El comercio de tarjetas y regalos para el Día del Padre registró un aumento del 22% en Latinoamérica durante 2023, según datos de la Cámara de Comercio Electrónico de la región. Sin embargo, más allá de las cifras, la fecha sigue generando confusión: cuando es Día del Padre depende del país, con celebraciones que van desde marzo hasta diciembre, una variación única en el continente.

Mientras en México y la mayoría de los países centroamericanos se preparan para el tercer domingo de junio —tradición alineada con Estados Unidos—, naciones como Argentina, Uruguay o Chile mantienen su propia fecha en el tercer domingo de agosto. Esta diversidad refleja no solo diferencias históricas, sino también oportunidades para celebrar de manera más personalizada. Con familias cada vez más dispersas y dinámicas, saber exactamente cuando es Día del Padre en cada territorio permite planificar detalles que trasciendan lo comercial.

La celebración, sin embargo, va más allá del calendario. Desde desayunos preparados en casa hasta proyectos solidarios en nombre de figuras paternas, las nuevas generaciones buscan darle un giro significativo a la tradición. Las opciones son tan variadas como las fechas mismas.

Origen y significado del Día del Padre en la región*

El Día del Padre se celebra en fechas distintas según el país de Latinoamérica, aunque su esencia —reconocer la figura paterna— une a la región. En 2024, la mayoría de las naciones lo conmemorarán el tercer domingo de junio (16 de junio), siguiendo la tradición iniciada en Estados Unidos en 1910 y adoptada por países como México, Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela. Sin embargo, hay excepciones: en Argentina se festeja el tercer domingo de julio (21 de julio), mientras que en Costa Rica la fecha es móvil, vinculada al Día de San José (19 de marzo), pero este año se trasladó al 16 de junio para alinearse con la tendencia regional.

El origen de la celebración en Latinoamérica no es uniforme. En algunos casos, como en Chile, surgió por iniciativa de colegios católicos en los años 1950 para promover los valores familiares. En otros, como Brasil, se oficializó en 1953 gracias a una campaña publicitaria que buscaba impulsar el consumo, similar a lo ocurrido con el Día de la Madre. Según datos de la CEPAL, más del 60% de los hogares latinoamericanos son biparentales, aunque la figura del padre ha evolucionado: hoy incluye no solo a los progenitores biológicos, sino también a abuelos, tíos o padrastros que cumplen ese rol. Esta diversidad se refleja en las formas de celebración, que van desde reuniones familiares hasta actividades comunitarias en plazas públicas.

Para celebrar con significado, muchas familias optan por gestos que van más allá de los regalos materiales. En Uruguay, por ejemplo, es común organizar asados donde los hijos preparan la parrilla como homenaje. En Guatemala, algunas comunidades indígenas aprovechan la fecha para realizar ceremonias de agradecimiento a los ancianos, considerados pilares de la transmisión cultural. Una alternativa con impacto social es participar en campañas como «Padre Presente», impulsada por organizaciones como UNICEF en varios países, que promueve la paternidad responsable y la equidad de género en las labores del hogar. Pequeños detalles —como escribir una carta, cocinar juntos o revisar álbumes familiares— también fortalecen los vínculos sin caer en el consumismo.

Fechas oficiales en 2024: diferencias entre países latinoamericanos*

El Día del Padre 2024 no se celebra en la misma fecha en toda Latinoamérica, una diferencia que refleja tradiciones históricas y adaptaciones locales. Mientras la mayoría de los países —como México, Colombia, Perú y Venezuela— lo conmemoran el tercer domingo de junio (16 de junio en 2024), otros tienen fechas distintas. En Argentina, por ejemplo, se mantiene el 23 de junio, un homenaje a la paternidad vinculado al solsticio de invierno en el hemisferio sur. Costa Rica lo celebra el 19 de marzo, coincidiendo con el Día de San José, patrón de los padres en la tradición católica. Estas variaciones, aunque menos conocidas, subrayan la diversidad cultural de la región.

La elección de la fecha no es arbitraria. Según un estudio de la CEPAL sobre tradiciones familiares en América Latina, el 68% de los países que adoptaron el tercer domingo de junio lo hicieron por influencia comercial y mediática durante el siglo XX, alineándose con celebraciones como el Father’s Day estadounidense. Sin embargo, naciones como Honduras y Guatemala mantienen el 17 de junio, fecha original propuesta en 1910 en Estados Unidos. La Dra. Ana López, antropóloga de la Universidad de Chile, señala que estas decisiones suelen responder a «un equilibrio entre globalización y identidad local», donde lo religioso, lo histórico y lo económico juegan roles clave.

Más allá de la fecha, la celebración adquiere matices únicos en cada país. En Brasil, es común que las familias organicen churrascos o reuniones al aire libre, mientras que en Ecuador muchos hijos regalan manualidades hechas en escuelas, una tradición fomentada por el Ministerio de Educación desde los años 90. Para quienes buscan ideas con significado, especialistas en psicología familiar —como los del BID— recomiendan priorizar gestos simbólicos: desde escribir una carta hasta planificar una actividad que refleje los intereses del padre, como un partido de fútbol en familia o cocinar juntos su plato favorito. Lo esencial, subrayan, es «fortalecer el vínculo más allá del consumo».

Tradiciones únicas: cómo se celebra en México, Argentina y Colombia*

El Día del Padre 2024 se celebra en fechas distintas según el país latinoamericano, aunque la esencia de la conmemoración —reconocer la figura paterna— trasciende fronteras. En México, Honduras y Paraguay, la celebración será el domingo 16 de junio, alineándose con tradiciones como la de Estados Unidos, donde se adoptó esta fecha en 1972. Mientras tanto, Argentina y Colombia lo festejarán el tercer domingo de junio, que en 2024 cae el 16 de junio, coincidiendo con la mayoría de la región. Chile, en cambio, mantiene su tradición de honrar a los padres el tercer domingo de junio, pero con un matiz local: muchas familias combinan el festejo con asados y reuniones extendidas, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de Chile, que registra un aumento del 20% en ventas de carnes durante esa semana.

Más allá de las fechas, las formas de celebrar varían con raíces culturales profundas. En México, por ejemplo, es común que los hijos preparen desayunos sorpresa con platillos como chilaquiles o huevos rancheros, acompañados de música de mariachi en algunas regiones. En Argentina, el almuerzo familiar suele incluir un asado, mientras que en Colombia ganan terreno los detalles hechos a mano, como tarjetas o manualidades, especialmente en ciudades como Medellín, donde talleres comunitarios promueven estas actividades. Un estudio de la CEPAL en 2023 destacó que el 68% de los latinoamericanos prioriza los gestos simbólicos —como cartas o videos— sobre los regalos materiales, reflejando un cambio generacional en la forma de valorar estas fechas.

Para quienes buscan celebrar con significado, especialistas en psicología familiar, como la Dra. Ana López de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recomiendan enfocarse en tres pilares: tiempo de calidad (ejemplo: una caminata o un juego de mesa), reconocimiento explícito (decir en voz alta lo que se admira del padre o figura paterna) y tradiciones que perduren (como crear un álbum familiar o grabar un podcast con anécdotas). En países con alta migración, como Venezuela o Ecuador, las videollamadas grupales se han vuelto esenciales: según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el 40% de las familias latinoamericanas separadas por la distancia organiza celebraciones virtuales con actividades sincronizadas, desde brindis hasta maratones de películas favoritas.

Ideas creativas para honrar a los padres sin caer en lo comercial*

El Día del Padre 2024 se celebrará en fechas distintas según el país latinoamericano, aunque la mayoría coincidirá el tercer domingo de junio. Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico y Venezuela lo conmemorarán el 16 de junio. En cambio, países como Bolivia y Honduras lo harán el 19 de marzo, vinculado a la festividad de San José, mientras que en Uruguay y Nicaragua la celebración cae el segundo domingo de junio (9 de junio). Esta diversidad refleja cómo la tradición se adapta a contextos culturales y religiosos locales.

Más allá de los regalos convencionales, muchas familias buscan formas auténticas de honrar la figura paterna. En comunidades rurales de los Andes, por ejemplo, es común que los hijos preparen una pachamanca (comida tradicional cocinada bajo tierra) o compartan una jornada de trabajo en el campo como gesto de agradecimiento. Según datos de la CEPAL, el 68% de los hogares latinoamericanos con hijos menores dependen económicamente de la figura paterna, lo que subraya el rol clave que juegan en la estructura familiar. Pequeños detalles, como recrear una receta que el padre solía preparar o organizar una salida a un lugar con significado emocional, suelen tener mayor impacto que obsequios costosos.

Para quienes prefieren alternativas con enfoque social, algunas organizaciones promueven iniciativas como donar tiempo en nombre del padre a causas que le importen. En Brasil, el proyecto «Pai Presente» invita a los hijos a registrar historias de sus padres en un archivo digital para preservar memorias familiares, mientras que en ciudades como Bogotá o Santiago de Chile, talleres comunitarios enseñan habilidades prácticas —desde reparar objetos hasta cultivar huertos urbanos— como legado intergeneracional. La clave está en personalizar el gesto: ya sea restaurando una fotografía antigua, escribiendo una carta a mano o planeando una actividad que refleje sus pasiones, como un partido de fútbol en el parque o una tarde de música.

Regalos con propósito: opciones locales y sostenibles para este año*

El Día del Padre 2024 se celebrará en fechas distintas según el país de Latinoamérica, reflejando tradiciones y calendarios locales. En México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, la celebración cae el tercer domingo de junio, que este año será el 16 de junio, alineándose con países como Estados Unidos y Canadá. Mientras tanto, en Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Uruguay, la fecha se conmemora el tercer domingo de agosto —el 18 de agosto de 2024</strong*—, una tradición que se remonta a la iniciativa de la profesora chilena Gabriela Mistral en los años 50 para honrar la paternidad en la región.

En Costa Rica y Panamá, el homenaje se realiza el 19 de marzo, coincidiendo con el Día de San José, patrón de la Iglesia Católica. Esta diferencia subraya cómo la cultura religiosa y las decisiones históricas moldean las celebraciones. Según datos de la CEPAL, cerca del 40% de los hogares latinoamericanos son liderados por padres solteros o figuras paternas, lo que resalta la relevancia social de la fecha más allá del aspecto comercial. La tendencia en los últimos años apunta a regalar experiencias —como talleres de cocina, escapadas rurales o suscripciones a plataformas educativas— en lugar de objetos, especialmente en países con economías en recuperación postpandemia.

Para celebrar con significado, opciones locales y sostenibles ganan terreno. En Perú, talleres de cerámica en Cusco o tours gastronómicos que apoyan a pequeños productores son alternativas con impacto comunitario. En Argentina, librerías independientes como Eterna Cadencia en Buenos Aires ofrecen ediciones especiales de autores latinoamericanos, mientras que en Colombia, marcas como Selva Nevada comercializan café de fincas familiares con certificaciones de comercio justo. Otra idea con crecimiento es el «tiempo de calidad»: según un estudio del BID sobre bienestar familiar, el 68% de los padres en la región valora más un plan conjunto —como un picnic o una ruta de senderismo— que un regalo material.

Hacia una celebración más inclusiva: el debate sobre nuevas formas de honrar la paternidad*

El Día del Padre se celebra en fechas distintas según el país, una particularidad que refleja la diversidad cultural de Latinoamérica. En 2024, la mayoría de las naciones —como Argentina, Chile, Colombia, Perú y Venezuela— lo conmemorarán el tercer domingo de junio, es decir, el 16 de junio. Sin embargo, en países como México y Ecuador, la tradición mantiene la fecha del 19 de marzo, coincidiendo con el Día de San José, mientras que en Brasil y Uruguay se adopta el segundo domingo de agosto, el 11 de agosto.

Más allá de las diferencias en el calendario, la celebración ha evolucionado para incluir realidades familiares diversas. Según datos de la CEPAL, el 24% de los hogares en la región están encabezados por mujeres, lo que ha impulsado discusiones sobre cómo honrar a figuras paternas no tradicionales: abuelos, tíos, padrastros o incluso madres que cumplen roles duales. En ciudades como Bogotá o Santiago, por ejemplo, escuelas y centros comunitarios organizan actividades donde los niños reconocen a sus «figuras de apego», sin limitarse al modelo clásico de padre-madre.

Para darle un significado más profundo a la fecha, especialistas sugieren enfoques prácticos. La psicóloga social Dra. Ana López, de la Universidad de Costa Rica, recomienda evitar regalos genéricos y optar por gestos que fortalezcan vínculos: preparar una comida juntos, escribir cartas sobre recuerdos compartidos o participar en voluntariados familiares. En comunidades indígenas de Guatemala y Bolivia, la celebración se integra a rituales ancestrales, como la siembra simbólica de árboles, vinculando la paternidad con la transmisión de saberes culturales.

El comercio también adapta sus estrategias. Mientras en Perú las ventas de electrónicos y herramientas crecen un 30% en junio (según la Cámara de Comercio de Lima), en Nicaragua y Honduras las cooperativas locales promueven artesanías hechas por padres en situación de vulnerabilidad, transformando la fecha en una oportunidad de desarrollo económico comunitario. La clave, en cualquier caso, parece ser personalizar la celebración según los valores y necesidades de cada familia.

El Día del Padre trasciende el simple gesto comercial para convertirse en una oportunidad de fortalecer vínculos con acciones que perduren más allá de un regalo. Lo esencial no está en la fecha exacta —ya sea junio en México o agosto en Brasil—, sino en cómo se elige honrar esa figura: con tiempo de calidad, recuerdos compartidos o incluso un proyecto en común que refleje sus pasiones. Este año, la apuesta más valiosa es romper con lo convencional: cocinar juntos su plato favorito, revivir fotos antiguas con historias o planear una experiencia que ambos disfruten, desde un viaje corto hasta un taller de algo que siempre quiso aprender. En una región donde la paternidad evoluciona hacia roles más activos y emocionales, cada celebración auténtica sienta un precedente para las próximas generaciones.