El último informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) arroja una cifra alarmante: casi 4 de cada 10 adultos en América Latina y el Caribe viven con hipertensión, pero la mitad ni siquiera lo sabe. El problema no radica solo en la falta de diagnóstico, sino en la confusión alrededor de qué cifras deben preocupar según la etapa de vida. Mientras un joven de 25 años podría alarmarse por una lectura de 130/85 mmHg, esa misma medición en un adulto de 60 años con sobrepeso podría considerarse manejable —o no—. La diferencia está en entender cómo varían los parámetros ideales según la edad, el peso y hasta el historial familiar.
Aquí entra en juego la tabla de presión arterial por edad y peso, una herramienta que los cardiólogos actualizan cada año con base en estudios como el Framingham Heart Study o las guías de la Sociedad Americana del Corazón. Sin embargo, no se trata de memorizar números: un hombre de 45 años con índice de masa corporal de 28 y antecedentes de diabetes enfrentará rangos distintos a los de una mujer de la misma edad pero con peso saludable. La clave está en interpretar esos valores dentro del contexto personal, especialmente en una región donde el sedentarismo y las dietas altas en sodio disparan los riesgos. Justamente por eso, la tabla de presión arterial por edad y peso de 2024 incluye ajustes significativos para poblaciones con mayor predisposición genética, como los afrodescendientes o los adultos mayores de 70 años.
Presión arterial: Qué significan los números y por qué vigilarlos*

Los valores de presión arterial varían según la edad, el peso y hasta el estilo de vida, pero existen rangos de referencia que los especialistas actualizan cada año. En 2024, la Sociedad Latinoamericana de Hipertensión —en colaboración con la Organización Panamericana de la Salud— ajustó las tablas para reflejar los cambios demográficos de la región, donde el 34% de los adultos mayores de 30 años presenta hipertensión, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo. Por ejemplo, un hombre de 45 años con índice de masa corporal de 28 (sobrepeso) debería mantener su presión en 125/80 mmHg como máximo, mientras que una mujer de 60 años con peso normal podría llegar a 130/85 sin considerar riesgo.
Para adultos entre 18 y 39 años, los valores ideales oscilan entre 110/70 y 120/80 mmHg, independientemente del peso, siempre que no superen un IMC de 25. Sin embargo, después de los 40, la tabla se ajusta: por cada década adicional, la presión sistólica (el primer número) puede aumentar hasta 5 mmHg sin ser alarmante. Así lo explica el Consenso Latinoamericano de Hipertensión 2024, que advierte sobre el riesgo en países como México y Argentina, donde el consumo excesivo de sal eleva los promedios. Un caso típico es el de un ejecutivo de 50 años en Santiago de Chile que, con un IMC de 29, podría registrar 135/88 mmHg en un chequeo rutinario; aunque no es óptimo, no se considera hipertensión hasta superar 140/90 de forma constante.
El peso influye, pero no es el único factor. Según la Dra. Elena Rojas, cardióloga del Hospital das Clínicas de São Paulo, «un paciente con obesidad grado I (IMC 30-34) puede tener presión normal si compensa con ejercicio y dieta baja en sodio, mientras que alguien delgado con antecedentes familiares debe monitorearse aunque sus números estén en 118/75». La tabla 2024 incluye excepciones: en adultos mayores de 70 años, se toleran hasta 140/90 mmHg si no hay síntomas, pero en menores de 30 con sobrepeso, 130/85 ya requiere atención. La clave, subrayan los expertos, es la constancia: medirse en casa con tensiómetros validados —como los recomendados por la OPS— y comparar los resultados con las tablas ajustadas por edad, no solo por peso.
Valores normales por edad: Tabla actualizada para adultos y niños*

La presión arterial varía según la edad, el peso y hasta el origen étnico, pero existen rangos de referencia que permiten identificar posibles riesgos. En 2024, las guías de la Sociedad Latinoamericana de Hipertensión —avaladas por estudios en población de Argentina, Brasil, Colombia y México— mantienen que los valores ideales en adultos sanos oscilan entre 90/60 mmHg y 120/80 mmHg. Sin embargo, después de los 60 años, un límite superior de 130/85 mmHg ya no se considera alarmante si no hay síntomas asociados. El peso influye directamente: por cada 10 kilos de más, la presión sistólica puede aumentar entre 2 y 5 mmHg, según datos del Instituto Nacional de Cardiología de México.
En niños y adolescentes, los parámetros son más flexibles y se ajustan a percentiles por edad, altura y sexo. Por ejemplo, un niño de 8 años con estatura promedio debería tener una presión alrededor de 105/60 mmHg, mientras que un adolescente de 15 años podría alcanzar 117/75 mmHg sin preocupaciones. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que en países como Chile y Perú, el sobrepeso infantil ha elevado los casos de prehipertensión en un 12% desde 2019. Un caso práctico: un niño colombiano de 10 años con obesidad podría registrar 120/80 mmHg, cifra que, aunque normal en un adulto, en su caso requeriría evaluación por riesgo de hipertensión temprana.
Para adultos, el peso marca diferencias claras. Una persona de 40 años con índice de masa corporal (IMC) de 25 (límite superior de lo saludable) tiene un 30% más de probabilidades de desarrollar hipertensión que alguien con IMC de 22, de acuerdo con un estudio de la Universidad de São Paulo. En la región, donde el 60% de la población tiene exceso de peso según la CEPAL, estos datos son críticos. La tabla actualizada sugiere que un hombre de 50 años con 85 kg y 1.75 m de estatura debería mantenerse por debajo de 130/85 mmHg, mientras que una mujer de la misma edad y complexión física podría tolerar hasta 135/88 mmHg sin ser clasificada como hipertensa. La clave, según los expertos, no es obsesionarse con los números aislados, sino monitorear tendencias en el tiempo y asociarlas con hábitos como el consumo de sal —altísimo en países como Argentina y Uruguay— o la actividad física.
Peso, género y otros factores que modifican la presión arterial*

La presión arterial varía según la edad, el peso y otros factores como el género o los antecedentes familiares. Según las últimas guías de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) actualizadas en 2024, los valores ideales en adultos sanos se mantienen en 120/80 mmHg, pero con matices importantes según la etapa de vida. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Chile reveló que el 65% de los adultos mayores de 60 años en América Latina presenta hipertensión no controlada, mientras que en jóvenes de 20 a 30 años, la presión suele ser más baja debido a la elasticidad vascular.
En niños y adolescentes, los rangos normales difieren notablemente. La Sociedad Latinoamericana de Hipertensión (SLHA) establece que en menores de 13 años, una presión sistólica por encima de 120 mmHg ya requiere monitoreo, especialmente si hay obesidad. Un caso típico es el de Colombia, donde el 28% de los escolares tiene sobrepeso, según datos del Ministerio de Salud. Para adultos entre 30 y 50 años, el peso influye directamente: por cada 10 kg de exceso, la presión sistólica puede aumentar entre 5 y 10 mmHg, como advierte la Dra. Elena Rojas, cardióloga del Hospital Italiano de Buenos Aires.
En personas mayores de 70 años, la presión diastólica suele ser menos relevante que la sistólica, pero valores superiores a 140/90 mmHg exigen atención inmediata. La OPS recomienda ajustar los tratamientos considerando el contexto regional: en países como México o Perú, donde el acceso a medicamentos es desigual, se prioriza el control con cambios en la dieta y ejercicio. Una tabla básica de referencia incluye:
- 20-30 años: 110-120/70-80 mmHg
- 40-50 años: 120-130/80-85 mmHg
- 60+ años: Hasta 140/90 mmHg (con supervisión médica)
Siempre se debe consultar a un profesional, ya que factores como la diabetes o el estrés laboral —común en ciudades como São Paulo o Ciudad de México— alteran estos parámetros.
Cómo medirla correctamente en casa sin errores frecuentes*

La presión arterial varía con la edad, el peso y hasta el origen étnico, pero en América Latina persisten mitos sobre sus valores ideales. Según el Informe de Salud Cardiovascular 2023 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el 38% de los adultos en la región desconoce que padece hipertensión, en parte por mediciones incorrectas en casa. Una tabla actualizada en 2024 por la Sociedad Interamericana de Cardiología aclara los rangos normales: para adultos de 18 a 40 años con peso saludable, la presión óptima oscila entre 110/70 mmHg y 120/80 mmHg, mientras que en mayores de 60 años, valores hasta 130/85 mmHg pueden considerarse aceptables si no hay otros factores de riesgo.
El peso influye directamente: un estudio de la Universidad de São Paulo reveló que por cada 5 kilos de exceso, la presión sistólica (el primer número) aumenta entre 2 y 3 mmHg. Por ejemplo, una persona de 45 años con obesidad (Índice de Masa Corporal superior a 30) podría registrar 135/88 mmHg y aún así requerir atención médica, aunque esos números en alguien con peso normal no alertarían. La Dra. Elena Rojas, cardióloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, advierte: «En la región, el error más común es medirse después de comer o tomar café, lo que eleva falsamente los valores. Lo correcto es hacerlo en ayunas, con la vejiga vacía y tras cinco minutos de reposo».
Para evitar falsos diagnósticos, la OPS recomienda usar brazaletes validados —como los de marcas Omron o Beurer— y tomar tres mediciones con un minuto de intervalo, descartando la primera. En países como México o Argentina, donde el consumo de sal supera el doble de lo sugerido por la OMS (5 gramos diarios), incluso personas jóvenes pueden presentar lecturas altas. Una tabla práctica para contextos latinoamericanos incluye ajustes: en zonas costeras con dietas altas en sodio (como el Caribe colombiano), se sugiere restar 3 mmHg al valor sistólico si la medición se toma por la tarde, cuando la presión suele ser más baja.
Señales de alerta y cuándo consultar a un especialista*

La presión arterial varía según la edad, el peso y el estilo de vida, pero conocer los rangos saludables ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en América Latina según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). En adultos de 18 a 65 años, los valores ideales se mantienen por debajo de 120/80 mmHg, aunque pequeños ajustes son normales con el envejecimiento. Por ejemplo, una persona de 50 años con peso saludable puede registrar hasta 130/85 mmHg sin que implique riesgo, mientras que en mayores de 70 años, 140/90 mmHg suele considerarse aceptable si no hay síntomas asociados.
El peso influye directamente: un estudio de la Universidad de Chile en 2023 reveló que el 62% de los casos de hipertensión en adultos entre 30 y 50 años estaban vinculados a sobrepeso u obesidad. Para calcular el rango adecuado, los especialistas recomiendan usar el índice de masa corporal (IMC) como referencia. Una persona con IMC de 25 (límite superior de lo saludable) podría tener presión arterial 5-10 mmHg más alta que alguien con IMC de 22, incluso en la misma franja etaria. En países como México y Colombia, donde el 70% de la población tiene exceso de peso según datos de la CEPAL, este factor adquiere mayor relevancia.
La Dra. Elena Rojas, cardióloga del Hospital Clínico de la Universidad de Costa Rica, advierte que «valores por encima de 140/90 mmHg en adultos o 130/80 mmHg en personas con diabetes requieren atención médica inmediata, independientemente de la edad o el peso». Otros signos de alerta incluyen dolores de cabeza persistentes, visión borrosa o fatiga extrema, comunes en casos no controlados. En Argentina y Perú, programas nacionales de salud pública han reducido un 15% las hospitalizaciones por hipertensión desde 2020 mediante campañas de medición gratuita en plazas y centros comunitarios.
Para monitorear los valores en casa, se sugiere usar tensiómetros validados por la Sociedad Interamericana de Hipertensión y medir siempre a la misma hora, preferiblemente por la mañana. Una tabla básica de referencia incluye:
- 18-39 años: 110-120/70-80 mmHg (peso saludable)
- 40-59 años: Hasta 130/85 mmHg (ajustado por IMC)
- 60+ años: Hasta 140/90 mmHg (con supervisión médica)
Nuevas guías 2024: Hacia un enfoque personalizado en Latinoamérica*

Los valores de presión arterial ya no se evalúan con un criterio único. En 2024, las guías de la Sociedad Latinoamericana de Hipertensión —avaladas por estudios de la Universidad de São Paulo y la Pontificia Universidad Católica de Chile— enfatizan un enfoque personalizado que considera edad, peso e incluso origen étnico. Para un adulto de 30 a 40 años con peso saludable, la presión ideal sigue siendo 120/80 mmHg, pero los márgenes aceptables ahora varían: en personas mayores de 65 años, por ejemplo, se toleran cifras de hasta 140/90 mmHg si no hay otros factores de riesgo.
El peso influye más de lo que se creía. Un estudio publicado en Revista Panamericana de Salud Pública en 2023 reveló que en países como México y Colombia, donde el sobrepeso afecta al 70% de la población adulta, la presión sistólica puede aumentar entre 5 y 10 mmHg por cada 10 kilos de exceso. La Dra. María González, cardióloga del Hospital Italiano de Buenos Aires, advierte: «Un paciente de 50 años con obesidad grado II no debe comparar sus cifras con las de un adulto joven y delgado. Su presión ‘normal’ podría ser 135/85 mmHg, pero requiere monitoreo constante para evitar complicaciones». Esto explica por qué en clínicas de Perú y Ecuador ya usan tablas ajustadas por índice de masa corporal (IMC).
La región enfrenta desafíos específicos. Mientras en Uruguay y Costa Rica el control de hipertensión supera el 60% gracias a programas públicos, en países como Honduras o Bolivia menos del 40% de los hipertensos recibe tratamiento adecuado, según datos de la OPS. Las nuevas guías recomiendan chequeos semestrales para mayores de 40 años —o anuales si hay antecedentes familiares—, con énfasis en medir la presión en ambos brazos. Una diferencia mayor a 10 mmHg entre ellos podría indicar riesgo vascular, algo frecuente en poblaciones con alta prevalencia de diabetes, como en Centroamérica.
Para orientar sin alarmar, los especialistas sugieren estos referentes generales:
20-30 años (peso normal): 115-125 / 75-80 mmHg;
40-50 años (con sobrepeso): hasta 130/85 mmHg;
+60 años (sin enfermedades crónicas): 140/90 mmHg como límite.
Pero insisten: «Estos son rangos, no reglas». Factores como el estrés laboral —creciente en ciudades como Santiago, Bogotá o Ciudad de México— o la sal en la dieta (el consumo en Latinoamérica duplica el recomendado por la OMS) pueden alterar las cifras. La clave, subrayan, está en la tendencia: una presión que sube 2 mmHg al año merece atención, aunque aún esté en el rango «normal».
Los valores de presión arterial varían con la edad y el peso, pero mantener cifras dentro de los rangos normales (120/80 mmHg en adultos sanos) reduce drásticamente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en Latinoamérica. Un monitoreo regular —especialmente después de los 40 años o con sobrepeso— y ajustes en la dieta, como reducir sodio y aumentar potasio, pueden marcar la diferencia sin necesidad de medicación temprana. Con el 30% de la población regional afectada por hipertensión, adoptar estos hábitos hoy no es solo prevención, sino una inversión directa en sistemas de salud menos saturados y comunidades más longevas.
