Las manchas en la piel afectan a más del 90% de los adultos mayores de 50 años en América Latina, según datos de la Academia Latinoamericana de Dermatología, pero su aparición no se limita a esa edad. La exposición solar acumulada, los cambios hormonales e incluso hábitos cotidianos como el uso de fragancias cítricas antes de salir al sol aceleran su formación, convirtiéndolas en una preocupación transversal que trasciende generaciones. Desde las pecas oscuras en el rostro hasta las áreas irregulares en manos y brazos, estas alteraciones pigmentarias no solo generan inquietud estética, sino que en algunos casos pueden ser señal de alerta para condiciones que requieren atención médica.

Lo que muchos desconocen es que las manchas en la piel no responden a un único origen, ni su tratamiento debe ser genérico. Mientras en ciudades como México DF o Bogotá la radiación UV extrema agrava el melasma, en zonas costeras del Caribe el contacto con ciertos químicos en piscinas o productos de limpieza domestica desencadena manchas postinflamatorias. Dermatólogos de la región insisten en que identificar el tipo específico —ya sea por fotoenvejecimiento, hiperpigmentación posacné o causas metabólicas— marca la diferencia entre soluciones efectivas y remedios que empeoran el problema. La clave está en combinar protección preventiva con enfoques personalizados, algo que pocos logran sin orientación profesional.

Por qué aparecen manchas en la piel y cuándo preocuparse*

Las manchas en la piel son una de las consultas más frecuentes en dermatología en América Latina, donde factores como la exposición solar intensa y la diversidad genética influyen en su aparición. Según un estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2022, cerca del 60% de la población latinoamericana presenta algún tipo de hiperpigmentación antes de los 40 años, con mayor incidencia en zonas tropicales como el Caribe y Centroamérica. Aunque la mayoría son inofensivas, su persistencia o cambios en forma y color requieren atención médica.

Entre las causas más comunes destacan la exposición al sol sin protección, responsable del 80% de los casos de melasma en países como México y Colombia, según la Asociación Latinoamericana de Dermatología. Otra razón frecuente son las alteraciones hormonales, especialmente durante el embarazo o por el uso de anticonceptivos, que generan manchas conocidas como «paño». También influyen la genética —como en los casos de pecas o lunares— y reacciones a productos cosméticos de baja calidad, un problema recurrente en mercados informales de Perú y Argentina. Menos habituales, pero igual de relevantes, son las manchas por infecciones fúngicas, comunes en climas húmedos.

El tratamiento varía según el origen. Para las manchas solares, los dermatólogos recomiendan el uso diario de protector solar con FPS 50+ y ingredientes como ácido azelaico o vitamina C. En casos de melasma, combinan cremas con hidroquinona (en concentraciones reguladas) y procedimientos como láser fraccionado, disponibles en clínicas especializadas de ciudades como Santiago de Chile o Ciudad de Panamá. Cuando las manchas son por hongos, se recetan antifúngicos tópicos o sistémicos, dependiendo de la gravedad. La clave, según la Dra. Valeria Rojas, miembro de la Sociedad Brasileña de Dermatología, es actuar temprano: «Muchas personas esperan años para consultar, cuando el tratamiento es más efectivo en las primeras etapas».

El momento para preocuparse llega cuando las manchas presentan bordes irregulares, asimetría, múltiples colores o crecimiento acelerado —señales de alerta del cáncer de piel, cuya incidencia ha aumentado un 30% en la región en la última década, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En esos casos, un examen con dermatoscopio es imprescindible. Para el resto, la prevención sigue siendo la mejor herramienta: revisar la piel mensualmente, evitar el sol entre las 10 a.m. y 4 p.m., y optar por productos avalados por entidades como ANMAT (Argentina) o COFEPRIS (México).

Cinco causas principales detrás de las hiperpigmentaciones más frecuentes*

Las manchas en la piel afectan a más del 30% de los adultos en América Latina, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Aunque suelen ser inofensivas, su aparición puede responder a factores tan diversos como la exposición solar sin protección o cambios hormonales. En países como México y Colombia, donde la radiación ultravioleta es intensa durante todo el año, los dermatólogos reportan un aumento en consultas por melasma y léntigos solares, especialmente en mujeres entre 25 y 45 años.

La exposición al sol sin filtros adecuados encabeza la lista de causas. En ciudades como Lima o Santiago de Chile, donde la altitud eleva los índices UV, las manchas aparecen con mayor frecuencia en zonas como el rostro, el escote y las manos. La Dra. Valeria Rojas, miembro de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología, advierte que «el uso diario de protector solar con FPS 50+ y reaplicación cada dos horas es clave, incluso en días nublados». Otros desencadenantes incluyen el uso de anticonceptivos hormonales —comunes en países como Argentina y Brasil— o el embarazo, que pueden provocar melasma debido a los cambios en los niveles de estrógeno.

El envejecimiento y la genética también juegan un papel determinante. Mientras que en Perú y Bolivia las manchas por edad (léntigos seniles) son más visibles después de los 50 años, en poblaciones con antecedentes indígenas o afrodescendientes —como en Ecuador o República Dominicana— la hiperpigmentación postinflamatoria es frecuente tras brotes de acné o eccemas. Para tratarlas, los especialistas recomiendan combinaciones de ácido azelaico, retinoides tópicos y, en casos resistentes, láseres de baja intensidad. La clave, sin embargo, sigue siendo la prevención: evitar el sol en horarios pico (10 a.m. a 4 p.m.) y priorizar sombreros de ala ancha junto al protector solar.

De la exposición solar a los desórdenes hormonales: qué dice la ciencia*

Las manchas en la piel afectan a más del 50% de los adultos en América Latina, según datos de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología. Aunque suelen ser inofensivas, su aparición puede responder a factores que van desde la exposición solar hasta alteraciones internas. En países con alta radiación ultravioleta, como Chile, Perú o México, el melasma —aquellas manchas oscuras en rostro y cuello— se presenta en un 30% de las mujeres en edad fértil, vinculado a cambios hormonales y a la falta de protección solar adecuada.

La dermatóloga colombiana Dra. Valeria Rojas, miembro de la Asociación Colombiana de Dermatología, señala que las causas más frecuentes incluyen la exposición solar sin protección, el uso de anticonceptivos hormonales, el envejecimiento cutáneo y procesos inflamatorios como el acné. «En climas tropicales, donde la radiación UV es intensa todo el año, las manchas postinflamatorias son comunes tras brotes de acné o quemaduras leves, especialmente en tonos de piel más oscuros», explica. Otro factor menos conocido es el contacto con ciertos químicos: en Argentina y Brasil, por ejemplo, se han reportado casos de dermatitis de Berloque por el uso de perfumes con bergamota que, al reaccionar con el sol, generan manchas irreversibles.

El tratamiento varía según el origen. Para el melasma, los dermatólogos recomiendan combinaciones de ácido azelaico, retinoles y, en casos resistentes, láser de baja intensidad. Las manchas por edad (léntigos solares) responden bien a crioterapia o peelings químicos superficiales, mientras que las postinflamatorias requieren pacencia: cremas con niacinamida y protección solar estricta (FPS 50+) son clave. En ciudades como Lima o Ciudad de México, donde la contaminación acelera el daño cutáneo, especialistas insisten en el uso de antioxidantes tópicos como la vitamina C para prevenir su aparición. La prevención, sin embargo, sigue siendo el mejor abordaje: evitar el sol entre las 10 a.m. y 4 p.m., renovar el protector cada dos horas y usar sombreros de ala ancha reduce el riesgo hasta en un 70%, según estudios de la Organización Panamericana de la Salud.

Tratamientos dermatológicos efectivos según el tipo de mancha*

Las manchas en la piel afectan a más del 70% de los adultos en América Latina, según datos de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología (SLAD). Su aparición responde a factores que van desde la exposición solar hasta cambios hormonales, pero no todas requieren el mismo enfoque. En ciudades como Lima, donde la radiación UV es intensa durante todo el año, el melasma —aquellas manchas oscuras en mejillas, frente o labio superior— es una de las consultas más frecuentes en clínicas dermatológicas. Mientras que en zonas rurales de Centroamérica, la combinación de trabajo al aire libre y falta de protección solar acelera la aparición de léntigos solares, esas pequeñas manchas marrones que suelen confundirse con pecas.

La hiperpigmentación posinflamatoria, común después de brotes de acné o eccemas, preocupa especialmente a pacientes jóvenes en países como Colombia y México, donde el uso de productos irritantes para «secar» granos agrava el problema. «Muchos pacientes llegan con manchas rojizas o marrones tras aplicar limón puro o bicarbonato, creyendo que son soluciones naturales inofensivas», advierte el Dr. Carlos Mendoza, dermatólogo del Hospital General de Guatemala. Estas manchas, a diferencia de las causadas por el sol, pueden mejorar con tratamientos tópicos como la niacinamida o el ácido azelaico, siempre bajo supervisión médica para evitar empeorar la irritación.

Otras causas menos conocidas pero igual de relevantes incluyen el uso prolongado de ciertos medicamentos —como anticonceptivos orales o tetraciclinas— y enfermedades metabólicas como la diabetes, que en países como Argentina y Chile se asocian a la aparición de acantosis nigricans (manchas oscuras y aterciopeladas en pliegues). Para identificarlas, los dermatólogos recomiendan observar tres señales clave: asimetría en la distribución (típica del melasma), bordes definidos (común en léntigos) o picor previo (indicativo de hiperpigmentación posinflamatoria). La prevención sigue siendo la mejor herramienta: en regiones como el Caribe, donde el índice UV supera el 11 durante gran parte del año, el uso diario de protector solar FPS 50+ —incluso en días nublados— reduce hasta en un 50% el riesgo de desarrollar nuevas manchas, según estudios de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Rutinas de cuidado en casa que realmente funcionan (y qué evitar)*

Las manchas en la piel afectan a más del 40% de los adultos en América Latina, según datos de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología. Aunque suelen ser inofensivas, su aparición puede generar preocupación, especialmente cuando se oscurecen o se extienden. La exposición solar sin protección sigue siendo la causa principal, pero no la única: desde cambios hormonales hasta el uso de productos inadecuados pueden desencadenar su formación.

En países como Colombia y Perú, donde la radiación UV es intensa durante todo el año, el melasma —manchas grises o marrones en rostro, cuello y brazos— es uno de los motivos más frecuentes de consulta dermatológica. «El 90% de los casos de melasma en mujeres están relacionados con fluctuaciones hormonales, como el embarazo o el uso de anticonceptivos», explica la Dra. Valeria Rojas, miembro de la Asociación Chilena de Dermatología. Otra causa común es la hiperpigmentación postinflamatoria, que aparece tras lesiones como acné, quemaduras o incluso procedimientos estéticos mal realizados, algo recurrente en clínicas no reguladas de ciudades como Bogotá o Ciudad de México.

Para tratarlas, los dermatólogos recomiendan empezar por lo básico: protector solar de amplio espectro (SPF 50+) cada dos horas, incluso en días nublados. En casos de melasma, se suelen recetar cremas con ácido azelaico, retinol o hidroquinona en concentraciones controladas. Las manchas por edad o sol responden mejor a peelings químicos superficiales o láser, aunque estos últimos deben evitarlos quienes tienen piel morena u oscura sin supervisión médica, ya que pueden causar efecto rebote. Un error frecuente es recurrir a remedios caseros como limón o bicarbonato: estos irritan la piel y empeoran la pigmentación, advierte un estudio de la Universidad de São Paulo.

La prevención sigue siendo la mejor estrategia. En regiones costeras de Ecuador o República Dominicana, donde el sol es más agresivo, usar sombreros de ala ancha y ropa con protección UV marca la diferencia. También ayuda revisar los cosméticos: algunos perfumes o desodorantes contienen alcohol y fotosensibilizantes que, al exponerse al sol, generan manchas conocidas como berloque dermatitis. Si las marcas persisten más de seis meses o cambian de forma, lo ideal es consultar a un especialista para descartar condiciones como el lentigo maligno, un tipo de cáncer de piel que comienza como una mancha oscura e irregular.

Innovaciones en dermatología: hacia soluciones más accesibles en la región*

Las manchas en la piel afectan a más del 30% de los adultos en América Latina, según datos de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología. Aunque suelen ser inofensivas, su aparición puede generar preocupación, especialmente en regiones con alta exposición solar como el norte de Chile, el Caribe o el centro de México. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, tienen solución con tratamientos accesibles.

Entre las causas más frecuentes destacan la exposición solar sin protección, responsable del 80% de los casos de melasma según la Universidad de São Paulo. Le siguen los cambios hormonales —comunes durante el embarazo o por uso de anticonceptivos—, que explican por qué el 90% de los pacientes con melasma en países como Colombia o Perú son mujeres. Otras causas incluyen reacciones alérgicas a productos cosméticos de baja calidad (un problema recurrente en mercados informales), infecciones fúngicas como la pitiriasis versicolor, frecuente en climas húmedos, y cicatrices mal tratadas, especialmente en pieles más oscuras.

Para tratarlas, los dermatólogos recomiendan primero identificar el origen. «El melasma requiere protección solar estricta con FPS 50+ y ácidos como el kójico o el azelaico, mientras que las manchas postinflamatorias responden mejor a retinoles suaves», explica la Dra. Valeria Rojas, miembro de la Academia Iberoamericana de Dermatología. En casos de hongos, los antifúngicos tópicos —disponibles en farmacias de toda la región— suelen ser efectivos en menos de un mes. Para manchas por alergias, suspender el producto sospechoso y usar cremas con avena coloidal suele ser suficiente.

Un error común es recurrir a remedios caseros sin supervisión. En Brasil, por ejemplo, el uso de limón para «aclarar» manchas ha aumentado los casos de fitofotodermatitis, una reacción que oscurece aún más la piel. Lo ideal es consultar a un especialista antes de aplicar cualquier tratamiento, especialmente en pieles morenas o negras, donde el riesgo de hiperpigmentación postratamiento es mayor.

Las manchas en la piel rara vez son un problema meramente estético: suelen ser señales de hábitos, exposiciones o condiciones que el cuerpo está comunicando. Desde la hiperpigmentación postinflamatoria hasta el melasma hormonal, cada tipo requiere un enfoque específico —y la prevención, con protector solar de amplio espectro y antioxidantes como la vitamina C, sigue siendo la estrategia más efectiva según los dermatólogos consultados. Antes de recurrir a tratamientos agresivos o remedios caseros sin evidencia, lo inteligente es consultar a un especialista para un diagnóstico preciso; en países como México, Colombia o Argentina, muchas clínicas ofrecen primeras evaluaciones con dermatoscopia digital. Con el aumento de casos vinculados a la contaminación urbana y el uso de pantallas, entender estas causas ya no es opcional, sino parte esencial del autocuidado en la región.