técnicas de butterfly cut, 2024 será el año en que este estilo domine las calles de la región.




