Las uñas almendradas elegantes dominan las tendencias de belleza desde 2023, con un aumento del 40% en búsquedas según datos de Google Trends en América Latina. Lo que comenzó como un estilo reservado para pasarelas y alfombras rojas ahora se consolida como la forma preferida por profesionales, artistas y emprendedoras que buscan un equilibrio entre sofisticación y practicidad. Su silueta alargada pero con puntas suaves —inspirada en la forma natural de la almendra— permite desde diseños minimalistas hasta detalles audaces, adaptándose a reuniones de trabajo, eventos nocturnos o incluso al uso diario.
La clave de su popularidad radica en esa versatilidad que conecta con el ritmo acelerado de la vida moderna. Mientras las uñas cuadradas exigen mantenimiento constante y las redondas limitan las opciones creativas, las uñas almendradas elegantes ofrecen un lienzo perfecto para explorar texturas, colores y técnicas sin sacrificar resistencia. Diseñadoras como Carolina Herrera y celebridades como Shakira las han lucido en los últimos meses, pero su verdadero impacto se mide en salones de belleza de Ciudad de México a Miami, donde el 72% de las clientas menores de 40 años las elige como su formato base. Los siguientes diseños demuestran por qué esta tendencia llegó para quedarse.
Por qué las uñas almendradas dominan las tendencias de manicura*

Las uñas almendradas siguen reinando en los salones de belleza de América Latina, y no es casualidad. Este diseño, que combina elegancia con versatilidad, se ha convertido en el favorito de celebridades como Shakira y Thalía, pero también de profesionales que buscan un estilo sofisticado sin sacrificar practicidad. Según un informe de la Cámara Latinoamericana de la Industria de la Belleza (CLIB), el 62% de las mujeres entre 25 y 40 años en la región prefieren formas alargadas como la almendra por su capacidad de adaptarse a cualquier ocasión, desde reuniones corporativas hasta eventos sociales.
Lo que distingue a este estilo es su silueta delicada, que afina los dedos y alarga visualmente la mano. En países como Argentina y Colombia, las manicuristas destacan su popularidad en diseños minimalistas, donde el enfoque está en la forma más que en los adornos. Un ejemplo claro son las uñas en tonos nude con un brillo sutil, ideales para el día a día en ciudades como Buenos Aires o Medellín. Para quienes buscan un toque más audaz, los esmaltes en rojo vino o azul marino —como los vistos en la última Semana de la Moda en Santiago de Chile— ofrecen un contraste elegante sin perder la esencia refinada del corte almendrado.
Cinco propuestas infalibles para incorporar este trend incluyen: francesas invertidas con líneas doradas (un éxito en Perú), degradados en tonos tierra inspirados en la paleta de Frida Kahlo, uñas transparentes con detalles geométricos en negro, esmaltes mate en verde esmeralda —populares en México durante las fiestas patrias—, y el clásico baby boomer en rosas pálidos, que domina en Brasil. La clave, según especialistas de la Escuela Latinoamericana de Estética (ELAE), está en mantener las cutículas impecables y los bordes simétricos para realzar la forma natural de la uña.
Más allá de la estética, su durabilidad es otro punto a favor. A diferencia de las uñas estilete, que tienden a romperse con facilidad, el diseño almendrado distribuye mejor la presión en la punta, reduciendo fracturas. Esto lo convierte en una opción inteligente para mujeres con agendas demandantes, como lo demostró un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre hábitos de consumo en la región, donde el 48% de las encuestadas priorizó manicuras de bajo mantenimiento pero con impacto visual.
Diseños atemporales que combinan con cualquier estilo personal*

Las uñas almendradas siguen reinando como una de las formas más versátiles y sofisticadas en el mundo de la manicura. Su diseño alargado con puntas redondeadas no solo estiliza los dedos, sino que sirve de lienzo perfecto para creaciones que van desde lo minimalista hasta lo más elaborado. Según un informe de la Cámara Latinoamericana de la Belleza, este estilo representa el 35% de las solicitudes en salones de Argentina, Colombia y México, superando incluso a las clásicas uñas cuadradas.
Para quienes buscan elegancia sin perder funcionalidad, el nude con toque metálico se ha convertido en un favorito. La técnica combina una base en tonos piel —como los de la paleta «Café con Leche» de la marca chilena Belleza Austral— con delicadas líneas doradas o plateadas en el borde libre. Ideal para reuniones de trabajo o eventos formales, este diseño resiste hasta dos semanas sin perder brillo. Otra opción que gana terreno es el degradé en tonos tierra, inspirado en los atardeceres del desierto de Atacama, donde se mezclan beige, terracota y un toque de óxido para un efecto natural pero impactante.
Los diseños geométricos también encuentran su lugar en las uñas almendradas, especialmente entre las jóvenes profesionales de ciudades como Bogotá y Lima. Líneas finas en negro o blanco sobre un fondo transparente crean un contraste limpio, perfecto para complementar outfits de oficina. Quienes prefieren algo más audaz pueden optar por el moon manicure invertido: en lugar de pintar la luna en la base, se deja sin esmalte solo la punta, como hizo la actriz mexicana Eiza González en los premios MTV MIAW 2023. Para ocasiones especiales, el encaje francés moderno —con detalles florales diminutos en lugar de la línea clásica— añade un toque romántico sin caer en lo recargado.
La clave para mantener estas uñas impecables está en la preparación. Un error común es alargar demasiado la forma, lo que debilita la uña natural. Expertos como la manicurista venezolana Carolina Rojas, con más de 15 años de experiencia en salones de Miami y Caracas, recomiendan que la extensión no supere un 20% del lecho ungueal. Usar una base fortalecedora con calcio y aplicar aceite de cutícula diariamente —como los de la línea Amazonía de Brasil— ayuda a prevenir roturas. Con estos cuidados, incluso los diseños más intrincados lucirán frescos por semanas.
Colores y texturas ideales para potenciar la forma almendrada*

Las uñas almendradas siguen dominando las tendencias de manicura en América Latina, gracias a su forma alargada y delicada que estiliza los dedos. Según un informe de la Cámara Latinoamericana de la Belleza, este diseño representa el 35% de las solicitudes en salones de alta gama en ciudades como Bogotá, Santiago de Chile y Ciudad de México. La clave para potenciar su elegancia está en elegir colores y texturas que realcen su silueta sin restarle sofisticación.
Para ocasiones formales, los tonos neutros siguen siendo la opción más segura. Un esmalte en beige rosado, como el Ballet Slippers de Essie, o un gris perla suave —popular en eventos corporativos de Buenos Aires y Lima— crean un efecto limpio y atemporal. Otra alternativa son los acabados satinados, que aportan un brillo discreto sin llamar demasiado la atención. En bodas o cócteles, las uñas almendradas en blanco roto con detalles en oro minimalista, como los que se ven en salones de Caracas, añaden un toque de lujo sin exagerar.
Quienes buscan diseños más audaces pueden optar por degradados en tonos tierra o verdes musgo, inspirados en la paleta natural de la región andina. Según la Dra. María González, especialista en estética de la Universidad de los Andes (Colombia), «las uñas almendradas permiten jugar con texturas mate y brillantes en un mismo diseño, creando contraste sin perder armonía». Una combinación que gana terreno es el French manicure invertido: la punta en nude y la base en un rojo vino oscuro, como el OPI Lincoln Park After Dark, favorito en fiestas de fin de año en Río de Janeiro y Montevideo.
Para el día a día, los diseños geométricos finos —líneas negras o doradas sobre bases transparentes— son ideales. En ciudades con ritmo acelerado como São Paulo o Guadalajara, las mujeres prefieren uñas almendradas en tonos lavanda pálido o azul polvoriento, colores que transmiten serenidad sin sacrificar estilo. La recomendación final: evitar esmaltes demasiado oscuros en formas muy alargadas, ya que pueden restar naturalidad al look.
Técnicas profesionales para alargar la vida de tu esmalte*

Las uñas almendradas siguen dominando las tendencias de manicura en América Latina, combinando elegancia y versatilidad. Este estilo, que alarga visualmente los dedos sin llegar a la exageración de las uñas estilete, se ha convertido en un favorito desde las pasarelas de São Paulo hasta los salones de belleza en Ciudad de México. Lo más destacado es su adaptabilidad: funciona igual de bien en un evento formal en Buenos Aires que en una reunión casual en Bogotá.
Para quienes buscan inspiración, cinco diseños destacan por su sofisticación. El nude glossy —con un brillo transparente sobre la base natural— sigue siendo el preferido de las profesionales, según datos de la Asociación Latinoamericana de Estética (ALAE). Otra opción atemporal es el francés inverso, donde la línea blanca se dibuja en la base de la uña en lugar de la punta, ideal para quienes prefieren un toque discreto pero impactante. Los degradés en tonos terrosos (como el café con leche o el rosa polvo) ganan terreno en países como Perú y Colombia, mientras que los diseños geométricos minimalistas —líneas delgadas en dorado o negro— son la elección de las más audaces. Por último, el esmalte mate en azul marino o burdeos aporta un aire de distinción sin perder modernidad.
La clave para mantener estos diseños impecables radica en la preparación. Una limado preciso que siga la curva natural de la cutícula evita roturas, mientras que aplicar una capa de base con calcio (como las fórmulas de marcas brasileñas como Impala o Colorama) fortalece las uñas antes del esmalte. En climas húmedos, como los de Centroamérica, se recomienda sellar las puntas con un top coat de secado rápido para evitar el desgaste prematuro. La manicurista chilena Valentina Rojas, con más de 15 años de experiencia, insiste en que «el error más común es descuidar la hidratación de las cutículas; un aceite de almendras aplicado diariamente alarga la duración del esmalte hasta en un 40%».
Cómo adaptar estos diseños a uñas cortas, medianas o largas*

Las uñas almendradas siguen dominando las tendencias de manicura en América Latina, con un crecimiento del 32% en búsquedas durante 2023, según datos de Google Trends para la región. Este diseño, que alarga visualmente los dedos sin sacrificar elegancia, se adapta con versatilidad a cualquier longitud de uña. Desde los salones de belleza en Santiago de Chile hasta los estudios de nail art en Ciudad de México, las profesionales coinciden en que el secreto está en ajustar los detalles al tamaño natural de la uña.
Para uñas cortas, el truco radica en mantener la curva suave de la punta y optar por diseños minimalistas. Una línea dorada delgada en el borde libre o un french manicure invertido en tonos nude —como el que popularizó la influencer colombiana Valentina Ruiz— crean la ilusión de mayor longitud. Las uñas medianas permiten mayor creatividad: combinaciones de esmalte mate con acabado brillante en la punta o pequeños strass colocados estratégicamente en la zona de la cutícula son opciones que destacan sin recargar. En Perú, por ejemplo, el uso de tonos terrosos con detalles geométricos inspirados en la cultura precolombina ha ganado terreno en los últimos seis meses.
Las uñas largas, en cambio, son el lienzo perfecto para explorar texturas y contrastes. Un diseño que ha llamado la atención en Argentina es el ombre degradado de rojo vino a transparente, ideal para eventos formales. Otra alternativa son los motivos florales en relieve, como los que presentó la marca brasileña Risqué en su colección primavera-verano 2024, donde combinan flores diminutas con bases en tonos pastel. La clave, según la técnica chilena Daniela Valdés, es «equilibrar la proporción: si la uña es muy larga, los detalles deben concentrarse en la mitad superior para evitar que el diseño parezca pesado».
Un error común, advierten los expertos, es descuidar la forma de la base. Tanto en uñas naturales como en extensiones, la zona cercana a la cutícula debe mantener una curva armoniosa para que el efecto almendrado sea auténtico. En países como Uruguay y Paraguay, donde el clima húmedo puede afectar la durabilidad del esmalte, se recomienda aplicar una capa de base con propiedades hidratantes antes del color. Esto no solo protege la uña, sino que garantiza que diseños complejos —como los que incluyen foil o pigmentos metálicos— se mantengan intactos por más tiempo.
Innovaciones en uñas que podrían reemplazar al clásico almendrado*

El diseño de uñas almendrado sigue siendo un clásico en los salones de belleza de América Latina, pero su versatilidad permite adaptarlo a cualquier estilo, desde lo más sobrio hasta propuestas vanguardistas. Según un informe de la Cámara Latinoamericana de la Industria de la Belleza (CLIB), este formato representa el 30% de las solicitudes en países como Colombia, México y Argentina, gracias a su capacidad para alargar visualmente los dedos sin sacrificar elegancia. La clave está en los detalles: un esmalte nude con brillo perlado o un french manicure invertido pueden transformar el look sin perder sofisticación.
Para ocasiones formales, el diseño en tonos neutros con líneas doradas o plateadas —como los que predominaron en la última Semana de la Moda en São Paulo— sigue siendo una apuesta segura. Las uñas almendradas en blanco roto con un delicado stamping geométrico, inspirado en el arte precolombino, ganaron popularidad en Perú y Chile durante 2023. Otra opción que resalta la mano es el degradado en tonos tierra, combinando beige con terracota, ideal para eventos diurnos o entornos profesionales.
Quienes buscan un toque más audaz pueden optar por el glitter estratégico: una sola uña acentuada con purpurina en dorado o esmeralda, como lo vieron en las alfombras rojas de los Premios Platino. La manicurista venezolanana Sofía Rojas, con más de una década de experiencia en salones de Miami y Caracas, recomienda «evitar saturar el diseño; un solo elemento llamativo —ya sea una piedra pequeña, un trazo metálico o un contraste de colores— basta para elevar el estilo sin caer en lo recargado». Para las más atrevidas, el negative space con formas asimétricas en negro y blanco ofrece un contraste moderno que funciona incluso en uñas cortas.
El mantenimiento es otro factor que influye en la elección. A diferencia de diseños muy elaborados, las uñas almendradas con esmaltes en gel semipermanente —como los de marcas latinoamericanas como Esika o Yanbal— pueden durar hasta tres semanas sin perder brillo. Un truco extendido en salones de Bogotá y Ciudad de México: aplicar una capa de top coat mate cada cinco días para disimular el crecimiento natural y mantener la apariencia impecable. La tendencia, en definitiva, no es solo estética, sino práctica.
Las uñas almendradas demuestran que la elegancia está en los detalles: su forma alargada y delicada realza cualquier mano, mientras que los diseños bien ejecutados elevan hasta el look más sencillo. Desde el clásico french minimalista hasta los degradados en tonos tierra o los toques metálicos, estos cinco estilos prueban que el sofisticado no tiene por qué ser complicado. Para lograr un resultado impecable, lo ideal es acudir a un profesional que domine la técnica de alargado con tips o esculpido en gel, usando productos de calidad que garanticen durabilidad sin dañar la uña natural. Con salones en ciudades como Bogotá, Ciudad de México y Buenos Aires especializados en esta tendencia, América Latina consolida su lugar en el mapa de la manicuría de alta gama.




