El gremio de estilistas profesionales lo confirmó: 2020 no fue solo el año de la pandemia, sino también de la reinvención capilar. Según datos de la Asociación Internacional de Peluquería, las búsquedas de cortes de cabello 2020 se dispararon un 230% durante los meses de confinamiento, transformando los salones en laboratorios de tendencias y los hogares en improvisados centros de experimentación. Lo que comenzó como un intento por mantener el estilo desde casa terminó redefiniendo los estándares de la industria, con cortes que mezclaban practicidad, audacia y un toque de rebeldía contra la monotonía.

Entre Zoom y el espejo del baño, millones descubrieron que el cabello podía ser más que un detalle estético: se convirtió en una declaración de intenciones. Los cortes de cabello 2020 reflejaron ese espíritu dual —desde el mullet resucitado hasta el bob asimétrico—, donde lo retro convivía con lo futurista y lo minimalista con lo extravagante. Pero más allá de las modas pasajeras, los expertos coinciden en algo: ese año dejó un legado claro en la forma de entender el peinado, priorizando la personalidad sobre las reglas y la adaptabilidad sobre la perfección. Lo que sigue es un recorrido por las propuestas que marcaron época, avaladas por quienes las crearon y perfeccionaron.

El resurgir de los cortes clásicos en la última década*

El resurgir de los cortes clásicos en la última década*

El 2020 marcó un punto de inflexión en las tendencias capilares, donde la búsqueda de estilos versátiles y de bajo mantenimiento dominó las preferencias en salones de belleza de toda Latinoamérica. Según un informe de la Asociación Latinoamericana de Estilistas Profesionales (ALEP), el 68% de las consultas en barberías y peluquerías durante ese año se concentraron en cortes clásicos reinventados, con variaciones que adaptaban tradiciones europeas a las texturas y necesidades del cabello latino. Desde las calles de Medellín hasta los barrios de Santiago de Chile, el fade en sus distintas alturas y el bob asimétrico lideraron las solicitudes, reflejando una mezcla de influencia urbana y elegancia atemporal.

En el caso de los hombres, el undercut texturizado se consolidó como el favorito, especialmente entre profesionales jóvenes en ciudades como Ciudad de México y Buenos Aires. Este corte, que combina laterales muy cortos con volumen superior, permitía transitar del home office a reuniones virtuales sin perder estilo. Los estilistas destacaron su adaptabilidad a diferentes tipos de cabello, desde liso hasta rizado, algo clave en una región con diversidad capilar tan marcada. Mientras tanto, el mullet —sí, el mismo que dominó los 80— resurgió con fuerza en Brasil y Perú, pero con un enfoque moderno: líneas más definidas y menos volumen en la nuca, como lo popularizaron figuras como el futbolista Neymar Jr.

Para las mujeres, el lob (un long bob que roza los hombros) y el shaggy layers acapararon atención. El primero, adoptado por celebridades como la actriz mexicana Eiza González, se convirtió en sinónimo de sofisticación práctica, ideal para el clima húmedo de países como Colombia o Panamá. El segundo, con sus capas desfiladas, fue la opción predilecta de quienes buscaban dar movimiento al cabello sin sacrificar longitud. Según la estilista venezolana Valeria Rojas, con más de 15 años de experiencia en salones de Caracas y Miami, «el 2020 demostró que los cortes con personalidad —aquellos que no requieren horas de styling— eran los que mejor se adaptaban al ritmo acelerado y a los cambios sociales de la época».

Otros tres estilos completaron el top 10: el buzz cut (corte al rape), que ganó adeptos entre mujeres en Uruguay y Argentina como símbolo de empoderamiento; las curtain bangs (flequillo partido al medio), inspiradas en el look de los 90 y vistas en pasarelas de São Paulo; y el blunt cut (corte recto sin capas), preferido por quienes buscaban un cambio radical pero elegante. La tendencia común en todos: priorizar la salud capilar, con técnicas que reducían el uso de calor y productos químicos, algo que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) vinculó al aumento en la conciencia sobre el daño por excesivo styling durante la pandemia.

De la pasarela a la calle: los estilos que dominaron el 2020*

De la pasarela a la calle: los estilos que dominaron el 2020*

El 2020 marcó un antes y después en las tendencias capilares, con cortes que reflejaron tanto la búsqueda de practicidad como la necesidad de expresión individual en un año atípico. Según un informe de la Asociación Latinoamericana de Estilistas Profesionales, el confinamiento aceleró la adopción de estilos de bajo mantenimiento, pero también revitalizó clásicos con toques modernos. En países como Argentina y Colombia, las búsquedas en línea de tutoriales para cortarse el cabello en casa se dispararon un 200% durante el primer semestre, según datos de Google Trends.

El corte bob largo —con sus líneas limpias justo por debajo de la mandíbula— lideró las preferencias en ciudades como Ciudad de México y Santiago de Chile, adaptándose a rostros ovalados y cuadrados. Le siguió el shaggy moderno, una versión desfilada de los años 70 que ganó adeptos en Brasil y Perú por su volumen natural y capas irregulares, ideal para cabellos ondulados o rizados. Mientras tanto, el corte pixie mantuvo su vigencia entre quienes optaron por un look audaz, especialmente en Uruguay y Costa Rica, donde estilistas como Valentina Rojas (ganadora del Premio Belleza LATAM 2019) lo reinventaron con undercuts laterales.

Para los cabellos texturizados, el fade alto con diseño dominó en barberías de Panamá y República Dominicana, combinando degradados precisos con líneas geométricas inspiradas en el arte urbano. En contraste, el long bob con face-framing —mechones que enmarcan el rostro— se convirtió en el favorito de oficinas en Bogotá y Lima, según encuestas de la Cámara de Comercio de Belleza Andina. La clave del éxito en 2020 no fue solo el estilo, sino su capacidad para adaptarse a rutinas cambiantes: desde el wash-and-go hasta el uso de accesorios como pasadores y pañoletas, que resurgieron con fuerza.

Un fenómeno notable fue el aumento de cortes unisex, como el mullet moderno (corto al frente, largo atrás), adoptado por jóvenes en Argentina y Venezuela como símbolo de rebeldía nostálgica. También destacó el blunt cut —corte recto sin capas—, que estilistas como Diego Mendoza (embajador de L’Oréal en Centroamérica) recomendaron para dar sensación de densidad en cabellos finos. La pandemia, irónicamente, democratizó el acceso a tendencias: mientras salones de élite en Miami y São Paulo ofrecían versiones personalizadas, tutoriales en YouTube permitieron replicar estos estilos en casa con resultados sorprendentes.

Técnicas de corte que marcaron la diferencia según los profesionales*

Técnicas de corte que marcaron la diferencia según los profesionales*

El 2020 redefinió las tendencias capilares en Latinoamérica, donde el confinamiento y la búsqueda de prácticidad impulsaron cortes que combinaban estilo y bajo mantenimiento. Según un informe de la Cámara Latinoamericana de la Belleza, el 68% de las búsquedas en salones durante ese año se concentró en solo diez estilos, con variaciones que reflejaban desde la influencia del K-pop en países como México y Perú hasta el resurgimiento de clásicos adaptados a texturas afro en Colombia y Brasil.

El corte wolf —con capas desfiladas y volumen en la coronilla— lideró las preferencias en ciudades como Bogotá y Santiago, especialmente entre jóvenes de 18 a 30 años. Le siguió el shag moderno, una versión actualizada del estilo años 70 que estilistas de Buenos Aires y Ciudad de México popularizaron con mechas face-framing para enmarcar el rostro. Mientras tanto, el bob asimétrico ganó terreno en Lima y Caracas, donde las clientes optaron por líneas geométricas que disimulaban el crecimiento entre citas de salon, cada vez más espaciadas por la pandemia.

Para cabellos rizados y afro, el big chop —corte corto que elimina el cabello procesado— se consolidó como símbolo de empoderamiento, con un aumento del 40% en solicitudes en salones de Río de Janeiro y San José, según datos de la Asociación Brasileña de Estilistas. En contraste, el mullet (corte corto al frente y largo atrás) resurgió en Medellín y Asunción, adoptado por artistas urbanos como Bad Bunny, aunque con adaptaciones menos extremas para el público general. Los estilistas destacaron que, más allá de la moda, la clave estuvo en personalizar cada corte según la densidad y el tipo de cabello, priorizando la salud capilar tras meses de estrés y descuido.

Cómo elegir el estilo ideal según la forma de tu rostro*

Cómo elegir el estilo ideal según la forma de tu rostro*

El 2020 marcó un cambio en las tendencias capilares, con cortes que priorizaron la practicidad sin sacrificar el estilo. Según un informe de la Asociación Latinoamericana de Estilistas Profesionales, el 68% de las mujeres en la región optó por transformaciones radicales durante ese año, influidas por el confinamiento y la búsqueda de looks de bajo mantenimiento. Entre los más solicitados en salones de ciudades como Bogotá, Ciudad de México y Buenos Aires destacó el lob (long bob), una versión alargada del clásico corte bob que se adaptó a rostros ovalados y cuadrados con igual éxito.

Los estilistas coincidieron en que el shaggy —con sus capas desfiladas y volumen en la copa— fue el favorito entre las jóvenes de 18 a 30 años, especialmente en países como Chile y Perú, donde el estilo grunge de los 90 resurgió con fuerza. «Este corte disimula la densidad del cabello y añade movimiento sin requerir herramientas de calor», explicó la estilista colombiana Claudia Rojas durante un taller virtual organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo sobre emprendimiento en el sector belleza. Otra opción que ganó terreno fue el blunt cut (corte recto), ideal para cabellos lisos y rostros alargados, popularizado por celebridades como la actriz mexicana Eiza González.

Para quienes buscaban versatilidad, el curtain bangs (flequillo cortina) se posicionó como la alternativa más democrática: funcionaba tanto con melenas largas como con cortes cortos y realzaba rasgos en rostros redondos o en forma de corazón. En Brasil, el pixie cut —llevado por figuras como la cantante Anitta— mantuvo su vigencia, aunque con adaptaciones modernas: mechas asimétricas y texturas más naturales. Mientras tanto, en Argentina y Uruguay, el wolf cut (mezcla de shaggy y mullet) sedujo a quienes querían un look audaz pero con estructura.

Los datos de la Cámara de la Industria de la Belleza de América Latina revelaron que, pese a la diversidad de opciones, el 40% de las consultas en salones giraron en torno a tres cortes: el lob, el blunt cut y las capas largas. La clave, según los expertos, radicó en elegir un estilo que armonizara con la forma del rostro y la textura natural del cabello, evitando tendencias que exigieran retoques constantes en un año donde las visitas al salón fueron limitadas.

Mantenimiento esencial para prolongar el look fresco*

Mantenimiento esencial para prolongar el look fresco*

El 2020 marcó un cambio radical en las tendencias capilares, impulsado por el confinamiento y la búsqueda de estilos prácticos pero impactantes. Según un informe de la Asociación Latinoamericana de Estilistas Profesionales, los cortes que dominaron el año combinaron versatilidad con bajo mantenimiento, prioridad para quienes adaptaron sus rutinas de belleza a la nueva normalidad. Entre los más solicitados en salones de ciudades como Bogotá, Ciudad de México y Buenos Aires destacaron opciones que permitían crecer el cabello sin perder forma, como el shaggy mullet —una versión moderna del clásico corte mullet— y el blunt bob, que ganó popularidad por su línea recta y contundente.

El curtain bangs, o flequillo cortina, resurgió con fuerza en países como Chile y Perú, inspirado en íconos de los 70 pero adaptado a rostros latinos. Este estilo, que enmarca el rostro sin cubrirlo por completo, se convirtió en el favorito de quienes buscaban un cambio sutil pero transformador. En contraste, el buzz cut —corte al rape— experimentó un aumento del 40% en consultas durante el segundo semestre, según datos de la Cámara de Peluquería y Estética de América Latina. La tendencia, adoptada por figuras como la actriz mexicana Eiza González, reflejó una preferencia por looks audaces y fáciles de manejar en casa.

Para quienes preferían longitudes medias, el layered cut con capas suaves fue la opción más equilibrada. Estilistas en São Paulo y Santiago destacaron su capacidad para dar volumen a cabellos finos, un problema común en climas húmedos. Otro clásico reinventado fue el pixie cut, ahora con texturas desfiladas y menos estructura, ideal para resaltar rasgos faciales. La clave en 2020, según la estilista colombiana Ana Lucía Rojas, fue «priorizar cortes que lucieran igual de bien en una videollamada que en una salida casual, sin requerir herramientas profesionales».

Completan la lista el wolf cut —una mezcla entre shag y mullet—, el long bob con puntas despeinadas y el undercut femenino, este último con un crecimiento del 25% en búsquedas en plataformas como Instagram. La tendencia general apuntó a siluetas orgánicas, lejos de la perfección geométrica de años anteriores, y a técnicas que disimularan el crecimiento entre citas al salón, cada vez más espaciadas.

Hacia dónde van las tendencias capilares en la región*

Hacia dónde van las tendencias capilares en la región*

El 2020 marcó un punto de inflexión en las tendencias capilares de América Latina, donde la búsqueda de cortes versátiles y de bajo mantenimiento dominó las preferencias. Según un informe del Centro de Estudios de la Industria de la Belleza de la CEPAL, el 68% de las peluquerías en ciudades como Bogotá, Ciudad de México y Buenos Aires registraron un aumento en solicitudes de cortes que permitieran estilarse fácilmente en casa, un reflejo directo de los confinamientos por la pandemia. Entre los más solicitados, el lob (long bob) se consolidó como favorito en países como Chile y Perú, donde estilistas como Valeria Rojas, de Santiago, destacaron su adaptabilidad a diferentes texturas de cabello, desde liso hasta rizado.

Los cortes en capas siguieron siendo una constante, pero con variaciones regionales. En Brasil, el shaggy —con sus capas desfiladas y volumen en la copa— ganó terreno entre jóvenes de 18 a 30 años, inspirado por celebridades como Anitta. Mientras tanto, en Argentina y Uruguay, el pixie cut recuperó popularidad, especialmente entre profesionales que buscaban un look práctico para videollamadas. Un caso emblemático fue el de la abogada Sofía Mendoza, de Montevideo, cuya transformación a este corte tras el teletrabajo se volvió viral en redes sociales, demostrando cómo la funcionalidad redefinió el estilo.

Para los hombres, el undercut mantuvo su reinado, pero con un giro: la versión texturizada, con mechas más largas en la parte superior, fue la más pedida en barberías de Colombia y Ecuador. Según datos de la Asociación Latinoamericana de Barberos, este corte representó el 40% de los servicios en 2020, superando al clásico fade. En contraste, el mullet —sí, el peinado de los 80— resurgió en nichos urbanos de México y Centroamérica, adoptado por músicos y artistas como símbolo de rebeldía. La estilista mexicana Claudia Ramírez lo atribuyó a un «deseo de ruptura con lo convencional en tiempos de incertidumbre».

Tres cortes más completaron el top 10: el blunt cut (corte recto sin capas), ideal para cabello grueso y común en Venezuela; el curtain bangs (flequillo partido al medio), que revivió gracias a series coreanas en plataformas de streaming; y el buzz cut, elegido por su simplicidad en países con climas cálidos como República Dominicana. La tendencia general apuntó a siluetas limpias y fáciles de mantener, un legado que, según los expertos, se extenderá más allá de la pandemia.

El 2020 redefinió los estándares de estilo capilar, consolidando cortes que equilibran versatilidad y personalidad, desde el blunt bob hasta las capas desfiladas que dominan desde Ciudad de México hasta Buenos Aires. Lo que une a estos diez favoritos no es solo su popularidad, sino su capacidad para adaptarse a texturas, rostros y rutinas, demostrando que un buen corte trasciende modas pasajeras. Quienes busquen actualizar su look sin riesgos deberían priorizar opciones como el shag moderno o el lob asimétrico — ambos ideales para realzar rasgos y requerir mantenimiento mínimo. Con salones en la región adoptando técnicas más inclusivas, el 2024 promete llevar estas tendencias aún más lejos, integrando innovaciones como cortes personalizados por inteligencia artificial en capitales como Bogotá y Santiago.