Con solo 120 electores habilitados para participar en un cónclave, el Colegio Cardenalicio acaba de recibir un cambio significativo: el papa Francisco anunció este domingo la creación de 21 nuevos cardenales, una decisión que redefine el equilibrio geográfico y generacional en la cúspide de la Iglesia católica. La lista, que incluye a prelados de países tan diversos como India, Burkina Faso y Haití, refleja la estrategia del pontífice argentino de descentralizar el poder eclesiástico y dar mayor voz a las periferias, un tema que resuena con fuerza en América Latina, donde el 39% de los católicos del mundo residen según datos del Vaticano.
Entre los nombres destacados figuran el arzobispo de Porto Alegre, Brasil, y el de Los Ángeles, Estados Unidos, dos diócesis clave para el futuro de la Iglesia en el continente. La elección de estos cardenales por el papa Francisco no solo amplía la representación de regiones históricamente subrepresentadas, sino que también consolida su legado de priorizar a pastores con experiencia en contextos de migración, pobreza y diálogo interreligioso. ¿Qué implica este movimiento para los 483 millones de católicos en Latinoamérica? Las respuestas van desde el simbolismo teológico hasta consecuencias prácticas en la selección del próximo pontífice.
El papel de los cardenales en la Iglesia católica y su relevancia actual*
El Papa Francisco anunció este domingo la creación de 21 nuevos cardenales, un movimiento que refuerza su visión de una Iglesia más cercana a las periferias geográficas y existenciales. Entre los seleccionados destacan cinco latinoamericanos: los arzobispos de Bogotá (Colombia), São Paulo (Brasil), Asunción (Paraguay), La Paz (Bolivia) y el nuncio apostólico en España, de origen mexicano. La decisión amplía a 137 el número de purpurados con derecho a voto en un eventual cónclave, de los cuales 96 —el 70%— han sido nombrados por el pontífice argentino desde 2013.
El gesto adquiere relevancia en un contexto donde la Iglesia enfrenta desafíos como la caída de vocaciones sacerdotales —según datos de la CEPAL, en América Latina disminuyeron un 15% en la última década— y la creciente secularización en países tradicionalmente católicos. Francisco priorizó figuras con trayectoria en zonas de conflicto o pobreza: el arzobispo de La Paz, Percy Lorenzo Galván, ha mediado en tensiones políticas tras el golpe de Estado de 2019, mientras que el brasileño Paulo Cezar Costa trabajó en favelas de Río de Janeiro. También incluye, por primera vez, a un obispo de Timor Oriental, reflejando su enfoque en Asia.
La ceremonia de imposición de los birretos cardenalicios, prevista para el 30 de septiembre, coincidirá con el inicio del Sínodo sobre la Sinodalidad, donde se debatirán temas como el rol de las mujeres y la descentralización del poder eclesiástico. Analistas, como el teólogo chileno Rafael Luciani, señalan que estos nombramientos «consolidan una red de aliados para impulsar reformas en una Curia Romana aún resistente». Entre los nuevos cardenales, solo tres provienen de Europa, rompiendo con la tradición eurocéntrica y alineándose con el 40% de católicos que, según el Pew Research Center, residen hoy en Latinoamérica y África.
La elección del arzobispo de Asunción, Adolfo González, destaca por su labor en la triple frontera (Paraguay-Brasil-Argentina), zona crítica de tráfico de personas y narcotráfico. Su designación subraya el compromiso del Vaticano con migraciones y derechos humanos, ejes que Francisco ha defendido en viajes a México, Colombia y Perú. Mientras, la ausencia de cardenales estadounidenses —a pesar de ser el cuarto país con más católicos— reafirma la distancia del Papa con sectores conservadores de esa Iglesia, especialmente en temas como el celibato o la comunión a divorciados.
Los 21 nuevos cardenales elegidos por el Papa Francisco: perfiles y nacionalidades*
El Papa Francisco anunció este domingo el nombramiento de 21 nuevos cardenales, un movimiento que refuerza su visión de una Iglesia más cercana a las periferias y con mayor representación geográfica. Entre los seleccionados, seis provienen de Latinoamérica, región que ahora suma 23 cardenales electores de un total de 137, según datos del Vaticano. Los nuevos purpurados incluyen al arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda Aparicio; al de San Salvador, José Luis Escobar Alas; y al brasileño Paulo Cezar Costa, arzobispo de Brasília, lo que subraya la atención del pontífice hacia zonas con desafíos sociales marcados, como la pobreza y la violencia.
La lista también destaca por su diversidad: además de los latinoamericanos, hay representantes de Timor Oriental, Corea del Sur, Papua Nueva Guinea y Lesoto, países con comunidades católicas pequeñas pero en crecimiento. Francisco, quien desde 2013 ha creado el 58% de los cardenales actuales, sigue priorizando figuras con trayectoria en la defensa de migrantes, indígenas y víctimas de conflictos. Un ejemplo es el cardenal electo de Haití, Chibly Langlois, cuya diócesis en Les Cayes atiende a una población golpeada por crisis políticas y desastres naturales. Esta estrategia contrasta con la tradición eurocéntrica: hoy, solo 42 cardenales electores son europeos, frente a los 61 que había en 2013.
El consistorio para la imposición de los birretos cardenales se realizará el 30 de septiembre, pero el impacto ya se siente en la región. En Colombia, Rueda Aparicio ha sido clave en los diálogos de paz con grupos armados, mientras que en El Salvador, Escobar Alas promueve programas contra la violencia juvenil en coordinación con la CEPAL. La elección de estos perfiles, según analistas como el teólogo chileno Rafael Luciani, refleja un «giro pastoral» donde el liderazgo eclesiástico debe responder a realidades concretas, como el éxodo venezolano o la Amazonía. Queda por ver cómo esta nueva composición influirá en el próximo cónclave, donde Latinoamérica —con el 40% de los católicos globales— tendrán voz reforzada.
Tres decisiones clave que marcan este nombramiento histórico*
El nombramiento de 21 nuevos cardenales por parte del Papa Francisco no solo amplía el Colegio Cardenalicio, sino que consolida una estrategia clara: descentralizar el poder eclesiástico y reflejar la diversidad global de la Iglesia. Entre los elegidos, cinco provienen de América Latina, región que ya concentraba el 40% de los católicos del mundo según datos del Pew Research Center. La selección incluye al arzobispo de São Paulo, Brasil —la diócesis más poblada del continente—, y al obispo de Villa María, Argentina, diocesis rural que simboliza la atención a las periferias, eje central del pontificado.
Tres decisiones destacan en este anuncio. Primero, la inclusión del arzobispo de Penang, Malasia, primer cardenal de ese país de mayoría musulmana, que refuerza el diálogo interreligioso en Asia, donde el catolicismo crece al 3% anual en naciones como Corea del Sur o Filipinas. Segundo, la promoción de obispos de diócesis pequeñas, como la de Komo en Guinea Ecuatorial, que contrasta con la tradición de elegir sedes de alto perfil. Y tercero, la confirmación de que 16 de los 21 nuevos cardenales son electores (menores de 80 años), lo que garantiza su participación en un eventual cónclave y asegura la continuidad del legado de Francisco.
Para Latinoamérica, el gesto tiene un peso particular. El cardenal brasileño João Braz de Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada, y el mexicano Luis Francisco Ladaria, ex prefecto de la Doctrina de la Fe, representan dos polos del debate interno: la renovación pastoral y la ortodoxia doctrinal. Mientras, la ausencia de cardenales de países como Colombia o Perú —históricamente influyentes— sugiere un viraje hacia zonas con desafíos urgentes, como Centroamérica, donde el aumento de la violencia y la migración han reducido la práctica religiosa en un 12% desde 2010, según la CEPAL.
La ceremonia de creación, prevista para el 30 de septiembre, coincidirá con la apertura del Jubileo 2025, un símbolo de cómo Francisco entrelaza la renovación institucional con gestos de unidad. Que cuatro de los nuevos cardenales sean religiosos —no obispos diocesanos— subraya además su apuesta por las órdenes como el jesuita Bergoglio, que han liderado misiones en Amazonía o fronteras como la de México con Estados Unidos. Un mensaje claro: la Iglesia que viene no será europea, sino mestiza, periférica y en movimiento.
Cómo influyen los cardenales latinoamericanos en las políticas vaticanas*
El Papa Francisco anunció este domingo el nombramiento de 21 nuevos cardenales, una decisión que refuerza su visión de una Iglesia más cercana a las periferias geográficas y existenciales. Entre los elegidos, seis provienen de América Latina, región que ya concentraba el 40% del catolicismo global según datos del Anuario Pontificio 2023. Los nuevos purpurados incluyen al arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda Aparicio; al de San Salvador, José Luis Escobar Alas; y al brasileño Paulo Cezar Costa, arzobispo de Brasília, consolidando así la influencia latinoamericana en el cónclave.
La elección no es casual. Francisco, primer pontífice latinoamericano de la historia, ha priorizado desde 2013 la diversificación del Colegio Cardenalicio, tradicionalmente dominado por europeos. Con estos nombramientos, América Latina suma 24 cardenales electores (de un total de 137), superando a Italia por primera vez. El gesto adquiere relevancia en un contexto donde países como México, Colombia y Brasil enfrentan tensiones entre la jerarquía eclesiástica y gobiernos progresistas en temas como el aborto o los derechos LGBTQ+. El cardenal Rueda, por ejemplo, ha mediado en diálogos de paz en Colombia, mientras Escobar Alas ha sido voz crítica contra la corrupción en El Salvador.
Más allá de lo simbólico, la decisión tiene implicaciones concretas. Los nuevos cardenales latinos —que incluyen también al guatemalteco Domingo Buezo y al paraguayo Adrián Fernández— participarán en la próxima elección papal. Su perfil mayoritariamente pastoral, alejado del Vaticano, refleja el estilo de Francisco: menos burocracia, más atención a migraciones, pobreza y conflictos sociales. Según la teóloga brasileña Dra. Maria Clara Bingemer, de la Pontificia Universidad Católica de Río, «este pontificado está redefiniendo el centro de gravedad de la Iglesia hacia el Sur Global, donde el catolicismo no es heredado, sino elegido en medio de la adversidad».
La ceremonia de creación, prevista para el 30 de septiembre, coincidirá con el Sínodo sobre la Sinodalidad, donde temas como la ordenación de mujeres diáconos o la inclusión de divorciados vuelven a la mesa. Con 86 años y una salud frágil, Francisco acelera así su legado: una Iglesia menos eurocéntrica, con rostros que entienden —desde la experiencia— los desafíos de un continente marcado por la desigualdad y la violencia.
El proceso detrás de la elección: de obispos a príncipes de la Iglesia*
El Papa Francisco anunció este domingo la creación de 21 nuevos cardenales, un movimiento que refuerza su visión de una Iglesia más cercana a las periferias geográficas y existenciales. Entre los elegidos destacan el arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda Aparicio; el de San Salvador, José Luis Escobar Alas; y el brasileño Paulo Cezar Costa, arzobispo de Brasília. La decisión amplía la representación latinoamericana en el Colegio Cardenalicio, que ahora suma 12 purpurados de la región, casi un cuarto del total.
El nombramiento incluye a cinco cardenales de países con menos de 10 millones de habitantes, como Timor Oriental y Papúa Nueva Guinea, pero también a figuras clave en América Latina. Rueda Aparicio, por ejemplo, ha sido un actor central en los diálogos de paz en Colombia, mientras que Escobar Alas lideró la respuesta eclesiástica durante la crisis de violencia en El Salvador entre 2015 y 2017. Según datos del Anuario Pontificio 2023, el 40% de los católicos del mundo residen en Latinoamérica, pero hasta ahora solo el 17% de los cardenales con derecho a voto en un cónclave provenían de la región.
El gesto adquiere relevancia en un contexto donde la Iglesia enfrenta desafíos distintos según el país. En Brasil, donde el catolicismo pierde fieles frente a las iglesias evangélicas —un 50% de la población se identificaba como católica en 2020, frente al 65% en 2010, según el Latinobarómetro—, la elección de Costa señala un intento por revitalizar el liderazgo local. Mientras tanto, en Centroamérica, la figura de Escobar Alas simboliza el papel de la Iglesia como mediadora en conflictos sociales, algo que el Papa ha destacado en sus visitas a la región.
La ceremonia de creación de los nuevos cardenales, conocida como consistorio, se realizará el próximo 30 de septiembre en el Vaticano. Allí recibirán el birrete escarlata, símbolo de su disposición a «derramar la sangre por la fe», según la tradición. Con estos nombramientos, Francisco consolida su legado: desde 2013, ha creado el 58% de los cardenales electores actuales, asegurando que su visión —centrada en la misericordia, la ecología integral y la descentralización— perdure más allá de su pontificado.
Qué cambios puede esperar América Latina con estos nuevos cardenales*
El papa Francisco anunció este domingo la creación de 21 nuevos cardenales, un movimiento que refuerza su visión de una Iglesia más cercana a las periferias y con mayor representación de regiones históricamente menos influyentes. Entre los seleccionados, seis provienen de América Latina, una cifra que consolida la presencia de la región en el Colegio Cardenalicio, ahora con 24 miembros de un total de 137 electores. La decisión llega en un contexto donde el catolicismo en Latinoamérica enfrenta desafíos como la creciente secularización —según datos del Latinobarómetro 2023, solo el 52% de la población se identifica como católica, frente al 80% en 1995— y la competencia de iglesias evangélicas.
Los nuevos purpurados latinoamericanos incluyen al arzobispo de Bogotá, Luis José Rueda Aparicio; al de San Salvador, José Luis Escobar Alas; y al obispo de Villa María (Argentina), Ángel Siracusa, entre otros. La elección de Rueda es especialmente simbólica: Colombia, con una tradición católica profunda pero en declive, vive tensiones por temas como el aborto y los derechos LGBTQ+, donde la jerarquía eclesiástica ha mantenido posturas conservadoras. Mientras, la designación de Escobar Alas —primer cardenal salvadoreño en 40 años— ocurre en un país donde el 40% de la población profesa otras religiones, según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2022. Estos nombramientos podrían redefinir el diálogo entre la Iglesia y los Estados en temas sociales urgentes, como la violencia de género o la migración.
Francisco, el primer papa latinoamericano, ha priorizado desde 2013 una Curia Romana más diversa. Con estos cardenales, el 17% del electorado que elegirá a su sucesor será de la región, superando a Europa (que pasa del 42% al 39%). Sin embargo, el impacto real dependerá de cómo estos líderes aborden realidades locales. En Brasil, por ejemplo, el cardenal Paulo Cezar Costa —arzobispo de Brasília— enfrentará el avance del pentecostalismo, que ya agrupa al 31% de los brasileños, según el Censo 2022. La pregunta subyacente es si esta renovación generacional logrará frenar la hemorragia de fieles o si, por el contrario, profundizará las divisiones entre una jerarquía más progresista y bases cada vez más distanciadas.
El nombramiento de 21 nuevos cardenales por el Papa Francisco refuerza su visión de una Iglesia más inclusiva, diversa y cercana a las periferias, con especial atención a África, Asia y América Latina. La selección —que incluye a cinco latinos, entre ellos el arzobispo de San Salvador— consolida el giro hacia una Curia menos eurocéntrica y más representativa de los fieles globales. Para entender su impacto real, vale la pena seguir las homilías y decisiones de estos purpurados en los próximos meses, especialmente en temas como migración, pobreza y sinodalidad. Con este movimiento, Francisco no solo renueva el Colegio Cardenalicio, sino que acelera un cambio estructural que redefine el liderazgo eclesiástico en el siglo XXI.





