El turismo durante la Semana Santa genera más de 12.000 millones de dólares anuales en América Latina, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La cifra no sorprende: millones de familias ajustan sus presupuestos, reservan vuelos con meses de antelación y reorganizan sus rutinas para aprovechar este período, que en 2025 promete ser especialmente estratégico por cómo caen los días festivos en el calendario.
Para quienes dependen de estos días para viajar —ya sea por tradición religiosa, descanso familiar o simple escapada—, saber con exactitud cuándo son las vacaciones de Semana Santa 2025 marca la diferencia entre un plan bien ejecutado y un viaje improvisado (y costoso). Este año, la combinación de puentes y fechas clave podría extender el período de asueto sin afectar demasiado los días laborales, un detalle que empresas y escuelas ya están calculando.
La búsqueda por cuándo son las vacaciones de Semana Santa 2025 no es casual: desde México hasta Argentina, las reservas en destinos de playa, montaña o ciudades coloniales se disparan en cuanto se confirman las fechas oficiales. Con el calendario litúrgico ya definido, queda claro que 2025 ofrecerá oportunidades únicas para quienes sepan planificar con tiempo —y evitar así los precios inflados de última hora.
Por qué Semana Santa cambia de fecha cada año y su origen religioso*

La Semana Santa de 2025 comenzará el domingo 13 de abril con el Domingo de Ramos y culminará el domingo 20 de abril con la Resurrección, según el calendario litúrgico oficial de la Iglesia católica. Estas fechas, que determinan las vacaciones escolares y laborales en la mayoría de países latinoamericanos, varían cada año debido a su cálculo basado en el ciclo lunar y el equinoccio de primavera en el hemisferio norte. El Concilio de Nicea en el año 325 estableció que el Domingo de Pascua sería el primer domingo después de la primera luna llena tras el equinoccio vernal, una regla que sigue vigente.
En países como México, Colombia y Perú, donde la Semana Santa es feriado nacional, las autoridades educativas ya ajustaron sus calendarios escolares para 2025. Por ejemplo, en Costa Rica, el Ministerio de Educación Pública confirmó que las vacaciones abarcarán desde el jueves 17 hasta el domingo 20 de abril, incluyendo el Viernes Santo como día no laborable. Mientras tanto, en Argentina y Chile, aunque el feriado oficial solo cubre el Viernes Santo, muchas empresas y universidades extienden el descanso desde el Jueves Santo, generando un fin de semana largo que impulsa el turismo interno.
Para los viajeros, reservar con anticipación es clave: según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT), el flujo de pasajeros en Latinoamérica aumenta un 28% durante esta temporada, con destinos como Cartagena (Colombia), Cusco (Perú) y las playas de Quintana Roo (México) entre los más demandados. Las aerolíneas ya anunciaron tarifas dinámicas para esas fechas, mientras que plataformas como Despegar registraron un incremento del 40% en búsquedas de alojamiento para abril de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior.
La variación anual de las fechas también tiene un impacto económico regional. Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que en países con fuerte tradición católica, como Guatemala o Ecuador, el gasto en turismo durante Semana Santa representa entre el 8% y el 12% del ingreso anual del sector. Este año, con la Pascua cayendo a mediados de abril, se espera que la temporada alta se extienda hasta principios de mayo, beneficiando a comercios locales y cadenas hoteleras.
Las fechas exactas del Domingo de Ramos al de Resurrección en 2025*

La Semana Santa de 2025 comenzará el domingo 13 de abril con el Domingo de Ramos y culminará el domingo 20 de abril con el Domingo de Resurrección. Estas fechas, determinadas por el calendario litúrgico cristiano, marcan el período de mayor movilidad turística en América Latina, según datos históricos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Países como México, Colombia y Perú registran un aumento del 30% en reservas hoteleras durante esta semana, mientras que destinos como Cartagena, Cusco y las playas de República Dominicana reciben su mayor afluencia anual.
El calendario oficial para 2025 queda así: Jueves Santo (17 de abril), Viernes Santo (18 de abril) y Sábado de Gloria (19 de abril). En la mayoría de los países latinoamericanos, estos días son feriados no laborables, aunque las regulaciones varían. Por ejemplo, en Argentina y Chile, el Viernes Santo es día no hábil para el comercio, mientras que en Centroamérica, como Costa Rica o Panamá, la celebración incluye procesiones que atraen a miles de turistas internacionales. Las aerolíneas ya anticipan un alza en los precios de boletos para rutas como Ciudad de México-Guadalajara o Bogotá-Medellín, con aumentos de hasta un 45% según informes de la Asociación Latinoamericana de Transporte Aéreo (ALTA).
Para quienes planean viajar, la recomendación es reservar con al menos tres meses de antelación, especialmente en destinos costeros. En 2024, ciudades como Cancún (México) y Punta del Este (Uruguay) agotaron el 90% de su capacidad hotelera antes de febrero, según la Organización Mundial del Turismo (OMT). Otra opción son los viajes internos: en Perú, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) promueve rutas alternativas como Arequipa o el Valle Sagrado para evitar la saturación en Cusco. Las líneas de autobuses en países como Ecuador y Bolivia también ajustan sus frecuencias, con salidas adicionales desde el miércoles 16 de abril.
El impacto económico de la Semana Santa en la región supera los 8.000 millones de dólares anuales, de acuerdo con estimaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Sectores como la gastronomía, el comercio minorista y los servicios de transporte registran picos de ingresos durante estos días. En Brasil, aunque la celebración tiene menos peso religioso, el feriado de Sexta-Feira Santa impulsa el turismo en Río de Janeiro y Salvador de Bahía. Para evitar contratiempos, las autoridades migratorias de la región, como la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica, sugieren verificar con anticipación los requisitos de entrada, especialmente para viajeros con conexiones en Estados Unidos o Europa.
Cómo afectan los días festivos a los viajes y precios en la región*
La Semana Santa de 2025 caerá entre el 13 y el 20 de abril, según el calendario litúrgico oficial confirmado por la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM). El Domingo de Ramos marcará el inicio el 13 de abril, mientras que el Domingo de Resurrección cerrará las celebraciones el 20 de abril. Estas fechas, basadas en el ciclo lunar, varían cada año y definen uno de los periodos de mayor movimiento turístico en la región.
En países como México, Colombia y Perú, la demanda de vuelos y alojamientos suele dispararse hasta un 40% en estas fechas, según datos históricos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Por ejemplo, destinos como Cartagena, Cusco o las playas de Riviera Maya registran ocupaciones hoteleras superiores al 90% con semanas de antelación. Las aerolíneas, por su parte, ajustan tarifas dinámicas: un boleto de ida y vuelta entre Bogotá y Lima puede oscilar entre USD 350 y USD 600 dependiendo de cuándo se reserve.
Quienes planeen viajar deben considerar que algunos países extienden el asueto. En Guatemala y Honduras, el Jueves y Viernes Santo (17 y 18 de abril) son feriados nacionales, mientras que en Argentina y Chile solo el Viernes Santo es día no laborable. Esto afecta desde la disponibilidad de transporte público hasta los horarios de sitios turísticos. En Brasil, aunque la celebración es más discreta, ciudades como Río de Janeiro reciben un 25% más de visitantes durante esa semana, según la Embratur.
La recomendación de operadores turísticos es reservar con al menos tres meses de anticipación para evitar sobreprecios. Plataformas como Despegar o Decolar ya muestran alertas de alta demanda para esas fechas. Quienes prefieran evitar multitudes podrían optar por destinos menos tradicionales, como las termas de Uruguay o los valles cafetaleros de Costa Rica, donde la afluencia es menor pero igual de festiva.
Tres estrategias para reservar con anticipación y ahorrar en vacaciones*
La Semana Santa de 2025 caerá entre el 13 y el 20 de abril, según el calendario litúrgico oficial de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM). Estas fechas, que marcan el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección respectivamente, varían cada año en función del ciclo lunar, pero su impacto en el turismo regional es constante: solo en 2024, países como México, Colombia y Perú registraron un aumento del 28% en reservas hoteleras durante este periodo, de acuerdo con datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT).
Para los viajeros que buscan evitar los sobreprecios típicos de temporada alta, la clave está en anticiparse. Aerolíneas como LATAM y Avianca suelen abrir sus promociones con hasta ochos meses de antelación, mientras que plataformas como Despegar o Booking ofrecen descuentos del 15% al reservar con seis meses de anterioridad. Un ejemplo claro es el caso de Cartagena (Colombia) y Cusco (Perú), donde los precios de alojamiento pueden duplicarse en marzo si no se aseguran con tiempo. La recomendación de la Asociación Latinoamericana de Agencias de Viajes (ALAV) es concretar reservas antes de diciembre 2024 para acceder a tarifas base.
El calendario detallado queda así: Domingo de Ramos (13 de abril), inicio de la conmemoración; Jueves y Viernes Santo (17 y 18 de abril), días de mayor receso laboral en la región; y Domingo de Resurrección (20 de abril), cierre de las celebraciones. En países como Argentina o Chile, donde la Semana Santa coincide con el otoño, destinos como Bariloche o Valparaíso suelen saturar su capacidad, mientras que en Centroamérica, playas de Costa Rica o Guatemala atraen a turistas locales e internacionales. La diferencia de precios entre reservar en enero o en marzo puede superar el 40%, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre temporada turística.
Quienes planeen viajar en familia o grupos deben prestar atención a las políticas de cancelación. Cadenas hoteleras como NH Collection o Marriott permiten modificaciones sin costo hasta 48 horas antes en reservas hechas con tres meses de anticipación, un beneficio que desaparece en temporada alta. Para vuelos, la sugerencia es monitorear alertas de precios en apps como Skyscanner o Kayak, donde la fluctuación en rutas como Ciudad de México-Lima o Bogotá-Santiago puede ser de hasta $200 USD por boleto en las últimas semanas.
Destinos más demandados en Latinoamérica durante la temporada alta*

La Semana Santa de 2025 caerá entre el 13 y el 20 de abril, según el calendario litúrgico oficial de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM). Estas fechas, que marcan el período de mayor movimiento turístico en la región, comienzan con el Domingo de Ramos (13 de abril) y culminan con el Domingo de Resurrección (20 de abril), incluyendo los días no laborables clave como el Jueves y Viernes Santo (17 y 18 de abril). La variación anual en las fechas —determinada por el primer domingo después de la luna llena tras el equinoccio de primavera— obliga a millones de viajeros a ajustar sus planes con meses de anticipación.
En países como México, Colombia y Perú, donde la Semana Santa combina tradición religiosa con destinos turísticos, la ocupación hotelera supera el 90% en ciudades como Cartagena, Oaxaca o Cusco, según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT). Las aerolíneas regionales, como LATAM y Avianca, suelen registrar un aumento del 30% en reservas para estas fechas, con rutas internas (como Bogotá-Medellín o Lima-Arequipa) entre las más demandadas. El puente largo que generan el Jueves y Viernes Santo también impulsa el turismo doméstico en Argentina y Chile, donde destinos como Bariloche o Valparaíso reciben un flujo récord de visitantes.
Para evitar contratiempos, las autoridades migratorias de la región recomiendan verificar con anticipación los requisitos de viaje, especialmente en fronteras terrestres como la de Costa Rica y Nicaragua o la de Ecuador y Colombia, donde los controles se intensifican. En Brasil, aunque el feriado se limita al Viernes Santo, el Ministerio de Turismo espera un movimiento interno de 12 millones de personas, similar a las cifras de 2024. Quienes planeen viajar al exterior deben considerar que algunos países, como España o Italia, celebran la Pascua en las mismas fechas, lo que puede encarecer vuelos y alojamientos en Europa.
La planificación temprana es clave: según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los precios de los boletos aéreos en Latinoamérica suben un promedio del 22% en las tres semanas previas a Semana Santa. Plataformas como Despegar o Kayak ya muestran tarifas dinámicas para abril de 2025, con diferencias de hasta 40% entre reservas hechas en enero frente a las de marzo. Para familias, la recomendación es priorizar destinos con infraestructura turística consolidada, como Cancún (México), Punta Cana (República Dominicana) o Florianópolis (Brasil), donde la oferta de actividades y servicios se mantiene estable incluso en temporada alta.
Qué ajustes podría traer el calendario litúrgico en la próxima década*

La Semana Santa de 2025 comenzará el domingo 13 de abril con el Domingo de Ramos y culminará el domingo 20 de abril con la Pascua de Resurrección, según el calendario litúrgico oficial publicado por la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM). Estas fechas, determinadas por el ciclo lunar y el equinoccio de primavera en el hemisferio norte, permiten a millones de fieles en la región planificar con anticipación tanto los actos religiosos como los viajes familiares.
En países como México, Colombia y Perú, donde el turismo religioso y cultural durante esta época representa entre el 15% y 20% del movimiento anual en destinos clave —según datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT)—, las reservas en ciudades como San Miguel de Allende, Popayán o Cusco suelen agotarse con meses de antelación. Hoteles y aerolíneas ya ajustan tarifas dinámicas para esta temporada, que en 2024 generó un impacto económico superior a los 3.200 millones de dólares solo en América Latina, de acuerdo con estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Para quienes buscan combinar tradición y descanso, el Jueves Santo (17 de abril) y el Viernes Santo (18 de abril) son días de receso obligatorio en la mayoría de los países de la región, excepto en Uruguay y Chile, donde solo el Viernes Santo es feriado nacional. Esto influye directamente en la logística de viajes: en Argentina, por ejemplo, las rutas hacia destinos como Córdoba o Bariloche registran un aumento del 40% en tráfico vehicular durante esos días, mientras que en Centroamérica, las playas del Pacífico en Costa Rica y El Salvador reciben un flujo masivo de visitantes locales e internacionales.
La anticipación es clave. Agencias de viajes recomiendan confirmar reservas antes de febrero de 2025, especialmente para vuelos a destinos con alta demanda, como Cartagena, Santiago de Chile o las Islas Galápagos. Quienes opten por peregrinaciones, como la Ruta del Padre Pio en Argentina o los Vía Crucis vivientes en Guatemala, deben verificar con las diócesis locales, pues algunos eventos requieren inscripción previa debido a cupos limitados.
Las vacaciones de Semana Santa 2025 ya tienen fechas definidas: del Domingo de Ramos (13 de abril) al Domingo de Resurrección (20 de abril), con los días clave de descanso entre el 17 y el 20. Con este calendario oficial en mano, reservar con anticipación vuelos, alojamientos o experiencias turísticas evita sobreprecios y garantiza las mejores opciones, especialmente en destinos como Cancún, Cartagena o las playas de Uruguay, donde la demanda explota semanas antes. La región ya muestra un aumento del 12% en búsquedas tempranas para 2025, así que quienes actúen ahora no solo asegurarán su viaje, sino que aprovecharán tarifas más bajas y disponibilidad en los puntos más cotizados.





