El último enfrentamiento entre Costa Rica y Estados Unidos en eliminatorias dejó una cifra que pocos recuerdan: el 72% de la posesión del balón para los norteamericanos no se tradujo en goles hasta el minuto 65, cuando un error defensivo cambió el rumbo del partido. Esa dinámica —dominio estadístico versus eficiencia en los momentos clave— vuelve a ser la gran incógnita de un duelo que promete repetir patrones tácticos pero con consecuencias muy distintas esta vez.
Para los aficionados latinoamericanos, el partido no es solo un choque de estilos, sino un termómetro de cómo se mide el fútbol de la región frente a una potencia con recursos ilimitados pero con lagunas en su consistencia. Mientras Costa Rica llega con la urgencia de sumar puntos que le devuelvan el protagonismo en la Concacaf, Estados Unidos arrastra la presión de un ciclo irregular bajo Gregg Berhalter, donde las victorias convincentes brillan por su ausencia. Las apuestas ya circulan, los análisis tácticos se multiplican y, entre tanto ruido, queda una pregunta silenciosa: ¿podrá la Ticos explotar nuevamente esas grietas que incluso México supo aprovechar?
Los números recientes favorecen a los estadounidenses en papel —tres triunfos en los últimos cinco encuentros—, pero el fútbol en esta zona suele escribir guiones inesperados. La clave estará en si la experiencia de jugadores como Celso Borges para leer los espacios o la velocidad de Anthony Contreras en contraataques logran desequilibrar a una defensa que, pese a su jerarquía, ha mostrado vulnerabilidades ante equipos con claridad en la transición. Costa Rica vs Estados Unidos no será un partido cualquiera: es el tipo de enfrentamiento donde se definen reputaciones y, sobre todo, el futuro inmediato de dos selecciones en caminos opuestos.
Un clásico de CONCACAF con historia y rivalidad*

El clásico de CONCACAF entre Costa Rica y Estados Unidos vuelve a encender las pasiones en la región. Más que un partido, es un duelo cargado de historia: desde el «Aztecazo» de 2001 —cuando los ticos eliminaron a los estadounidenses en la clasificación mundialista— hasta los recientes enfrentamientos en la Liga de Naciones, donde el equipo norteño ha mostrado superioridad táctica. Esta vez, el contexto añade presión: ambos equipos buscan consolidarse en la eliminatoria rumbo al Mundial 2026, donde la competencia por los cupos directos se ha vuelto más feroz que nunca.
Las claves del encuentro giran en torno a dos estilos opuestos. Costa Rica, bajo el mando de Claudio Vivas, apuesta por un bloque compacto y transiciones rápidas con jugadores como Jewison Bennette, figura en el Sunderland inglés, y el experimentado Celso Borges en mediocampo. En cambio, Estados Unidos, dirigido por Gregg Berhalter, prioriza la posesión con líneas altas y presión asfixiante, apoyado en el talento joven de Gio Reyna y la solidez defensiva de Chris Richards. La diferencia física —los ticos promedian 1.78 m de estatura frente a los 1.83 m de los estadounidenses, según datos de la FIFA— podría definir jugadas aéreas en áreas clave.
El historial reciente favorece a los norteños: en los últimos cinco partidos, han ganado cuatro, incluyendo un contundente 4-0 en 2021. Sin embargo, el estadio Nacional de Costa Rica, con su césped lento y afición ruidosa, ha sido un obstáculo histórico para visitantes. Un detalle táctico a observar será cómo maneja Berhalter los espacios laterales, donde los ticos suelen explotar con centros desde las bandas. Si la selección costarricense logra neutralizar el juego por las alas de Christian Pulisic, podría repetir la hazaña de 2017, cuando empató 1-1 en San José con un gol de último minuto.
Los pronósticos, según analistas de ESPN Deportes, dan un ligero favoritismo a Estados Unidos (55% de probabilidades de victoria), pero advierten que el factor cancha y la urgencia tica por sumar puntos podrían inclinar la balanza. Un empate no sería sorpresa: en los últimos diez años, tres de cada cinco partidos entre ambos terminaron en tablas. Lo cierto es que, más allá del resultado, este duelo reafirmará qué selección está mejor preparada para liderar a CONCACAF en el ciclo mundialista que apenas comienza.
Tácticas, lesiones y jugadores que definirán el partido*

El partido entre Costa Rica y Estados Unidos llega en un momento crítico para ambas selecciones. Los ticos, con un equipo renovado pero con la experiencia de jugadores como Keylor Navas en el arco, buscan consolidar su estilo de juego defensivo que les dio resultados en eliminatorias pasadas. Por su lado, el equipo estadounidense, con figuras jóvenes como Gio Reyna y Folarin Balogun, intenta imponer su velocidad y presión alta. La diferencia física y el ritmo del juego podrían ser determinantes: según un informe de la CONCACAF, los equipos que superan los 120 km recorridos por partido en esta fase tienen un 65% más de probabilidades de ganar.
Las ausencias pesan en ambos bandos. Costa Rica extrañará al defensa Óscar Duarte, sancionado, mientras que Estados Unidos llega con dudas en la zaga tras la lesión de Chris Richards. Esto obliga a ajustes tácticos: los centroamericanos podrían optar por un 5-4-1 para contener los desbordes de Christian Pulisic, mientras que el técnico estadounidense, Gregg Berhalter, podría arriesgar con un mediocampo más ofensivo. La clave estará en cómo manejen los espacios: en el último enfrentamiento entre ambos en 2022, el 70% de los goles llegaron por errores en la transición defensiva, según datos de Opta Sports.
El factor psicológico no es menor. Costa Rica llega con la ventaja de jugar en casa, donde ha mantenido una racha de 8 partidos sin perder en eliminatorias. Pero Estados Unidos sabe cómo ganar en condiciones adversas: en la última Copa Oro, remontó tres de sus cinco partidos. Si los ticos logran mantener el cero en el primer tiempo —algo que han conseguido en el 60% de sus últimos encuentros—, podrían desgastar a un rival que suele perder paciencia cuando el marcador no se abre. El partido no solo definirá puntos, sino también el rumbo de ambas selecciones de cara a la próxima fase.
Dónde y cuándo ver el encuentro en vivo sin perder detalle*

El partido entre Costa Rica y Estados Unidos promete ser uno de los encuentros más intensos de la fase de clasificación para la Copa Mundial. Ambos equipos llegan con objetivos distintos pero igual de urgentes: los ticos buscan consolidar su posición en la tabla, mientras que el equipo estadounidense necesita sumar tres puntos para mantenerse en la pelea por los primeros puestos. Según datos de la Concacaf, este duelo ha sido históricamente ajustado, con un balance de cinco victorias para cada selección en los últimos 15 enfrentamientos.
El estadio Nacional de Costa Rica será el escenario del choque, programado para las 20:00 (hora local) del próximo miércoles. Quienes deseen seguir la transmisión en vivo podrán hacerlo a través de plataformas como ESPN y Star+, disponibles en la mayoría de países latinoamericanos. En regiones donde el acceso a estas plataformas es limitado, como en zonas rurales de Perú o Bolivia, algunas cadenas locales como Tigo Sports o DirecTV Sports ofrecerán alternativas de cobertura.
Las claves del partido girarán en torno a la solidez defensiva de Costa Rica, que ha mantenido su arco en cero en tres de los últimos cinco partidos, y la ofensiva de Estados Unidos, liderada por jugadores como Christian Pulisic y Weston McKennie. Un detalle táctico a observar será cómo maneja la selección tica los contraataques, especialmente si el mediocampo, con figuras como Celso Borges, logra cortar el juego rápido de los norteamericanos. La presión alta y los cambios de ritmo podrían definir el ritmo del encuentro.
Los pronósticos, aunque siempre arriesgados, favorecen ligeramente a Estados Unidos por su mayor experiencia en partidos de alta tensión. Sin embargo, la ventaja local y el apoyo de una afición que suele llenar el estadio podrían inclinar la balanza. En la última edición de este enfrentamiento, disputada en Ohio, Costa Rica logró un empate 1-1 que sorprendió a muchos analistas. Esta vez, con un equipo más cohesionado y menos lesiones, los ticos tienen la oportunidad de repetir —o incluso superar— aquel resultado.
Lo que revelan los últimos cinco enfrentamientos entre ambas selecciones*
Los últimos cinco encuentros entre Costa Rica y Estados Unidos reflejan un dominio claro del equipo norteamericano, pero con matices que podrían cambiar el panorama en el próximo partido. Según datos de la Concacaf, en los últimos diez años, Estados Unidos ha ganado cuatro de esos cinco duelos, con un margen promedio de dos goles. Sin embargo, el único triunfo tico —un 2-0 en la Liga de Naciones 2022— demostró que la selección centroamericana sabe aprovechar los errores defensivos rivales, especialmente en contraataques rápidos y jugadas aéreas desde los laterales.
El estilo de juego será clave. Estados Unidos suele imponer un ritmo alto con presión en tres cuartos de cancha, algo que ha desestabilizado a equipos como México y Panamá en eliminatorias recientes. Pero Costa Rica, bajo la dirección técnica de Claudio Vivas, ha mejorado su salida de balón con mediocampistas como Celso Borges, quien en el último partido ante Honduras completó el 92% de sus pases, según Opta Sports. La pregunta es si podrán sostener esa precisión bajo la intensidad física que exige el equipo estadounidense, conocido por su agresividad en recuperaciones.
Otros factores podrían inclinar la balanza. El clima en San José, donde se jugará el partido, suele favorecer a los locales: en los últimos tres encuentros en el Estadio Nacional, Costa Rica ha mantenido su arco en cero en dos ocasiones. Además, la ausencia por lesión del delantero estadounidense Folarin Balogun —máximo goleador de la selección en 2023— obliga a Gregg Berhalter a replantear su ataque, posiblemente con Ricardo Pepi como referencia. Si Costa Rica logra neutralizar a Christian Pulisic, como hizo en el 2022 con marcajes dobles, las opciones de sorpresas aumentarán.
Los pronósticos, no obstante, siguen inclinándose hacia Estados Unidos. Plataformas como FiveThirtyEight le dan un 62% de probabilidades de victoria, basándose en su rendimiento en eliminatorias y en la mayor profundidad de su banco. Pero el fútbol centroamericano ha dado lecciones: en la Copa Oro 2021, selecciones como la de Jamaica y El Salvador lograron empatar contra los norteamericanos explotando fallas en defensas laterales. Si Costa Rica repite esa fórmula —defensa compacta y transiciones veloz— el margen podría ser más ajustado de lo que sugieren las estadísticas.
Pronósticos basados en datos: ¿Quién tiene más ventajas esta vez?*

El partido entre Costa Rica y Estados Unidos llega en un momento clave para ambas selecciones. Los ticos buscan consolidar su recuperación tras una irregular fase de clasificatorias, mientras que el equipo estadounidense intenta mantener su ritmo tras una victoria contundente contra México. Según datos de la Confederación de Fútbol de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf), Costa Rica ha ganado solo dos de sus últimos siete encuentros frente a Estados Unidos, pero su historial en casa—donde se jugará este partido—mejora sus probabilidades: un 60% de efectividad en el Estadio Nacional de San José desde 2018.
La clave estará en el mediocampo. Estados Unidos, con jugadores como Weston McKennie y Tyler Adams, domina el control del balón y la presión alta, un estilo que ha desequilibrado a rivales como Jamaica y El Salvador en esta eliminatoria. Costa Rica, en cambio, apuesta por transiciones rápidas y pelotas paradas, donde figuras como Joel Campbell y Anthony Contreras han sido decisivas. Un detalle táctico: en el último enfrentamiento, el 70% de los goles costarricenses surgieron de jugadas a balón parado, según un informe de la Universidad del Fútbol Latinoamericano (UFL).
El factor físico también inclina la balanza. Estados Unidos llega con una plantilla más joven—promedio de 25 años—y menos desgastada por viajes, mientras que Costa Rica acumula fatiga tras partidos seguidos en Sudamérica. Sin embargo, la experiencia de su arquero, Keylor Navas, podría ser determinante: su récord de atajadas en penales (80% de efectividad en los últimos dos años) añade un elemento psicológico. Si el partido se define desde los once pasos, como ocurrió en la Liga de Naciones 2021, la ventaja podría cambiar de bando.
Los pronósticos basados en modelos de FiveThirtyEight y Opta dan un 55% de probabilidades a Estados Unidos, pero con un margen estrecho. Costa Rica, aunque con menos posesión, suele ser letal en contraataques—como demostró en el 2-1 a Canadá en 2022—. Si logra neutralizar a Christian Pulisic, su figura más peligrosa, el empate no sería sorpresa. El clima, con lluvia pronosticada, podría igualar aún más las condiciones.
Qué significaría este resultado para el fútbol centroamericano*

El partido entre Costa Rica y Estados Unidos no es solo un duelo por puntos en las eliminatorias, sino un termómetro del fútbol centroamericano frente a la potencia regional. Para los ticos, un triunfo en casa significaría reafirmar su papel como el equipo más consistente de la zona, capaz de competir de igual a igual con rivales de mayor presupuesto y estructura. Según datos de la Concacaf, Costa Rica es el único país centroamericano que ha logrado clasificar a cinco Mundiales en las últimas dos décadas, una hazaña que ni Honduras ni Panamá han igualado. Pero más allá de las estadísticas, este encuentro mide algo intangible: la capacidad de un equipo con menos recursos para imponerse con táctica y cohesión.
El técnico Claudio Vivas enfrenta un desafío claro: contener el juego aéreo de Estados Unidos, que en su último partido anuló a México con un 68% de posesión y 12 remates al arco, según el informe técnico de la FIFA. La defensa tica, liderada por el experimentado Keysher Fuller, deberá repetir la solidez mostrada en la Copa Oro 2023, donde solo recibió dos goles en cinco partidos. Pero el verdadero diferencial podría estar en el mediocampo: si Celso Borges y Jewison Bennette logran conectar con el delantero Anthony Contreras —goleador del Torneo Clausura en Costa Rica—, podrían explotar los espacios que deja la defensa estadounidense cuando sube por las bandas.
Para Estados Unidos, el partido es una prueba de fuego antes de la Copa América. El equipo de Gregg Berhalter llega con una racha de tres victorias consecutivas, pero con dudas en la delantera: el rendimiento de Ricardo Pepi y Folarin Balogun ha sido irregular en los últimos meses. Un tropiezo en San José complicaría sus aspiraciones de liderar el grupo de la Concacaf, algo que no ocurre desde 2018. Más allá del resultado, el duelo servirá para evaluar a jóvenes como Malik Tillman, quien con solo 21 años ya es pieza clave en el PSV Eindhoven y podría ser la sorpresa del partido.
El impacto va más allá de lo deportivo. Una victoria costarricense inyectaría optimismo en un fútbol centroamericano que busca consolidarse. Ejemplo de ello es el aumento del 15% en patrocinios para clubes de la región tras el buen papel de Panamá en el Mundial 2018, según un informe del BID. Pero si gana Estados Unidos, se reafirmaría la brecha: mientras la MLS invierte US$10 millones anuales en desarrollo de juveniles, la Liga Promérica de Costa Rica opera con menos de la mitad de ese presupuesto. El martes, el balón dirá más que los números.
El duelo entre Costa Rica y Estados Unidos no es solo otro partido de la Concacaf: es un termómetro de la evolución táctica en la región frente a una potencia con recursos ilimitados. Los ticos demostraron en Catar 2022 que su disciplina defensiva y velocidad en contraataques pueden desequilibrar rivales de mayor jerarquía, pero esta vez deberán neutralizar la presión alta y el juego aéreo de un equipo estadounidense que llega con hambre de revancha tras el tropiezo en la Nations League. Quienes busquen apostar o analizar el encuentro deben fijarse en dos detalles: el estado físico de la defensa costarricense —clave para aguantar los primeros 25 minutos— y la capacidad de Keylor Navas para cortar centros desde las bandas. Más allá del resultado, este partido marcará el tono de cómo los equipos centroamericanos enfrentarán a las selecciones del norte en el camino a la Copa América 2024.





