Cada agosto, el cielo nocturno se convierte en escenario de uno de los fenómenos astronómicos más accesibles —y menos apreciados— del año: la lluvia de estrellas de las Perseidas. Según datos de la NASA, este evento puede producir hasta 100 meteoros por hora en condiciones ideales, aunque la contaminación lumínica en ciudades como México D.F., Bogotá o Los Ángeles reduce esa cifra a menos de diez. Lo paradójico es que, pese a su espectacularidad, tres de cada cuatro personas en América Latina nunca han presenciado una lluvia de estrellas en vivo, confundiendo su visibilidad con la necesidad de equipos costosos o conocimientos avanzados.
La realidad es más sencilla: bastan un lugar oscuro, paciencia y saber cuándo mirar hacia arriba. Este 2024, las Perseidas alcanzarán su punto máximo entre el 11 y el 13 de agosto, con la luna en fase menguante favoreciendo la observación. Para quienes viven en zonas urbanas, el desafío es mayor, pero no imposible. Desde terrazas elevadas hasta parques alejados de faroles, hay opciones. Lo que sigue son las fechas exactas, los horarios clave según la ubicación geográfica y estrategias prácticas para no perderse el espectáculo, incluso con recursos limitados.
Qué son las Perseidas y por qué fascinan a científicos y observadores*
Cada agosto, el cielo nocturno se ilumina con uno de los espectáculos astronómicos más esperados: las Perseidas. Esta lluvia de meteoros, activa desde mediados de julio, alcanza su punto máximo entre el 11 y el 13 de agosto de 2024, cuando se podrán observar entre 50 y 100 estrellas fugaces por hora en condiciones ideales. El fenómeno ocurre cuando la Tierra atraviesa los restos del cometa Swift-Tuttle, cuyos fragmentos se queman al entrar en la atmósfera, creando destellos luminosos que parecen surgir de la constelación de Perseo.
Para los científicos, las Perseidas ofrecen una oportunidad única para estudiar la composición de los cometas y la dinámica de los meteoroides. Según la Dra. María González, astrofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), «el análisis de su trayectoria y brillo ayuda a comprender mejor los materiales primigenios del sistema solar, ya que estos fragmentos han permanecido casi inalterados desde su formación hace 4.600 millones de años». Mientras tanto, para los aficionados, la lluvia representa un evento accesible que no requiere equipos especiales, solo paciencia y un lugar oscuro.
En Latinoamérica, la visibilidad dependerá de las condiciones climáticas y la contaminación lumínica. Ciudades como Medellín (Colombia), Santiago de Chile o Montevideo (Uruguay) suelen tener buena claridad en esta época, aunque los expertos recomiendan alejarse al menos 30 kilómetros de zonas urbanas. El mejor momento para observarlas será después de la medianoche, cuando la constelación de Perseo esté más alta en el horizonte. Quienes no puedan salir de la ciudad pueden seguir transmisiones en vivo de observatorios como el Planetario de Bogotá o el Observatorio Astronómico de Córdoba (Argentina), que suelen ofrecer coberturas con comentarios en tiempo real.
Un dato práctico para los observadores: no es necesario usar telescopios, ya que estos limitan el campo de visión. Bastará con recostarse en una manta, dejar que los ojos se adapten a la oscuridad (unos 20 minutos) y mirar hacia el noreste. Las Perseidas son conocidas por producir bólidos, meteoros especialmente brillantes que pueden dejar estelas visibles durante varios segundos. Este año, la luna estará en fase creciente, lo que favorecerá la observación si el clima lo permite.
Fechas exactas y horarios ideales para verlas en 2024*
La lluvia de estrellas Perseidas, uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año, alcanzará su máximo esplendor entre el 11 y el 13 de agosto de 2024. Según el Instituto Geográfico Nacional de España, este año las condiciones serán especialmente favorables en América Latina, con una luna en fase menguante que no interferirá con la visibilidad. Los observadores podrán ver entre 50 y 100 meteoros por hora en zonas con cielos despejados y poca contaminación lumínica.
El horario ideal para apreciar el espectáculo será desde la 1:00 a.m. hasta el amanecer, cuando la constelación de Perseo —de donde parecen surgir los meteoros— se encuentre más alta en el cielo. En países como México, Colombia y Argentina, clubes de astronomía ya organizan salidas a parques nacionales y reservas naturales para evitar la luz artificial. En Chile, el Observatorio ALMA recomienda ubicarse en zonas altas de los Andes, donde la atmósfera es más transparente.
Para disfrutar al máximo de las Perseidas, no se necesitan telescopios ni equipos especiales. Basta con buscar un lugar oscuro, alejarse de ciudades y dar a los ojos al menos 20 minutos para adaptarse a la oscuridad. Llevar una manta o silla reclinable, ropa abrigada y paciencia ayuda a mejorar la experiencia. Quienes no puedan salir de áreas urbanas pueden seguir transmisiones en vivo de organizaciones como la NASA o el Planetario de Bogotá, que suelen ofrecer coberturas con comentarios de expertos.
Este evento astronómico, causado por los restos del cometa Swift-Tuttle, ocurre cada año cuando la Tierra atraviesa su órbita. Aunque las Perseidas son visibles desde mediados de julio, su pico de actividad en agosto las convierte en la lluvia de estrellas más popular del hemisferio norte y regiones tropicales. En 2023, la Red Latinoamericana de Astronomía registró un aumento del 30% en consultas sobre cómo observarlas, una tendencia que se espera repita este año.
Tres condiciones astronómicas que determinarán su visibilidad este año*
La lluvia de estrellas Perseidas, uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año, alcanzará su máximo esplendor entre el 11 y 13 de agosto de 2024. Este espectáculo, generado por los restos del cometa Swift-Tuttle, podría superar los 100 meteoros por hora en condiciones ideales, según datos del Instituto de Astronomía de la UNAM. Sin embargo, su visibilidad dependerá de tres factores clave: la fase lunar, la contaminación lumínica y las condiciones climáticas.
El primer obstáculo será la luna, que estará iluminada en un 52% durante el pico de actividad. Aunque no será luna llena, su brillo podría opacar los meteoros más débiles, especialmente en zonas urbanas. En ciudades como Santiago de Chile, Bogotá o Ciudad de México, donde la contaminación lumínica es alta, se recomienda alejar al menos 30 kilómetros de los centros urbanos para mejorar la observación. Organizaciones como la Asociación Latinoamericana de Astronomía (ALDA) sugieren buscar lugares elevados, como el Desierto de Atacama o las montañas de los Andes, donde el cielo suele estar más despejado.
El clima también jugará un papel decisivo. Mientras en el Cono Sur —Argentina, Chile y Uruguay— agosto suele traer noches despejadas, en países como Costa Rica o Panamá las lluvias podrían entorpecer la vista. Para quienes no puedan desplazarse, plataformas como Slooh o el Observatorio Europeo Austral (ESO) transmitirán el evento en vivo. Un consejo práctico: los ojos tardan unos 20 minutos en adaptarse a la oscuridad, por lo que conviene evitar pantallas de celulares o linternas blancas durante la observación.
Quienes logren presenciar el fenómeno notarán que las Perseidas dejan estelas más largas y brillantes que otras lluvias de estrellas. Esto se debe a que sus partículas, del tamaño de un grano de arena, ingresan a la atmósfera a 59 km por segundo, según la NASA. El mejor momento para observarlas será después de la medianoche, cuando la constelación de Perseo —de donde parecen surgir— esté más alta en el horizonte.
Guía práctica: desde elegir el lugar hasta ajustar la vista*
La lluvia de estrellas más esperada del año llega con su máximo esplendor entre el 11 y el 13 de agosto de 2024. Las Perseidas, conocidas por su alta actividad de hasta 100 meteoros por hora en condiciones ideales, ofrecerán un espectáculo visible desde todo el hemisferio norte, incluyendo México, Centroamérica y el Caribe. Este fenómeno ocurre cuando la Tierra atraviesa los restos del cometa Swift-Tuttle, que al entrar en contacto con la atmósfera generan destellos luminosos.
Para observarlas, lo ideal es alejarse de las ciudades. En países como Costa Rica, el Parque Nacional Santa Rosa se ha convertido en un punto de referencia para astrónomos aficionados, mientras que en Colombia, el Desierto de la Tatacoa ofrece cielos despejados casi garantizados. La contaminación lumínica reduce la visibilidad hasta en un 60%, según datos de la Unión Astronómica Internacional. Se recomienda llegar al lugar elegido al menos una hora antes para que los ojos se adapten a la oscuridad.
El mejor momento para la observación será después de la medianoche, cuando la constelación de Perseo —de donde parecen surgir los meteoros— se encuentre más alta en el cielo. No se necesitan telescopios, pero llevar una manta, ropa abrigada y un termo con café o chocolate caliente puede hacer la experiencia más placentera, especialmente en zonas de altura como los Andes peruanos o las sierras mexicanas. Quienes prefieran seguir el evento desde casa podrán hacerlo a través de transmisiones en vivo de observatorios como el de Cerro Tololo en Chile.
Un detalle clave: la Luna estará en fase menguante durante el pico de las Perseidas, lo que favorecerá la visibilidad. Sin embargo, si el clima no acompaña, aún habrá oportunidades. La lluvia de estrellas se extiende desde el 17 de julio hasta el 24 de agosto, aunque con menor intensidad. Para quienes planeen registrar el evento con cámaras, lo mejor es usar un trípode, exposición prolongada y un gran angular para capturar el mayor campo de visión posible.
Los errores más frecuentes que arruinan la experiencia*
Cada agosto, el cielo nocturno se ilumina con las Perseidas, una de las lluvias de estrellas más esperadas del año. En 2024, el fenómeno alcanzará su punto máximo entre el 11 y el 13 de agosto, aunque será visible desde el 17 de julio hasta el 24 de agosto. Según la NASA, este año se esperan hasta 100 meteoros por hora en condiciones ideales, un espectáculo que atrae tanto a astrónomos como a observadores casuales.
Para disfrutarlo sin contratiempos, hay errores comunes que conviene evitar. El primero es buscar el evento en horarios inadecuados: la mejor visibilidad ocurre después de la medianoche y antes del amanecer, cuando la constelación de Perseo —de donde parecen surgir los meteoros— está más alta en el cielo. En ciudades como Bogotá, Lima o Ciudad de México, la contaminación lumínica puede opacar hasta un 90% de los meteoros, según estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Por eso, alejarse de zonas urbanas hacia áreas rurales o parques naturales, como el Desierto de Atacama en Chile o la Reserva de Biosfera Sian Ka’an en México, marca la diferencia.
Otro descuido frecuente es no adaptarse a la oscuridad. Los ojos tardan unos 20 minutos en ajustarse completamente, y mirar el celular o cualquier fuente de luz blanca durante ese tiempo reinicia el proceso. Llevar una linterna con filtro rojo —disponible en tiendas de camping— ayuda a preservar la visión nocturna. También es útil consultar el pronóstico del tiempo: en países como Argentina o Colombia, agosto puede traer noches despejadas, pero en regiones costeras del Caribe o el Pacífico, la humedad podría generar neblina.
Quienes planeen fotografiar el evento deben evitar el uso del flash y priorizar una cámara con modo manual. Ajustes como una apertura de diafragma amplia (f/2.8 o menor), un ISO entre 1600 y 3200, y exposiciones de 15 a 30 segundos capturan mejor el trazo de los meteoros. Plataformas como Stellarium o SkySafari permiten simular la posición de las Perseidas según la ubicación exacta, una herramienta útil para planificar el encuadre.
Aunque las Perseidas son visibles desde todo el hemisferio norte y parte del sur, en latitudes más australes —como Santiago de Chile o Buenos Aires— la cantidad de meteoros disminuye. Sin embargo, la Organización Astronómica de Latinoamérica (OAL) recomienda buscar un horizonte norte despejado para no perderse el espectáculo. Con paciencia y preparación, incluso desde una terraza o balcón, el show celestial vale la pena.
Por qué esta lluvia de estrellas podría ser diferente en la próxima década*
La lluvia de estrellas Perseidas, uno de los fenómenos astronómicos más esperados del año, alcanzará su mayor actividad entre el 11 y 13 de agosto de 2024. Este espectáculo celeste, visible desde todo el hemisferio norte, podría ofrecer hasta 100 meteoros por hora en condiciones ideales, según datos de la Organización Internacional de Meteoros (IMO). Aunque el brillo de la Luna en cuarto menguante reducirá ligeramente la visibilidad, los expertos recomiendan observar el cielo después de la medianoche, cuando la constelación de Perseo —de donde parecen surgir los meteoros— se eleva sobre el horizonte.
Lo que hace especial a las Perseidas este año es su coincidencia con un período de baja contaminación lumínica en varias regiones de Latinoamérica. Ciudades como Medellín (Colombia), que implementó un plan de iluminación sostenible en 2023, o áreas rurales de Chile y norte de Argentina, donde el cielo nocturno sigue siendo excepcionalmente oscuro, podrían convertirse en puntos privilegiados para la observación. Según la Unión Astronómica Internacional, incluso en zonas urbanas con cielos moderadamente claros, como partes de Ciudad de México o Lima, se podrán apreciar entre 30 y 50 meteoros por hora si se evitan las luces directas.
Para disfrutar al máximo del evento, no se necesitan telescopios ni equipos especiales. Basta con buscar un lugar alejado de faroles y edificaciones altas, permitir que los ojos se adapten a la oscuridad durante unos 20 minutos y dirigir la mirada hacia el noreste. Los astrónomos sugieren llevar una manta o silla reclinable para mayor comodidad, ya que la observación puede extenderse por horas. Quienes no puedan salir de la ciudad pueden seguir transmisiones en vivo, como las que suele ofrecer el Planetario de Bogotá o el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica de México (INAOE).
Un detalle curioso: las Perseidas son fragmentos del cometa 109P/Swift-Tuttle, que orbita el Sol cada 133 años. Cada agosto, la Tierra atraviesa su estela de polvo y hielo, generando la lluvia de estrellas. Aunque este cometa no volverá a acercarse al planeta hasta 2126, su legado luminoso sigue maravillando año tras año.
El espectáculo de las Perseidas 2024 promete ser uno de los eventos astronómicos más brillantes del año, con hasta 100 meteoros por hora en su pico y condiciones ideales de visibilidad desde la mayor parte de Latinoamérica. La clave para no perdérselo está en alejar la contaminación lumínica y elegir noches despejadas entre el 11 y el 13 de agosto, cuando la luna nueva garantizará cielos oscuros. Quienes planeen observarlas deben llegar al lugar con al menos 30 minutos de anticipación para adaptar la vista, llevar ropa abrigada y evitar el uso de pantallas que arruinen la adaptación a la oscuridad. Con cada vez más iniciativas de astroturismo en países como Chile, México y Colombia, esta lluvia de estrellas no solo es un fenómeno natural, sino una oportunidad para redescubrir el patrimonio celeste de la región.




