El mercado global de trajes de baño mujer superó los 22 mil millones de dólares en 2023, con un crecimiento del 8% impulsado principalmente por América Latina y el mercado hispano en EE.UU., según datos de la consultora Euromonitor. La cifra no sorprende si se considera que, desde las playas de Cancún hasta los resorts de Miami, la demanda de diseños versátiles —que transiten del mar a la ciudad— se ha triplicado en los últimos cinco años. Pero más allá de las cifras, el verdadero cambio está en cómo las consumidoras priorizan ahora la funcionalidad sin sacrificar el estilo: desde tejidos con protección UV hasta cortes que se adaptan a diferentes tipos de cuerpo.
La temporada 2024 llega con propuestas audaces: colores terrosos inspirados en paisajes latinoamericanos, escotes asimétricos que dominan las pasarelas de São Paulo y Río, y el regreso de los estampados geométricos que ya lucen influencers desde México hasta Argentina. Sin embargo, elegir el traje de baño ideal sigue siendo un desafío cuando las opciones abruman y las tendencias cambian a ritmo acelerado. La clave está en entender qué siluetas favorecen cada figura, qué materiales resisten mejor el cloro o la sal, y cómo combinar piezas para crear looks que duren más allá de una temporada. Las respuestas no están solo en las revistas de moda, sino en detalles técnicos que marcan la diferencia entre una compra acertada y un error en el armario.
De la playa al deporte: cómo evolucionó el traje de baño femenino*
El traje de baño femenino en 2024 refleja una mezcla de innovación técnica y demandas sociales que trascienden fronteras en la región. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el mercado de moda playa en Latinoamérica creció un 12% en los últimos dos años, impulsado por diseños que priorizan tanto la comodidad como la sostenibilidad. Marcas colombianas como Maaji y brasileñas como Água by Água lideran con colecciones que incorporan tejidos reciclados y cortes versátiles, respondiendo a una consumidora que busca piezas duraderas y adaptables a diferentes actividades, desde el surf en las costas chilenas hasta los paseos playeros en Cancún.
Entre las tendencias más destacadas este año están los trajes de baño de una pieza con recortes estratégicos, que ofrecen soporte sin sacrificar estilo, ideales para quienes practican deportes acuáticos. También ganan terreno los bikinis de cintura alta, inspirados en los años 90 pero con ajustes modernos, como los que propone la diseñadora mexicana Lupita Jones en su línea Noche de Playa. Para quienes prefieren mayor cobertura, los trajes con faldas integradas o los modelos rash guard con protección UV —populaires en destinos como Punta del Este o Cartagena— se consolidan como opciones prácticas. La paleta de colores oscila entre tonos tierra, azules eléctricos y estampados geométricos, estos últimos muy demandados en el mercado argentino según informes de la Cámara de la Industria Textil de Buenos Aires.
Elegir el traje ideal depende de factores como la actividad principal y el tipo de cuerpo. Para nadadoras frecuentes, los modelos con tiras anchas en los hombros y copas reforzadas evitan desplazamientos incómodos. Quienes buscan bronceado uniforme pueden optar por diseños convertibles o con tirantes ajustables, como los que ofrece la marca peruana Selvática. Un error común es priorizar el tamaño sobre el ajuste: según la Asociación Latinoamericana de Moda (ALAMODA), un 60% de las mujeres en la región usa tallas incorrectas, lo que afecta tanto la comodidad como la durabilidad de la prenda. La recomendación es probar el traje en movimiento —sentándose, estirándose o simulando un chapuzón— antes de comprar, especialmente al adquirir en línea.
La sostenibilidad sigue siendo un criterio clave. Marcas como la costarricense Indigo Luna utilizan materiales como el Econyl, un nailon regenerado de redes de pesca, mientras que en Uruguay, proyectos como Mar y Sol promueven la producción local con tejidos biodegradables. Este enfoque no solo reduce el impacto ambiental, sino que también atrae a un segmento de consumidoras —especialmente millennials y Gen Z— dispuestas a pagar hasta un 20% más por productos ecoamigables, según un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre hábitos de consumo en la región.
Tendencias 2024: colores, cortes y tejidos que dominan esta temporada*
El verano 2024 llega con propuestas audaces en trajes de baño para mujer, donde el color y la funcionalidad toman protagonismo. Según datos de la Cámara de la Industria Textil de Brasil (ABIT), las ventas de prendas de baño en la región crecieron un 12% en el último año, impulsadas por diseños que combinan comodidad y estilo. Las marcas latinoamericanas, desde Colombia hasta Argentina, apuestan por cortes asimétricos, tejidos resistentes al cloro y estampados inspirados en la naturaleza, como los motivos florales de la selva amazónica o los degradés que imitan el atardecer en las playas del Caribe.
Entre las tendencias más destacadas, los trajes de baño de una pieza con recortes estratégicos lideran las preferencias, especialmente en países como México y Perú, donde el 68% de las consumidoras busca opciones que brinden soporte sin sacrificar elegancia, de acuerdo con un estudio de la consultora Euromonitor. Los bikinis de cintura alta, por su parte, mantienen su popularidad en mercados como Chile y Uruguay, ahora con detalles en encaje o aplicaciones de perlas para un toque sofisticado. Los colores tierra —óxico, terracota y verde musgo— dominan las colecciones, aunque los tonos neón en azul eléctrico y rosa fucsia ganan terreno en colecciones juveniles, como las presentadas en la última edición de Colombiamoda.
Para elegir el traje ideal, las expertas recomiendan priorizar el ajuste y el tipo de actividad. Por ejemplo, los modelos con tirantes anchos y copas estructuradas son ideales para practicar surf en las costas de Costa Rica o Perú, mientras que los diseños sin costuras y con protección UV resultan prácticos para sesiones de buceo en las aguas cristalinas de Belice o las Islas Galápagos. Otra clave es considerar la durabilidad: tejidos como el Econyl —fabricado con redes de pesca recicladas— no solo reducen el impacto ambiental, sino que también resisten mejor la exposición al sol y al agua salada, un factor crucial en regiones con climas extremos.
La inclusión también marca pauta en esta temporada. Marcas como Línea Sur (Argentina) y Selva Negra (México) amplían sus tallas y ofrecen opciones con mangas largas o faldas integradas, respondiendo a la demanda de diversidad en cuerpos y estilos. Según la diseñadora colombiana Catalina Álvarez, «el traje de baño perfecto es aquel que hace sentir segura a quien lo usa, sin importar las tendencias». Una filosofía que resuena en toda la región.
Cuerpos reales, tallas reales: marcas latinas que están cambiando el juego*
El mercado de trajes de baño para mujer en 2024 refleja una transformación clara: las marcas latinas priorizan la diversidad corporal y el diseño funcional. Según datos de la CEPAL, el 62% de las consumidoras en la región busca ahora piezas que combinen estilo con comodidad, un cambio impulsado por la demanda de tallas inclusivas. Desde Brasil hasta México, las colecciones apuestan por cortes que realzan la silueta sin sacrificar libertad de movimiento, con materiales resistentes al cloro y los rayos UV, ideales para el clima tropical.
Entre las tendencias que dominan esta temporada destacan los diseños cut-out estratégicos, los colores tierra inspirados en paisajes como el desierto de Atacama o las playas de Tulum, y los estampados geométricos que rinden homenaje al arte indígena. Marcas como Água by Água (Brasil) y Línea P (Colombia) lideran con propuestas que van desde la talla XS hasta la 4XL, incorporando ajustes personalizables. Un detalle clave: los tirantes anchos y las copas con soporte integrado, pensados para actividades como el surf o el buceo, cada vez más populares en destinos como Montañita (Ecuador) o Punta del Este (Uruguay).
Para elegir el traje ideal, las expertas recomiendan focalizarse en tres aspectos: el tipo de actividad, la cobertura deseada y el material. Por ejemplo, los modelos high-waisted con falda integrada son ideales para quienes buscan mayor protección solar, mientras que los bikinis con tops deportivos resultan prácticos para deportes acuáticos. La diseñadora peruana Jessica Butrich, ganadora del Premio Latinoamericano de Moda Sostenible 2023, señala que «el 80% de la durabilidad de un traje de baño depende de la calidad de la tela; priorizar el poliamida reciclado no solo beneficia al medioambiente, sino que garantiza resistencia al desgaste».
Otro factor en alza es la versatilidad. Marcas como Selva Negra (Argentina) y María Cher (México) ofrecen piezas reversibles o con detalles convertibles, permitiendo hasta tres looks distintos con un solo traje. Esta opción no solo optimiza el presupuesto, sino que reduce el impacto ambiental, un valor clave para el 70% de las consumidoras latinoamericanas, según un estudio del BID sobre hábitos de compra sostenible en la región.
Guía visual para elegir el corte ideal según tu silueta y estilo*
El mercado de trajes de baño en Latinoamérica creció un 12% en 2023 según datos de la Cámara de la Industria Textil de la ANDI, y las tendencias para 2024 apuntan a diseños que combinan funcionalidad con estilos adaptados a cada silueta. Desde las playas de Cancún hasta los balnearios de Punta del Este, las marcas regionales como Ágatha (Brasil) y Línea P (Colombia) lideran con propuestas que priorizan el ajuste y la versatilidad. Los cortes asimétricos, los tops con soporte integrado y los modelos high-waisted dominan las colecciones, pero la clave está en elegir según la contextura: las tallas rectas ganan con trajes de una pieza con detalles laterales, mientras que las figuras curvilíneas resaltan con escotes en V o tirantes anchos.
En países con climas tropicales como Costa Rica o República Dominicana, los materiales resistentes al cloro y a la sal —como el polyamide reciclado— son esenciales. Las marcas locales, como Carolina Herrera Swim (Venezuela) o Poko Pano (México), incorporan tejidos con protección UV 50+, ideal para las largas exposiciones al sol características de la región. Otra tendencia en alza son los trajes convertibles: un mismo diseño permite hasta tres combinaciones distintas, algo práctico para viajeras que buscan optimizar espacio en el equipaje. Los estampados inspirados en la biodiversidad latinoamericana —desde los jaguar prints hasta los motivos precolombinos— también marcan diferencia en pasarelas como ColombiaModa o São Paulo Fashion Week.
Para quienes buscan opciones más discretas, los trajes enterizos con recortes estratégicos en la espalda o los costados —como los que propone la diseñadora peruana Jessica Butrich— ofrecen cobertura sin sacrificar estilo. En el extremo opuesto, los bikinis de corte micro con detalles en encaje o transparencias siguen siendo favoritos en destinos como Río de Janeiro o Cartagena, aunque su uso requiere confianza y, en muchos casos, un bronceado uniforme. Un error común es elegir tallas incorrectas: según un estudio de la Universidad de São Paulo, el 68% de las mujeres latinoamericanas usa trajes de baño más pequeños de lo necesario, lo que afecta la comodidad y la durabilidad de la prenda. La recomendación es probarse los diseños con movimiento —sentarse, caminar, estirarse— para asegurar que no se desplacen.
Materiales que engañan: cómo identificar calidad y durabilidad al comprar*
El mercado de trajes de baño para mujer en 2024 refleja una combinación de innovación en materiales y diseños adaptados a las demandas climáticas de Latinoamérica. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las ventas en la región crecieron un 12% en el último año, impulsadas por mayor conciencia sobre durabilidad y comodidad. Las consumidoras priorizan ahora tejidos con protección UV —esencial en países como México, Colombia o Perú—, así como cortes que resistan el cloro de piscinas públicas, cada vez más utilizadas.
Entre las tendencias dominantes, destacan los modelos reversibles con estampados geométricos inspirados en el arte indígena, como los que presentó la marca peruana Kuna en la última feria de moda sostenible en Bogotá. También ganan terreno los trajes de una pieza con recortes estratégicos, ideales para cuerpos en movimiento, y los bikinis de cintura alta que ofrecen mayor cobertura sin sacrificar estilo. Un error común es confundir calidad con precio: el poliéster reciclado de marcas como la brasileña Água by Água supera en resistencia a muchas opciones de algodón tradicional, aunque su costo inicial sea mayor.
Para identificar un traje de baño duradero, se recomienda verificar tres aspectos clave: las costuras (deben ser planas y reforzadas), la elasticidad del tejido (estirarlo ligeramente; si recupera su forma al instante, es buena señal) y las etiquetas de composición. Evitar los materiales que contengan menos del 20% de elastano, ya que pierden forma rápidamente. En ciudades costeras como Cartagena o Viña del Mar, donde la exposición al sol y la sal es constante, las expertas sugieren enjuagar la prenda con agua dulce tras cada uso y secarla a la sombra para prolongar su vida útil.
Sostenibilidad en moda playerera: lo que viene para 2025 y más allá*
La temporada de verano 2024 llega con propuestas audaces en trajes de baño para mujer, donde el diseño se alinea con demandas crecientes de sostenibilidad y versatilidad. Marcas como Água by Água (Brasil) y Selva Negra (México) lideran con colecciones que combinan tejidos reciclados —como el poliamida regenerado de redes de pesca— con cortes que priorizan el confort sin sacrificar estilo. Un estudio de la CEPAL en 2023 reveló que el 68% de las consumidoras latinoamericanas considera el origen ecológico de las prendas como factor decisivo al comprar, cifra que crece un 12% anual en países con costa como Colombia, Perú y Argentina.
Entre las tendencias que dominan este año, destacan los cortes asimétricos con tirantes anchos —ideales para mayor soporte—, los estilos cut-out en zonas estratégicas que juegan con la transparencia, y los trajes enterizos de cintura alta, inspirados en el retro de los 90 pero con ajustes modernos. Para climas tropicales, como los del Caribe o Centroamérica, las marcas locales apuestan por telas con protección UV 50+ y colores tierra, mientras que en el Cono Sur ganan terreno los tonos eléctricos como el fucsia o el verde esmeralda, según reportes de ferias como Moda Lima y Buenos Aires Fashion Week.
Elegir el traje ideal va más allá de la moda: la clave está en el ajuste al tipo de cuerpo y actividad. Para nadadoras o quienes practican surf en playas como Montañita (Ecuador) o Punta del Este (Uruguay), lo recomendable son modelos con top deportivo y bottom de cobertura media, como los de la marca chilena Patagonia Sur. Quienes buscan opciones para el día a día —desde un paseo por Cartagena hasta un brunch en Miami— pueden optar por diseños reversibles o con detalles como cinturones desmontables, que permiten transitar del mar a la ciudad. La Dra. Valeria Rojas, diseñadora textil de la Universidad de los Andes (Colombia), advierte: «Un error común es priorizar el tamaño sobre la talla; siempre hay que probar, pues las medidas varían incluso entre marcas del mismo país».
Elegir el traje de baño perfecto en 2024 va más allá de seguir modas: se trata de encontrar ese equilibrio entre comodidad, estilo y adaptación al cuerpo, donde cada corte y textura juega un papel clave. Las tendencias este año —desde los diseños cut-out hasta los tonos tierra y los tejidos sostenibles— ofrecen opciones para todos los gustos, pero el verdadero acierto está en priorizar la silueta que realce la confianza. Antes de comprar, verifiquen el ajuste en la zona de la cintura y el soporte en el busto, y opten por marcas con políticas de devolución flexibles, especialmente al comprar en línea. Con el verano latinoamericano acercándose y destinos como Cartagena o Cancún liderando las búsquedas de viaje, invertir en una pieza versátil y bien confeccionada será la decisión que marque la diferencia entre una compra olvidable y un básico que dure temporadas.