El mercado de la belleza mueve más de 500 mil millones de dólares al año, y dentro de este gigante, las técnicas para realzar la mirada lideran las búsquedas en plataformas como YouTube y TikTok. Pero entre los tutoriales interminables y los productos que prometen milagros, hay un detalle que las profesionales del maquillaje repiten: el 80% de las clientas que buscan pestañas efecto rimel cometen el mismo error desde el primer paso. No se trata de aplicar más capas de máscara, sino de dominar técnicas que imiten la densidad natural sin cargar el párpado.

En ciudades como Miami, Bogotá o Ciudad de México, donde el clima húmedo y las jornadas largas exigen soluciones prácticas, el maquillaje de pestañas se ha convertido en un ritual diario. Sin embargo, lograr pestañas efecto rimel que luzcan definidas —sin grumos, sin pérdida de curvatura y con un acabado que dure desde la primera reunión hasta la cena— sigue siendo un desafío. Las expertas coinciden en que el secreto no está en el producto más caro, sino en métodos profesionales adaptables a cualquier tipo de pestaña, desde las más cortas hasta las rebeldes. Y lo mejor: se pueden dominar en menos tiempo del que tarda un café en servirse.

El origen del efecto rimel y su evolución en maquillaje profesional*

El origen del efecto rimel y su evolución en maquillaje profesional*

El efecto rimel en pestañas sigue siendo uno de los recursos más solicitados en maquillaje profesional, no solo por su capacidad para realzar la mirada sin recurrir a extensiones, sino por su versatilidad en diferentes contextos. Desde pasarelas en São Paulo hasta sesiones fotográficas en Ciudad de México, las técnicas para lograr volumen y definición con un acabado natural han evolucionado gracias a productos de nueva generación y herramientas especializadas. Según un informe de Euromonitor International sobre tendencias de belleza en Latinoamérica, el 68% de las consumidoras en la región prioriza fórmulas que combinen durabilidad con un aspecto ligero, evitando el efecto «araña» o grumos.

Para alcanzar este resultado en minutos, los maquilladores profesionales recurren a métodos precisos. En primer lugar, el layering o aplicación por capas con máscaras de fibras ultrafinas —como las desarrolladas por marcas brasileñas— permite construir volumen sin sobrecargar. Otra técnica clave es el tightlining, que consiste en delineado interlaminar con sombra o lápiz en tonos café o negro, ideal para ojos pequeños o asiáticos, muy común en países como Perú o Colombia. La elección del cepillo también marca la diferencia: los de cerdas cortas y densas, populares en Argentina, distribuyen mejor el producto desde la raíz.

Un error frecuente es saturar las pestañas inferiores, lo que puede restar frescura al look. La solución, según recomiendan expertos en talleres de la Cámara de la Industria Cosmética de México, es usar un rimel en tono marrón claro o un gel transparente aplicado con un spoolie limpio para separar y alargar sin oscurecer en exceso. En eventos como la Semana de la Moda en Santiago de Chile, esta técnica se combina con un toque de highlighter en el lagrimal para potenciar la luminosidad, equilibrando el efecto.

La innovación en fórmulas —como los rimeles con polímeros flexibles o aceites de camelia— ha reducido el riesgo de irritación, un factor crítico en climas húmedos como los del Caribe. Mientras que en Uruguay y Paraguay se prefieren texturas resistentes al agua para evitar corrimientos, en centros urbanos como Bogotá o Lima, la demanda apunta a productos con ingredientes hidratantes, como pantenol o glicerina, que evitan la sequedad tras horas de uso.

Cinco diferencias entre pestañas naturales y el efecto rimel artificial*

Cinco diferencias entre pestañas naturales y el efecto rimel artificial*

El efecto de pestañas con volumen y curvatura de rimel, pero sin necesidad de aplicarlo a diario, se ha convertido en una de las tendencias más solicitadas en salones de belleza de ciudades como Bogotá, Santiago de Chile y Ciudad de México. Según un informe de la Cámara Latinoamericana de la Industria de la Belleza (CALIB), el 62% de las mujeres en la región prefieren técnicas semipermanentes que reduzcan el tiempo de maquillaje matutino, sin sacrificar un aspecto natural. La clave está en dominar métodos que imiten la textura y distribución del rimel tradicional, pero con resultados duraderos.

Entre las técnicas profesionales más efectivas destacan el lifting de pestañas con tinte, que levanta desde la raíz y oscurece en un solo proceso, y la aplicación de extensiones pelo a pelo en longitudes que no superen los 3 mm sobre la pestaña natural. En Perú, por ejemplo, los especialistas combinan el lifting con un serum de queratina para dar flexibilidad, evitando el efecto «pestañas de muñeca» que delata un trabajo artificial. Otra opción en auge es el laminado ruso, que utiliza una solución de vitaminas para sellar la cutícula y mantener la curvatura hasta ocho semanas.

Para quienes buscan soluciones inmediatas, el microblading de línea de pestañas —técnica que simula pelos con pigmentos— gana terreno en Brasil, especialmente en Río de Janeiro, donde el clima húmedo exige productos resistentes al sudor. La Dra. Valeria Mendoza, dermatóloga miembro de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología Cosmética, advierte que «el error más común es optar por curvaturas excesivas o grosores uniformes, que rompen con la asimetría natural de las pestañas». Su recomendación: priorizar materiales hipoalergénicos y evitar pegamentos con formaldehído, prohibidos en países como Argentina y Uruguay por regulaciones de la ANMAT.

El mantenimiento marca la diferencia entre un resultado profesional y uno amateur. En Colombia, las clientas acuden a retques cada tres semanas para ajustar pestañas caídas, mientras que en Chile prefieren kits de limpieza con aceites libres de alcohol, como los aprobados por el ISP (Instituto de Salud Pública). Un detalle revelador: las pestañas con efecto rimel bien ejecutado deben permitir ver la raíz al parpadear, igual que con el maquillaje convencional. Si el resultado parece una «cortina» opaca, es señal de que el volumen está mal distribuido.

Técnicas de lift y tinting: cómo potenciar sin dañar las pestañas*

Técnicas de lift y tinting: cómo potenciar sin dañar las pestañas*

El efecto de pestañas voluminosas y definidas sin necesidad de rimel sigue ganando popularidad en América Latina, especialmente en países como Colombia, México y Argentina, donde el beauty routine prioriza resultados rápidos y de bajo mantenimiento. Según un informe de la Cámara de la Industria de Productos Cosméticos de México (CIPMEX), el 62% de las consumidoras en la región buscan tratamientos que imiten el efecto de mascara de pestañas pero con una apariencia más natural. La clave está en técnicas profesionales que potencien el volumen sin dañar la fibra capilar, algo que los salones de belleza en ciudades como Bogotá, Lima o Santiago ya dominan con precisión.

Una de las técnicas más demandadas es el lift de pestañas con tinting integrado, que combina el alzado de la pestaña desde la raíz con un teñido semipermanente en tonos negros o marrones. Este método, popularizado en Brasil y adoptado rápidamente en Centroamérica, logra un efecto de opening instantáneo que simula el uso de rimel durante semanas. Los especialistas recomiendan optar por fórmulas con pigmentos vegetales —como las que ofrece la marca brasileña Embelleze— para evitar irritaciones en pieles sensibles, comunes en climas húmedos como los del Caribe o la Amazonía. Otra alternativa en auge es el laminado de keratina, que sella la cutícula de la pestaña para dar brillo y curvatura sin necesidad de calor excesivo, ideal para clientas con pestañas finas o quebradizas.

Para quienes prefieren soluciones caseras con resultados profesionales, el uso de serums con péptidos antes de dormir —como los desarrollados por laboratorios chilenos— acelera el crecimiento y oscurece las pestañas de forma gradual. En salones de Perú y Ecuador, por ejemplo, combinan este tratamiento con el mapping de pestañas: un análisis previo de la forma del ojo para aplicar extensiones solo en las zonas que necesitan densidad, evitando el efecto «araña» tan criticado en redes sociales. La técnica, respaldada por dermatólogos de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología Cosmiátrica (SLADC), garantiza un acabado uniforme que resiste incluso en condiciones de alta humedad, como las de Panamá o Costa Rica.

El error más frecuente, según esteticistas certificadas por el Instituto Latinoamericano de Belleza (ILAB), es abusar de los rizadores térmicos o de pegamentos agresivos, que debilitan la raíz y provocan caída prematura. En su lugar, sugieren alternativas como el efecto wet look, logrado con geles transparentes a base de aloe vera —populares en Venezuela y República Dominicana— que dan la ilusión de pestañas húmedas y gruesas sin añadir peso. La tendencia, que llegó para quedarse, demuestra que el secreto no está en acumular productos, sino en elegir los correctos y aplicarlos con técnica milimétrica.

Materiales esenciales para lograr el efecto en casa (y cuáles evitar)*

Materiales esenciales para lograr el efecto en casa (y cuáles evitar)*

Lograr pestañas con volumen y definición sin necesidad de rimel es una tendencia que gana fuerza en Latinoamérica, especialmente entre quienes buscan un maquillaje más natural o reducen el uso de cosméticos por sensibilidad. Según un estudio de la Universidad de São Paulo sobre hábitos de belleza en la región, el 62% de las mujeres entre 18 y 35 años priorizan técnicas que realcen sus rasgos sin productos químicos diarios. La clave está en combinar herramientas accesibles con métodos probados por maquilladores profesionales.

La técnica más efectiva —y menos conocida— es el lifting de pestañas con cepillo térmico. Se usa un riizador de pestañas calentado ligeramente con secador (nunca directamente al fuego) para moldear las hebras desde la raíz, manteniendo la curvatura por horas. En países como Colombia y Argentina, esteticistas recomiendan aplicar primero un serum de aceites naturales (como ricino o argán) para proteger la fibra capilar. Otra opción rápida es el peinado con spoolie: un cepillo limpio de mascara, humedecido en agua tibia y pasado hacia arriba, separando cada pestaña como lo haría un peine de cejas. La Dra. María González, dermatóloga del Hospital das Clínicas en Brasil, advierte que «el error común es frotar con fuerza; el movimiento debe ser suave, como si se dibujaran líneas verticales desde la base».

Para quienes prefieren soluciones semipermanentes, las tinturas de pestañas con henna —populares en Perú y Chile— oscurecen y dan apariencia de densidad sin dañar el folículo. También funcionan los parches de gelatina con café (usados en spas de México), que se colocan en los párpados cerrados durante 10 minutos para nutrir y engrosar las pestañas. Lo que sí hay que evitar son los remedios caseros con vaselina o aceite de coco puro: aunque hidratan, su peso excesivo puede debilitar las hebras a largo plazo, según alertas de la Sociedad Latinoamericana de Tricología. La alternativa más segura sigue siendo invertir en un serum con péptidos (como los de marcas accesibles en farmacias de la región) y aplicarlo noche tras noche con un hisopo desechable.

El error que arruina el 80% de los resultados (y cómo corregirlo)*

El 80% de las personas que intentan lograr pestañas con efecto rimel en casa cometen el mismo error: aplicar el producto de raíz a punta en una sola pasada. Según un estudio de la Universidad de São Paulo sobre hábitos de belleza en Latinoamérica, esta técnica —aunque rápida— distribuye el pigmento de forma desigual y sobrecarga las pestañas inferiores, creando un efecto artificial. El resultado son mechones pegados, grumos en las esquinas externas o un look excesivo que resta naturalidad.

Para evitarlo, las esteticistas de centros como el Instituto de Belleza Profesional de Bogotá recomiendan dividir el proceso en capas. Primero, se debe peinar las pestañas hacia arriba con un spoolie limpio para separarlas. Luego, aplicar el rimel solo en la base con movimientos cortos y verticales, como si se «estampara» el producto. En Colombia y Perú, donde el clima húmedo acelera el desvanecimiento, este método garantiza que el pigmento se adhiera mejor. El toque final: un segundo barrido ligero en las puntas, girando la varilla para cubrir los huecos sin saturar.

Otro detalle clave es la elección de la fórmula. En países con alta exposición solar como México o Chile, los rimeles con ceras vegetales (como carnauba) resisten mejor el calor que los tradicionales con base de agua. La Dra. Valeria Rojas, dermatóloga miembro de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología Cosmiátrica, advierte que «los productos con fibras sintéticas pueden irritar los párpados sensibles, especialmente en zonas con polución como Ciudad de México o Santiago». La alternativa son los rimeles hipoalergénicos con pantenol, que nutren mientras dan volumen.

Para quienes buscan resultados inmedios, tres técnicas profesionales hacen la diferencia:
1) Calentar ligeramente la varilla con un secador (a 10 cm de distancia) para que el producto se deslice mejor.
2) Usar un primer de pestañas con péptidos, común en Brasil, que alarga el efecto hasta 12 horas.
3) Aplicar polvo translúcido en las raíces con un pincel fino antes del rimel, truco favorito de maquilladoras en Argentina para intensificar el color sin grumos.
El error no está en el producto, sino en cómo se usa.

Hacia dónde va la belleza de pestañas: tendencias post-2025 en la región*

Hacia dónde va la belleza de pestañas: tendencias post-2025 en la región*

El lift de pestañas con efecto rimel se consolida como una de las técnicas más demandadas en salones de belleza de la región, con un crecimiento del 40% en búsquedas durante 2024, según datos de la Cámara Latinoamericana de Estética (CLAES). A diferencia de las extensiones tradicionales, este método realza las pestañas naturales con un acabado volumétrico pero discreto, ideal para quienes buscan un look de impacto sin perder espontaneidad. En ciudades como Bogotá, Santiago de Chile y Ciudad de México, los centros especializados ya lo ofrecen como servicio express, con sesiones que no superan los 30 minutos.

Para lograr el efecto, los profesionales combinan técnicas de laminado con tinturas semipermanentes y el uso estratégico de máscaras de crecimiento. La clave está en la personalización: mientras en Argentina predomina el estilo «wet look» (pestañas húmedas y separadas), en Perú y Ecuador se inclinan por un volumen concentrado en las esquinas externas, conocido como «efecto gato». Según la Dra. María González, dermatóloga miembro de la Sociedad Ibero-Latinoamericana de Dermatología Estética (SILDE), «el éxito radica en adaptar la curvatura del rodillo al tipo de párpado de cada cliente, evitando tensiones que puedan dañar el folículo a largo plazo».

Cinco técnicas profesionales marcan la diferencia en el resultado final. Primero, el mapeo previo con plantillas de silicona, que define la dirección de cada pestaña según la forma del ojo. Segundo, la aplicación de un serum con péptidos y biotina durante el proceso de laminado, que fortalece la fibra capilar. Tercero, el uso de tintas hipoalergénicas en tonos marrones oscuros o negros azulados, según el color natural de las cejas. Cuarto, el sellado con un spray de queratina que prolonga el efecto hasta ocho semanas. Por último, la recomendación de cepillos de cerdas ultra suaves —como los fabricados en Brasil con fibras de bambú— para el mantenimiento diario en casa.

El costo varía según el país: en Uruguay y Costa Rica oscila entre 80 y 120 dólares, mientras que en mercados como Colombia o República Dominicana baja a 40-60 dólares por sesión. La tendencia refleja un cambio en los hábitos de consumo: según un informe del BID de 2023, el 65% de las latinoamericanas prioriza ahora tratamientos de bajo mantenimiento que resalten sus rasgos naturales, en lugar de soluciones invasivas. El efecto rimel profesional encaja en esta demanda, ofreciendo versatilidad para looks diurnos y nocturnos sin necesidad de retoques constantes.

Lograr pestañas con efecto rimel —voluminosas, definidas y naturales— no depende de productos caros ni de horas frente al espejo, sino de dominar técnicas precisas. Desde el zigzag con la máscara hasta el uso estratégico del rimmel en polvo o el tightlining para intensificar la mirada, estos métodos profesionales entregan resultados de salón en menos de cinco minutos. La clave está en practicar con herramientas básicas: un buen rizador, una máscara de fibras y paciencia para capas delgadas que eviten grumos. Con el beauty latinoamericano inclinándose hacia lo effortless pero impactante, perfeccionar estos trucos no solo ahorra tiempo, sino que eleva cualquier look del día a día a un nivel de red carpet.