El Servicio Meteorológico Nacional emitió un aviso urgente esta madrugada: las probabilidades de precipitaciones extremas superan el 90% en al menos 12 regiones, desde el norte de México hasta el Cono Sur. No se trata de un chubasco pasajero, sino de un sistema de baja presión que podría dejar acumulados de hasta 80 milímetros en menos de seis horas, según los modelos de predicción más recientes.
Quienes salgan de casa hoy deberán revisar sus planes. Las autoridades ya activaron protocolos de emergencia en zonas urbanas con riesgo de inundaciones repentinas, mientras que en áreas rurales se recomienda extremar precauciones ante posibles deslizamientos. El cielo gris que amanece en varias ciudades confirma lo que los radares vienen anticipando desde ayer: hoy va a llover con una intensidad poco común para la época.
Los pronósticos detallados por hora —disponibles en tiempo real— muestran que las lluvias más fuertes comenzarían alrededor del mediodía y se extenderían hasta la noche. Aunque algunos podrían subestimar el alerta, los expertos insisten: hoy va a llover de manera torrencial, y la diferencia entre un día normal y una situación de riesgo dependerá de qué tan preparados estén los ciudadanos. Las recomendaciones oficiales incluyen desde evitar cruzar calles anegadas hasta asegurar objetos que el viento pueda arrastrar.
Por qué las lluvias intensas son más frecuentes en la región*
El Servicio Meteorológico Nacional de varios países latinoamericanos emitió alertas por lluvias intensas que afectarán desde las primeras horas de este día a zonas de Centroamérica, el Caribe y el norte de Sudamérica. Las precipitaciones, asociadas a un sistema de baja presión en el mar Caribe y al fenómeno de La Niña, podrían superar los 80 milímetros en menos de seis horas en áreas de Costa Rica, Panamá, Colombia y el occidente de Venezuela. Autoridades locales recomiendan extremar precauciones, especialmente en zonas urbanas con sistemas de drenaje saturados o en laderas propensas a deslizamientos.
Según el último reporte del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba, las lluvias irán acompañadas de descargas eléctricas y ráfagas de viento de hasta 60 km/h en regiones costeras. La situación se agrava en ciudades como Barranquilla, donde las inundaciones repentinas ya han dejado más de 2.000 familias afectadas en lo que va del año, de acuerdo con datos de la Defensa Civil colombiana. En El Salvador, el Ministerio de Medio Ambiente activó protocolos de emergencia en 14 municipios tras registrar que los suelos alcanzaron un 90% de saturación hídrica, lo que incrementa el riesgo de derrumbes en zonas rurales.
La Dra. Elena Rojas, climatóloga de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), explicó que estos eventos extremos son cada vez más frecuentes debido al aumento de 1,2°C en la temperatura promedio regional desde 1980. «Las lluvias intensas no solo son más recurrentes, sino que su patrón se ha vuelto impredecible: antes teníamos temporadas definidas, ahora vemos tormentas fuera de temporada que saturan los sistemas de alerta temprana», advirtió. Como medida inmediata, sugirió evitar cruzar ríos o quebradas crecidos y desconectar equipos eléctricos en zonas con riesgo de anegamiento.
En respuesta, gobiernos como el de Honduras y Nicaragua desplegaron equipos de respuesta rápida en coordinación con la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). Mientras tanto, en ciudades como Panamá y Caracas, las alcaldías suspendieron clases en niveles básicos y recomendaron teletrabajo para reducir la movilidad. Protección Civil recordó a la población mantenerse informada a través de canales oficiales y evitar compartir rumores que generen pánico, como los que circularon durante el huracán Julia en 2022, cuando falsas alertas de evacuación colapsaron las líneas de emergencia.
Zonas críticas bajo alerta roja por precipitaciones extremas hoy*

El Servicio Meteorológico Nacional de varios países latinoamericanos emitieron alertas rojas por lluvias extremas que afectarán desde las primeras horas de este día a zonas críticas de Centroamérica y el norte de Sudamérica. Las precipitaciones, asociadas a un sistema de baja presión en el Pacífico y al paso de la onda tropical número 32, podrían superar los 150 milímetros en menos de 12 horas, según datos del Centro de Pronósticos del Instituto Meteorológico de Costa Rica. Las autoridades advierten sobre riesgos de inundaciones repentinas, deslizamientos en laderas inestables y desbordes de ríos en áreas urbanas y rurales.
En Honduras, el Comité de Alertas Tempranas activó protocolos de evacuación preventiva en los departamentos de Cortés, Yoro y Atlántida, donde se esperan los mayores acumulados. Mientras tanto, en el suroeste de Colombia —específicamente en los municipios de Tumaco y Francisco Pizarro—, las lluvias ya han provocado el colapso de dos puentes secundarios, según reportes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo. La situación se agrava en ciudades como Tegucigalpa y San Pedro Sula, donde los sistemas de drenaje, saturados por las lluvias de los últimos días, podrían no resistir el nuevo frente de mal tiempo.
Ante el escenario, las recomendaciones son claras: evitar cruzar quebradas o ríos crecidos, asegurar techos y estructuras livianas en zonas costeras, y monitorear los boletines oficiales cada tres horas. En El Salvador, Protección Civil desplegó equipos en la zona del volcán de San Salvador debido al alto riesgo de lahares (flujos de lodo volcánico) por la saturación del suelo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recordó que, en eventos similares durante 2023, el 60% de las emergencias sanitarias estuvieron relacionadas con enfermedades transmitidas por agua estancada, como el dengue o la leptospirosis.
Para las próximas horas, los modelos del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN) prevén que las lluvias se desplacen hacia el occidente de Panamá y el norte de Ecuador, donde las autoridades ya preparan refugios temporales. En Quito, la Secretaría de Gestión de Riesgos recomendó suspender actividades al aire libre y reforzar las medidas en zonas de alta pendiente, como el valle de Los Chillos. La alerta se mantiene hasta las 18:00 hora local, aunque no se descarta una extensión si persisten las condiciones atmosféricas adversas.
Tres efectos inmediatos de las tormentas en ciudades latinoamericanas*

El pronóstico meteorológico confirma lo que muchos ya sentían en el aire: lluvias intensas azotarán hoy varias ciudades de América Latina, desde la costa caribeña de Colombia hasta el centro de Argentina. El Sistema de Alerta Temprana de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que las precipitaciones superarán los 50 milímetros en menos de seis horas en zonas como Medellín, Asunción y partes de la región metropolitana de São Paulo. Las autoridades ya activaron protocolos de emergencia, especialmente en áreas con alto riesgo de inundaciones repentinas.
En ciudades con infraestructura frágil, como La Paz o Caracas, las primeras horas de lluvia suelen exponer problemas crónicos. Calles se convierten en ríos improvisados, el transporte público colapsa y los deslizamientos de tierra amenazan barrios en laderas. Según datos de la CEPAL, el 68% de las urbes latinoamericanas carecen de sistemas de drenaje adecuados, lo que agrava los efectos incluso en lluvias moderadas. Este año, con el fenómeno de El Niño aún activo, los acumulados podrían romper récords históricos en países como Perú y Ecuador, donde las precipitaciones ya han dejado damnificados en lo que va de 2024.
Los efectos no son solo físicos. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que cada evento de lluvias extremas paraliza entre el 12% y 15% de la actividad económica en las zonas afectadas, desde comercios inundados hasta cultivos perdidos. En Bogotá, por ejemplo, el comercio informal en el centro histórico suele detenerse por horas cuando las agua anegan las aceras. Mientras, en ciudades como Montevideo o Santiago de Chile, donde los sistemas de alerta son más robustos, las medidas preventivas —como la suspensión de clases o el refuerzo de equipos de emergencia— reducen los daños, pero no eliminan el caos en el tráfico o los cortes de energía.
La recomendación es clara: evitar zonas bajas, no cruzar calles inundadas y monitorear los alertas oficiales. En un continente donde el 80% de la población vive en áreas urbanas (según la OEA), la diferencia entre una emergencia controlada y una tragedia suele estar en minutos. Hoy, el cielo no perdona.
Qué hacer antes, durante y después de una lluvia torrencial*

El Servicio Meteorológico Nacional de México y las autoridades climáticas de Colombia, Argentina y Chile emitieron alertas coordinadas por lluvias torrenciales que afectarán amplias zonas de Latinoamérica en las próximas horas. Según los modelos de pronóstico, se esperan precipitaciones de entre 50 y 100 milímetros en menos de seis horas en ciudades como Bogotá, Santiago de los Caballeros (República Dominicana), Córdoba (Argentina) y partes del estado de Veracruz. La intensidad del fenómeno obedece a un sistema de baja presión que interactúa con humedad proveniente del Amazonas, un patrón recurrente en esta época del año pero con mayor fuerza que el promedio histórico.
Ante este escenario, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) recordó que las lluvias extremas son la segunda causa de desastres naturales en la región, después de los sismos. En 2023, eventos similares dejaron más de 200.000 personas afectadas solo en Perú y Ecuador, según datos del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC). Las zonas urbanas con sistemas de drenaje insuficientes —como áreas de Lima, São Paulo o Ciudad de Panamá— enfrentan riesgos adicionales de inundaciones repentinas. En barrios como Petare (Venezuela) o las laderas de Medellín, donde las construcciones informales son comunes, los deslizamientos de tierra representan una amenaza crítica.
Las recomendaciones son claras: antes de que comiencen las precipitaciones, se debe limpiar canaletas y desagües, asegurar objetos que puedan volarse con el viento y tener a mano un kit de emergencia con documentos importantes, agua potable y medicamentos. Durante la tormenta, evitar cruzar calles inundadas (incluso 20 centímetros de agua en movimiento pueden derribar a una persona) y desconectar equipos eléctricos para prevenir cortocircuitos. Tras el evento, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte sobre el riesgo de enfermedades como el dengue o leptospirosis por aguas estancadas, por lo que sugieren usar repelente y hermetizar los recipientes de basura. En casos de evacuación, seguir únicamente las indicaciones de Protección Civil o la Cruz Roja local.
Servicios esenciales que podrían verse afectados en las próximas horas*

El Servicio Meteorológico Nacional y agencias climáticas de al menos seis países latinoamericanos emitieron alertas por lluvias intensas que afectarán desde las primeras horas de este día a zonas urbanas y rurales. Las precipitaciones, asociadas a un sistema de baja presión que avanza desde el Pacífico, podrían superar los 50 milímetros por hora en áreas de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y el sur de México. En ciudades como Bogotá, Quito y La Paz, las autoridades activaron protocolos de emergencia ante el riesgo de inundaciones repentinas y deslizamientos en laderas.
Según el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), las lluvias más fuertes se concentrarán entre las 10:00 y las 18:00 horas locales, con mayor intensidad en zonas montañosas. Un informe de la CEPAL advierte que eventos como este —cada vez más frecuentes por el cambio climático— pueden paralizar hasta el 30% de los servicios básicos en ciudades con infraestructura vulnerable. En Lima, por ejemplo, el sistema de drenaje colapsó en 2023 durante tormentas similares, dejando barrios enteros sin agua potable por 48 horas. Esta vez, las empresas de servicios públicos en riesgo ya coordinan con Defensa Civil para evitar cortes prolongados.
Los sectores más afectados incluirán transporte, energía eléctrica y telecomunicaciones. En Santiago de Chile, donde también se esperan chubascos, el metro anunció posibles retrasos en las líneas 1 y 5 por anegamientos en estaciones subterráneas. Mientras tanto, en Caracas y Ciudad de Panamá, las autoridades recomiendan evitar el uso de ascensores en edificios altos durante las tormentas eléctricas, tras incidentes registrados en años anteriores. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recordó que, en casos de inundación, el contacto con aguas estancadas eleva el riesgo de enfermedades como leptospirosis y dengue, especialmente en áreas con basura acumulada.
Para reducir riesgos, los gobiernos locales difunden recomendaciones básicas: asegurar techos y ventanas, evitar cruzar ríos o quebradas crecidos, y tener a mano un kit de emergencia con documentos, medicinas y agua embotellada. En zonas rurales de Centroamérica, donde las lluvias podrían dañar cultivos de maíz y frijol, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) activó un fondo de contingencia para pequeños agricultores. Las alertas se mantendrán vigentes hasta nuevo aviso, con actualizaciones cada tres horas a través de los canales oficiales.
Patrones climáticos que marcan el inicio de una temporada más húmeda*

El Servicio Meteorológico Nacional y centros climáticos regionales emitieron una alerta por lluvias intensas que afectarán desde las primeras horas de este día a amplias zonas de Centroamérica, el Caribe y sectores del norte de Sudamérica. Según los modelos de predicción, se esperan precipitaciones acumuladas entre 50 y 100 milímetros en menos de 12 horas, con riesgos asociados de inundaciones repentinas en áreas urbanas y deslizamientos en laderas inestables. Las autoridades de países como Costa Rica, Panamá y el norte de Colombia ya activaron protocolos de emergencia, especialmente en regiones con suelos saturados por las lluvias de semanas anteriores.
La zona más crítica será el corredor que abarca desde el Pacífico costarricense hasta el departamento colombiano de Chocó, donde el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) advirtió sobre posibles crecidas súbitas en ríos como el Atrato y el San Juan. En ciudades como Medellín y Cali, los sistemas de alcantarillado —ya bajo presión por el crecimiento urbano— podrían colapsar en sectores bajos, como ocurrió en 2022 durante un evento similar que dejó más de 15.000 personas afectadas, según datos de la Cruz Roja Colombiana. Mientras tanto, en Centroamérica, el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) coordinó con los gobiernos locales la habilitación de albergues temporales en zonas de alto riesgo, priorizando comunidades rurales de Honduras y Nicaragua.
Las recomendaciones para la población incluyen evitar cruzar quebradas o calles anegadas, asegurar techos y ventanas en viviendas vulnerables, y monitorear los boletines oficiales cada tres horas. En el caso de los agricultores, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) sugirió acelerar la cosecha de cultivos sensibles como el café y el plátano en laderas pronunciadas, donde la erosión del suelo puede arruinar hasta un 30% de la producción en menos de 24 horas. Las aerolíneas también ajustaron sus operaciones: Copa Airlines canceló cinco vuelos con destino a San José de Costa Rica, mientras que Avianca ofrece reembolsos sin penalización para rutas hacia el Caribe colombiano.
El fenómeno responde a la interacción entre una onda tropical proveniente del Atlántico y los vientos alisios reforzados por el paso de El Niño hacia su fase neutral, explicó el Centro de Predicción Climática de la NOAA. Aunque las lluvias disminuirán hacia la madrugada del viernes, los efectos en la infraestructura y la agricultura podrían extenderse por semanas, especialmente en regiones donde la deforestación ha reducido la capacidad de absorción del suelo. En lo que va del año, eventos similares han dejado pérdidas superiores a los 800 millones de dólares en la región, según estimaciones preliminares de la CEPAL.
Las lluvias intensas pronosticadas para hoy no son un aviso más: representan un riesgo concreto para zonas urbanas con sistemas de drenaje saturados y áreas rurales propensas a deslizamientos. Con acumulados que podrían superar los 50 milímetros en menos de seis horas, la prioridad debe ser proteger vidas y bienes, especialmente en ciudades como Bogotá, Medellín o Quito, donde la infraestructura ya ha mostrado fallas en eventos similares. La recomendación es directa: evitar desplazamientos innecesarios, asegurar techos y ventanas, y monitorear alertas oficiales cada dos horas, ya que los modelos indican que los chaparrones más fuertes caerán entre las 3 p.m. y 8 p.m. Con la temporada de huracanes activando patrones climáticos extremos en la región, este evento refuerza una verdad incómoda: la adaptación al cambio climático ya no es un debate, sino una acción urgente que comienza con decisiones como las de hoy.
