En los últimos dos años, las búsquedas en Google sobre nuez de la india se dispararon un 300% en países como México, Colombia y Argentina, según datos de Google Trends. El repunte no sorprende: en mercados populares de Ciudad de México a Santiago, el fruto —promocionado como solución milagrosa para bajar de peso— se vende junto a té de jengibre y cápsulas de espirulina, a menudo sin regulación clara. Pero detrás de su fama como «quemagrasas natural» hay alertas crecientes: desde intoxicaciones reportadas en hospitales de Lima hasta advertencias de la FDA en Estados Unidos por casos de sobredosis.
Lo cierto es que la nuez de la india divide opiniones incluso entre especialistas. Mientras algunos nutricionistas la recomiendan en dosis controladas por su contenido de ácido hidroxicitrico, otros —como los toxicólogos del Instituto Nacional de Salud de Bogotá— insisten en que sus efectos secundarios (desde náuseas hasta daño hepático) superan cualquier beneficio. La contradicción no es menor en una región donde el 60% de la población tiene exceso de peso, según la OPS, y los productos «naturales» ganan terreno frente a los fármacos tradicionales. La ciencia más reciente, sin embargo, ofrece respuestas menos ambiguas.
Origen y controversia detrás de la nuez de la India*
La nuez de la India, también conocida como nuez vómica o Strychnos nux-vomica, ha generado polémica en América Latina durante años. Originaria del sudeste asiático, esta semilla llegó al continente a través del comercio colonial y se popularizó en mercados de Perú, Colombia y México como un supuesto remedio natural para «limpiar el organismo» o perder peso. Sin embargo, su consumo ha estado vinculado a intoxicaciones graves, incluso mortales, según alertas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En 2023, autoridades sanitarias de Chile y Argentina reportaron al menos 12 casos de hospitalización por su ingesta, con síntomas que incluían convulsiones y fallo respiratorio.
La ciencia es clara: la nuez de la India contiene estricnina y brucina, dos alcaloides altamente tóxicos que actúan como veneno para el sistema nervioso. Un estudio publicado en 2024 por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) confirmó que incluso dosis mínimas —equivalentes a media semilla— pueden provocar taquicardia, dolor abdominal intenso y, en casos extremos, la muerte por paro cardiorrespiratorio. Pese a esto, su venta persiste en plataformas digitales y tiendas de productos naturales, especialmente en zonas rurales de Centroamérica, donde se promueve bajo nombres como «semilla milagrosa» o «detox extremo».
El contraste entre su reputación y los riesgos ha llevado a prohibiciones en varios países. Brasil, por ejemplo, la incluyó en 2022 en su lista de sustancias controladas, mientras que en Ecuador su comercialización está penalizada con multas de hasta 50.000 dólares. No obstante, la falta de regulación uniforme en la región facilita su distribución. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 60% de los casos de intoxicación por plantas medicinales no reguladas en la última década están asociados a productos importados sin supervisión. La nuez de la India encabeza esa lista.
Ante la desinformación, especialistas insisten en que no existe evidencia sólida de sus beneficios. «Ningún estudio clínico avala su uso para bajar de peso o desintoxicar. Los supuestos efectos ‘depurativos’ son mitos peligrosos», advierte el Dr. Carlos Rojas, toxicólogo de la Universidad de Costa Rica. Mientras organizaciones como la OPS trabajan en campañas de concientización, el desafío sigue siendo combatir su venta ilegal y educar a una población que, en muchos casos, desconfía de los medicamentos convencionales pero confía en soluciones que prometen resultados rápidos.
Efectos en la salud: entre mitos y evidencia científica actualizada*
La nuez de la India —un producto promocionado en redes sociales como solución milagrosa para bajar de peso— sigue generando polémica en América Latina. Mientras en mercados de Perú y Colombia se vende como suplemento natural, autoridades sanitarias de México y Argentina advierten sobre sus riesgos. El debate no es nuevo, pero en 2024 la evidencia científica sigue siendo limitada y contradictoria.
Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) publicado en 2023, no existen estudios clínicos rigurosos que respalden sus supuestos beneficios para la pérdida de peso o el control de la diabetes. Lo que sí hay son reportes de intoxicaciones: en Brasil, el sistema de vigilancia sanitaria ANVISA registró 12 casos de efectos adversos graves —como taquicardias y deshidratación— vinculados a su consumo entre 2022 y 2023. El problema, explican los expertos, es su composición: contiene glucósidos cianogénicos, sustancias que en altas dosis pueden liberar cianuro en el organismo.
Sin embargo, el uso tradicional persiste. En comunidades rurales de Bolivia y Ecuador, la semilla —conocida localmente como ojo de venado— se emplea en dosis mínimas para aliviar dolores articulares, siempre bajo supervisión de curanderos. La diferencia clave está en la preparación: mientras las versiones comerciales suelen venderse molidas o en cápsulas, el método ancestral implica un proceso de cocción prolongada que, en teoría, reduciría su toxicidad. Aun así, ni siquiera esta práctica cuenta con aval científico.
Ante la falta de regulación uniforme en la región, las advertencias son claras. La Dra. Elena Rojas, toxicóloga de la Universidad de Chile, señala que «ningún alimento o suplemento debe consumirse como reemplazo de tratamientos médicos, especialmente cuando su perfil de seguridad es incierto». Mientras plataformas como Mercado Libre retiran publicaciones por violar políticas de salud, en ferias populares de Centroamérica sigue vendiéndose sin restricciones. La recomendación para quienes buscan alternativas naturales: consultar fuentes confiables y priorizar opciones con respaldo de instituciones como el Instituto Nacional de Salud de sus países.
Tres riesgos graves que los consumidores suelen ignorar*
La nuez de la India —o Aleurites moluccanus— resurgió en redes sociales como un «superalimento» para bajar de peso, reducir el colesterol e incluso combatir la diabetes. Sin embargo, su consumo sin supervisión médica esconde riesgos que autoridades sanitarias de países como México, Colombia y Argentina han advertido en los últimos dos años. En 2023, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) de México emitió una alerta tras registrar 12 intoxicaciones graves vinculadas a su ingestión en forma de té o cápsulas. El problema no es menor: la semilla contiene ésteres de forbol, compuestos tóxicos que en altas dosis pueden dañar el hígado, los riñones y el sistema nervioso.
Aunque estudios preliminares —como uno publicado en Journal of Ethnopharmacology (2022)— sugieren que extractos purificados podrían tener propiedades antiinflamatorias, la evidencia es insuficiente para respaldar su uso masivo. «No existe dosis segura establecida para el consumo humano», advirtió la Dra. Patricia Rojas, toxicóloga de la Universidad de Chile, en un seminario organizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) el año pasado. El riesgo aumenta cuando se adquiere en mercados informales o por internet, donde se vende sin controles de calidad. En Perú, por ejemplo, la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) incautó en 2024 más de 500 envases de nuez de la India falsificados, algunos mezclados con laxantes no declarados.
El engaño suele llegar disfrazado de testimonios virales. En TikTok, videos con hashtags como #NuezDeLaIndiaAmarga suman millones de vistas, prometiéndola como solución milagrosa para la obesidad. Pero los efectos secundarios —náuseas, diarrea con sangre y arritmias— han llevado a hospitalizaciones en Brasil y Ecuador, según reportes de los ministerios de Salud locales. Mientras la ciencia sigue investigando, la recomendación es clara: evitar su consumo sin supervisión y priorizar alternativas con respaldo sólido, como la dieta mediterránea o el ejercicio. La promesa de resultados rápidos, en este caso, puede tener un costo demasiado alto.
Guía práctica para identificar y evitar productos falsificados*
La nuez de la India —conocida científicamente como Aleurites moluccanus— ha generado polémica en los últimos años por su promoción en redes sociales como un «remedio milagroso» para bajar de peso. Mientras en países como México y Colombia circularon alertas sanitarias por casos de intoxicación en 2023, en Brasil la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) la prohibió explícitamente por falta de evidencia clínica. La semilla, originaria del sudeste asiático pero comercializada en mercados latinos bajo nombres como «nuez de Brasil» o «nuez vómito», contiene compuestos tóxicos como la esquina y resinas purgante que pueden provocar desde diarreas severas hasta fallos hepáticos.
Un estudio publicado en 2024 por la Universidad de São Paulo, en colaboración con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), analizó 120 casos de intoxicación en siete países de la región. El 68% de los afectados había consumido la nuez tras ver testimonios en TikTok o Facebook, donde se le atribuyen propiedades para «quemar grasa» o «desintoxicar». Sin embargo, la ciencia es clara: no existe investigación válida que respalde estos beneficios. Según la Dra. Elena Rojas, toxicóloga del Instituto Nacional de Salud de Perú, «el riesgo supera cualquier supuesto beneficio. La nuez actúa como un laxante extremo, deshidratando al organismo y dañando la mucosa intestinal, con efectos irreversibles en algunos casos».
Identificar un producto falsificado es clave para evitar estafas o daños a la salud. Las versiones fraudulentas suelen venderse en bolsas sin etiquetas reglamentarias, con promesas como «100% natural» o «aprobado por la NASA» —un engaño recurrente en mercados de Ciudad de México, Bogotá y Santiago—. La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) de México recomienda verificar tres aspectos: 1) que el empaque incluya registro sanitario visible; 2) que no prometa resultados en menos de 7 días (señal de publicidad engañosa); y 3) que el vendedor cuente con dirección física comprobable. En plataformas como Mercado Libre, donde se han retirado más de 2,000 publicaciones desde 2022, la nuez auténtica —usada en algunos países para fabricar barnices— nunca se ofrece como suplemento alimenticio.
Ante la falta de regulación uniforme en Latinoamérica, organizaciones como la Organización de los Estados Americanos (OEA) han instado a armonizar normas. Mientras Chile y Argentina la clasifican como «producto no apto para consumo humano», en Centroamérica su venta persiste en ferias informales. La recomendación unánime de los expertos es sencilla: ante la duda, consultar fuentes oficiales como la OPS o las agencias sanitarias locales. La nuez de la India, en su forma cruda, no es un alimento ni un medicamento, y su consumo puede tener consecuencias fatales.
Alternativas naturales con beneficios similares (y menos peligros)*
La nuez de la India —conocida también como Aleurites moluccanus— ha ganado popularidad en los últimos años como un supuesto remedio natural para bajar de peso, reducir el colesterol e incluso controlar la diabetes. Sin embargo, su consumo conlleva riesgos graves que han llevado a alertas sanitarias en países como México, Colombia y Argentina. En 2023, la <a href="https://www.gob.mx/cofepris" target="blank»>COFEPRIS de México advirtió sobre casos de intoxicación por su ingesta, mientras que la <a href="https://www.anmat.gob.ar" target="blank»>ANMAT argentina la prohibió por contener toxinas como la esquina y el curcin, sustancias que pueden causar vómitos, diarrea con sangre e incluso fallo hepático.
Aunque algunos estudios preliminares —como uno publicado en Journal of Ethnopharmacology (2022)— sugieren que sus compuestos podrían tener efectos antiinflamatorios en modelos animales, no existe evidencia científica sólida que respalde su uso seguro en humanos. Según la Dra. María González, toxicóloga de la Universidad de Chile, «el problema no es solo la falta de beneficios comprobados, sino que su consumo puede interactuar con medicamentos como los anticoagulantes o generar reacciones alérgicas severas, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados». En Brasil, el ANVISA la clasificó como «planta de riesgo» en 2021, tras reportes de hospitalizaciones por su uso en infusiones.
Quienes buscan alternativas naturales para manejar el peso o el colesterol tienen opciones con mayor respaldo científico y menor peligro. Por ejemplo, la chía (rica en omega-3) o el psyllium (fibra soluble) han demostrado eficacia en estudios clínicos, como los revisados por la <a href="https://www.who.int/es" target="blank»>OMS en sus guías de alimentación saludable. Otra opción es el té verde, cuyo efecto termogénico está documentado en meta-análisis como el de la Cochrane Database (2020). La clave, según nutricionistas de la <a href="https://www.paho.org/es" target="blank»>OPS, es priorizar alimentos con registros históricos de consumo seguro —como el jengibre o la avena— y consultar a un profesional antes de probar cualquier suplemento.
El mercado de «superalimentos» en Latinoamérica mueve más de US$2.000 millones anuales, según datos de la CEPAL, pero no todos los productos cumplen con regulaciones claras. Mientras la nuez de la India sigue vendiéndose en plataformas digitales y mercados informales —a veces bajo nombres como «semilla milagrosa» o «nuez de Brasil»— las autoridades sanitarias insisten: no hay atajos seguros para la salud. En lugar de arriesgarse con productos sin aval, la recomendación es simple: dieta equilibrada, ejercicio y, si hay condiciones médicas, tratamiento supervisado.
¿Podría regularse su venta en Latinoamérica? El debate en 2024*
La nuez de la India —un producto promocionado en redes sociales como solución milagrosa para bajar de peso— sigue generando controversia en Latinoamérica en 2024. Mientras su venta se multiplica en mercados informales de Perú, Colombia y México, autoridades sanitarias como la COFEPRIS (México) y el INVIMA (Colombia) mantienen alertas por sus posibles efectos tóxicos. El debate se intensifica: ¿debería regularse su comercialización o prohibirse por completo, como ya ocurrió en Brasil en 2018?
La ciencia ofrece respuestas matizadas. Un estudio de la Universidad de São Paulo (2023) confirmó que su principio activo, el ácido hidrocianhídrico, puede causar intoxicaciones graves —desde vómitos hasta fallos respiratorios— si se consume en exceso. Sin embargo, algunas investigaciones preliminares, como las revisadas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), sugieren que en dosis controladas podría tener efectos laxantes. El problema radica en la falta de consenso: no existe una dosis segura establecida, y su venta suele realizarse sin supervisión médica, a menudo en cápsulas o polvos sin etiquetado claro.
En países como Argentina y Chile, donde su consumo creció un 40% en 2023 según datos de mercados digitales, las autoridades optaron por advertencias públicas en lugar de prohibiciones. «No es un suplemento inocuo; interactúa con medicamentos para la presión arterial y la diabetes», advirtió la Dra. Elena Rojas, toxicóloga de la Universidad de Chile, en un informe para el Ministerio de Salud. Mientras tanto, en Centroamérica, su uso persiste en comunidades rurales, donde se mezcla con infusiones tradicionales, aumentando los riesgos por desconocimiento.
El vacío legal es evidente. Mientras la Unión Europea la clasificó como sustancia no apta para consumo humano en 2022, en Latinoamérica las regulaciones varían: desde su venta libre en ferias de Paraguay hasta restricciones parciales en Uruguay. La CEPAL señalaba en 2024 que la falta de armonización en las políticas sanitarias regional facilita su distribución sin controles. Sin una postura unificada, el debate sigue abierto: ¿es posible equilibrar el acceso a productos tradicionales con la protección de la salud pública?
La nuez de la India sigue generando polémica entre el marketing de promesas milagrosas y la evidencia científica limitada. Mientras algunos estudios preliminares sugieren posibles beneficios en el manejo del colesterol o la glucosa, los riesgos —desde intoxicaciones hasta interacciones peligrosas con medicamentos— superan con creces cualquier ventaja no comprobada. Quienes busquen alternativas naturales deben priorizar opciones con respaldo sólido, como la avena o el aguacate, y consultar a un nutricionista antes de incorporar suplementos no regulados. Con el auge de las «superfoods» en mercados latinoamericanos, la prudencia y el escepticismo informado son las mejores herramientas para navegar entre modas y salud real.




