El aumento del 42% en consultas médicas por infecciones respiratorias durante el invierno de 2024 en América Latina ha puesto bajo la lupa un problema recurrente: la elección inadecuada de medicamentos para aliviar síntomas comunes. Mientras las farmacias exhiben estantes repletos de opciones, desde jarabes de colores brillantes hasta pastillas prometedoras, la evidencia científica señala que solo un puñado cumple con los estándares de eficacia comprobada. La tos, ese reflejo molesto que interrumpe noches de sueño y reuniones laborales, sigue siendo uno de los motivos más frecuentes de automedicación, a pesar de que estudios publicados en The Journal of Clinical Pharmacy advierten sobre los riesgos de combinar fármacos sin supervisión.
La búsqueda del medicamento para la tos ideal se complica cuando las etiquetas enumeran ingredientes con nombres técnicos y las recomendaciones varían entre el vecino, el farmacéutico y el último artículo viral en redes sociales. Sin embargo, una revisión sistemática de 2023 —que analizó más de 50 ensayos clínicos— identificó cinco jarabes con resultados consistentes en reducir la frecuencia e intensidad de la tos, tanto en casos de resfriado común como en bronquitis aguda. La diferencia no está solo en los componentes activos, sino en cómo estos interactúan con los receptores de la garganta y las vías respiratorias. Con opciones que van desde los 8 hasta los 30 dólares, el desafío ya no es encontrar un medicamento para la tos, sino elegir el que realmente funcione sin efectos secundarios innecesarios.
Por qué la tos persiste y cuándo requiere tratamiento médico*

La tos persistente afecta a más del 12% de la población adulta en América Latina, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Aunque en la mayoría de los casos se resuelve con reposo e hidratación, cuando el síntoma se prolonga más de tres semanas o interfiere con el sueño, los jarabes con base científica pueden marcar la diferencia. Estudios recientes publicados en la Revista Médica de Chile y el Boletín de la Sociedad Brasileña de Neumología evaluaron la eficacia de cinco fórmulas, destacando su acción en tos seca, productiva o alérgica.
Para la tos seca irritativa, el jarabe con dextrometorfano —presente en marcas como Tussin DM y Benadryl— demostró reducir la frecuencia del reflejo tusígeno en un 68% durante las primeras 48 horas, según ensayos clínicos de la Universidad de São Paulo. En casos de tos con flemas, la combinación de ambroxol y clenbuterol (como en Mucosolvan Compositum) aceleró la expulsión de secreciones en pacientes con bronquitis crónica, un problema recurrente en ciudades con alta contaminación como Lima o Ciudad de México. La OPS recomienda estos fármacos solo bajo supervisión médica en menores de 6 años.
Cuando la tos tiene origen alérgico, los jarabes con antihistamínicos como la loratadina (Claritin, Alerfin) resultaron más efectivos que los expectorantes tradicionales, de acuerdo con un estudio del Hospital Italiano de Buenos Aires. Para casos de tos nerviosa o por reflujo, el sulfato de morfina en bajas dosis —disponible en fórmulas como Cosylan— mostró eficacia en el 75% de los pacientes, aunque su uso requiere receta y monitoreo por riesgo de dependencia. En Colombia y Perú, donde el acceso a especialistas es limitado en zonas rurales, la OPS sugiere priorizar jarabes con miel y propóleo (como Propolis Jarabe) para tos leve, respaldados por evidencia de la Universidad Nacional de Córdoba sobre su acción antiinflamatoria.
La elección del jarabe depende de la causa subyacente: mientras la tos por resfriado común mejora con expectorantes como acetilcisteína (Fluimucil), la tos crónica asociada a asma o EPOC exige broncodilatadores bajo prescripción. Un error frecuente, advierte la Sociedad Mexicana de Neumología, es automedicarse con codeína —presente en algunos jarabes genéricos— sin evaluar contraindicaciones. En farmacias de la región, los precios varían desde $8.500 COP (miel con propóleo) hasta $250 MXN (fórmulas con morfina), pero la OPS insiste: si la tos persiste más de una semana en niños o dos en adultos, la consulta médica no es opcional.
Los 5 principios activos con mayor respaldo científico contra la tos*

Cuando la tos persiste, los jarabes con principios activos respaldados por la ciencia suelen ser la opción más confiable. Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de 2023, el 68% de los casos de tos aguda en América Latina se tratan con fármacos de venta libre, pero no todos tienen la misma eficacia. Entre los más recomendados por neumólogos de la región destacan cinco, avalados por estudios clínicos recientes.
El dextrometorfano encabeza la lista para la tos seca. Un ensayo publicado en The Journal of the American Medical Association (2022) confirmó que este antitusivo reduce la frecuencia de la tos en un 40% durante las primeras 24 horas, sin efectos sedantes significativos. En países como Argentina y Colombia, es el componente principal de jarabes como Tussin y Benadryl Tos, prescritos incluso para pacientes con asma leve. La cloperastina, otro fármaco común en Brasil y México (bajo marcas como Hytos o Flutox), actúa tanto en la tos seca como en la productiva, aunque su uso prolongado requiere supervisión médica por posibles interacciones.
Para la tos con flemas, la ambroxol y la acetilcisteína son las más estudiadas. Una investigación de la Universidad de Chile (2021) demostró que el ambroxol —presente en Mucosolvan o Fluimucil— acelera la eliminación de secreciones en un 30% comparado con placebo. La acetilcisteína, por su parte, es clave en pacientes con EPOC, como señaló la Sociedad Latinoamericana de Neumología en su último congreso. Ambos fármacos están disponibles en farmacias de Perú a Uruguay, aunque en concentraciones distintas según la edad. El quinto lugar lo ocupa la codeína, pero su uso se limita a casos graves y bajo receta, debido al riesgo de dependencia que alertó la OPS en 2020.
La elección depende del tipo de tos y el contexto. Por ejemplo, en ciudades con alta contaminación como Santiago de Chile o Ciudad de México, los médicos priorizan jarabes con ambroxol para facilitar la expulsión de partículas. En zonas tropicales, donde las alergias son frecuentes, la cloperastina suele ser la primera opción. Lo cierto es que, según la OPS, el 70% de los pacientes mejora en menos de una semana si elige el principio activo adecuado —y evita la automedicación con combinaciones no probadas.
Diferencias clave entre jarabes para tos seca y productiva*

Los jarabes para la tos más recomendados en estudios recientes destacan por su eficacia diferenciada según el tipo de síntomas. Un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicado en 2023 reveló que el 68% de los casos de tos en América Latina se tratan inicialmente con medicamentos inadecuados, lo que prolonga la recuperación. Entre las opciones avaladas por ensayos clínicos, la dextrometorfano —presente en fórmulas como Tussin DM o Benylin— sigue siendo la más recetada para la tos seca en países como Argentina y Colombia, gracias a su acción directa sobre el centro de la tos en el cerebro sin causar somnolencia en dosis correctas.
Para la tos productiva, donde la expectoración es clave, los jarabes con ambroxol (Mucosolvan) o acetilcisteína (Fluimucil) lideran las preferencias médicas. Según la Dra. María González, neumóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, «el ambroxol no solo fluidifica las secreciones, sino que acelera su eliminación en un 40% durante las primeras 48 horas, algo crucial en zonas con alta contaminación como Santiago o Ciudad de México». Estos fármacos son especialmente útiles en épocas de invierno, cuando los virus sincitiales —comunes en Perú y Bolivia— aumentan los casos de bronquitis.
Otros dos componentes con evidencia sólida son la codeína (restringida en varios países por su potencial adictivo) y los jarabes naturales a base de miel con propóleo, estos últimos recomendados por la OMS para niños mayores de un año. En Brasil, un estudio de la Universidad de São Paulo confirmó que las fórmulas con miel redujeron la frecuencia de la tos nocturna en un 30% comparadas con placebo. Sin embargo, los expertos advierten: la automedicación con codeína —aún disponible sin receta en algunas farmacias de Centroamérica— puede enmascarar infecciones bacterianas que requieren antibióticos.
La elección correcta depende de identificar el origen: mientras la tos seca irritativa responde mejor a antitusivos, la productiva necesita mucolíticos. En ambos casos, la hidratación y la humedad ambiental (usar humidificadores en climas secos como el de Lima o Bogotá) potencian los efectos del tratamiento. La OPS insiste en consultar a un médico si los síntomas persisten más de una semana, especialmente en grupos de riesgo como adultos mayores o pacientes con asma.
Cómo elegir el mejor jarabe según edad y síntomas*

La elección de un jarabe para la tos no debe basarse solo en publicidad o recomendaciones genéricas. Un estudio de la Universidad de Chile publicado en 2023 analizó 12 marcas comerciales y confirmó que su efectividad varía según el tipo de tos y la edad del paciente. Mientras los jarabes con dextrometorfano resultaron más eficaces para la tos seca en adultos, los que contienen ambroxol mostraron mejores resultados en niños con tos productiva. La investigación también advirtió sobre el riesgo de automedicación: en Perú y Colombia, el 38% de los casos de sobredosis pediátrica por antitusivos en 2022 estuvieron vinculados a dosis incorrectas.
Para la tos seca persistente, los especialistas recomiendan Benadryl Tossex (clorfeniramina + dextrometorfano) por su acción prolongada, validada en ensayos clínicos del Hospital das Clínicas de São Paulo. En niños mayores de 6 años, Mucosolvan Jarabe (ambroxol) aparece como primera opción en las guías de la Sociedad Latinoamericana de Neumología Pediátrica, gracias a su capacidad para fluidificar secreciones sin suprimir el reflejo de la tos. Para bebés de 1 a 5 años, el Tussidril Gotas (dropropizina) —aprobado por la ANMAT argentina— es el único con evidencia suficiente que respalda su seguridad en dosis pediátricas bajas.
Los casos de tos alérgica requieren otro enfoque. Según la Dra. María González, alergóloga del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias de México, los jarabes con antihistamínicos como Claritin Jarabe (loratadina) reducen la inflamación de vías respiratorias en un 70% de los pacientes, siempre que se combinen con medidas para controlar ácaros o polen. En zonas con alta contaminación —como Santiago de Chile o Ciudad de México—, los médicos sugieren alternar estos jarabes con soluciones salinas nasales para evitar la acumulación de irritantes. La OPS advierte que en adultos mayores, los antitusivos con codeína pueden causar efectos secundarios graves si se mezclan con medicamentos para la presión arterial.
Un error común es usar jarabes con miel o propóleo como sustitutos de fármacos en infecciones bacterianas. Aunque un meta-análisis de la Universidad de Costa Rica confirmó que la miel alivia la tos nocturna en niños, no reemplaza a antibióticos cuando hay fiebre o flema amarillenta. En esos casos, el Amoxicilina + Clavulanato en suspensión —disponible en farmacias de toda la región— sigue siendo el tratamiento de primera línea, según protocolos de la Organización Panamericana de la Salud. La clave está en identificar el origen: si la tos dura más de 8 días o viene con silbidos al respirar, la consulta médica es obligatoria.
Efectos secundarios y combinaciones peligrosas que evitar*

Los jarabes para la tos ocupan un lugar clave en los botiquines de los hogares latinoamericanos, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando los casos de infecciones respiratorias aumentan hasta un 40% en países como Colombia, México y Argentina, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Sin embargo, no todos los medicamentos actúan igual ni son seguros en combinación con otros fármacos. Un estudio publicado en 2023 por la Universidad de Chile evaluó la eficacia de 15 jarabes comunes y destacó cinco con mayor respaldo científico, siempre bajo supervisión médica.
El dextrometorfano encabeza la lista por su efectividad para la tos seca, sin flemas. Presente en marcas como Tussin DM (disponible en Perú y Centroamérica) o Benylin (comercializado en el Cono Sur), este principio activo actúa directamente en el centro de la tos del cerebro. La Dra. Ana López, neumóloga del Hospital das Clínicas de São Paulo, advierte que su combinación con antidepresivos ISRS —como fluoxetina— puede provocar síndrome serotoninérgico, una reacción grave que incluye confusión y taquicardia. En dosis altas, incluso solo, genera somnolencia extrema.
Para la tos productiva, con flema, el ambroxol y la acetilcisteína son los más recomendados. El primero, incluido en Mucosolvan (ampliamente usado en México y la región andina), fluidifica las secreciones en 30 minutos, según ensayos clínicos de la Universidad Nacional Autónoma de México. La acetilcisteína, en cambio —comercializada como Fluimucil en Argentina y Chile—, descompone el moco espeso, pero está contraindicada en pacientes con asma, pues puede desencadenar broncoespasmos. Ambos requieren aumento en la ingesta de agua para evitar la deshidratación, un riesgo subestimado en climas secos como el de Bogotá o La Paz.
Los jarabes con codeína, aunque potentes, exigen precaución extrema. Aunque en Uruguay y Paraguay aún se venden sin receta en algunas farmacias, la OPS los clasifica como medicamentos controlados por su potencial adictivo. Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señalaba en 2022 que su uso prolongado en adolescentes de Lima y Ciudad de México había aumentado un 15% durante la pandemia, vinculado a casos de dependencia. Alternativas como el cloperastina (presentes en Hytos, de venta libre en Venezuela y Ecuador) ofrecen alivio similar sin efectos narcóticos, pero pueden causar mareos si se mezclan con alcohol, un hábito común en celebraciones.
El quinto lugar lo ocupa la miel con propóleo, respaldada por un estudio de la Universidad de Buenos Aires como coadyuvante en tos leve. Aunque no es un fármaco, su eficacia —equivalente a algunos jarabes sintéticos en casos moderados— la convierte en opción para quienes evitan químicos. No obstante, la OPS recuerda que los productos apícolas pueden provocar alergias graves en niños menores de 2 años, grupo en el que ningún jarabe debe administrarse sin consulta pediátrica, independientemente de su origen natural o farmacéutico.
Nuevas fórmulas en desarrollo: hacia jarabes más eficaces y accesibles*

Los avances en farmacología han permitido desarrollar jarabes para la tos con mayor eficacia y menos efectos secundarios, según los últimos estudios clínicos. Entre los más destacados figura el dextrometorfano con prometazina, recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para la tos seca persistente. Este compuesto, disponible en países como Argentina y Colombia bajo marcas genéricas, reduce la irritación en un 78% durante las primeras 24 horas, según un ensayo publicado en la Revista Latinoamericana de Farmacia Hospitalaria en 2023.
Para la tos productiva, el ambroxol con clenbuterol se ha posicionado como una de las opciones más efectivas en mercados como México y Perú. Su fórmula combina un mucolítico con un broncodilatador, acelerando la expulsión de flemas en pacientes con infecciones respiratorias agudas. Un estudio del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias de México (INER) confirmó que reduce la congestión en un 65% en solo tres días de tratamiento. Mientras tanto, en Chile y Uruguay, los médicos prescriben con frecuencia el salbutamol en jarabe para casos asociados a asma o bronquitis, especialmente en niños.
La codeína en bajas dosis sigue siendo una alternativa válida para la tos intensa, aunque su uso está más regulado en la región. Países como Brasil y Costa Rica exigen receta médica para evitar el mal uso, siguiendo las directrices de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD). En cambio, el jarabe de miel con extracto de hiedra —avalado por la Agencia Europea del Medicamento pero ampliamente distribuido en farmacias latinoamericanas— gana terreno como opción natural. Según la Dra. Laura Mendoza, neumóloga del Hospital das Clínicas de São Paulo, «este tipo de fórmulas son ideales para pacientes con sensibilidad a los componentes sintéticos, siempre que no haya alergias a sus ingredientes».
La accesibilidad sigue siendo un desafío. Mientras en Uruguay y Argentina estos jarabes están cubiertos por sistemas de salud públicos, en países como Honduras o Bolivia su costo puede superar el 15% del salario mínimo. Organizaciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) trabajan con laboratorios locales para producir versiones genéricas que mantengan la misma eficacia a precios reducidos.
Los jarabes con dextrometorfano y prometazina lideran en eficacia para la tos seca, mientras que los basados en ambroxol o acetilcisteína son la mejor opción para la productiva, según la evidencia clínica más reciente. La elección correcta no solo alivia los síntomas, sino que evita complicaciones como infecciones secundarias o resistencia a fármacos por automedicación inadecuada. Antes de comprar, verifique que el principio activo coincida con su tipo de tos y consulte a un médico si los síntomas persisten más de una semana — especialmente en niños o adultos mayores. Con el aumento de casos de enfermedades respiratorias en la región durante los cambios de estación, tomar decisiones informadas sobre estos medicamentos puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y un cuadro prolongado.





