El mercado global de tierra de diatomeas superó los 1.200 millones de dólares en 2023, con un crecimiento acelerado en América Latina impulsado por su adopción en agricultura ecológica y control de plagas domésticas. Lo llamativo no es solo su expansión comercial, sino cómo un polvo fósil —formado por algas microscópicas durante milenios— se ha convertido en la solución preferida de pequeños productores en Perú, México y el sur de Estados Unidos para combatir insectos sin químicos agresivos.
Mientras los supermercados de la región amplían sus secciones de productos «verdes» y los cultivos orgánicos ganan terreno, la tierra de diatomeas emerge como alternativa accesible: elimina hormigas en huertos urbanos de Bogotá, protege granos almacenados en silos argentinos y hasta aparece en champús naturales vendidos en Miami. Sin embargo, su manejo incorrecto —desde inhalación accidental hasta aplicación en dosis excesivas— ha generado alertas en centros de toxicología. La clave está en distinguir entre sus usos comprobados y los mitos que circulan en redes, donde se le atribuyen propiedades sin respaldo científico.
Lo que pocos explican es cómo su eficacia depende de factores como el grado de pureza o el tamaño de las partículas, detalles que marcan la diferencia entre un remedio útil y un riesgo evitable.
De la naturaleza al hogar: el origen y composición de la tierra de diatomeas*

La tierra de diatomeas, un polvo fino derivado de algas fosilizadas, ha ganado terreno en hogares latinoamericanos como solución natural para problemas cotidianos. Su composición rica en sílice —hasta un 89% según análisis del Instituto Geológico Minero de España— la convierte en un material versátil, aunque su manejo exige precauciones. En Colombia, cooperativas agrícolas la emplean como pesticida orgánico desde 2019, reduciendo el uso de químicos en cultivos de café. Mientras, en Argentina, su demanda creció un 20% en 2023 para control de plagas en viviendas, según datos de la Cámara de Sanidad Ambiental.
Entre sus usos prácticos destacan cinco aplicaciones probadas. Como insecticida, elimina hormigas, cucarachas y pulgas sin toxicidad para mascotas cuando se aplica en dosis correctas (1 cucharada por metro cuadrado). En jardinería, mejora la retención de agua en suelos áridos, algo clave para pequeños productores de Chile y Perú. También sirve como desodorizante natural en zapatos o alfombras, absorbente de derrames de aceite en talleres mecánicos, e incluso como clarificante casero para vinos artesanales en bodegas de Mendoza. Sin embargo, su eficacia depende de la calidad: la tierra de diatomeas grado alimenticio es la única apta para consumo humano o contacto con alimentos.
Las precauciones son tan relevantes como sus beneficios. La inhalación prolongada puede irritar pulmones, por lo que la OPS recomienda usar mascarilla N95 al manipularla. En Brasil, el Ministerio de Salud advirtió en 2022 sobre casos de dermatitis en trabajadores rurales que la aplicaban sin guantes. Tampoco debe mezclarse con agua antes de usarse, ya que pierde propiedades abrasivas. Para familias con niños o asma, lo ideal es aplicarla en áreas ventiladas y aspirar los residuos con filtro HEPA. Un error común en Ciudad de México y Bogotá es rociarla en exceso: basta una capa delgada para ser efectiva.
Cinco aplicaciones cotidianas que van más allá del jardín y la agricultura*

La tierra de diatomeas, un polvo fino derivado de algas fosilizadas, dejó de ser un secreto para agricultores y jardineros. En 2024, su uso se extiende desde hogares en Ciudad de México hasta granjas en el sur de Chile, gracias a propiedades que van más allá del control de plagas. Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia reveló que el 68% de los usuarios en zonas urbanas la emplea para problemas domésticos, mientras su demanda en el sector agropecuario crece un 12% anual en la región.
En el ámbito del hogar, tres aplicaciones destacan por su eficacia. Como desodorante natural para zapatos o alfombras, neutraliza olores sin químicos agresivos —ideal para climas húmedos como los de Panamá o Ecuador—. También actúa como limpiador suave para superficies de acero inoxidable en cocinas, eliminando residuos grasos sin rayar. Incluso en Colombia y Perú, algunos la mezclan con pinturas para paredes como repelente de insectos de largo plazo. Pero su uso más sorprendente es en el almacenamiento de granos: pequeños productores de Bolivia y Paraguay la espolvorean en silos para evitar hongos y gorgojos, reduciendo pérdidas poscosecha hasta en un 30%, según datos del BID.
Sin embargo, su manejo exige precauciones. La Organización Panamericana de la Salud advierte que inhalar el polvo puede irritar vías respiratorias, especialmente en personas con asma. Se recomienda usar mascarilla N95 al aplicarla y evitar su uso en áreas con niños o mascotas sin supervisión. Otra limitación: pierde efectividad si se humedece, por lo que en regiones como el Caribe o la Amazonía debe almacenarse en recipientes herméticos. La Dra. Elena Rojas, toxicóloga de la Universidad de Costa Rica, subraya que «aunque es de baja toxicidad, nunca debe aplicarse directamente sobre alimentos ni en grandes cantidades en espacios cerrados».
En el sector industrial, su versatilidad sigue creciendo. Empresas en Argentina y Brasil la incorporan en filtros para piscinas por su capacidad de atrapar partículas microscópicas, mientras que en México se usa como coagulante en tratamientos de agua potable para comunidades rurales. Hasta en la cosmética natural latinoamericana gana terreno: marcas de Chile y Uruguay la incluyen en exfoliantes por su textura abrasiva suave. Pero su futuro más prometedor podría estar en la construcción, donde investigaciones de la CEPAL exploran su potencial como aislante térmico en viviendas de bajo costo.
Efectividad contra plagas: cómo actúa y qué insectos elimina (y cuáles no)*

La tierra de diatomeas se ha convertido en un aliado clave para agricultores en Perú, Colombia y México que buscan alternativas no tóxicas contra plagas. Este polvo fino, compuesto por algas fosilizadas, actúa deshidratando insectos como hormigas, cucarachas y ácaros al dañar su exoesqueleto. Su eficacia —comprobada en estudios de la FAO— alcanza hasta un 90% en pulgones y garrapatas, pero falla contra plagas con cutículas gruesas como los escarabajos rinoceronte o las cochinillas harinosas.
En el ámbito doméstico, su uso se extiende más allá del control de plagas. Familias en Argentina y Chile la aplican en alfombras para eliminar pulgas, mientras que en Ecuador se mezcla con granos almacenados para protegerlos de gorgojos. También sirve como abrasivo suave en limpieza: una cucharada diluida en agua ayuda a pulir ollas de cobre sin rayar. Incluso algunos horticultores urbanos en São Paulo la usan como suplemento de sílice para fortalecer tallos de plantas.
Sin embargo, su manejo requiere precauciones. La Organización Panamericana de la Salud advierte que inhalarla puede irritar vías respiratorias, por lo que se recomienda mascarilla al aplicarla. Tampoco debe usarse en días ventosos ni cerca de niños o mascotas. Un error común, según informes del BID, es humedecerla antes de esparcirla: pierde efecto si no está seca. Y aunque es orgánica, su acumulación en suelos puede alterar el pH con el tiempo.
En cultivos de café colombianos y bananeros ecuatorianos, su aplicación se combina con trampas de feromonas para potenciar resultados. Pero hay límites: no elimina hongos ni bacterias, y su efecto en mariposas blancas (como la Plutella xylostella) es parcial. La clave está en aplicarla al atardecer, cuando los insectos están menos activos, y repetir cada dos semanas o después de lluvias.
Guía rápida para usarla en casa sin riesgos: dosis, métodos y equipos necesarios*

La tierra de diatomeas sigue ganando terreno en hogares latinoamericanos como solución natural contra plagas y más. En Colombia, su uso en cultivos de café orgánico creció un 40% entre 2022 y 2023 según la Federación Nacional de Cafeteros, mientras que en Argentina se popularizó para controlar hormigas en viviendas urbanas. Este polvo fino, compuesto por algas fosilizadas, actúa mecánicamente: deshidrata insectos al dañar su exoesqueleto sin necesidad de químicos tóxicos.
Entre sus aplicaciones prácticas destacan cinco usos clave. Para control de plagas en el hogar, se espolvorea en grietas, marcos de puertas y detrás de electrodomésticos (una cucharada por metro cuadrado basta). En agricultura familiar, pequeños productores de Chile y Perú la mezclan con semillas para protegerlas de gorgojos. También sirve como desodorizante natural en alfombras o zapatos —se deja actuar 12 horas y se aspira—, y como abono mineral en macetas (una parte de tierra de diatomeas por tres de sustrato). Incluso algunas cooperativas en Centroamérica la emplean para purificar agua en sistemas de filtración rurales, aunque este uso requiere grado alimenticio certificado.
Las precauciones son tan importantes como sus beneficios. Nunca debe aplicarse en días ventosos ni cerca de niños o mascotas, ya que su inhalación irrita las vías respiratorias. Según la Organización Panamericana de la Salud, los casos de dermatitis por mal uso aumentaron un 15% en 2023, principalmente por contacto prolongado sin guantes. Se recomienda usar mascarilla N95 al manipularla, almacenarla en recipientes herméticos y optar por la versión no calcinada (más segura para uso doméstico). En países como México o Brasil, donde su venta es libre, autoridades como la COFEPRIS y ANVISA advierten: solo el producto etiquetado como «grado alimenticio» es apto para consumo humano indirecto, como en granos almacenados.
Los tres errores que arruinan su eficacia (y cómo evitarlos desde el primer intento)*

La tierra de diatomeas ha ganado popularidad en América Latina como solución natural para problemas que van desde plagas agrícolas hasta el almacenamiento de granos. Sin embargo, su uso incorrecto puede reducir su eficacia o incluso generar riesgos. En Colombia, por ejemplo, pequeños productores de café en Risaralda reportaron pérdidas del 30% en cosechas al aplicar el polvo de manera inadequada, según un informe de la Federación Nacional de Cafeteros en 2023. El error más común: usarla húmeda o en dosis excesivas, lo que anula su efecto abrasivo contra insectos.
Entre sus aplicaciones más efectivas destaca el control de plagas en cultivos de maíz y frijol, esenciales para la seguridad alimentaria regional. En Guatemala, cooperativas agrícolas apoyadas por el BID emplean tierra de diatomeas grado alimenticio para proteger granos almacenados, reduciendo el uso de pesticidas químicos en un 40%. También sirve como desparasitante natural para animales: en granjas de Perú, se mezcla en proporciones mínimas (2% del alimento) para combatir parásitos internos en aves, siempre bajo supervisión veterinaria. Otro uso menos conocido pero útil es como filtro para purificar agua en zonas rurales, aunque requiere un grado específico de pureza.
Las precauciones son clave. Nunca debe aplicarse en días ventosos para evitar su inhalación, ya que las partículas finas pueden irritar pulmones —un riesgo documentado por la OPS en informes sobre exposición laboral. Tampoco es recomendable usarla en jardines con plantas beneficiosas como las abejas, pues no distingue entre plagas y polinizadores. En el hogar, debe guardarse en recipientes herméticos: la humedad del aire en ciudades costeras como Guayaquil o Cartagena acelera su degradación. Para aplicaciones en mascotas o cultivos, la recomendación unánime de organismos como el SENA en Colombia o el INTA en Argentina es optar por el grado alimenticio, libre de aditivos.
Un caso práctico viene de Chile, donde viñedos orgánicos certificados por ProChile la utilizan para proteger vides del escarabajo de la vid (Arge ochropus). La técnica consiste en aplicar una capa fina al atardecer, cuando los insectos están más activos, y repetir cada 7 días o después de lluvias. El costo —entre USD 15 y 30 por 5 kg— resulta accesible para pequeños productores, pero expertos advierten: su eficacia depende de la calidad del producto. Marcas con certificaciones como OMRI (para agricultura orgánica) garantizan pureza, mientras que versiones industriales pueden contener sílice cristalina, peligrosa para la salud.
Innovaciones y regulaciones: hacia un uso sostenible en la región para 2030*

La tierra de diatomeas, un polvo fino derivado de algas fosilizadas, ha ganado terreno en América Latina como alternativa sostenible para la agricultura, el control de plagas y hasta el almacenamiento de granos. En 2024, su uso se expande con aplicaciones prácticas que van desde fincas cafetaleras en Colombia hasta bodegas de cereales en Argentina, pero su manejo exige precauciones claras para evitar riesgos respiratorios o de contaminación cruzada.
Entre los usos más extendidos en la región destacan cinco: 1) control de insectos en cultivos de exportación como el aguacate mexicano o las uvas chilenas, donde reemplaza pesticidas químicos sin dejar residuos tóxicos; 2) conservación de granos en silos bolivianos y paraguayos, donde actúa como desecante natural; 3) tratamiento de aguas en comunidades rurales de Perú, gracias a su capacidad para filtrar metales pesados; 4) suplemento mineral en alimentación avícola en Brasil, mejorando la salud de las aves; y 5) limpieza de derrames de aceite en talleres mecánicos urbanos, por su alta absorción. Según un informe de la CEPAL de 2023, su adopción en agricultura orgánica creció un 30% en los últimos dos años, impulsada por la demanda de mercados europeos y estadounidenses.
Sin embargo, su manipulación requiere cuidados estrictos. La inhalación prolongada del polvo —compuesto por sílice cristalina— puede causar irritación pulmonar, como advirtió un estudio de la Universidad de São Paulo en 2022. En países con climas secos, como el norte de Chile o el altiplano andino, se recomienda usar mascarillas N95 y aplicar el producto en horas de baja ventilación. Otra precaución clave es evitar su contacto con ojos o heridas abiertas, ya que su textura abrasiva genera microlesiones. En el caso de almacenamiento, debe mantenerse en recipientes herméticos: la humedad reduce su eficacia, un problema frecuente en zonas tropicales como Centroamérica.
La regulación aún varía entre países. Mientras Costa Rica y Uruguay exigen certificaciones para su uso en alimentos, otras naciones como Ecuador o Venezuela carecen de normativas específicas. Organizaciones como el IICA promueven guías regionales para estandarizar su aplicación, especialmente en pequeñas explotaciones agrícolas donde el acceso a equipo de protección es limitado. El desafío para 2024 será equilibrar su potencial ecológico con protocolos que garanticen seguridad, desde el campo hasta la mesa.
La tierra de diatomeas sigue siendo uno de los recursos naturales más versátiles y económicos para el hogar, la agricultura y la salud en la región, con aplicaciones que van desde el control de plagas hasta la purificación de agua. Su eficacia depende de elegir el tipo adecuado — grado alimenticio para consumo o uso doméstico, y grado filtrante para piscinas o industrias — y de aplicar las precauciones básicas, como evitar su inhalación y almacenarla en lugares secos. Para quienes buscan alternativas no tóxicas, empezar con dosis pequeñas en cultivos orgánicos o como suplemento para animales puede marcar la diferencia sin riesgos. Con el crecimiento de la agricultura sostenible en países como México, Colombia y Argentina, este mineral se perfila como un aliado clave en la transición hacia prácticas más limpias y accesibles.





