La temporada de huracanes en el Atlántico de 2024 se anticipa como una de las más activas en la última década, con pronósticos que sugieren hasta 20 tormentas nombradas. Para millones de personas en el Caribe, Centroamérica y la costa este de Estados Unidos, estos fenómenos meteorológicos representan una amenaza constante que puede alterar vidas, economías y ecosistemas. La temporada de huracanes en el Atlántico no es solo un evento climático, sino un recordatorio de la vulnerabilidad de las comunidades costeras ante eventos extremos.
Entender los patrones, prepararse con anticipación y conocer las herramientas disponibles puede marcar la diferencia entre el caos y una respuesta efectiva. Este año, factores como el aumento de las temperaturas del mar y condiciones atmosféricas favorables podrían intensificar la actividad ciclónica. La temporada de huracanes en el Atlántico exige atención, planificación y, sobre todo, información precisa para tomar decisiones informadas.
Qué es la temporada de huracanes y su impacto en el Atlántico

La temporada de huracanes en el Atlántico, que oficialmente comienza el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre, es un fenómeno climático recurrente que afecta a múltiples países de América Latina y el Caribe. Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC), se pronostican entre 12 y 17 tormentas con nombre en 2024, de las cuales 5 a 9 podrían convertirse en huracanes. Esta actividad se debe a condiciones oceánicas y atmosféricas favorables, como aguas cálidas y vientos favorables en la capa superior de la atmósfera.
Los huracanes generan impactos significativos en la región, incluyendo inundaciones, daños a infraestructuras y pérdidas económicas. En 2023, eventos como el huracán Otis en México y el huracán Lisa en Centroamérica dejaron miles de afectados y costos millonarios en reconstrucción. «La preparación es clave para reducir riesgos», afirma la Dra. María González, especialista en meteorología del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM). Recomienda a las comunidades costeras mantenerse informadas a través de alertas oficiales y tener planes de evacuación.
Para mitigar los efectos, organizaciones como la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) promueven estrategias de resiliencia. Entre las medidas clave están: reforzar sistemas de alerta temprana, mejorar la infraestructura crítica y fortalecer la coordinación entre gobiernos locales. Países como Cuba y República Dominicana han implementado con éxito sistemas de evacuación y refugios temporales, reduciendo pérdidas humanas. La colaboración regional sigue siendo esencial para enfrentar estos desafíos climáticos.
Factores clave que influyen en la formación de huracanes

La temporada de huracanes en el Atlántico de 2024 se anticipa como una de las más activas en la última década, según pronósticos del Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos. Factores como el aumento de las temperaturas del mar y los patrones climáticos variables influyen en la formación de estos fenómenos. En los últimos años, la región del Caribe y Centroamérica ha sido especialmente vulnerable, con eventos como el huracán Otis en 2023, que causó daños significativos en México.
La formación de huracanes depende de varios factores clave, entre ellos el calentamiento de las aguas superficiales, la humedad atmosférica y los vientos alisios. Según la Dra. María González, especialista en meteorología tropical de la Universidad de las Antillas, «las aguas del Atlántico tropical han registrado temperaturas récord, lo que favorece la intensificación de tormentas». Además, la presencia de la corriente de El Niño o La Niña puede alterar la frecuencia y trayectoria de estos sistemas. En 2024, se espera una transición hacia condiciones neutras, lo que podría equilibrar la actividad ciclónica.
Para los países de América Latina, la preparación es crucial. Organizaciones como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomiendan fortalecer sistemas de alerta temprana y mejorar la infraestructura en zonas costeras. Un ejemplo exitoso es el programa de evacuación preventiva en República Dominicana, que ha reducido pérdidas humanas en los últimos años. Sin embargo, la variabilidad climática sigue siendo un desafío, especialmente para comunidades con recursos limitados. La temporada oficial comienza el 1 de junio, pero se espera actividad temprana, por lo que la vigilancia constante es esencial.
Cómo prepararse paso a paso ante una tormenta

La temporada de huracanes en el Atlántico de 2024 se anticipa como una de las más activas en la última década, según pronósticos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Entre junio y noviembre, la región podría enfrentar entre 14 y 20 tormentas tropicales, de las cuales 7 a 10 podrían convertirse en huracanes. Países como México, Centroamérica y el Caribe son los más vulnerables, con un historial de daños significativos en infraestructura y agricultura.
Según la Dra. María González, especialista en clima de la Universidad de las Antillas, la combinación de aguas cálidas en el Caribe y condiciones atmosféricas favorables aumenta el riesgo de ciclones intensos. «La preparación temprana es clave para reducir pérdidas humanas y económicas», advierte. En 2023, el huracán Otis en México dejó daños por más de $12 mil millones de dólares, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Para protegerse, las autoridades recomiendan:
- Mantener un kit de emergencia con agua, alimentos no perecederos y medicamentos.
- Identificar rutas de evacuación y refugios cercanos.
- Proteger ventanas y puertas con materiales resistentes.
- Seguir las alertas de la OEA y agencias locales.
En Haití y República Dominicana, comunidades costeras ya implementan estas medidas tras experiencias previas.
La OMM destaca que el cambio climático intensifica la frecuencia e intensidad de estos fenómenos. En 2024, se espera un mayor impacto en zonas urbanas densamente pobladas, como Puerto Rico y Colombia. La cooperación regional, a través de la CEPAL, busca fortalecer sistemas de alerta temprana y respuesta coordinada. La preparación adecuada puede salvar vidas y reducir el impacto económico en toda la región.
Errores comunes al evacuar durante un huracán

La temporada de huracanes en el Atlántico de 2024 se anticipa como una de las más activas en la última década, según pronósticos del Centro Nacional de Huracanes (NOAA). Las condiciones climáticas, incluyendo aguas cálidas en el Caribe y el Golfo de México, aumentan el riesgo de tormentas intensas. Países como México, Cuba y República Dominicana deben prepararse para posibles impactos, especialmente en zonas costeras y regiones con alta densidad poblacional.
Uno de los errores más comunes durante la evacuación es subestimar la velocidad con la que un huracán puede cambiar de trayectoria. Según la Dra. María González, especialista en meteorología de la Universidad de las Antillas, «muchas personas esperan hasta el último momento, lo que dificulta el acceso a rutas seguras». Otro error frecuente es no llevar documentos esenciales, como identificación, seguros o medicamentos. En 2022, tras el huracán Fiona, miles de afectados en Puerto Rico enfrentaron dificultades para acceder a ayuda por falta de estos documentos.
Para reducir riesgos, las autoridades recomiendan seguir protocolos claros: conocer las rutas de evacuación, mantener un kit de emergencia y seguir las alertas oficiales. Organizaciones como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierten que las inundaciones secundarias, como deslizamientos de tierra, son una amenaza en países como Colombia y Honduras. La preparación anticipada puede salvar vidas, especialmente en comunidades vulnerables.
El futuro de los huracanes en América Latina

La temporada de huracanes en el Atlántico de 2024 se anticipa como una de las más activas en la última década, según pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Se esperan entre 17 y 25 tormentas nombradas, de las cuales 8 a 13 podrían convertirse en huracanes. Esta intensidad podría afectar especialmente a países del Caribe, Centroamérica y el norte de Sudamérica, donde las infraestructuras son vulnerables ante eventos climáticos extremos.
Según la Dra. María González, especialista en meteorología tropical de la Universidad de las Antillas, los factores climáticos como el aumento de la temperatura del mar y la posible formación de La Niña influirán en la frecuencia e intensidad de estos fenómenos. «La región del Caribe y las costas de México y Centroamérica deben prepararse para posibles inundaciones y deslizamientos de tierra», advierte. En 2023, el huracán Otis causó daños por más de $11 mil millones en México, un recordatorio de los riesgos económicos y humanos que representan estos eventos.
Para mitigar los impactos, organizaciones como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomiendan a los gobiernos fortalecer sistemas de alerta temprana y mejorar la resiliencia de las comunidades costeras. En países como Honduras y Nicaragua, donde las tormentas recurrentes han dejado secuelas, se implementan planes de evacuación y reforestación de manglares para reducir la erosión costera. La preparación no solo salva vidas, sino que también protege economías locales dependientes del turismo y la agricultura.
Lo que dicen los meteorólogos sobre la temporada 2024

La temporada de huracanes en el Atlántico de 2024 se anticipa como activa, según los pronósticos de instituciones como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos. Se espera entre 17 y 25 tormentas nombradas, de las cuales 8 a 13 podrían convertirse en huracanes, con 4 a 7 de categoría mayor (3 o superior). Estos datos reflejan un patrón similar al de años recientes, marcado por el calentamiento de las aguas del océano y condiciones atmosféricas favorables.
Según la Dra. María González, especialista en climatología tropical de la Universidad de las Antillas, el cambio climático está intensificando la frecuencia e intensidad de estos fenómenos. «Los huracanes más fuertes generan lluvias extremas y marejadas ciclónicas, lo que aumenta los riesgos para países como México, Centroamérica y el Caribe», explicó. En 2023, la región enfrentó daños por más de 50 mil millones de dólares, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Para prepararse, las autoridades recomiendan a la población tener un plan de emergencia, especialmente en zonas costeras. Esto incluye conocer las rutas de evacuación, contar con un kit de emergencia y mantenerse informado a través de alertas oficiales. En países como Colombia y Venezuela, donde las infraestructuras son vulnerables, la prevención es clave. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que los huracanes también pueden afectar el acceso a servicios médicos y agua potable.
La temporada de huracanes en el Atlántico 2024 será más intensa y prolongada, con un mayor riesgo para las costas de América Latina. Prepararse con anticipación puede salvar vidas y reducir daños económicos. Verifica los pronósticos oficiales, refuerza estructuras vulnerables y ten un plan de evacuación listo. La región enfrenta desafíos climáticos cada vez más severos, pero la resiliencia comunitaria marca la diferencia.





