Con más de 28 hectáreas de extensión, parque La Mexicana se ha convertido en el segundo espacio verde más grande de la Ciudad de México, solo superado por Chapultepec. Inaugurado en 2019 sobre lo que antes eran terrenos baldíos en Santa Fe, este pulmón urbano ahora recibe a más de 15,000 visitantes cada fin de semana, según datos de la Secretaría del Medio Ambiente local. Su diseño, que combina áreas deportivas, jardines temáticos y un lago artificial, lo posiciona como un referente de planificación urbana sostenible en América Latina.

Para los habitantes de una metrópolis con altos niveles de estrés y contaminación, parque La Mexicana ofrece algo más que un escape: es un modelo de cómo los espacios públicos pueden transformar la calidad de vida. Desde familias que buscan un picnic los domingos hasta corredores que aprovechan sus 3.5 kilómetros de pistas, el parque responde a necesidades diversas. Lo que pocos conocen son sus detalles menos evidentes: desde las especies nativas que lo pueblan hasta los horarios ideales para evitar multitudes o las actividades culturales que alberga sin costo. La guía que sigue desglosa todo lo esencial para sacarle el máximo provecho.

Un pulmón verde en medio de la urbanización capitalina

Entre el bullicio de Santa Fe y las avenidas congestionadas de la Ciudad de México, el Parque La Mexicana emerge como un remanso de 30 hectáreas donde el diseño urbano y la naturaleza conviven. Inaugurado en 2019 sobre lo que antes eran terrenos baldíos, este espacio verde se ha convertido en un modelo de regeneración ambiental en zonas metropolitanas, similar a iniciativas como el Parque Bicentenario en Santiago de Chile o el Metrovía en Guayaquil, que combinan infraestructura con áreas verdes. Su ubicación estratégica —rodeado de oficinas, centros comerciales y residencias— lo posiciona como un pulmón accesible para más de 500,000 personas que transitan diariamente por la zona, según datos del Instituto de Geografía de la UNAM.

El parque destaca por su diseño inclusivo: senderos peatonales de 1.8 kilómetros, ciclovías conectadas al sistema EcoBici, y áreas de descanso con sombra natural proporcionada por ahuehuetes y jacarandás, especies nativas que requieren bajo mantenimiento hídrico. A diferencia de otros espacios públicos en la capital, aquí las mascotas tienen zonas delimitadas con bebederos, y los niños cuentan con juegos adaptados para diferentes edades. Los fines de semana, es común ver familias llevando mantas para picnics o grupos de yoga aprovechando los espacios abiertos, una escena que recuerda a la tradición de los parques bogotanos como el Simón Bolívar, donde el esparcimiento comunitario es prioridad.

La gestión del agua es otro aspecto clave. El parque incorpora un sistema de captación pluvial que reutiliza el 70% del líquido para riego, tecnología desarrollada en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y ya implementada en proyectos como el Parque Lineal de Lima. Esta innovación no solo reduce el consumo de agua potable, sino que también mitiga inundaciones en temporada de lluvias. Para quienes planean visitarlo, las entradas principales están en Av. Santa Fe y Calz. de los Leones, con acceso gratuito de 5:00 a.m. a 10:00 p.m. Los días entre semana son ideales para evitar multitudes, mientras que los domingos suelen haber talleres ambientales organizados por la Secretaría del Medio Ambiente local.

Atractivos naturales y culturales que lo hacen único en la ciudad

Entre el bullicio de Santa Fe, una de las zonas más dinámicas de la Ciudad de México, el Parque La Mexicana emerge como un remanso de 30 hectáreas que desafía la idea de que las grandes urbes carecen de espacios verdes. Inaugurado en 2019 sobre lo que antes eran terrenos baldíos, este pulmón urbano se convirtió en el segundo parque más grande de la capital mexicana, solo superado por Chapultepec. Su diseño, a cargo del despacho Sasaki Associates —el mismo que trabajó en proyectos como el Parque Bicentenario en Santiago de Chile—, combina senderos peatonales, áreas de juego infantiles y un lago artificial que refleja el cielo de la ciudad.

Lo que distingue a este espacio no es solo su extensión, sino su enfoque en la biodiversidad urbana. Según datos del Instituto de Ecología de la UNAM, el parque alberga más de 65 especies de árboles nativos, entre ellos ahuehuetes, fresnos y encinos, seleccionados por su capacidad para capturar partículas contaminantes. El lago, además de su función estética, opera como un sistema de fitodepuración: plantas acuáticas como lirios y tule filtran el agua de manera natural, un método que ya se aplica en humedales artificiales de Bogotá y Lima para tratar aguas residuales. Los visitantes pueden observar este proceso en los carteles informativos distribuidos a lo largo de los paseos.

Para quienes planean una visita, el parque ofrece opciones que van más allá del típico picnic. Los fines de semana, el foro al aire libre alberga desde conciertos de la Orquesta Sinfónica de la CDMX hasta talleres de yoga y danza contemporánea, similares a los que se organizan en el Parque de la 93 en Bogotá o el Parque Arauco en Santiago. Los ciclistas encuentran en sus 3.5 kilómetros de ciclovía un circuito seguro, mientras que los corredores aprovechan la pista de tartán de 1.2 km, certificada por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo. Quienes busquen un plan familiar pueden explorar la Biblioteca del Parque, un espacio con más de 5,000 títulos donados por editoriales mexicanas, o el Jardín de Polinizadores, donde niños y adultos aprenden sobre el rol de las abejas en los ecosistemas urbanos.

El acceso es gratuito y el horario —de 5:00 a 22:00 horas— permite disfrutar tanto del amanecer como del atardecer sobre la ciudad. Aunque no cuenta con estación de metro cercana, las rutas de Metrobús (línea 1) y Ecobici facilitan la llegada. Un detalle práctico: los baños públicos y las fuentes de agua potable están distribuidos cada 300 metros, algo poco común en parques de la región. Para evitar multitudes, la recomendación es visitarlo entre semana por la mañana, cuando el aire aún conserva la frescura de la noche y los senderos están casi vacíos.

Horarios, acceso y servicios: todo lo que necesitas para planear tu visita

El Parque La Mexicana, ubicado en la zona de Santa Fe al poniente de la Ciudad de México, se ha consolidado como uno de los pulmones verdes más importantes de la capital. Con 30 hectáreas de extensión —equivalente a 42 canchas de fútbol—, este espacio público ofrece áreas de esparcimiento, senderos para correr y ciclovías que conectan con otras rutas de la ciudad. Su diseño, que combina jardines temáticos con zonas de estar, atrae tanto a familias como a deportistas, con un promedio de 12,000 visitantes los fines de semana, según datos de la Secretaría del Medio Ambiente local.

El horario de acceso es de martes a domingo, de 6:00 a 18:00 horas, con cierre los lunes para mantenimiento. Los accesos principales se encuentran en Av. Santa Fe y Av. Vasco de Quiroga, aunque también es posible llegar por la Línea 1 del Metrobús (estación Parque La Mexicana). Para quienes prefieren el transporte privado, el estacionamiento tiene capacidad para 200 vehículos, aunque los sábados y domingos suele llenarse antes del mediodía. Una alternativa recomendada es utilizar las ecobicis del sistema público, con estaciones cercanas en Santa Fe y Lomas de Chapultepec.

Entre los servicios destacados están los baños públicos, áreas de comida con opciones desde antojitos mexicanos hasta comida saludable, y un auditorio al aire libre que alberga eventos culturales. Durante 2023, el parque implementó un sistema de riego por goteo que redujo el consumo de agua en un 30%, iniciativa reconocida por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como modelo de sostenibilidad urbana. Los visitantes también pueden disfrutar de talleres gratuitos de horticultura los primeros domingos de cada mes, organizados en colaboración con la Universidad Autónoma Chapingo.

Quienes planeen visitarlo con mascotas deben llevar correa y recoger los desechos, ya que el parque promueve un programa de «espacios limpios» con multas para quienes incumplan. Para grupos grandes o actividades organizadas, como clases de yoga o picnics, se recomienda solicitar permiso con al menos 48 horas de anticipación en la página oficial de la Alcaldía Cuajimalpa. La seguridad está garantizada con vigilancia las 24 horas y cámaras en puntos estratégicos, aunque se sugiere evitar mostrar objetos de valor en áreas poco concurridas.

Tres rutas ideales para explorar el parque sin perderte lo esencial

El Parque La Mexicana, ubicado en la alameda poniente de Santa Fe en la Ciudad de México, se ha convertido en uno de los pulmones verdes más visitados de la capital. Con 30 hectáreas de extensión —equivalente a casi 42 canchas de fútbol—, este espacio combina áreas de esparcimiento, senderos peatonales y una laguna artificial que atrae tanto a familias como a deportistas. Su diseño, inspirado en parques urbanos como el Central Park de Nueva York o el Parque Metropolitano de Santiago, busca integrar naturaleza y vida urbana sin sacrificar la biodiversidad.

Para quienes visitan el parque por primera vez, la ruta más recomendada inicia en la entrada principal por Av. Santa Fe, donde un mapa interactivo indica los puntos clave. A pocos metros, la Fuente de las Culturas, con sus chorros sincronizados, marca el comienzo de un recorrido que puede incluir el Jardín de los Niños —con juegos inclusivos— o el Anfiteatro al Aire Libre, escenario de conciertos y obras de teatro los fines de semana. Los amantes del deporte prefieren el circuito de 2.5 km que rodea la laguna, utilizado incluso para entrenamientos de maratón, mientras que los fotógrafos buscan el Mirador de los Árboles, desde donde se aprecia la mezcla de vegetación nativa y rascacielos de la zona.

Un detalle que distingue a este parque es su compromiso con la sostenibilidad. Según un informe de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), el 60% de sus especies vegetales son endémicas de la cuenca del Valle de México, como el ahuehuete y el pirúl. Además, cuenta con un sistema de captación pluvial que reutiliza el agua para riego, similar a proyectos implementados en parques de Bogotá y Lima. Los visitantes pueden participar en talleres de compostaje o recorridos guiados sobre flora local, organizados los sábados por la mañana.

La mejor época para explorarlo es entre septiembre y abril, cuando el clima es templado y las lluvias escasean. Los domingos, el parque recibe hasta 12,000 personas, por lo que se sugiere llegar antes de las 11:00 a.m. para evitar multitudes. Quienes buscan tranquilidad optan por las áreas menos concurridas, como el Huerto Urbano o la Zona de Picnic bajo los Fresnos, donde las sombras son abundantes. Con horarios de 6:00 a.m. a 8:00 p.m., el acceso es gratuito, aunque algunos eventos culturales pueden requerir registro previo.

Qué evitar: errores frecuentes de los visitantes primerizos

El Parque La Mexicana, ubicado en la zona de Santa Fe en la Ciudad de México, atrae a miles de visitantes cada semana por sus amplias áreas verdes y diseño moderno. Sin embargo, quienes lo visitan por primera vez suelen cometer errores que pueden arruinar la experiencia. Uno de los más frecuentes es llegar sin revisar los horarios: aunque el parque abre de martes a domingo, los lunes cierra para mantenimiento, algo que muchos desconocen hasta llegar al lugar.

Otro descuido común es subestimar el tamaño del parque. Con más de 30 hectáreas, caminar sin un plan puede llevar a perder tiempo o no aprovechar zonas clave como el lago artificial o las áreas de picnic. Según datos de la Secretaría del Medio Ambiente local, el 40% de los visitantes se concentra en solo dos de las cinco secciones del parque, dejando sin explorar senderos menos transitados pero igual de atractivos. Llevar un mapa digital o consultar la página oficial antes de ir ayuda a optimizar la visita.

Muchos turistas, especialmente familias con niños, olvidan que el parque no cuenta con servicios de comida en todas las áreas. Aunque hay puestos de antojitos cerca de las entradas principales, en las zonas más alejadas solo hay bancos y sombra. La recomendación es llevar agua, snacks y protección solar, ya que los días despejados en la CDMX pueden ser engañosos: la altitud acentúa la radiación UV. Un ejemplo claro son los grupos escolares de países como Colombia o Argentina que visitan el parque en excursiones; los docentes siempre incluyen en sus guías botellas reutilizables y gorras para evitar insolaciones.

Nuevos proyectos que podrían transformar este espacio en los próximos años

Con más de 30 hectáreas de extensión, el Parque La Mexicana se ha convertido en uno de los pulmones verdes más importantes de la Ciudad de México. Ubicado en la alcaldía Miguel Hidalgo, entre las colonias Lomas de Chapultepec y Santa Fe, este espacio público ofrece una alternativa para escapar del bullicio urbano sin salir de la capital. Su diseño, que combina áreas arboladas con senderos peatonales y ciclovías, atrae tanto a familias como a corredores y amantes de la naturaleza.

El parque no solo destaca por su tamaño, sino por su infraestructura pensada para el esparcimiento. Cuenta con un lago artificial de 1.5 hectáreas, zonas de picnic con mesas y asadores, un anfiteatro al aire libre y áreas de juegos infantiles. Según datos de la Secretaría del Medio Ambiente local, recibe alrededor de 12,000 visitantes los fines de semana, convirtiéndose en un referente de convivencia similar a proyectos como el Parque Bicentenario en Buenos Aires o el Simón Bolívar en Bogotá.

Quienes lo visitan por primera vez suelen sorprenderse con la variedad de actividades disponibles. Desde talleres de yoga y clases de baile hasta mercados orgánicos los domingos, el parque promueve un estilo de vida activo. Los horarios de acceso —de 5:00 a 22:00 horas— permiten disfrutarlo al amanecer o al atardecer, cuando la luz dorada resalta los jardines diseñados con especies nativas como ahuehuetes y jacarandás.

Para llegar, las opciones más prácticas incluyen el Metrobús línea 1 (estación Parque La Mexicana) o el Tren Suburbano desde Cuatro Caminos. Los visitantes recomiendan llevar protección solar y agua, ya que algunas zonas carecen de sombra durante el mediodía. Con proyectos en marcha para ampliar sus ciclovías y conectarlo con otros espacios verdes, este parque consolida su papel como un modelo de área recreativa en grandes ciudades latinoamericanas.

El Parque La Mexicana demuestra que los pulmones verdes en medio del caos urbano no son un lujo, sino un derecho recuperado: sus 30 hectáreas de áreas deportivas, jardines temáticos y senderos arbolados ofrecen un escape accesible sin salir de la CDMX. Aquí la naturaleza y la cultura se entrelazan con propuestas como el Foro al Aire Libre o los talleres comunitarios, probando que un espacio público bien diseñado puede ser tan vibrante como cualquier plaza histórica. Para aprovecharlo al máximo, visita entre semana al amanecer —el silencio entre los ahuehuetes y la vista despejada hacia Santa Fe justifican madrugar— o programa una tarde de domingo con mantel, libros y el picnic que merece este oasis. Con proyectos como el Corredor Cultural Chapultepec-Cuauhtémoc en marcha, la capital mexicana apuesta por más espacios como este: la próxima vez, exígelos en tu colonia.