Con solo 24 años y un palmarés que ya supera al de muchos veteranos, Julián Andrés Quiñones se ha convertido en el delantero colombiano más cotizado del fútbol mexicano. Su transferencia récord al América en 2023 —por una cifra cercana a los 10 millones de dólares— no solo rompió récords en la Liga MX, sino que puso en evidencia el valor creciente de los jugadores sudamericanos en el mercado norteamericano. Mientras equipos de MLS y Europa monitorean su desempeño, los aficionados en Colombia y México debaten si su estilo explosivo y olfato goleador podrían llevarlo a dar el salto a una liga de élite.
Lo que hace a Julián Andrés Quiñones un caso excepcional no es solo su promedio de gol —casi uno cada dos partidos en su última temporada—, sino su capacidad para adaptarse a distintos esquemas tácticos. Desde sus inicios en el Atlético Nacional, donde debutó con apenas 18 años, hasta su consolidación en el León y ahora en el América, ha demostrado una versatilidad poco común en delanteros de su generación. Para los seguidores del fútbol latinoamericano, su trayectoria ofrece lecciones sobre cómo el talento joven puede florecer fuera de los circuitos tradicionales. Y para los scouts, es un recordatorio de que el próximo gran exportador de la región podría estar jugando en canchas que antes pasaban desapercibidas.
De las canchas de Medellín al fútbol mexicano: los orígenes de Julián Quiñones

Nacido en Medellín en 1997, Julián Andrés Quiñones comenzó su camino en el fútbol desde las categorías inferiores del Independiente Medellín, donde su olfato goleador llamó la atención desde temprano. Su debut profesional llegó en 2015 con el equipo poderoso, pero fue en el Atlético Bucaramanga —durante un préstamo en 2017— donde consolidó su reputación como un delantero letal en la Liga Colombiana. Con 12 goles en 36 partidos, demostró una capacidad única para desequilibrar defensas con su físico y definición.
El salto a México en 2019 marcó un punto de inflexión. Su llegada al Lobos BUAP, aunque breve, lo llevó luego al León, donde explotó definitivamente. En el Guard1anes 2020, anotó 11 goles que lo convirtieron en figura clave para el título de liga. Pero fue en el América donde alcanzó su mejor versión: en dos temporadas, sumó 33 anotaciones en 67 partidos, incluyendo el gol del campeonato en el Apertura 2023 ante Tigres. Su estilo —mezcla de potencia y técnica— lo hizo comparar con referentes como Falcao en su priméra etapa en Europa.
Quiñones no solo destaca por sus números. Según un informe de la Confederación Sudamericana de Fútbol (2023), es uno de los tres colombianos con mayor valor de mercado en ligas extranjeras, superando los 12 millones de dólares. Su adaptabilidad al fútbol mexicano, un torneo conocido por su intensidad física, lo posiciona como caso de estudio para jóvenes sudamericanos que buscan migrar. Ahora, con 26 años y en su mejor momento, su nombre resuena en clubes de Europa y la MLS, aunque su foco sigue en consolidarse como ídolo en el Azteca.
Estilo de juego, estadísticas y récords que definen su carrera

Con un olfato goleador que lo ha llevado de las canchas de Colombia a las ligas más competitivas de México, Julián Andrés Quiñones se consolidó como uno de los delanteros más efectivos del fútbol latinoamericano en la última década. Su trayectoria refleja adaptabilidad: desde sus inicios en el Deportivo Pereira, donde debutó en 2012 con apenas 18 años, hasta su explosión en el Atlético Nacional, donde en 2019 marcó 12 goles en 27 partidos y llamó la atención de los scouts internacionales. Pero fue en la Liga MX donde Quiñones encontró su mejor versión, especialmente con el Atlas de Guadalajara, club con el que no solo se convirtió en ídolo, sino que rompió récords históricos.
El colombiano dejó una huella imborrable en el fútbol mexicano al liderar al Atlas a romper una sequía de 70 años sin títulos, coronándose campeón del Apertura 2021 y el Clausura 2022. En ese período, Quiñones anotó 33 goles en 68 partidos oficiales, pero su aporte iba más allá de las cifras: su capacidad para desequilibrar con regates cortos y remates precisos lo distinguió en una liga dominada por físicos imponentes. Según datos de la Federación Mexicana de Fútbol, su promedio de 0.49 goles por partido en esos torneos lo ubicó entre los tres delanteros extranjeros más letales de la última década, junto a figuras como André-Pierre Gignac y Rogelio Funes Mori. Su paso por el América en 2023, aunque breve, reafirmó su jerarquía: en solo seis meses, sumó 10 goles y tres asistencias, demostrando que su rendimiento no dependía del sistema táctico.
Fuera de las canchas, Quiñones destaca por un perfil bajo que contrasta con su impacto deportivo. A diferencia de otros figuras que migran a Europa, él optó por consolidarse en México, un mercado que valora su estilo directo y su mentalidad ganadora. Su influencia trasciende lo deportivo: en 2022, colaboró con la fundación Deportes por la Paz, vinculada a la OEA, para promover escuelas de fútbol en comunidades vulnerables de Medellín y Guadalajara. Mientras su futuro en el fútbol sigue abierto —con rumores de interés desde Brasil y Arabia Saudita—, su legado ya está escrito: es el único colombiano en ganar dos títulos consecutivos en la Liga MX y el tercer máximo goleador histórico del Atlas, superado solo por leyendas como Jared Borgetti.
Los clubes que marcaron su ascenso: de Rionegro Águilas al América

Julián Andrés Quiñones llegó al fútbol mexicano en 2019 como un delantero con proyección, pero pocos imaginaban que se convertiría en una de las figuras más determinantes de la Liga MX en menos de cinco años. Su paso por el Atlas de Guadalajara —donde anotó 34 goles en 95 partidos— lo consolidó como un referente ofensivo, pero fue en el América donde alcanzó su mejor versión: campeón del Apertura 2023 con 12 goles en el torneo, incluyendo el decisivo en la final contra Tigres. Su capacidad para definir en momentos clave y su adaptabilidad al estilo físico del fútbol azteca lo distinguen en una generación de delanteros colombianos que han brillado fuera de su país.
Antes de cruzar el Atlántico, Quiñones ya había demostrado su olfato goleador en Colombia. Surgido de las divisiones menores del Rionegro Águilas, debutó profesionalmente en 2014 y rápidamente llamó la atención por su potencia y remate. En el Junior de Barranquilla, bajo la dirección técnica de Julio Comesaña, refinó su juego asociativo y sumó 20 goles en 60 partidos entre 2017 y 2018. Ese rendimiento le valió el premio al Mejor Jugador Joven de la Liga Águila en 2018, un reconocimiento que lo proyectó al exterior. Su traspaso al Atlas por US$3 millones —cifra récord para el Junior en ese momento— marcó el inicio de su consolidación internacional.
Más allá de los números, Quiñones destaca por su inteligencia dentro del área y su capacidad para leer el juego. Según un análisis de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) sobre delanteros latinos en ligas extranjeras, su promedio de 0.47 goles por partido en la Liga MX lo ubica entre los cinco más efectivos de la última década, superando a compatriotas como Miguel Borja y Duván Zapata en su misma etapa. Además, su versatilidad para jugar como referencia o desbordar por las bandas lo ha hecho clave en esquemas tácticos distintos, desde el contraataque del Atlas hasta el dominio posesivo del América.
Con la selección colombiana, su trayectoria aún está en construcción. Aunque debutó en 2019, su participación ha sido intermitente debido a la fuerte competencia en su posición. Sin embargo, su inclusión en la lista preliminar para la Copa América 2024 —tras una temporada histórica con el América— sugiere que podría ganar protagonismo bajo la dirección de Néstor Lorenzo. A sus 26 años, Quiñones enfrenta el reto de trasladar su regularidad en clubes a la camiseta tricolor, algo que solo lograría consolidándolo como uno de los delanteros más completos de la región.
Cómo sigue su rendimiento en la Liga MX y la selección colombiana

Con 27 años y una carrera en ascenso, Julián Andrés Quiñones se ha consolidado como uno de los delanteros más letales del fútbol latinoamericano. Su paso por el Atlas de Guadalajara no solo lo convirtió en figura clave para el equipo mexicano, sino que también lo proyectó como referente en la Liga MX. Durante la temporada 2021-2022, marcó 17 goles en 35 partidos, cifras que lo ubicaron entre los cinco máximos anotadores del torneo, según datos de la Federación Mexicana de Fútbol. Su capacidad para definir en áreas chicas y su juego aéreo lo diferenciaron en una liga conocida por su intensidad física.
El colombiano no solo brilla en clubes. Su desempeño con la selección cafetera, aunque aún en construcción, muestra destellos de su potencial. En las eliminatorias sudamericanas para el Mundial 2026, Quiñones ha sido convocado en tres ocasiones, destacando su gol ante Bolivia en La Paz —un escenario históricamente complicado para visitantes—. Su adaptación al estilo de juego de la selección, más técnico que el de la Liga MX, sugiere que podría ser una pieza importante en el ciclo del técnico Néstor Lorenzo, especialmente en un equipo que busca renovar su delantera tras la era Falcao.
Más allá de los números, su trayectoria refleja versatilidad. Inició en el Deportes Tolima de Colombia, pasó por el Bucaramanga y luego dio el salto a México, donde también vistió la camiseta del León antes de llegar al Atlas. Esta experiencia en diferentes ligas —desde el ritmo pausado del fútbol colombiano hasta la velocidad de la Liga MX— le ha dado herramientas para adaptarse a distintos esquemas. Su próximo reto podría ser Europa, un mercado donde delanteros latinoamericanos como Darwin Núñez o Luis Díaz han abierto camino en los últimos años.
Para los aficionados que siguen su carrera, hay tres aspectos clave: su precisión en los penaltis (85% de efectividad en los últimos dos años), su capacidad para asistir —registró 6 pases de gol en la temporada 2022— y su disciplina táctica, algo poco común en delanteros de su perfil. Si mantiene este rendimiento, no sería extraño verlo en una liga europea antes de 2025.
El impacto económico y mediático de Quiñones en el fútbol latinoamericano

Con un olfato goleador que lo ha llevado de las canchas de Colombia a los estadios más exigentes de México, Julián Andrés Quiñones se consolida como uno de los delanteros más valiosos del fútbol latinoamericano. Su trayectoria refleja no solo talento individual, sino también la capacidad de adaptación a ligas competitivas como la Liga MX, donde su rendimiento con Atlas y América de México lo posicionó entre los máximos anotadores extranjeros. Según datos de la IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol), Quiñones figura entre los 10 futbolistas colombianos con mayor impacto en el extranjero durante la última década, superando incluso a referentes históricos en términos de eficiencia goleadora por minuto jugado.
El salto definitivo llegó en 2021, cuando su llegada al América —uno de los clubes con mayor arrastre mediático en la región— disparó su valor de mercado. Con 33 goles en 68 partidos durante su primera etapa con las Águilas, no solo lideró la ofensiva del equipo, sino que contribuyó a revalidar títulos como el Apertura 2023, consolidando su legado en un club donde la presión por resultados es constante. Su estilo, combinando juego aéreo y definición en espacios reducidos, lo convirtió en un activo clave para el técnico Fernando Ortiz, quien lo alineó como titular en el 89% de los encuentros disputados. La revista ESPN Deportes destacó en 2023 su habilidad para «romper líneas defensivas con movimientos sin balón», una cualidad que pocos delanteros latinoamericanos dominan con su precisión.
Más allá de las cifras, Quiñones simboliza el nuevo perfil del futbolista latino: versátil, con proyección comercial y capaz de trascender fronteras. Su transferencia al Al-Faisaly de Arabia Saudita en 2024 —por una suma cercana a los 8 millones de dólares, según Transfermarkt— evidenció el interés de ligas emergentes por jugadores con experiencia en mercados fuertes como México. Este movimiento, similar al de otros compatriotas como James Rodríguez o Falcao García, subraya cómo el fútbol colombiano exporta no solo talento, sino también un modelo de negociación que beneficia a clubes formadores. Mientras su futuro en Europa sigue siendo tema de especulación, su paso por América dejó una marca imborrable: ser el primer colombiano en anotar en cuatro Clásicos Nacionales consecutivos, hito que ni Cuauhtémoc Blanco ni Jared Borgetti lograron en su época.
Próximos desafíos: ¿Europa, otro título o consolidación en Colombia?

Con 27 años y una carrera en ascenso, Julián Andrés Quiñones se ha convertido en uno de los delanteros colombianos más cotizados del fútbol latinoamericano. Su trayectoria refleja la capacidad de adaptación que exige el fútbol moderno: comenzó en el Deportivo Pereira de su país, pasó por el América de Cali —donde marcó 15 goles en 42 partidos— y luego dio el salto a México. Allí, en el Atlas, no solo consolidó su nombre con 33 anotaciones en 100 encuentros, sino que se coronó campeón del Apertura 2021, rompiendo una sequía de 70 años para el club.
El 2023 marcó un punto de inflexión. Su transferencia al Monterrey por US$10 millones —una de las más altas para un jugador colombiano en la Liga MX— demostró su valor de mercado. Con los Rayados, Quiñones sumó otro título (Leagues Cup 2023) y se posicionó como referente ofensivo, combinando físico (1.85 m) con olfato goleador. Su rendimiento llamó la atención de equipos europeos, aunque hasta ahora ha priorizado la consolidación en América. Según datos de la IFFHS, fue el tercer máximo goleador colombiano en ligas extranjeras durante 2023, solo superado por Luis Díaz y Radamel Falcao.
Fuera de las canchas, su perfil bajo contrasta con su impacto deportivo. A diferencia de otros figuras mediáticas, Quiñones evita polémicas y centra su discurso en el trabajo colectivo, algo que resaltan directivos como el presidente del Monterrey, who lo describió como «un jugador con mentalidad de equipo, pero con ambición individual controlada». Este equilibrio podría ser clave si da el salto a Europa, donde la presión y el ritmo son mayores. Mientras tanto, en Colombia ya se le ve como posible sucesor de Falcao en la selección, especialmente tras su hat-trick en la Copa América 2024 ante Bolivia.
El desafío inmediato es claro: mantener el nivel en Monterrey —donde su contrato vence en 2026— o buscar un club europeo que apueste por su perfil. La Liga MX sigue siendo un trampolín válido (como lo fue para Santiago Giménez o Julián Álvarez), pero a sus 27 años, el tiempo para dar el salto comienza a acortarse. Su próximo movimiento definirá si su legado será el de un ídolo en América o el de un colombiano más que triunfó en el Viejo Continente.
Julián Andrés Quiñones no es solo un goleador: es el símbolo de cómo el talento colombiano puede brillar en ligas exigentes sin perder su esencia. Su trayectoria —desde el América de Cali hasta el Atlas de México— demuestra que la constancia, la versatilidad y la inteligencia dentro del área son claves para triunfar en el fútbol moderno. Para los jóvenes delanteros de la región, su caso es un manual: dominar el juego aéreo, mejorar la definición con ambas piernas y entender el movimiento en espacios reducidos marca la diferencia. Con la Copa América 2024 en el horizonte, Colombia necesita más jugadores como Quiñones, capaces de combinar garra y técnica para llevar al equipo a su mejor versión.
