Más de 400 millones de personas en América Latina y Estados Unidos modificarán sus rutinas en abril de 2025 por un evento que combina tradición religiosa, días no laborables y un impacto económico superior a los 12 mil millones de dólares en turismo. La Semana Santa sigue siendo el período de mayor movilidad del año en la región, superando incluso a las fiestas de fin de año, según datos de la Organización Mundial del Turismo. Pero mientras aerolíneas y hoteles ajustan tarifas con hasta un año de anticipación, muchos aún desconocen una pregunta clave: cuando empieza Semana Santa 2025 y cómo afectará desde los calendarios escolares hasta los precios de los vuelos.

La confusión no es menor. En 2024, el 38% de las reservas de última hora en plataformas como Despegar o Kayak se concentraron en fechas erróneas por desconocer que la Semana Santa es móvil: su inicio depende del primer domingo después de la luna llena que sigue al equinoccio de primavera en el hemisferio norte. Para 2025, el cálculo ya está definido, pero persisten dudas sobre cómo alinear estos días con permisos laborales o viajes familiares. Quienes planeen con meses de anticipación —especialmente en países con tradiciones como las procesiones en Guatemala, las playas mexicanas o los viacrucis en Colombia— tendrán ventaja. La respuesta a cuando empieza Semana Santa 2025 no solo marca el calendario litúrgico, sino también la diferencia entre pagar tarifas estándar o un recargo del 40% en destinos turísticos.

Lo cierto es que, más allá de lo espiritual, esta fecha dictamina desde la disponibilidad de hospedaje hasta la logística de transporte en ciudades que triplican su población, como Cartagena o Antigua. Con la información precisa, es posible evitar los errores más costosos.

Origen religioso y tradición de la Semana Santa en la región*

La Semana Santa de 2025 comenzará el domingo 13 de abril con el Domingo de Ramos y culminará el domingo 20 de abril con la Resurrección, según el calendario litúrgico establecido por la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM). Estas fechas, que varían cada año en función del ciclo lunar, marcan uno de los periodos más significativos para los más de 450 millones de católicos en la región, de acuerdo con datos del Centro de Investigaciones Pew.

En países como México, Guatemala y Perú, las celebraciones ya se preparan con meses de antelación. Las procesiones de Semana Santa en Antigua Guatemala, declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO en 2023, atraen a miles de turistas, mientras que en ciudades como Lima y Quito, las tradiciones gastronómicas —como la fanesca en Ecuador o los capirotadas en México— refuerzan la identidad local. Las autoridades eclesiásticas recomiendan a los fieles planificar con anticipación, especialmente en destinos con alta afluencia, donde los alojamientos suelen agotarse antes de febrero.

Para quienes buscan participar en los actos religiosos, el Jueves y Viernes Santo (17 y 18 de abril) concentran las ceremonias más concurridas. En Brasil, por ejemplo, las representaciones de la Pasión de Cristo en ciudades como Nova Jerusalém (Pernambuco) convierten a la región en un polo cultural, mientras que en Colombia, las procesiones en Popayán mantienen un rigor litúrgico que data del siglo XVI. La Organización de Estados Americanos (OEA) destaca que estas tradiciones no solo tienen un valor espiritual, sino que dinamizan economías locales, generando hasta un 15% del ingreso anual en zonas turísticas durante esta semana.

Quienes opten por viajar deben considerar que algunos países, como Costa Rica y Panamá, declaran asuetos nacionales desde el Jueves Santo, lo que puede afectar servicios públicos y transporte. En Argentina y Chile, aunque no es feriado en todas las provincias, ciudades como Mendoza y Santiago registran un aumento del 30% en reservas de buses interprovinciales, según cifras de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). La recomendación general es confirmar horarios de misas y eventos con las diócesis locales, ya que algunas celebraciones, como el Lavatorio de los Pies, tienen aforos limitados.

Fechas oficiales de Semana Santa 2025 según el calendario litúrgico*

La Semana Santa de 2025 comenzará el domingo 13 de abril con el Domingo de Ramos y culminará el domingo 20 de abril con la Pascua de Resurrección, según el calendario litúrgico establecido por la Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM). Estas fechas, que varían cada año en función del ciclo lunar, fueron confirmadas tras el cálculo tradicional que determina el primer domingo después de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera en el hemisferio norte.

Para los países de América Latina, donde esta celebración combina tradición religiosa con feriados nacionales, la planificación temprana resulta clave. En Colombia, por ejemplo, el Ministerio de Transporte ya anunció ajustes en los peajes para las rutas hacia destinos turísticos como Cartagena o Villa de Leyva durante esos días. Mientras tanto, en Perú, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) estima que el movimiento interno de pasajeros podría superar en un 12% las cifras de 2024, según proyecciones basadas en datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

Quienes viajen deben considerar que algunos servicios podrían operar con horarios reducidos. Aerolíneas como LATAM y Avianca suelen publicar con meses de antelación sus calendarios de vuelos para esta temporada, donde la demanda por rutas a ciudades con procesiones emblemáticas —como Antigua Guatemala, Sucre o Popayán— suele dispararse. Iglesias en capitales como Buenos Aires, Ciudad de México o Santiago de Chile ya comenzaron a organizar sus actividades, que incluyen misas, viacrucis y eventos culturales abiertos al público.

La recomendación para evitar contratiempos es verificar con anticipación las restricciones viales en cada país, ya que ciudades como Quito o Bogotá implementan sistemas de pico y placa extendidos durante estos días. También conviene reservar alojamiento con tiempo: plataformas como Despegar registraron en 2024 un aumento del 30% en búsquedas para Semana Santa durante el primer trimestre del año.

Diferencias clave entre el Domingo de Ramos y el Viernes Santo*

La Semana Santa de 2025 comenzará el domingo 13 de abril con el Domingo de Ramos y culminará el domingo 20 de abril, Domingo de Resurrección. Estas fechas, determinadas por el calendario lunar, varían cada año y marcan el período más sagrado del cristianismo, con celebraciones que movilizan a millones en América Latina. Según datos de la CEPAL, países como México, Colombia y Perú registran un aumento del 30% en el turismo interno durante esta semana, lo que exige planificación anticipada para viajes y alojamientos.

El Domingo de Ramos inaugura la semana con procesiones que conmemoran la entrada de Jesús a Jerusalén. En ciudades como Quito, Lima o Bogotá, es común ver a feligreses portando palmas bendecidas, mientras que en zonas rurales de Centroamérica se elaboran artesanías con hojas de palma teñidas. En contraste, el Viernes Santo —el 18 de abril de 2025— se caracteriza por el recogimiento: en Brasil, por ejemplo, se evitan las carnes rojas, y en Venezuela, las playas suelen vaciarse como señal de respeto. La diferencia clave entre ambas fechas radica en el tono: el primero es de alegría, el segundo, de reflexión.

Para quienes planean viajar, conviene reservar con meses de antelación. Aerolíneas como LATAM y Avianca reportan un alza en tarifas del 40% durante estas fechas, especialmente en rutas hacia destinos religiosos como Chalma (México), la Basílica de Guadalupe o el Santuario de Las Lajas (Colombia). Hoteles en ciudades patrimoniales, como Oaxaca o Cusco, suelen agotar cupos antes de marzo. Quienes prefieran evitar multitudes pueden optar por celebraciones locales menos masivas, como las de Paraty (Brasil) o las comunidades indígenas en los Andes, donde se mezclan tradiciones católicas con rituales ancestrales.

Las autoridades recomiendan verificar restricciones viales, ya que en países como Chile y Argentina se implementan controles de tránsito para procesiones. En 2024, el BID registró que el 15% de los accidentes viales en la región durante Semana Santa ocurrieron por exceso de velocidad en zonas con celebraciones. Otra precaución es confirmar horarios de misas, pues algunas parroquias, como las de San Salvador o Panamá, ajustan sus servicios para acomodar a los turistas. La clave está en informarse: desde los protocolos de seguridad hasta los menús típicos de la temporada, como la sopa de vigilia en Ecuador o el bacalao en República Dominicana.

Cómo organizar viajes sin caer en sobreprecios por temporada alta*

La Semana Santa de 2025 comenzará el domingo 13 de abril con el Domingo de Ramos y culminará el domingo 20 de abril con la Pascua de Resurrección, según el calendario litúrgico publicado por la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM). Estas fechas, que varían cada año en función del ciclo lunar, marcan uno de los periodos de mayor movimiento turístico en la región, con un aumento promedio del 30% en tarifas aéreas y hoteleras en destinos como Cartagena, Ciudad de México y Río de Janeiro, de acuerdo con datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Para quienes planean viajar durante esta temporada, la anticipación es clave. En países como Perú y Argentina, las reservas de alojamiento en destinos como Cusco o Bariloche suelen agotarse con hasta tres meses de antelación, mientras que en Centroamérica, lugares como Antigua Guatemala o las playas de Costa Rica registran picos de demanda desde enero. Un ejemplo claro es el caso de los vuelos internacionales: según la Asociación Latinoamericana de Transporte Aéreo (ALTA), los boletos comprados con 90 días de anticipación pueden costar hasta un 40% menos que aquellos adquiridos en las dos semanas previas.

Otro aspecto a considerar son las restricciones locales. En ciudades como Quito o Bogotá, las autoridades suelen implementar medidas como el pico y placa extendido o la prohibición de venta de alcohol en espacios públicos durante los días santos. En Brasil, el Carnaval —que en 2025 caerá entre el 28 de febrero y el 4 de marzo— puede generar un efecto rebote en los precios de Semana Santa, especialmente en destinos como Salvador de Bahía o Florianópolis. Consultar los decretos municipales con anticipación evita sorpresas, como multas por incumplir normas temporales.

Quienes busquen alternativas para evitar los sobreprecios pueden explorar destinos emergentes con menor afluencia. En Chile, el Valle de Elqui o la región de Los Lagos ofrecen experiencias naturales sin las aglomeraciones de Santiago o Valparaíso. En México, pueblos mágicos como Real de Catorce o Cuetzalan registran ocupaciones inferiores al 60% durante estas fechas, según la Secretaría de Turismo federal. La flexibilidad en las fechas de viaje —optar por salir el martes santo en lugar del jueves— también puede reducir costos en hasta un 20%, de acuerdo con un análisis de la plataforma Despegar.

Destinos latinos con celebraciones únicas (y qué evitar en cada uno)*

La Semana Santa de 2025 comenzará el domingo 13 de abril con el Domingo de Ramos y culminará el domingo 20 de abril con la Resurrección, según el cálculo litúrgico basado en el primer plenilunio después del equinoccio de primavera en el hemisferio norte. Estas fechas, confirmadas por la Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM), marcan un período de intensa actividad religiosa, turística y cultural en toda la región, donde países como Guatemala, Perú y México registran afluencias récord de visitantes durante estas celebraciones.

Para quienes planean viajar, es clave considerar que destinos como Antigua Guatemala o Cusco duplican sus precios en alojamiento durante esta semana, mientras que ciudades como Cartagena o Quito implementan restricciones viales en sus centros históricos. Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 2024 señalaba que el gasto promedio de turistas en Semana Santa supera en un 40% el de otras épocas del año en países con tradiciones fuertes, como El Salvador o Bolivia. La demanda de vuelos internos en rutas como Lima-Cusco o Ciudad de México-Oaxaca suele agotarse con tres meses de antelación.

Más allá de lo logístico, cada país impone sus propias normas durante estos días. En Ecuador, por ejemplo, está prohibida la venta de alcohol desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Pascua en zonas turísticas, mientras que en Colombia algunas playas como las de Santa Marta restringen el acceso con bebidas. En cambio, en Argentina y Uruguay —donde la tradición es menos masiva— los servicios públicos operan con horarios reducidos, pero sin mayores afectaciones para los viajeros. Quienes busquen experiencias auténticas pueden optar por los alfombras de aserrín en Guatemala o las procesiones de Ayacucho en Perú, pero deben reservar con meses de anticipación.

La recomendación de organizaciones como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sigue vigente: evitar aglomeraciones en espacios cerrados durante las celebraciones, especialmente en contextos donde persistan alertas sanitarias. En 2023, ciudades como La Paz y Bogotá reportaron brotes de enfermedades respiratorias vinculados a concentraciones masivas en templos. Para este 2025, varias diócesis latinoamericanas ya anunciaron que mantendrán protocolos de ventilación y uso de mascarillas en recintos religiosos, sin que esto afecte el desarrollo de las tradiciones.

Tendencias que podrían cambiar la Semana Santa en los próximos años*

La Semana Santa de 2025 comenzará el domingo 13 de abril con el Domingo de Ramos y culminará el domingo 20 de abril con la Pascua de Resurrección. Estas fechas, determinadas por el calendario lunar, marcan un período clave para el turismo, la economía y las tradiciones religiosas en toda Latinoamérica. Según proyecciones de la Organización Mundial del Turismo (OMT), se espera que el movimiento de viajeros durante esta temporada aumente un 8% en comparación con 2024, impulsado por la recuperación postpandemia y la estabilidad económica en países como Colombia, Perú y México.

La planificación con anticipación resulta esencial, especialmente en destinos con alta demanda. Ciudades como Cartagena (Colombia), Cusco (Perú) y Guanajuato (México) suelen registrar ocupaciones hoteleras superiores al 90% durante estas fechas. Para evitar contratiempos, agencias de viaje recomiendan reservar alojamiento y transporte con al menos tres meses de antelación. Las aerolíneas regionales, como LATAM y Avianca, ya han anunciado promociones para rutas internas, aunque los precios suelen subir un 30% en promedio durante la última semana de marzo.

Más allá del turismo, la Semana Santa mantiene un profundo significado cultural. En Guatemala, las alfombras de aserrín en Antigua atraen a miles de visitantes, mientras que en Venezuela, los «Nazarenos de Barlovento» combinan fe y tradición afrodescendiente. Sin embargo, el cambio climático podría alterar estas celebraciones: un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advierte que el 40% de las procesiones al aire libre en Centroamérica enfrentan riesgos por lluvias intensas o sequías extremas. Autoridades locales, como las de Quito (Ecuador) y La Paz (Bolivia), ya evalúan ajustar horarios o rutas para garantizar la seguridad de los participantes.

El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa 2025 el 13 de abril, con el Domingo de Resurrección cerrando las celebraciones el 20 de abril, fechas que definen desde los viajes hasta los horarios comerciales en toda Latinoamérica. Quienes planeen viajar deben reservar con al menos tres meses de antelación — los destinos como Antigua Guatemala, Cartagena o las playas mexicanas registran ocupaciones superiores al 90% en estas fechas, mientras que los precios de vuelos suben un 40% en promedio durante marzo. Verificar las restricciones locales de movilidad y los horarios de misas en las catedrales más emblemáticas evita contratiempos de último momento. Con el turismo religioso en crecimiento — se estima que un 62% de los latinoamericanos participa en alguna actividad de Semana Santa—, organizarse hoy garantiza vivir la tradición sin sobresaltos ni gastos innecesarios.