El último informe de la Academia Americana de Dermatología arroja una cifra reveladora: hasta un 30% de los casos de lesiones en la zona genital que se atribuyen automáticamente al virus del papiloma humano (VPH) corresponden en realidad a otras afecciones. El dato adquiere especial relevancia en América Latina, donde el estigma asociado a las enfermedades de transmisión sexual suele llevar a autodiagnósticos erróneos y a retrasos en la búsqueda de tratamiento profesional.

Mientras el VPH sigue siendo la causa más difundida de verrugas genitales, los especialistas advierten que ignorar otras posibilidades puede tener consecuencias graves. Desde reacciones alérgicas hasta infecciones bacterianas, existen múltiples condiciones que explican dónde salen verrugas genitales que no son VPH, pero que generan síntomas similares. La confusión no es menor: en consultorios de México, Colombia y Argentina, dermatólogos reportan un aumento en pacientes que llegan convencidos de tener VPH, cuando en realidad presentan dermatitis por contacto, foliculitis o incluso quistes benignos.

Lo que comienza como una simple irritación puede convertirse en un problema persistente si no se identifica correctamente el origen. Conocer dónde salen verrugas genitales que no son VPH —ya sea en los pliegues inguinales, el perineo o la base del vello púbico— y qué las distingue de las lesiones virales marca la diferencia entre un tratamiento efectivo y semanas de incomodidad innecesaria. La clave, según los expertos, está en prestar atención a detalles que suelen pasarse por alto.

Verrugas genitales: causas más allá del virus del papiloma humano*

Verrugas genitales: causas más allá del virus del papiloma humano*

Aunque el virus del papiloma humano (VPH) es la causa más conocida de verrugas genitales, no es el único responsable. Según un estudio de la Universidad de São Paulo publicado en 2022, hasta un 15% de los casos diagnosticados en clínicas dermatológicas de América Latina tienen origen en otras condiciones. La confusión surge porque las lesiones pueden parecer similares, pero su tratamiento y prevención varían significativamente.

Entre las causas menos conocidas destacan las infecciones bacterianas, como la Moluscum contagiosum, un virus de la familia del poxvirus que prolifera en climas cálidos y húmedos. La Dra. Valeria Rojas, dermatóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, explica que este virus «se transmite por contacto piel con piel o a través de toallas y ropa compartida, especialmente en zonas con poca ventilación». En países como Colombia y Perú, donde el uso de baños públicos y vestuarios comunitarios es común en zonas rurales, se han registrado brotes localizados. Las lesiones suelen ser pequeñas, brillantes y con un centro umbilicado, diferente a las verrugas clásicas del VPH.

Otra causa frecuente son las reacciones alérgicas o irritaciones crónicas por productos de higiene íntima. En Brasil, un informe del Ministerio de Salud alertó sobre el aumento de casos vinculados al uso excesivo de jabones perfumados o desodorantes vaginales, que alteran el pH de la zona. También aparecen verrugas por foliculitis —inflamación de los folículos pilosos— tras la depilación con cera o afeitadoras, práctica extendida en ciudades como Buenos Aires y Ciudad de México. Estas lesiones suelen ser dolorosas, enrojecidas y con pus, a diferencia de las verrugas virales.

Menor pero no menos relevante es el liquen plano, una enfermedad inflamatoria que afecta mucosas y piel. Según datos de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología, representa cerca del 3% de los casos de lesiones genitales en adultos mayores de 40 años. Se manifiesta como placas blancas o violáceas, y aunque no es contagioso, su diagnóstico tardío puede derivar en complicaciones. La clave para distinguirlo está en la biopsia, ya que su aspecto puede confundirse con infecciones por VPH en etapas iniciales.

Irritación crónica y fricción: dos desencadenantes inesperados*

Irritación crónica y fricción: dos desencadenantes inesperados*

Las verrugas genitales suelen asociarse de forma casi automática con el virus del papiloma humano (VPH), pero los dermatólogos advierten que no es la única causa. En consultas desde Ciudad de México hasta Buenos Aires, los especialistas reportan un aumento en casos vinculados a factores menos conocidos: la irritación crónica y la fricción repetida en zonas íntimas. Un estudio de la Universidad de São Paulo publicado en 2023 reveló que el 12% de las verrugas anales y vulvares en pacientes menores de 30 años no tenían relación con cepas virales, sino con hábitos mecánicos o reacciones cutáneas.

La fricción constante por ropa ajustada —como los jeans de mezclilla gruesa populares en Colombia o las prendas sintéticas de gimnasio— puede generar microlesiones que el cuerpo repara con exceso de queratina, formando protuberancias similares a verrugas. Según la Dra. María González, dermatóloga del Hospital Clínico de Santiago de Chile, «las costuras de la ropa interior o el uso prolongado de toallas sanitarias con adhesivos plásticos crean un efecto de rozamiento que, en pieles sensibles, deriva en hiperqueratosis localizada». Este fenómeno se observa con mayor frecuencia en climas húmedos, como los de Centroamérica, donde la sudoración acentúa la irritación.

Otros desencadenantes incluyen el uso de productos agresivos —desde jabones perfumados hasta depilatorios químicos— que alteran la barrera cutánea. En Perú y Ecuador, dermatólogos han documentado casos en mujeres que aplicaban pasta de guanábana o limón puro como remedios caseros para «blanquear» la zona genital, provocando dermatitis de contacto y posterior formación de lesiones verrugosas. Incluso el afeitado frecuente con cuchillas desafiladas, común en adolescentes de Uruguay y Argentina, puede generar foliculitis que simula verrugas. La recomendación unánime es optar por algodón 100% en la ropa interior, evitar productos con fragancia y consultar ante cualquier cambio persistente en la piel.

Infecciones bacterianas y fúngicas que imitan síntomas del VPH*

Infecciones bacterianas y fúngicas que imitan síntomas del VPH*

Las verrugas en la zona genital suelen asociarse de inmediato con el virus del papiloma humano (VPH), pero los dermatólogos advierten que otras infecciones y afecciones pueden provocar lesiones similares. En clínicas de ciudades como Bogotá, Lima y Ciudad de México, hasta un 20% de los casos diagnosticados inicialmente como VPH corresponden en realidad a infecciones bacterianas, fúngicas o reacciones cutáneas, según datos de la Sociedad Latinoamericana de Dermatología (SLAD).

Una de las causas más frecuentes es la molusca contagiosa, una infección viral que produce pequeñas protuberancias redondas y brillantes en la piel. A diferencia del VPH, estas lesiones suelen ser indoloras y pueden aparecer en grupos en la ingle, los muslos o el área púbica. En Brasil, un estudio de la Universidad de São Paulo reveló que el 12% de los pacientes con sospecha de VPH en realidad presentaban molusca, especialmente en adultos jóvenes con sistemas inmunitarios debilitados. Otra condición común es la foliculitis, una inflamación de los folículos pilosos por bacterias como Staphylococcus aureus, que genera bultos rojos y dolorosos similares a verrugas, pero con pus.

Las infecciones por hongos, como la candidiasis cutánea, también pueden confundirse con VPH. Según la Dra. Elena Rojas, dermatóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, «en climas húmedos como los de Centroamérica o el Caribe, los hongos proliferan con facilidad y generan eritemas o placas blancas que, en algunos casos, se asemejan a verrugas planas». La irritación por depilación con cera o rasurado —prácticas extendidas en la región— agrava estos cuadros, creando microlesiones donde los patógenos se instalán. Incluso reacciones alérgicas a jabones, lubricantes o tejidos sintéticos de la ropa interior pueden simular verrugas, especialmente si hay picazón intensa.

Para diferenciar estas afecciones, los especialistas recomiendan observar detalles clave: las verrugas por VPH suelen ser ásperas al tacto y aparecen en racimos, mientras que las lesiones bacterianas o fúngicas suelen enrojecerse, supurar o extenderse rápidamente. En casos de duda, un examen con dermatoscopio o una biopsia —disponibles en hospitales públicos como el Instituto Nacional de Cancerología de México o el Hospital de Clínicas de Argentina— permiten un diagnóstico preciso. La automedicación con cremas antivirales o antibióticos sin supervisión puede empeorar el cuadro, advierte la SLAD.

Productos de higiene íntima que pueden agravar el problema*

Productos de higiene íntima que pueden agravar el problema*

Las verrugas genitales suelen asociarse de inmediato con el virus del papiloma humano (VPH), pero los dermatólogos advierten que otras condiciones pueden provocar lesiones similares en la zona íntima. Según un estudio de la Universidad de São Paulo publicado en 2022, hasta un 15% de los casos atendidos en clínicas de dermatología en América Latina correspondían a diagnósticos distintos al VPH, muchos de ellos vinculados a hábitos de higiene o reacciones cutáneas.

El molusco contagioso, una infección viral de la piel, es una de las causas más frecuentes. A diferencia del VPH, este virus —común en niños pero que también afecta a adultos— se transmite por contacto directo con la piel o mediante objetos compartidos, como toallas o ropa interior. La Dra. Valeria Rojas, dermatóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, explica que «en climas cálidos y húmedos, como los de Centroamérica o el norte de Sudamérica, el molusco puede confundirse con verrugas genitales debido a su apariencia elevada y brillante». Estas lesiones suelen aparecer en la ingle, el pubis o la parte superior de los muslos, y aunque no son peligrosas, requieren tratamiento para evitar su propagación.

Otros desencadenantes incluyen la dermatitis de contacto por productos de higiene íntima agresivos. En países como México y Colombia, donde el uso de jabones perfumados o desodorantes vaginales es habitual, los dermatólogos reportan un aumento en casos de irritación crónica que simula verrugas. Una investigación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2023 señalaba que el 8% de las consultas por lesiones genitales en mujeres jóvenes estaban relacionadas con alergias a componentes como el lauril éter sulfato de sodio o fragancias sintéticas. Estas reacciones suelen manifestarse como bultos pequeños y rojizos en los labios vaginales o cerca del ano, acompañados de picazón intensa.

Menor frecuencia, pero no menos relevante, es la foliculitis por depilación, especialmente con métodos como la cera caliente o el afeitado. En ciudades como Buenos Aires o Lima, donde los centros de estética ofrecen servicios de depilación íntima sin siempre cumplir normas de higiene, los folículos inflamados pueden formar protuberancias que se asemejan a verrugas. La diferencia clave: estas lesiones suelen tener un punto blanco central (el folículo infectado) y desaparecen con antibióticos tópicos. Los expertos recomiendan evitar la depilación completa en zonas sensibles y optar por cremas depilatorias hipoalergénicas o láser médico supervisado.

Cuándo consultar a un dermatólogo y qué exámenes pedir*

Cuándo consultar a un dermatólogo y qué exámenes pedir*

Las verrugas genitales suelen asociarse de inmediato con el virus del papiloma humano (VPH), pero los dermatólogos advierten que otras condiciones pueden provocar lesiones similares en la zona íntima. Según un estudio de la Universidad de São Paulo publicado en 2022, hasta un 15% de los casos de protuberancias en la región genital analizados en clínicas brasileñas correspondían a diagnósticos distintos al VPH. La confusión es común: muchas personas retrasan la consulta por asumir que solo el VPH explica estos síntomas, lo que puede retrasar tratamientos para afecciones igual de relevantes.

Entre las causas menos conocidas destacan las infecciones por molusco contagioso, un virus de la familia Poxviridae que genera bultos pequeños, brillantes y con un centro hundido. Aunque es más frecuente en niños, en adultos suele transmitirse por contacto sexual. La Dra. Valeria Rojas, dermatóloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, señala que «en consultas de Santiago y Valparaíso, hemos visto un aumento del 8% en casos de molusco en los últimos tres años, especialmente en pacientes entre 20 y 35 años». Otra posibilidad son los quistes de las glándulas de Bartolino, que se inflaman cerca de la entrada vaginal y pueden confundirse con verrugas, o el liquen plano, una enfermedad inflamatoria que afecta piel y mucosas, generando lesiones planas y violáceas.

En zonas tropicales de Centroamérica y el Caribe, los dermatólogos también reportan casos de dermatitis de contacto por alergias a preservativos, lubricantes o incluso plantas como la hiedra venenosa (común en áreas rurales de Costa Rica y Panamá). Estas reacciones suelen provocar ronchas o protuberancias temporales que desaparecen al evitar el alérgeno. Un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en 2023 destacó que el 30% de las consultas por «verrugas» en clínicas de Honduras y Nicaragua correspondían a dermatitis mal diagnosticadas. La clave para diferenciar estas afecciones está en la observación: las verrugas por VPH suelen ser ásperas y en grupos, mientras que otras lesiones varían en textura, color o persistencia.

Ante la aparición de cualquier bulto en la zona genital, lo recomendable es acudir a un dermatólogo o ginecólogo para un examen con dermatoscopia (que amplía la lesión) o, en casos persistentes, una biopsia. En ciudades como Bogotá o Lima, algunos centros privados ofrecen pruebas de PCR para descartar VPH en 24 horas, aunque estos análisis no siempre están cubiertos por sistemas públicos de salud. La automedicación con cremas o ácidos —común en farmacias de la región— puede empeorar cuadros como el liquen plano o enmascarar infecciones bacterianas secundarias.

Avances en dermatología: hacia diagnósticos más precisos*

Avances en dermatología: hacia diagnósticos más precisos*

Las verrugas genitales suelen asociarse de inmediato con el virus del papiloma humano (VPH), pero los dermatólogos advierten que otras condiciones pueden provocar lesiones similares en la zona íntima. Según un estudio de la Universidad de São Paulo publicado en 2023, hasta un 15% de los casos diagnosticados inicialmente como VPH corresponden en realidad a dermatosis inflamatorias o infecciones por hongos. La confusión es frecuente porque estas afecciones comparten síntomas como protuberancias, enrojecimiento o comezón, aunque su origen y tratamiento difieren por completo.

Entre las causas no virales más comunes destacan la dermatitis de contacto —reacción a jabones, desodorantes íntimos o preservativos con alérgenos— y la foliculitis, una inflamación de los folículos pilosos que puede generar bultos similares a verrugas. En climas tropicales, como los de Centroamérica o el norte de Sudamérica, la humedad favorece infecciones por Candida o Malassezia, hongos que alteran la piel y producen lesiones elevadas. La Dra. Valeria Rojas, dermatóloga del Hospital Clínico de Santiago de Chile, señala que «en pacientes con diabetes o inmunodepresión, estas infecciones fúngicas son aún más recurrentes y pueden simular verrugas, especialmente en pliegues inguinales».

Otras condiciones menos conocidas pero relevantes incluyen el liquen plano erosivo, una enfermedad autoinmune que afecta mucosas y genera placas blancas o úlceras, y los quistes de glándulas vestibulares (en mujeres), que aparecen como nódulos indoloros cerca de la entrada vaginal. En hombres, la enfermedad de Peyronie —fibrosis en el pene— puede confundirse con verrugas en estadios iniciales. Un dato clave: mientras el VPH suele presentar lesiones múltiples y asintomáticas, estas afecciones suelen cursar con molestias como ardor, dolor al orinar o secreciones anormales. Ante la duda, los especialistas recomiendan biopsias o pruebas de PCR para descartar el VPH y evitar tratamientos innecesarios con crioterapia o ácidos tópicos.

La automedicación agrava el problema. En países como México y Colombia, donde el acceso a dermatólogos es limitado en zonas rurales, muchos recurren a remedios caseros como vinagre o ajo, que irritan la piel y enmascaran el diagnóstico. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que solo el 30% de los casos de lesiones genitales en la región reciben evaluación especializada, lo que retarda el manejo adecuado de enfermedades no relacionadas con el VPH pero igual de importantes.

Las verrugas genitales no siempre son sinónimo de VPH, y descifrar su origen exacto marca la diferencia entre un tratamiento efectivo y uno inútil. Desde infecciones bacterianas como la molusca contagiosa hasta reacciones a productos químicos agresivos o incluso la dermatitis por contacto, los dermatólogos insisten en que el diagnóstico preciso —mediante biopsia o cultivo— debe ser la prioridad antes de asumir causas. Quienes noten lesiones deben evitar automedicarse con cremas antivirales y acudir a un especialista certificado, especialmente en regiones con alta prevalencia de infecciones de transmisión sexual como Centroamérica y el Caribe. Con sistemas de salud pública aún en desarrollo, la detección temprana y el acceso a dermatólogos capacitados siguen siendo las herramientas más poderosas para reducir complicaciones y cortar cadenas de contagio.