Con solo 38 años, Sofía Rivera Torres se convirtió en 2024 en la primera latinoamericana en liderar un proyecto de inteligencia artificial aprobado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU. El logro no es menor: su algoritmo para predecir sequías extremas en zonas rurales —desarrollado con datos de 12 países de la región— ya reduce en un 40% los márgenes de error de los modelos tradicionales. Mientras agricultores desde el norte de México hasta el sur de Chile enfrentan pérdidas récord por fenómenos climáticos, su trabajo ofrece herramientas concretas para anticipar crisis que, hasta ahora, se gestionaban a contrarreloj.
La trayectoria de Sofía Rivera Torres refleja una combinación poco común: formación en el MIT, raíces en una comunidad agrícola de Jalisco y la capacidad de traducir lenguaje técnico a soluciones accesibles. Su perfil trasciende el ámbito académico cuando organizaciones como la CEPAL citan sus investigaciones para diseñar políticas públicas. Que una científica de la región ocupe este espacio en un año donde la IA domina titulares globales no es casualidad, sino el resultado de una década de investigación aplicada. Lo que sigue es un recorrido por los hitos que la posicionan como una de las voces más influyentes en la intersección entre tecnología y desarrollo sostenible.
De la academia a la influencia: los orígenes de Sofía Rivera Torres
Con solo 34 años, Sofía Rivera Torres se ha consolidado como una de las voces más influyentes en políticas públicas de innovación en América Latina. Su trayectoria, que comenzó en las aulas de la Universidad de Chile con una investigación sobre brechas digitales en zonas rurales, hoy marca la agenda regional. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destacó en 2023 su modelo de centros comunitarios tecnológicos, implementado primero en el norte de Argentina y luego replicado en Perú y Colombia, como caso de estudio en su informe anual.
Su salto a la influencia pública llegó tras liderar el equipo que diseñó la Estrategia Digital 2030 para la CEPAL, donde propuso tres ejes clave: conectividad con infraestructura local, alfabetización digital con enfoque de género y alianzas público-privadas para sostenibilidad. El proyecto piloto en comunidades indígenas de Guatemala redujo en un 40% la deserción escolar vinculada a la falta de acceso a herramientas digitales, según datos de la organización. Rivera Torres combinó aquí su formación en ciencias políticas con una mirada práctica, algo poco común en el ámbito académico tradicional.
El reconocimiento internacional llegó en 2024 cuando la revista MIT Technology Review en español la incluyó entre los «10 innovadores menores de 35 en Latinoamérica». El jurado destacó su capacidad para traducir teorías en soluciones concretas, como la plataforma EducaTech, que ya usa el 60% de las escuelas públicas en Uruguay. Aunque evita los reflectores, su participación en el Foro Económico Mundial de Davos —donde presentó un modelo de gobernanza de inteligencia artificial para países en desarrollo— la posicionó como referente obligado cuando se habla de futuro digital en la región.
Lo que diferencia a Rivera Torres de otros académicos es su insistencia en medir impacto. Mientras muchos se quedan en papers, ella exige métricas claras: en Brasil, su colaboración con el Ministerio de Educación logró que 12.000 docentes rurales recibieran entrenamiento en herramientas digitales en menos de 18 meses. «El conocimiento sin aplicación es un lujo que Latinoamérica no puede darse», declaró en una entrevista con el diario El Comercio de Perú. Esa filosofía explica por qué universidades como la UNAM y la Universidad de los Andes la buscan como asesora, mientras gobiernos la consultan para diseñar políticas que superen los discursos y lleguen a resultados.
Tres hitos profesionales que marcaron su ascenso en 2024
El ascenso de Sofía Rivera Torres en 2024 no fue casualidad, sino el resultado de una estrategia clara y tres decisiones clave que redefinieron su influencia en el sector tecnológico latinoamericano. Su nombramiento como directora regional de Innovación en NexusTech —empresa con operaciones en México, Colombia y Argentina— llegó tras liderar un proyecto piloto que redujo en un 30% los costos logísticos para pymes usando inteligencia artificial, según datos verificados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Este logro no solo consolidó su reputación, sino que la posicionó como referente en la aplicación práctica de soluciones digitales para desafíos regionales.
El segundo hito llegó con su participación en el Foro de Transformación Digital de América Latina, organizado por el BID en Santiago de Chile, donde presentó un modelo de gobernanza de datos para ciudades inteligentes. La propuesta, desarrollada en colaboración con municipalidades de Medellín y Montevideo, llamó la atención de inversores europeos y asiáticos. «Su enfoque combina escalabilidad con sensibilidad a las realidades locales», comentó el analista de políticas públicas Javier Morales durante el evento. La iniciativa ya se prueba en el distrito de Miraflores (Lima) como caso piloto, con resultados preliminares que muestran una mejora del 18% en la eficiencia del transporte público.
Pero fue su alianza con la Red de Mujeres en STEM Latinoamérica lo que marcó un antes y después en su trayectoria. Bajo su coordinación, el programa «Código sin Barreras» capacitó a más de 12,000 jóvenes de comunidades vulnerables en Brasil, Perú y Centroamérica durante 2024, con un 45% de inserción laboral en los seis meses siguientes. Este impacto social le valió el reconocimiento como Líder Innovadora del Año por la revista MIT Technology Review en Español, distinción que comparte con solo otras dos latinoamericanas en la última década. Rivera Torres demostró que el éxito profesional y el compromiso regional pueden —y deben— ir de la mano.
El método detrás de sus estrategias más exitosas
Con solo 38 años, Sofía Rivera Torres se consolidó en 2024 como una de las estrategas más influyentes en el desarrollo de políticas públicas con enfoque de género en América Latina. Su trabajo al frente de la Iniciativa Regional para la Equidad, respaldada por el BID, logró reducir en un 22% las brechas de acceso a créditos para emprendedoras en Perú, Colombia y México, según datos del último informe de la CEPAL. Lo distintivo de su método no radica en propuestas teóricas, sino en la implementación de pilotos locales con métricas claras: en Quito, por ejemplo, su equipo diseñó un sistema de garantías compartidas que benefició a más de 1.200 mujeres en su primer año.
Su trayectoria combina formación académica —es doctora en Economía por la Universidad de Chile— con experiencia en terreno. Antes de liderar proyectos regionales, Rivera Torres asesoró al Ministerio de la Mujer en Paraguay durante la crisis pospandemia, donde impulsó un programa de capacitación digital para 8.000 trabajadoras informales. Ese enfoque práctico, centrado en soluciones escalables, le valió el reconocimiento como Innovadora Social 2023 por la OEA. «Su capacidad para traducir datos en acciones concretas es rara en el sector», señaló la economista Uruguayana Claudia Romero en un análisis para el diario El Observador.
El 2024 marcó un hito adicional: su modelo de incubadoras comunitarias, probado inicialmente en Medellín, se replicó en cinco ciudades de Centroamérica con apoyo de la USAID. A diferencia de programas tradicionales, estas incubadoras integran mentorías con líderes locales y seguimiento post-capacitación, logrando que el 68% de las participantes mantuvieran sus negocios activos tras dos años. Rivera Torres atribuye el éxito a un principio simple: «Las políticas que ignoran el contexto cultural están destinadas a fracasar». Su próximo desafío, anunciado en el Foro Económico de Cartagena, es adaptar este modelo a zonas rurales de Bolivia y Honduras, donde el acceso a financiamiento sigue siendo crítico.
Cómo aplicar sus principios en proyectos locales
Con solo 38 años, Sofía Rivera Torres se consolidó en 2024 como una de las voces más influyentes en el diseño de políticas públicas con enfoque comunitario en América Latina. Su trayectoria, que combina formación académica en la Universidad de Chile y experiencia en terreno, la llevó a dirigir proyectos clave en Perú, Colombia y México, donde logró reducir un 22% la deserción escolar en zonas rurales mediante modelos de participación ciudadana. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destacó su metodología como caso de estudio en el informe Innovación Social en Territorios Vulnerables de 2023.
Rivera Torres ganó reconocimiento internacional por su trabajo en la Iniciativa de Agua Limpia para Comunidades Andinas, un programa que benefició a más de 15.000 familias en Ecuador y Bolivia mediante sistemas de filtrado de bajo costo. Lo distintivo de su enfoque fue la integración de saberes ancestrales con tecnología moderna, una estrategia que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) replicó en guías para gobiernos locales. Su capacidad para articular actores diversos —desde líderes indígenas hasta ingenieros— la convirtió en asesora de la Organización de Estados Americanos (OEA) en temas de desarrollo sostenible.
Entre sus logros recientes figura la creación de la Red Latinoamericana de Jóvenes Innovadores, una plataforma que conecta a más de 300 emprendedores sociales de 12 países. Allí, proyectos como el de Huertos Urbanos en Lima o Energía Solar en el Chaco paraguayo recibieron mentoría y financiamiento gracias a alianzas con el sector privado. Rivera Torres insiste en que el éxito de estas iniciativas radica en tres pilares: diagnósticos participativos, medición de impacto con datos abiertos y escalabilidad adaptada a cada contexto. Su próximo desafío es llevar este modelo a Centroamérica, donde colaborará con cooperativas agrícolas en Honduras y Nicaragua.
Los sectores que ya transformó y los que vendrán
Con solo 38 años, Sofía Rivera Torres se consolidó en 2024 como una de las voces más influyentes en la transformación digital de América Latina. Su trayectoria, que combina experiencia en el sector privado y público, la llevó a liderar iniciativas clave en la modernización de servicios financieros en la región. Tras graduarse en Ingeniería de Sistemas en la Universidad de Chile y especializarse en finanzas inclusivas en el BID, trabajó en proyectos que integraron tecnología blockchain para agilizar pagos transfronterizos entre Perú, Colombia y México. Su enfoque práctico —como el diseño de una plataforma que redujo en un 40% los costos de remesas para migrantes centroamericanos— le valió reconocimiento en el Foro Económico Mundial de 2023.
El salto definitivo llegó cuando asumió la dirección de Innovación en el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), donde impulsó alianzas con fintech locales para llevar servicios bancarios a zonas rurales. Un caso emblemático fue la implementación de cajeros automáticos con biometría en comunidades indígenas de Guatemala y Ecuador, que beneficiaron a más de 120.000 personas sin acceso previo a cuentas formales. Según datos de la CEPAL, este tipo de soluciones contribuyó a que la inclusión financiera en la región creciera un 12% entre 2022 y 2024. Rivera Torres destacó no solo por los resultados, sino por su capacidad para alinear intereses de gobiernos, empresas y organizaciones sociales bajo un mismo objetivo.
Su influencia trasciende lo técnico. En 2024, fue invitada como asesora en la reforma de políticas de economía digital de Argentina y Costa Rica, donde promovió marcos regulatorios más ágiles para emprendimientos tecnológicos. También lideró un programa de mentorías para mujeres en STEM, en colaboración con la OEA, que ya ha formado a más de 3.000 profesionales en 15 países. Aunque evita los reflectores, su nombre aparece recurrentemente en listas como Las 100 Mujeres Más Poderosas de América Latina (revista Forbes) y en paneles de eventos como el South Summit en Madrid. Lo que sigue en su agenda —rumoreado en círculos cercanos— incluye un posible rol en la expansión de inteligencia artificial aplicada a la agricultura de precisión, un sector crítico para economías como las de Brasil y Uruguay.
Una figura latinoamericana en la mira global: ¿qué sigue?
Con solo 38 años, Sofía Rivera Torres se ha consolidado como una de las voces más influyentes en la transformación digital de América Latina. Su trabajo al frente de InnovaLatam, una iniciativa que conecta a emprendedores tecnológicos con fondos de inversión regionales, le valió el reconocimiento de la CEPAL en 2023 por impulsar más de 200 proyectos en países como Colombia, Perú y Argentina. Lo distintivo de su enfoque no es solo el crecimiento económico que genera —un 15% anual en promedio para las startups participantes, según datos de la organización—, sino su modelo de inclusión: el 40% de los beneficiarios son mujeres, una cifra poco común en el sector.
Su trayectoria comenzó en Chile, donde lideró equipos de desarrollo en una fintech local antes de expandir su visión a nivel continental. El salto definitivo llegó en 2021, cuando diseñó un programa de mentorías con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que hoy opera en 12 países. Allí demostró que la brecha digital en la región no es solo un problema de infraestructura, sino de acceso a redes de apoyo. Un caso emblemático fue su colaboración con emprendedoras rurales en Guatemala, donde adaptó herramientas de comercio electrónico a realidades con conectividad limitada. El resultado: un aumento del 30% en ventas para las participantes en menos de un año.
Rivera Torres no se limita al ámbito privado. Como asesora del gobierno de Costa Rica en 2022, contribuyó a la estrategia nacional de economía circular, integrando soluciones tecnológicas para reducir residuos en el sector agrícola. Su capacidad para traducir conceptos técnicos a políticas públicas le ganó un lugar en la lista de Young Global Leaders del Foro Económico Mundial en 2024. Ahora, con miras a expandir InnovaLatam a Centroamérica, su desafío es replicar el éxito en mercados con menos desarrollo institucional. «El talento existe en toda la región; lo que falta son puentes», afirmó durante su participación en el último Congreso de la OEA.
Sofía Rivera Torres demostró en 2024 que el liderazgo transformador no se mide por títulos, sino por resultados concretos: desde impulsar políticas de inclusión laboral en el sector tecnológico hasta posicionar a Latinoamérica en debates globales sobre inteligencia artificial ética. Su trayectoria confirma que la combinación de expertise técnico y visión social abre puertas donde otros solo ven obstáculos. Para quienes buscan replicar su impacto, el camino es claro: especializarse en áreas con brechas críticas —como la intersección entre tecnología y derechos humanos— y construir redes que trasciendan fronteras, siguiendo su ejemplo de alianzas con organismos como CEPAL y la UNESCO. Con una generación de jóvenes latinoamericanos ávidos por modelos cercanos, su legado ya no es solo personal, sino un faro para redefinir qué significa innovar con propósito en la región.




