El consumo de infusiones medicinales en Latinoamérica creció un 32% en los últimos cinco años, según datos de la Organización Panamericana de la Salud, pero pocas hierbas generan tanta controversia como la ruda. Mientras algunos la veneran como remedio ancestral para dolores menstruales o problemas digestivos, otros advierten sobre sus posibles efectos tóxicos si no se usa con precaución. El té de ruda —preparado desde épocas prehispánicas en México hasta las sierra peruana— sigue siendo un recurso común en botiquines caseros, aunque su mal uso ha llevado a intoxicaciones documentadas en países como Colombia y Argentina.

Lo que muchos desconocen es que la diferencia entre un alivio y un riesgo depende de detalles aparentemente simples: desde la dosis hasta el momento del ciclo menstrual en que se consume. Mientras en mercados de Oaxaca o Cusco se vende fresca junto a manzanilla y hierbabuena, en farmacias de Miami o Madrid aparece en forma de cápsulas con advertencias en letra pequeña. Esta dualidad —entre tradición y ciencia— obliga a preguntarse: ¿cómo aprovechar las propiedades del té de ruda sin caer en sus peligros? La respuesta no está en rechazarlo o idealizarlo, sino en entender su composición, límites y la forma correcta de prepararlo.

De la medicina tradicional a la taza: Origen y uso histórico de la ruda*

Desde los mercados de Oaxaca hasta los patios de las abuelas en Buenos Aires, la ruda (Ruta graveolens) ha sido por siglos más que una planta aromática: un remedio casero con raíces profundas en la medicina tradicional. Su infusión, conocida como té de ruda, se consume en varios países de la región para aliviar dolores menstruales, mejorar la digestión o incluso como tónico «purificador». Sin embargo, su uso requiere precaución. Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de 2021, el consumo excesivo de esta planta —rica en compuestos como la rutina y alcaloides— puede provocar intoxicaciones, especialmente en embarazadas o niños.

En Perú, por ejemplo, es común encontrar la ruda en las boticas tradicionales junto a la manzanilla y el anís, donde se recomienda para calmar cólicos. Mientras que en Colombia, algunas parteras la usan en baños de asiento posparto, diluyendo unas hojas en agua tibia. No obstante, estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que su ingesta en grandes cantidades puede causar irritación gástrica o fotosensibilidad. La clave está en la moderación: una cucharadita de hojas secas por taza, nunca más de dos al día.

Para prepararlo en casa, se hierven 250 ml de agua y se retiran del fuego al primer burbujeo. Luego, se añade una cucharadita de hojas frescas o secas (lavadas previamente) y se tapa por 5 a 7 minutos. Es crucial no exceder ese tiempo, ya que los alcaloides se concentran con la infusion prolongada. Quienes la prueban por primera vez deben empezar con media taza para evaluar tolerancia. Y un detalle práctico: en climas cálidos como los de Centroamérica, se suele tomar frío con un toque de miel, mientras que en el Cono Sur prefieren caliente, a veces mezclado con cedrón.

Entre alivio y precaución: Beneficios respaldados y riesgos ocultos del té de ruda*

El té de ruda, preparado con las hojas de Ruta graveolens, ha sido utilizado desde la época precolombina en remedios tradicionales de países como México, Perú y Argentina. Estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalan que sus compuestos, como los alcaloides y flavonoides, podrían aliviar cólicos menstruales y malestares digestivos leves. Sin embargo, su consumo descontrolado ha generado alertas en sistemas de salud públicos, como el Ministerio de Salud de Colombia, que advierte sobre riesgos de intoxicación por sobredosis.

La clave está en la moderación. Según la Dra. Elena Rojas, toxicóloga de la Universidad de Chile, «una infusión con 2 o 3 hojas frescas por taza, no más de dos veces por semana, minimiza riesgos mientras aprovecha sus propiedades antiespasmódicas». En mercados como el de La Paz o Quito, es común encontrarla mezclada con manzanilla para suavizar su sabor amargo, pero expertos desaconsejan combinarla con otros estimulantes como el café o el mate. Un error frecuente en zonas rurales es hervir las hojas por más de 5 minutos, lo que aumenta la concentración de sustancias potencialmente tóxicas.

Quienes optan por este remedio deben evitarlo durante el embarazo —la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lo vincula con contracciones uterinas prematuras— y no administrarlo a menores de 12 años. En casos documentados en hospitales de Lima y Bogotá, pacientes con problemas hepáticos presentaron empeoramiento tras consumir infusiones concentradas. Para prepararlo de forma segura: usar hojas secas (1 cucharadita por taza), agua a 80°C (sin hervir), infusionar 3 minutos y colar. Si aparecen síntomas como mareos o náuseas, suspender su uso y consultar a un profesional.

Más allá del sabor: Componentes activos y cómo actúan en el cuerpo*

El té de ruda, preparado con las hojas de Ruta graveolens, ha sido utilizado desde la época precolombina en remedios tradicionales de países como México, Perú y Argentina. Sus compuestos activos —como los alcaloides rutina y pilocarpina— le atribuyen propiedades antiinflamatorias y antiespasmódicas, según estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México. Sin embargo, su consumo requiere precaución: la Agencia Nacional de Medicamentos de Colombia advierte que dosis excesivas pueden causar irritación gástrica o reacciones alérgicas en personas sensibles.

En el norte de Chile, algunas comunidades lo emplean para aliviar cólicos menstruales, mientras que en el Caribe se usa en infusiones para calmar nervios. Pero no es un remedio inocuo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que su uso prolongado o en embarazadas está contraindicado, pues puede estimular contracciones uterinas. Para prepararlo de forma segura, se recomienda hervir una cucharadita de hojas secas en 250 ml de agua por 5 minutos, sin exceder una taza al día.

Un error común es confundirlo con otras hierbas como la Artemisia, similar en apariencia pero con efectos distintos. En mercados de Lima o Bogotá, suele venderse fresco o seco, aunque expertos como el Dr. Carlos Mendoza, fitoterapeuta de la Universidad de Costa Rica, insisten en comprar solo en establecimientos regulados. Su sabor amargo intenso hace que muchos lo endulcen con miel, pero esto no neutraliza sus posibles efectos secundarios: desde mareos hasta fotosensibilidad en casos extremos.

De la planta a la infusión: Guía exacta para preparar té de ruda sin perder propiedades*

El té de ruda, elaborado con las hojas de Ruta graveolens, lleva siglos usándose en América Latina como remedio casero para aliviar cólicos menstruales, problemas digestivos e incluso el «mal de ojo» en comunidades rurales de México, Perú y Argentina. Sin embargo, su consumo requiere precisión: estudios de la Universidad Nacional de Córdoba advierten que dosis superiores a 5 gramos de hojas secas por litro de agua pueden provocar intoxicación por furanocumarinas, compuestos que en exceso afectan el hígado y riñones. La clave está en la preparación.

Para aprovechar sus beneficios sin riesgos, se hierve un litro de agua y se retira del fuego al primer burbujeo. Luego, se añaden 3 gramos de hojas frescas (o 1.5 si son secas) y se tapa el recipiente. El tiempo de infusión no debe superar los 7 minutos; pasado ese punto, los principios activos como la rutina —que ayuda a reducir inflamaciones— empiezan a degradarse, según investigación de la Universidad de Chile. En Bolivia, parteras de zonas andinas recomiendan colarlo con un paño limpio (nunca de metal) para evitar oxidación y tomarlo tibio, nunca caliente, para preservar sus aceites esenciales.

Los riesgos son reales: en 2022, el Ministerio de Salud de Colombia reportó 12 casos de intoxicación leve por consumo excesivo de ruda en infusión, vinculados a automedicación para «limpiar el útero». Contraindicaciones absolutas incluyen embarazo (puede inducir abortos), lactancia, niños menores de 12 años y personas con enfermedades hepáticas. Quienes toman anticoagulantes deben evitarlo, ya que la ruda potencia el efecto de estos fármacos. En lugar de usarlo como tratamiento único, organizaciones como la OPS sugieren consultar a un profesional si los síntomas persisten más de 48 horas.

Un uso tradicional seguro —y respaldado por herbolarios en mercados como La Merced (México) o San Camilo (Arequipa)— es aplicarlo en compresas para aliviar dolores articulares. En este caso, se prepara una infusión más concentrada (5 gramos por medio litro), se empapa un trapo de algodón y se coloca sobre la zona afectada por 15 minutos. Nunca debe ingerirse esta versión. Para consumo interno, la dosis máxima recomendada es una taza al día, durante no más de una semana seguida.

Los errores que arruinan sus beneficios (y cómo evitarlos desde la primera vez)*

El té de ruda, preparado con las hojas de Ruta graveolens, ha sido usado por generaciones en países como México, Argentina y Perú para aliviar cólicos menstruales o problemas digestivos. Sin embargo, su consumo incorrecto puede convertir un remedio tradicional en un riesgo para la salud. En Bolivia, por ejemplo, se registraron intoxicaciones leves en 2022 vinculadas a infusiones mal dosificadas, según informes del Ministerio de Salud local. El error más común: exceder la cantidad recomendada o tomarlo por más de tres días seguidos.

La clave está en la preparación. Para evitar efectos adversos como irritación gástrica o mareos, se recomienda usar una cucharadita de hojas secas por taza (250 ml) de agua hirviendo, dejando reposar no más de cinco minutos. En Colombia, algunas comunidades lo mezclan con manzanilla para suavizar su sabor intenso, pero incluso en esta versión, los expertos advierten: nunca debe consumirse en embarazo. Según la Dra. María González, especialista en medicina herbal de la Universidad de Chile, «la ruda contiene compuestos como la rutina y alcaloides que, en altas concentraciones, pueden afectar el sistema nervioso central».

Otros errores frecuentes incluyen combinarlo con medicamentos anticoagulantes o usarlo en niños menores de 12 años. En Brasil, un estudio de la Universidad Federal de Río de Janeiro (2021) confirmó que su interacción con fármacos para la presión arterial puede potenciar efectos no deseados. Para quienes buscan alternativas, el té de paico —popular en el Cono Sur— ofrece beneficios similares sin los mismos riesgos. Pero si se opta por la ruda, la regla es clara: moderación y supervisión, especialmente en personas con condiciones crónicas.

Entre la herencia y la ciencia: ¿Qué lugar ocupará la ruda en la medicina natural moderna?*

El té de ruda, preparado con las hojas de Ruta graveolens, ha sido un remedio tradicional desde la época precolombina hasta los mercados populares de Lima, Ciudad de México o Bogotá. Su uso abarca desde aliviar cólicos menstruales —según registra un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) sobre plantas medicinales en comunidades rurales— hasta aplicarse en baños para «limpiar malas energías», una práctica aún común en zonas andinas. Sin embargo, su consumo exige precaución: la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) advierte que dosis excesivas pueden provocar intoxicación por sus alcaloides, como la rutina y la pilocarpina.

En el ámbito terapéutico, investigaciones como las publicadas en la Revista Brasileira de Farmacognosia destacan sus propiedades antiinflamatorias y antiespasmódicas, útiles para dolores estomacales leves. Pero la misma fuente subraya un riesgo clave: su efecto abortivo en altas concentraciones, lo que llevó a países como Chile a regular su venta en herbolarios. La paradoja es clara: mientras en Perú se vende libremente en ferias como la de San Camilo (Arequipa), en Uruguay la Dirección General de Salud recomienda evitarlo durante el embarazo y la lactancia.

Para prepararlo en casa sin riesgos, se hierven 5 gramos de hojas secas —nunca frescas, por su mayor concentración de toxinas— en 250 ml de agua durante 5 minutos. El líquido debe colarse y consumirse en dosis máximas de una taza al día, preferiblemente por la mañana. Un error frecuente, según herbolarios consultados en Medellín, es mezclarlo con otras hierbas como la menta sin supervisión, lo que puede potenciar efectos adversos. Quienes opten por este remedio deben priorizar proveedores certificados: en 2022, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos de Colombia (Invima) retiró lotes de ruda contaminada con pesticidas en tres departamentos.

El té de ruda es una tradición herbal con raíces profundas en la medicina popular latinoamericana, pero su consumo exige precisión: en dosis moderadas puede aliviar dolores menstruales o digestivos, mientras que el exceso o el uso inadecuado —especialmente en embarazadas— desencadena riesgos graves. La clave está en la preparación: hierve 1 cucharadita de hojas secas por taza, no superes los 5 minutos de infusión y limita su ingesta a 2 veces por semana. Con el auge de las terapias naturales en la región, recuperar estos saberes ancestrales con responsabilidad puede ser un puente entre la sabiduría popular y el bienestar moderno.