El brote de dengue en América Latina durante 2024 ha superado en un 40% los casos registrados en el mismo período del año anterior, según alertas de la Organización Panamericana de la Salud. Entre los síntomas que más preocupan a los pacientes —y que con frecuencia pasan desapercibidos en etapas iniciales— destaca el sarpullido por dengue, una erupción cutánea que aparece entre el tercer y quinto día de fiebre y que, en muchos casos, se confunde con alergias o infecciones leves. Médicos en países como México, Colombia y Argentina reportan un aumento en consultas por este signo dermatológico, especialmente en zonas donde el mosquito Aedes aegypti prolifera con mayor agresividad.

El sarpullido por dengue suele manifestarse como manchas rojizas en el torso, brazos y piernas, acompañadas de picazón intensa que puede extenderse por días. Lo preocupante no es solo el malestar físico, sino que su aparición coincide con la fase crítica de la enfermedad, cuando el riesgo de complicaciones como hemorragias o deshidratación se eleva. Mientras las autoridades sanitarias refuerzan campañas de prevención, especialistas insisten en que reconocer este síntoma a tiempo —y saber cómo aliviarlo sin agravar la condición— marca la diferencia entre una recuperación sin secuelas y un cuadro que requiere hospitalización. La clave está en distinguirlo de otras erupciones y actuar con precisión.

El vínculo entre el dengue y las erupciones en la piel

El sarpullido es uno de los síntomas más visibles del dengue, una enfermedad que afecta a más de 3 millones de personas cada año en América Latina, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Aparece generalmente entre el tercer y quinto día de fiebre, cuando el virus altera la permeabilidad de los vasos sanguíneos. Las erupciones suelen comenzar en el torso y se extienden hacia brazos, piernas e incluso el rostro, adoptando un aspecto similar a las quemaduras solares o a las picaduras de mosquito agrupadas.

La Dra. Elena Rojas, infectóloga del Hospital de Clínicas en Montevideo, explica que este exantema —término médico para el sarpullido— puede variar en intensidad. «En algunos pacientes se presenta como manchas rosadas planas, mientras que en otros evolucionan a ronchas elevadas que generan picazón intensa», señala. Un caso típico es el de un brote registrado en 2023 en Perú, donde el 68% de los afectados reportó erupciones acompañadas de comezón, especialmente en zonas como Arequipa y Piura, donde el Aedes aegypti prolifera por el clima cálido.

Para aliviar las molestias, los especialistas recomiendan medidas simples pero efectivas: aplicar compresas frías (nunca hielo directo) sobre la piel, usar cremas con avena coloidal o calamina, y evitar rascarse para prevenir infecciones secundarias. La hidratación constante con agua o suero oral también ayuda a reducir la irritación, ya que el dengue provoca deshidratación. En casos de picazón severa, los antihistamínicos como la loratadina —disponibles sin receta en la mayoría de países de la región— pueden ser útiles, aunque siempre bajo supervisión médica si hay síntomas de alarma, como sangrado de encías o dolor abdominal intenso.

El sarpullido suele desaparecer en una semana, pero su aparición debe tomarse como una señal para monitorear otros indicios de gravedad. En Brasil, por ejemplo, un estudio de la Fiocruz reveló que el 15% de los pacientes que desarrollaron erupciones hemorrágicas (pequeños puntos rojos que no palidecen al presionarlos) requirieron hospitalización. La OPS advierte que, aunque no todas las erupciones por dengue son peligrosas, su combinación con vómitos persistentes o letargo justifica una evaluación médica inmediata.

Características del sarpullido por dengue según dermatólogos

El sarpullido por dengue suele aparecer entre el tercer y quinto día de fiebre, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Se manifiesta como pequeñas manchas rojas o ronchas que comienzan en el torso y luego se extienden a brazos, piernas e incluso al rostro. A diferencia de otras erupciones virales, esta no produce picazón intensa, pero la piel puede sentirse caliente al tacto y presentar un aspecto similar a quemaduras solares leves.

La Dra. Elena Rojas, dermatóloga del Hospital General de Medellín, explica que el exantema —nombre técnico del sarpullido— ocurre por la respuesta inflamatoria del cuerpo al virus. «En casos moderados, las lesiones duran entre 3 y 5 días, pero en infecciones graves pueden persistir hasta una semana, acompañadas de descamación», advierte. Un estudio de la Universidad de São Paulo reveló que el 85% de los pacientes con dengue en Brasil desarrollan este síntoma, especialmente en zonas urbanas con alta circulación del mosquito Aedes aegypti.

Para aliviar las molestias, los médicos recomiendan evitar la automedicación con antiinflamatorios como ibuprofeno —que aumentan el riesgo de hemorragias— y optar por paracetamol para controlar la fiebre. Baños con agua tibia y compresas húmedas ayudan a reducir la irritación, mientras que el uso de ropa de algodón holgada previene la fricción. En países como México y Argentina, las campañas de salud pública enfatizan la hidratación constante para compensar la pérdida de líquidos por la fiebre y el sudor.

La OPS alerta que el sarpullido puede confundirse con otras enfermedades como zika o chikungunya, por lo que se debe buscar atención médica si aparece junto a síntomas como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o sangrado de encías. En 2023, Perú y Colombia reportaron un aumento del 30% en casos de dengue con manifestaciones cutáneas atípicas, lo que subraya la importancia de un diagnóstico temprano.

Diferencias clave entre este exantema y otras reacciones cutáneas

El sarpullido asociado al dengue suele aparecer entre el tercer y quinto día de fiebre, coincidiendo con la fase crítica de la enfermedad. A diferencia de otras erupciones virales, como las del zika o el sarampión, este exantema se caracteriza por manchas rojizas planas o ligeramente elevadas que comienzan en el torso y se extienden hacia brazos, piernas y, en algunos casos, rostro. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cerca del 50% de los pacientes con dengue presentan este síntoma, que puede ir acompañado de picazón intensa, un detalle clave para diferenciarlo de reacciones alérgicas comunes.

La Dra. Elena Rojas, infectóloga del Hospital de Clínicas en Buenos Aires, explica que el sarpullido por dengue tiende a respetar las palmas de las manos y las plantas de los pies, algo poco frecuente en otras enfermedades exantemáticas. «Mientras que en la escarlatina o la rubeola las lesiones suelen ser más uniformes y confluentes, en el dengue observamos un patrón más disperso, casi como ‘islas’ de enrojecimiento», señala. Otro rasgo distintivo es su duración: persiste entre 2 y 5 días y suele desaparecer sin descamación, a diferencia del sarampión, donde la piel se pela posteriormente.

Para aliviar las molestias, los especialistas recomiendan evitar la automedicación con antiinflamatorios como ibuprofeno o aspirina, que pueden aumentar el riesgo de hemorragias. En su lugar, sugieren usar compresas frías, lociones con calamina o antihistamínicos orales bajo supervisión médica. En países como Colombia y México, donde los casos de dengue son recurrentes, las campañas de salud pública enfatizan la hidratación constante y el uso de repelentes incluso después de que la fiebre cede, ya que el virus puede permanecer activo en la sangre.

Es crucial monitorear la evolución del sarpullido: si las manchas se vuelven hemorrágicas (petequias) o aparecen en mucosas como encías o nariz, podría indicar un dengue grave. En estos casos, la OPS advierte que el paciente debe buscar atención inmediata, especialmente en zonas con brotes activos, como Centroamérica o el norte de Sudamérica, donde los sistemas de salud registran mayor presión durante la temporada de lluvias.

Tratamientos caseros avalados para aliviar la picazón e inflamación

El sarpullido por dengue suele aparecer entre el tercer y quinto día de fiebre, coincidiendo con la fase crítica de la enfermedad. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hasta un 50% de los pacientes con dengue confirmado desarrollan erupciones cutáneas, que pueden variar desde manchas rosadas hasta ronchas intensamente irritantes. Este síntoma, aunque no es el más grave, suele generar mayor incomodidad en adultos que en niños, especialmente en climas tropicales donde el sudor agrava la picazón.

Los médicos recomiendan distinguir este sarpullido de otras reacciones alérgicas por su patrón característico: comienza en el torso y se extiende hacia brazos y piernas, respetando generalmente palmas y plantas. «La erupción por dengue no descama ni deja cicatrices, pero puede persistir hasta dos semanas después de que la fiebre cede», explica un informe del Instituto Nacional de Salud de Colombia. En casos documentados en Perú y Ecuador durante el brote de 2023, pacientes confundieron inicialmente estas lesiones con sarampión o zika, retrasando la hidratación oral crucial en la fase aguda.

Para aliviar la molestia sin interferir con el tratamiento médico, los especialistas sugieren medidas comprobadas: aplicar compresas frías (nunca hielo directo) durante 10 minutos cada hora, usar cremas con avena coloidal —disponibles en farmacias de toda la región— y vestir ropa de algodón holgada. Evitar los antihistamínicos tópicos con esteroides, ya que pueden enmascarar signos de alarma como el sangrado subcutáneo. En comunidades rurales de Centroamérica, donde el acceso a dermatólogos es limitado, programas de la OPS han capacitado a promotores de salud para identificar cuándo el sarpullido acompaña otros síntomas de alarma: dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o sangrado en encías.

Qué evitar al manejar las erupciones durante la recuperación

El sarpullido es uno de los síntomas más visibles del dengue y suele aparecer entre el tercer y quinto día de la enfermedad, coincidiendo con la fase crítica de recuperación. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hasta un 50% de los pacientes con dengue en América Latina desarrollan erupciones cutáneas, que pueden confundirse con alergias o infecciones bacterianas. A diferencia de otras reacciones en la piel, este exantema —término médico para describir las lesiones rojizas— tiende a concentrarse en el tórax, los brazos y las piernas, aunque en algunos casos se extiende al rostro.

La Dra. Claudia Rojas, infectóloga del Hospital de Clínicas en Montevideo, explica que el sarpullido por dengue no es contagioso ni deja cicatrices, pero su picazón intensa puede alterar el sueño y la calidad de vida durante la convalecencia. «Lo distintivo es que las manchas suelen ser planas, rosadas o rojizas, y al presionarlas con un dedo desaparecen momentáneamente», señala. En países como Colombia y Perú, donde los brotes son recurrentes, los médicos recomiendan diferenciarlo de otras enfermedades como zika o chikunguña, donde las erupciones suelen ser más localizadas y acompañadas de dolor articular severo.

Para aliviar las molestias, los especialistas desaconsejan rascarse o aplicar remedios caseros sin supervisión, como pasta de bicarbonato o jugo de limón, que pueden irritar más la piel. En su lugar, sugieren baños cortos con agua tibia —nunca caliente—, el uso de cremas con avena coloidal o antihistamínicos orales de venta libre, como la loratadina. En zonas con alta humedad, como el Caribe o la Amazonía, es clave mantener la piel seca y usar ropa de algodón holgada para evitar la sudoración excesiva, que empeora la comezón. Si el sarpullido persiste más de una semana o se acompañan de sangrado en encías, se debe buscar atención médica de inmediato, ya que podría indicar complicaciones como dengue hemorrágico.

Nuevos enfoques en investigación para prevenir complicaciones dermatológicas

El sarpullido por dengue suele aparecer entre el tercer y quinto día de fiebre, cuando muchos pacientes confunden los primeros síntomas con una gripe común. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hasta un 50% de los casos confirmados en brotes recientes en Perú, Colombia y México presentaron manifestaciones cutáneas, desde erupciones leves hasta lesiones más graves en zonas de flexión como codos y rodillas. La característica más distintiva es su patrón: manchas rojizas planas o ligeramente elevadas que no producen comezón intensa, a diferencia de reacciones alérgicas.

Médicos infectólogos, como los del Hospital Vargas de Caracas, advierten que este exantema —término técnico para el sarpullido— puede acompañarse de picazón moderada y descamación posterior, similar a una quemadura solar. En casos documentados durante el brote de 2023 en Centroamérica, algunos pacientes reportaron que las erupciones se extendían desde el tórax hacia extremidades, respetando palmas de las manos y plantas de los pies. La Dra. Elena Rojas, dermatóloga del Instituto Nacional de Salud de Bogotá, explica que esto ocurre por la respuesta inflamatoria del cuerpo al virus, que afecta los pequeños vasos sanguíneos de la piel.

Para aliviar las molestias, los protocolos de la OPS recomiendan medidas simples pero efectivas: aplicar compresas frías (nunca hielo directo), usar cremas con avena coloidal o calamina, y evitar rascarse para prevenir infecciones secundarias. En comunidades rurales de Honduras y Nicaragua, donde el acceso a medicamentos es limitado, se ha promovido el uso de aloe vera fresco —cortado longitudinalmente y aplicado sobre la piel— como alternativa temporal. La hidratación constante y el uso de ropa de algodón holgada también reducen la irritación. Si el sarpullido persiste más de una semana o se acompañan de sangrado en encías, se debe buscar atención médica inmediata para descartar dengue hemorrágico.

El sarpullido por dengue no es solo una reacción cutánea, sino una señal de alerta temprana que exige atención inmediata, especialmente en regiones donde el mosquito Aedes aegypti prolifera sin control. Reconocer las ronchas rojizas, la picazón intensa y su aparición entre el tercer y quinto día de fiebre puede marcar la diferencia entre un manejo ambulatorio y complicaciones graves como el dengue hemorrágico. Ante los primeros síntomas, la hidratación oral con suero casero y el uso de antihistamínicos como la loratadina —siempre bajo supervisión médica— alivian las molestias, pero nunca deben reemplazar la consulta profesional ni el monitoreo de plaquetas. Con brotes récords en países como Brasil y Perú este año, la prevención sigue siendo la mejor estrategia: eliminar criaderos de agua estancada y reforzar el uso de repelentes no es opcional, es una responsabilidad colectiva para cortar la cadena de transmisión.